martes, 1 de enero de 2013

Construyendo la sociedad del futuro


Por Tomás Bulat (tbulat@infobae.com) - Infobae.com

El 2012 llegó a su fin y el mundo no se terminó. Seguimos vivos (por suerte, porque ya tenía pagada parte de mis vacaciones), por lo que podemos dedicarle un tiempo a pensar para adelante, qué queremos no solo de nuestras vidas sino de nuestra sociedad.

Muchas veces las fotos son engañosas, por lo que siempre es mejor ver la película de una sociedad. Lo cierto es que la foto de nuestra sociedad hoy no es la mejor, pero tampoco la peor. Seamos sinceros, como sociedad hemos estado mucho peor, soportado dictaduras o desintegraciones sociales como en el 2001, pero también hemos estado mejor: con más clase media y con mucha mejor educación.

Argentina es uno de los pocos países que -sin sufrir una guerra externa o interna- ha tenido un deterior social muy marcado. Son pocos (y pongo pocos por las dudas, en realidad no conozco ninguno) los países en el mundo que han ido deteriorando su clase media, su infraestructura, su educación, su salud sin mediar más que malos gobiernos y la terrible falta de instituciones.

Me tomo el atrevimiento de recomendar leer para estas vacaciones el libro Por qué fracasan los países de Daron Acemoglu y James Robinson que salió en septiembre de este año en español. Es una recopilación de la historia de diferentes países que trata de explicar por qué algunas sociedades prosperan y otras no. Y -según mi opinión- más allá de los matices, es claro que la falta de instituciones que promuevan el desarrollo individual y el social explica esos fracasos. Los gobiernos que más tratan de controlar a sus ciudadanos y les ponen mayores restricciones son los que más retraso económico y social alcanzan.

Ningún modelo económico/social es ideal o está exento de contradicciones. Cada país va buscando su destino, pero con lo avanzado de la historia, mirar el pasado debería servir para aprender. La capacidad productiva y creativa está en las personas y en las empresas privadas. Hablo desde las pequeñas hasta las grandes. Cuando el Estado se pone a producir, termina haciéndolo de manera ineficiente y necesitando de ingentes subsidios. Los modelos de empresas energéticas con fuerte presencia estatal incluyen una apertura de su capital en los mercados bursátiles. Hasta las propias empresas estatales chinas, que han crecido enormemente, para mejorarlas abren su capital.

Esto es tan cierto como que el efecto derrame del mercado no existe. El crecimiento económico, si no tiene presencia del Estado, con reglas que limiten a los monopolios y políticas sociales que redistribuyan y ayuden a incluir a los marginados de las sociedades, no alcanza porque el mercado no lo resuelve. Los casos de Brasil o Chileson buenos ejemplos de esto.

Estos dos conceptos, más tener una macroeconomía estable, con baja inflación y tipo de cambio fluctuante (fluctuante quiere decir que puede subir o bajar en términos nominales) es también algo ya conocido como condiciones básicas para el crecimiento.

Argentina probó de todo en sus modelos y -como siempre- yendo a extremos. O privatiza todo o estatiza a los golpes. Debemos ser más racionales y menos pasionales. Debemos saber que priorizar pelearnos entre los argentinos no nos conduce a ningún lado. Esto no significa que no haya intereses contrapuestos, la vida es eso, pero la forma de resolverlo debe ser institucional.

Por lo tanto, me tomé el atrevimiento de recomendar una lectura y una reflexión. NO hay que inventar el mundo, ya está inventado y hay que aprender de nuestra historia para no repetir errores. Más educación, más racionalidad y menos pasión. Hay muchos argentinos que necesitan que este país prospere con crecimiento, menor pobreza y mayor libertad.

Que tengamos un feliz 2013.

Inicio: Subterraneo de Buenos Aires

El Gobierno de la Ciudad anunció que cerrará el servicio por hasta dos meses para sustituir las centenarias unidades. Sin embargo, aunque las nuevas cuentan con un sistema de refrigeración, no podrá ser utilizado a menos que se hagan nuevas reformas

Aunque los vagones de la línea A traerán aire acondicionado, no se usará - Crédito foto: Télam

Tal como anunció el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la semana pasada, la línea A de subtes dejará de funcionar a partir del 1 de enero de 2013. Si bien aún no se sabe la fecha exacta de su reapertura, algunas fuentes evalúan la posibilidad de que será después del mes de marzo.

Lo que sí es sabido es que los vagones característicos de esa línea dejarán de circular para dar lugar a los nueve flamantes trenes comprados por el Gobierno nacional a la empresa china CNR por cien millones de dólares, según una nota publicada en el diario Perfil.

El diseño interior de los coches fue realizado por el estudio alemán Büro-Staubach, el mismo que delineó el de las nuevas formaciones del Metro de Berlín y de Río de Janeiro. Los bocetos fueron consensuados con Metrovías, la concesionaria, y Sbase, la empresa estatal de subtes, para adaptarlos a las necesidades locales.

Los nuevos vagones contarán con una serie de modificaciones:
- En cada coche podrán viajar 34 personas sentadas y 138 de pie.
- Contarán con aire acondicionado pero no podrá ser puesto en funcionamiento sin antes modificar los túneles y estaciones para que puedan disipar el calor que se genera en el exterior de los coches cuando se refrigera el interior (esta reforma no está planeada para ponerla en práctica en el corto plazo).
- Se curvarán los pasamanos hacia adentro para que los pasajeros que viajen parados no estén tan pegados a los que viajan sentados.
- Se cambiará la disposición de algunos asientos para que no moleste el ascenso y descenso de pasajeros.
-Se diseñará un paragolpes especial para evitar accidentes e impedir que un coche pueda meterse dentro de otro en caso de choque, como ocurrió en la tragedia de Once.

Si bien son trenes de última generación contarán con el mismo sistema de frenado de seguridad mecánico que los centenarios coches La Brugeoise que vienen a reemplazar.

Además, no cuentan aún con el dispositivo de Automatic Train Protection (ATP), que sirve para controlar electrónicamente la circulación que ya funciona en casi toda la red. De todas maneras, desde el Gobierno aseguran que ya fue comprado y estará instalado para septiembre del año que viene.

Por otra parte, no hay suficientes formaciones para reemplazar toda la antigua flota y todavía no fueron hechas las “pruebas dinámicas” (en movimiento y con peso) de los nuevos coches, un trabajo que no lleva menos de dos meses, por lo que la reapertura de la línea A se prevé para después del mes de marzo.

Fuente: Infobae.com

Reflexiones de un desarrollista para el 2013

El pensamiento de"Desarrollo y Defensa" y "Proyecto Pragmalia"

"En el nuevo orden internacional, los Estados hacen ajustes y reconvierten sus economías para moverse en el mundo global, para ello tienen tienen un  proyecto propio de Nación, con sus propias características culturales, étnicas, sociales políticas y económicas propias que revindican el valor intrínseco de lo nacional aun  dentro de la globalización. 

En nuestra realidad marcada por una crisis endémica, tanto material como espiritual nos enfrentamos a preguntas que no han sido respondidas por nuestros políticos:
- ¿Existe alguien  que pueda hoy precisar cual es el proyecto estratégico de la Argentina?
- ¿Cual es el lugar que busca en el mundo?
- ¿Cuales son sus políticas culturales, científicas, educaticas y productivas para trascender en el tiempo?
-¿Quienes son sus socios privilegiados y quienes son sus hipótesis de conflictos?

Hasta hoy, las respuestas a tales preguntas son, por lo general, largos e inaceptables silencios. 

La respuestas a estas preguntas es: para ser fuertes hacia afuera, primero hay que ser fuertes hacia adentro. Esto se logra implementando la cultura de la producción y el trabajo con raíces profundas en el Estado y en la sociedad civil para cambiar la situación crónica del país. Por eso, es hora de las transformaciones profundas que liberen las fuerzas creadoras argentinas para reencontrarnos con lo mejor de nuestra Patria."
Jorge Elías

Feliz 2013.

La venganza de la geografía


Por Emili J Blasco - ABC Blogs
¿Por qué Europa es rica y Africa pobre? Un razón clave es que la primera reúne condiciones para buenos puertos (tanta línea de costa como mide la circunferencia de la Tierra, mayor ratio costa-masa terrestre que cualquier otro continente o subcontinente) y cuenta con ríos navegables; la otra no. 

¿Por qué EEUU se debate siempre entre aislacionismo e intervencionismo? Porque da a dos océanos, que al mismo tiempo que le separan, le dan acceso. 

Estas y otras ideas son las que desgrana Robert Kaplan en su último libro, ‘The Revenge of Geography’, probablemente la contribución más sugerente de todas las novedades bibliográficas de 2012 sobre política internacional; una obra maestra en geopolítica.

Cuando dimos por llegada la globalización, además de finiquitar la historia, también hubo quien enterró la geografía. ‘La Tierra es plana’ (2005), de Thomas Friedman, fue el título que simbolizó esa interconexión del mundo. Pero los conflictos internacionales continúan haciendo aflorar constantes históricas, muchas basadas en la geografía. Esta se está cobrando la venganza, como sentencia Kaplan. “La geografía es el factor más poderoso en las relaciones exteriores de los estados porque es lo más permanente”, dice. 

Sin ser dogmático en el valor de los mapas, es lo suficientemente ‘realista’ para comprender que la voluntad humana está condicionada. Defiende una “modesta aceptación del destino, basado en última instancia en los datos geográficos, para contener un excesivo celo en la política exterior. Cuanto más contengamos ese celo, más éxito tendrán nuestras intervenciones”

La globalización, en realidad, da mayor valor al mapa. “La geografía no desaparece, sino que es más crucial”, porque las potencias están más cerca y ya no encuentran espacio para expandirse. En sus milenios de civilización, India y China no han sido particularmente enemigos; hoy el encogimiento del mundo las convierte en disputadas vecinas. Si Europa tiene una larga historia de conflictos en parte es porque diversas potencias estaban amontonadas. 

El odio EEUU-URSS era frío y abstracto; ahora, con CNN y pantallas de plasma, todo es más próximo y personal. Lo que sigue son algunas de las ‘verdades’ geográficas que comenta Kaplan:

#Alemania no tiene fronteras naturales a este y oeste, no tiene montañas que la protejan. Eso le ha llevado a “patologías”, del militarismo a un pacifismo también extremo. Gran Bretaña, con fronteras claras y resguardadas, pudo desarrollar la democracia. Egipto, circundado de desierto, desarrolló una civilización, sin necesidad de puño de hierro interno.

#La evolución y la innovación históricamente se han comunicado en la misma latitud, no norte-sur.

#La selva del Amazonas hace como el Sahara en Africa: parte América del Sur en dos, con una parte norte volcada al Caribe y sin gran comunicación con los países subamazónicos (quienes tampoco tienen unidad: los Andes marcan otra separación).

#Buenos Aires y Rio de Janeiro están más cerca de Lisboa que de Nueva York.

#Los estados medios y pequeños no pueden absover el mismo grado de castigo que los grandes, por lo que les falta credibilidad en sus amenazas. Eso hace que estados pequeños rodeados de enemigos, deben ser particularmente pasivos o particularmente agresivos -como Israel- para sobrevivir (Morgenthau)

#Rusia se extiende a lo largo de 170 grados de longitud (once husos horarios), casi la mitad del globo. Las potencias terrestres son perennemente inseguras.

#La mayor parte del territorio de Rusia se encuentra en un clima adverso, por encima del paralelo 50 (la frontera Canadá-EEUU está en el 49), sin que su gran litoral del norte le dé acceso a mar abierto.

#China cubre similares latitudes que EEUU: Manchuria=Maine, Pekín=Nueva York, Shangai=Nueva Orléans, sur de China=Florida.

#La “manera agresiva” con la que China está discutiendo la soberanía en el mar es “sorprendente”, porque el poder naval suele ser más benigno que el poder en tierra. Ello se debe a que China aún no ha alcanzado un cierto nivel de autoconfianza.

#En Oriente Medio confluyen Eurasia y Africa, Irán es donde se produce esa universal juntura.

Fuente: ['The Revenge of Geography. What the Map Tells us About Coming Conflicts and the Battle Against Fate', Robert Kaplan. Random House, Nueva York, 2012. 403 páginas]

¿Cómo será 2030? La Inteligencia de EEUU predice


La clase media, por primera vez, será el sector económico y social más importante de la “vasta mayoría” de países en todo el mundo (crecerá de 1.000 millones a 3.000 millones, superando la población empobrecida), lo que contribuirá a “acelerar sustancialmente” el poder del individuo.

Eso, junto con la ausencia de una dominante potencia hegemónica (EEUU pasará a potencia económica nº 2; en términos globales bajará a ‘primero entre iguales’), llevará a una mayor difusión de poder, concretado en “networks informales” y una nueva era de democratización. Ese es el horizonte de 2030 que dibuja un estudio de la Inteligencia de Estados Unidos.

Además: ‘improbable’ un enfrentamiento armado EEUU-China; las zonas de más conflicto serán Oriente Medio y Sureste asiático (la modernización llevará  a más tensión); las nuevas oportunidades energéticas en muchos países quitarán mercado a Rusia, lo que podría debilitarla y empujarla a mayor agresión.

‘Global Trends 2030′, elaborado por el National Intelligence Council de EEUU (centro de estrategia para medio y largo plazo) y presentado hoy en Washington, no pretende determinar el camino exacto que tomará el mundo en estos próximos 15-20 años, sino apuntar algunas tendencias que probablemente serán seguidas -otras son vistas como riesgos- y considerar varios escenarios hipotéticos. Proviniendo de EEUU, llama la atención la tranquila aceptación de que este país ya no tendrá un papel de tanto dominio.

CAMBIOS TECTÓNICOS.
1.- Casi en todas partes del mundo en desarrollo las clases medias se expandirán sustancialmente tanto números absolutos como en porcentaje.
2.- El mayor poder de individuos y pequeños grupos también tendrá su lado negativo: les permitirá tener más acceso individual a “tecnologías letales y desbaratadoras” (capacidad de ataques con precisión, ciberataques y bioterrorismo), permitiéndoles perpetrar violencia a gran escala, algo que antes era monopolio de los estados. De todos modos, para 2030 se habrá acabado el ‘terrorismo islamista’ que hoy conocemos.
3.- Asia sobrepasará a Norteamérica y Europa juntas en términos de poder global; China sola adelantará a EEUU como la mayor economía poco antes de 2030, si bien como potencia China no ocupará el papel hegemónico que hasta ahora tenía EEUU.
4.- El envejecimiento de la población ya no será solo un problema de Occidente; también en muchas otras sociedades el número de población juvenil se encogerá.
5.- El proceso de urbanización se acelerará. Africa reemplazará gradualmente a Asia como la región con mayor índice de crecimiento urbano.
6.- La demanda de alimentos, agua y energía crecerá aproximadamente un 35%, 40% y 50% respectivamente. Será un riesgo mayor para Africa y Oriente Medio, pero también dejará vulnerables a China e India.
7.- La independencia energética de EEUU se habrá podido alcanzar gracias al desarrollo del ‘fracking’.

CHINA: DEMOCRACIA O COLAPSO. China pasará el umbral de los 15.000 dólares de renta en paridad de poder adquisitivo dentro de unos cinco años, un nivel que, según el informe, con frecuencia se considera “desencadenante” de democracia. Pero una China democrática también podría ser más nacionalista. Por otro lado, una China económicamente colapsada provocaría inestabilidad política y afectaría a la economía global.

EEUU, PACIFICADOR EN ASIA. La posición de EEUU en el mundo será determinada por el grado de éxito en ayudar a gestionar crisis internacionales, “típicamente el papel de las grandes potencias y, desde 1945, lo que la comunidad internacional espera de Estados Unidos”. Si en Asia se reproducen las tensiones que hubo en Europa en el siglo XIX y primera mitad del XX, EEUU estará llamado a ser el “equilibrador” que asegure la estabilidad regional.

Fuente: http://abcblogs.abc.es/capital-america/2012/12/10/%C2%BFcomo-sera-2030-la-inteligencia-de-eeuu-predice/

Llama la atención que no escriben en "potencial", como un logico  documento de inteligencia...

Argentina no se lo merece


Por Carmen De Carlos - ABC.es

El caso Clarín versus Gobierno trae de cabeza a los interesados, al Poder Judicial y  a la Argentina. La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, está dispuesta a dejarse la piel en un enfrentamiento que ha elevado a categoría de Estado. El objetivo, sin disimulo, es atomizar al mayor grupo de comunicación del país. La Ley de Medios Audiovisuales, transformada en carga de profundidad contra Clarín, no termina de dar de lleno en la línea de flotación de un barco mediático que ha sorteado dictaduras y la totalidad de los Gobiernos democráticos tras la caída de la última Junta Militar en diciembre de 1983.

El “multimedio” recurrió, por distintas vías, dos artículos de la mencionada ley porque los considera inconstitucionales, le obligan a desinvertir, renunciar a emisoras de radio y cadenas de televisión y desconoce las licencias vigentes. Esto es, aplica con efecto retroactivo medidas que anulan concesiones del Estado.

La patata caliente de Clarín salta de una instancia a otra y rebota en la Corta Suprema para volver a tribunales inferiores. En ese frenético ping pong, la jefa del Estado vio truncadas sus intenciones de la pasada semana de intervenir por las bravas Clarín y despojarle de parte de su patrimonio. El festival del domingo frente a la Casa Rosada, organizado en rigor para recrearse en el presunto golpe mortal que le iba a asestar a Clarín, quedó vacío de contenido. El Ejecutivo intentó salvar la ropa al disfrazarlo de celebración de 29 años de democracia, un número que, como esta operación, no le salió redondo.

Cristina Fernández de Kirchner aprovechó la ocasión para atacar al Poder Judicial y demandarle independencia. Sus argumentos no condicen con sus actos. La diatriba contra los jueces que no fallaron a su gusto, la recusación de la totalidad de la Cámara Civil y Comercial Federal y su disposición a enjuiciar a la totalidad de sus miembros, forman parte de un discurso contradictorio. Mención aparte fue la identificación que hizo de la Justicia con el golpismo en un país que sufrió, como pocos, una dictadura (1976-83) sanguinaria.

La presidenta sacó de la recamara más munición y recurrió a la vía del “per saltum”, un atajo que deja fuera de juego la vía procesal establecida con el fin de que la Corte Suprema defina, de una vez, un asunto farragoso y sin resolver, de forma definitiva, desde hace tres años. La máxima instancia judicial rechazó el lunes, por cuestiones de forma, ese intento de usar una figura como el “per saltum”, aprobada hace unos meses para este propósito. El mecanismo del Gobierno –por desconocimiento u omnipotencia- era el equivocado. La Corte lo rechazó. Sólo se puede apelar al “per saltum”, entre otras razones, cuando hay un fallo de un tribunal de primera instancia y ahora se encuentra en uno de segunda que es la mencionada Cámara.

Al Gobierno le queda la esperanza de lograr un fallo de un juez de otro fuero o un  “recurso extraordinario federal” para volver a intentar el dichoso “per saltum” pero también debe pasar previamente el filtro de la Cámara. En el mejor de los casos no será antes de Noche Buena. Después, si el caso vuelve a la Corte, ésta decidirá si el recurso merece ser tratado al considerar que es un caso, como exige la ley,  de “notoria gravedad institucional”.

Resulta asombroso que un país entero tenga que estar pendiente de una pelea del Gobierno con un medio de comunicación porque éste, que está en su derecho, apela a dos artículos de una ley. Todo, con el agravante de que el Ejecutivo no le exige al resto de los grandes grupos de comunicación, que no la han impugnado, que la cumpla.

Argentina tiene severos índices de inflación (25 por ciento), sufre un acoso de EE UU para pague sus deudas, sin saldar desde el 2001, los sindicatos se echan a la calle, la gente saca las cacerolas, el crecimiento sostenido, en torno al 8 por ciento de los últimos años, se ha venido abajo, las grandes inversiones miran a sus vecinos, el país soporta un bloqueo a las importaciones y sufre un control de cambios peor que el de Venezuela… En fin, Argentina se merece que sus gobernantes se ocupen de los problemas reales de Argentina, no de las rencillas caprichosas de una Presidenta que pareciera actuar por despecho y no por el bien común. 

Juegos gravitatorios: cómo volar a otros mundos

Viajes de mínima energía a otros planetas considerando el tiempo requerido y el consumo de energía implicado por cada kilogramo de masa de la sonda espacial.

JUEGOS GRAVITATORIOS

El sueño de explorar el espacio no puede terminar en la Luna. Todos los precursores del vuelo espacial, de Tsiolkovski a Goddard, formularon sus propuestas y realizaron sus experimentos con la mirada puesta en los planetas hermanos de la Tierra. Los intentos por alcanzar Marte y Venus con sondas espaciales empezaron en 1960 y 1961, tan solo tres o cuatro años después del lanzamiento del primer satélite artificial de la Tierra.

En la cultura popular no hay una diferencia clara entre lanzar un cohete al espacio circunterrestre, enviar una sonda a la Luna o hacer llegar un artefacto a otro planeta. Pero en realidad las discrepancias entre los tres problemas son enormes, desde muchos puntos de vista. Quizá la más sencilla de entender sea la referida a las telecomunicaciones. Un satélite en órbita terrestre baja puede hallarse a tan sólo unos cuantos miles de kilómetros. La Luna se coloca a varios cientos de veces esa distancia. Pero incluso el más cercano de los planetas, Venus, se encuentra siempre cien veces más lejos que la Luna, unas mil veces más distante que un satélite artificial cualquiera. Si se tiene en cuenta que la intensidad de las ondas de radio disminuye con el cuadrado de la lejanía, podremos hacernos una idea del desafío de ingeniería que representa transmitir información a y desde una sonda interplanetaria.

La distancia complica no solo las transmisiones de radio, sino también muchos otros aspectos de estas misiones espaciales. La cuestión más importante es la del propio viaje. Enviar un trozo de metal y plástico de la Tierra a otro planeta implica una inversión de energía formidable y obliga, a la vez, a mantener "vivos" los instrumentos durante periodos de tiempo muy prolongados en el ambiente hostil del espacio. Si comparamos el viaje a la Estación Espacial Internacional con salir a comprar a la panadería de la esquina, entonces el vuelo a la Luna correspondería a un viaje en tren a otra ciudad, y la exploración de otro planeta se convertiría en un viaje intercontinental en avión. Por supuesto, en los tres casos hablamos de desplazamientos, pero está claro que se trata de problemas radicalmente distintos por duración, logística y costes.

Sin embargo, desde el punto de vista teórico se pueden encontrar analogías entre el viaje a la Luna y las trayectorias que siguen las sondas espaciales dirigidas a otros planetas. Al igual que en el caso de nuestro satélite natural, y como ya hemos insinuado, una de las primeras consideraciones que hay que tener en cuenta hace referencia a la energía necesaria para colocar un artefacto en la trayectoria interplanetaria adecuada. En el artículo dedicado al viaje a la Luna comentamos las trayectorias de mínima energía u órbitas de Hohmann. Este concepto resulta muy útil también para analizar la ruta óptima a los planetas.

Consideremos de entrada, para fijar ideas, el viaje de la Tierra a Marte. El concepto de órbita de Hohmann adaptado al vuelo hacia un planeta como Marte implica impulsar el aparato cósmico hasta una órbita elíptica alrededor del Sol cuyo punto más cercano a nuestra estrella (perihelio) toque de manera tangencial la órbita de partida, que es la de la Tierra, y que tenga el punto más alejado del Sol (afelio) rozando la órbita de destino. La órbita que implica un consumo mínimo de energía en el viaje hacia Marte debe tener el perihelio a unos 150 millones de km del Sol y el afelio a aproximadamente 230 millones de km.

Para el estudio del viaje interplanetario resulta muy útil emplear como unidad de medida no el kilómetro, sino la unidad astronómica de distancia. Esta unidad de medida, cuyo símbolo internacional es au (las letras a y u minúsculas, juntas y escritas en tipo redondo), equivale muy aproximadamente a la distancia media entre la Tierra y el Sol. De este modo, la órbita terrestre tiene un radio de 1 au, mientras que la de Marte mide 1,52 au (si se considera circular). La órbita de mínima energía para el viaje de la Tierra a Marte queda descrita por tanto de este modo: perihelio de 1 au y afelio de 1,52 au.

Sigamos pensando en Marte. Para lanzar una sonda hacia ese planeta, por tanto, hay que colocarla sobre un cohete potente, capaz de aplicarle al ingenio espacial una aceleración considerable en el mismo sentido en el que se mueve la Tierra alrededor del Sol. Ese aumento de velocidad asciende, en el caso de Marte, a nada menos que 3.000 metros por segundo, unos 10.000 kilómetros por hora adicionales que, por supuesto, se suman a la velocidad orbital que ya lleva la Tierra por sí misma y que equivale a unos 100.000 km/h. Impulsar un artilugio hasta que alcance una velocidad de 10.000 km/h respecto de la Tierra no es trivial.

Una vez situada la sonda en órbita trans-marciana, solo queda esperar a que la trayectoria la lleve hasta la distancia a la que se encuentra la órbita de Marte. Este viaje se verifica en un tiempo determinado con todo rigor por las leyes de la mecánica celeste y asciende a 259 días. Como es natural, el lanzamiento no se puede efectuar en cualquier momento, sino que tiene que haberse producido en el instante exacto en que al planeta Marte le falten 259 días para llegar al punto previsto para el encuentro. De aquí el concepto de ventana de lanzamiento. Si se va a usar una trayectoria de mínima energía, entonces las fechas útiles para lanzar el cohete quedan acotadas de manera bastante estricta. Aunque los aparatos se construyen de manera que haya un margen de varias semanas en torno al instante óptimo, si se pierde la ocasión hay que esperar a la siguiente, y para el planeta Marte las oportunidades suceden tan solo cada dos años y cincuenta días.

Al llegar a Marte la sonda debe encender los motores de nuevo para igualar su velocidad con la del planeta de destino. Esta maniobra implica consumir energía otra vez, en un nuevo empujón en el mismo sentido de giro de los planetas alrededor del Sol.

Hasta ahora hemos considerado las órbitas de partida y destino como circulares y coplanarias. En realidad la órbita de Marte es algo excéntrica, de modo que las distancias Marte-Sol pueden variar entre 1,67 au y 1,38 au. Esta circunstancia hace que las órbitas de mínima energía para el viaje a Marte resulten distintas de una vez a otra. En el mejor de los casos el tiempo de viaje se reduce a 237 días, mientras que en el peor asciende a 281. Esta diferencia tiene una correspondencia también en términos de energía y los cálculos indican que viajar a Marte cuando su distancia es mayor implica un gasto de energía que asciende a una vez y media la necesaria cuando la lejanía de este planeta es la menor. El contraste es muy considerable y explica las diferencias de masa de las sondas enviadas a este planeta en años distintos, a pesar de que muchas veces se emplean cohetes semejantes.


Si se analizan las fechas de lanzamiento y llegada de las misiones espaciales dirigidas a Marte se observa que no todas han seguido trayectorias de Hohmann estrictas, sino que han tendido a abreviar un poco el viaje, con un predominio de los trayectos de unos siete meses de duración, en vez de los ocho u ocho y medio que habría implicado un recorrido de mínima energía. Las misiones más pesadas, o las lanzadas en condiciones menos propicias, tienden a seguir órbitas más parecidas a las de Hohmann.



Pero pensemos ahora en el viaje hacia un planeta inferior, es decir, cuya órbita se encuentre no por encima, sino por debajo de la terrestre, como por ejemplo Venus. En este caso la trayectoria de Hohmann tendrá el afelio en la órbita terrestre, a 1 au del Sol, y el perihelio en la órbita de Venus, a 0,72 au. Ahora el cohete, al salir al espacio, tiene que restarle velocidad a la sonda para que caiga hacia el Sol. Para ir a Venus, la velocidad que se debe sustraer a la nave equivale a 9.000 km/h. Para ello el cohete se orienta en sentido contrario al del movimiento de la Tierra alrededor del Sol y actúa durante un cierto tiempo. Aunque se le resten 9.000 km/h a la sonda, el aparato ya tenía de partida la velocidad heliocéntrica correspondiente a la Tierra, así que, a pesar de la desaceleración, sigue desplazándose alrededor del Sol en el sentido original, aunque más despacio. La sonda se aproximará a la órbita de Venus y, si despegó en la ventana de lanzamiento correcta, se encontrará con el planeta de destino al cabo de 146 días. En ese momento la nave se estará desplazando, respecto del Sol, bastante más rápido que Venus, lo cual la obligará a un segundo encendido de motores que le aplique otra dosis de frenado. Vemos por tanto que para viajar "hacia el Sol" hay que hacer frenar las naves dos veces, mientras que para moverse por el Sistema Solar "en contra del Sol" lo que corresponde es acelerar en dos oportunidades distintas.

Las órbitas de Venus y la Tierra son bastante circulares y por eso no hay diferencias significativas entre las órbitas de mínima energía de una ventana de lanzamiento o de otra. Por cierto que en el caso de Venus esas ventanas se repiten cada año y 220 días.

Podríamos plantearnos viajes de mínima energía a otros planetas. Nos interesará considerar, en cada caso, el tiempo requerido para el viaje y, también, el consumo de energía implicado por cada kilogramo de masa de la sonda espacial. Para valorar la energía podemos emplear como unidad aquella requerida para enviar un kilogramo al planeta más cercano, Venus, que corresponde a 170 millones de julios (40 millones de calorías). En este cómputo de energía se incluyen tanto la aceleración (o desaceleración) necesaria al partir de la Tierra como la que hay que aplicar a la llegada a destino para igualar la velocidad de la sonda con la del planeta. Los datos obtenidos se especifican en la tabla 1 del multimedia.

Se observan varios resultados sorprendentes. En primer lugar, que el viaje a Mercurio resulta más breve que a Venus, a pesar de estar más lejos. Pero, aunque se llegue antes a Mercurio, el coste a lo largo de una trayectoria de Hohman es muy considerable, el cuádruple, en términos energéticos. El viaje promedio a Marte viene a salir igual de caro que a Venus en cuanto a energía (puede costar lo mismo en los años menos favorables). Pero las cifras más significativas las encontramos a partir de Júpiter. Cada kilogramo enviado al planeta gigante cuesta el doble que si se mandara a Venus y, además, requiere un tiempo de tránsito superior a los dos años y medio. Este tiempo puede ser tolerable con la tecnología actual, pero para mundos cada vez más lejanos nos encontramos con que el coste energético se estabiliza en unas dos veces y media el precio del viaje a Venus, pero los tiempos de tránsito se tornan prohibitivos, por largos.

Las conclusiones que se deducen de estas cifras explican las técnicas que se emplean para el viaje interplanetario. Para ir a Venus, Marte y Júpiter suelen seguirse trayectorias parecidas a las de mínima energía de Hohmann, o incluso más rápidas aun a costa de consumir más combustible por unidad de masa. Pero para el resto de planetas hay que recurrir a otras técnicas. En el caso de Mercurio por cuestiones energéticas y en el de los planetas exteriores por motivos de tiempo, la mecánica celeste dentro del Sistema Solar exige soluciones creativas. Y, en efecto, para visitar todos estos mundos se ha recurrido a un método inesperado que permite a la vez abaratar costes (ahorrar energía) y acortar los tiempos: la asistencia gravitatoria. Pero tenemos que dejar este ingenioso recurso de la astronáutica moderna para el último artículo de esta serie.

Fuente: Cortesía de David Galadí-Enríquez para Caos y ciencia - Via National Geografhic

Thatcher estuvo a punto de aceptar un acuerdo para evitar la guerra de Las Malvinas


Por Marcelo Justo -
Los documentos secretos desclasificados por Londres así lo revelen; el hundimiento del General Belgrano cerró el camino a la solución diplomática

Thatcher estuvo a punto de aceptar un acuerdo para evitar la guerra de Las MalvinasLa dama de hierro no era tan férrea. Los documentos declasificados por el Archivo Nacional británico muestran que Margaret Thatcher estaba dispuesta a llegar a un acuerdo con Argentina sobre el status y soberanía de las Malvinas que evitara el enfrentamiento militar entre las dos naciones.

En contraposición a la imagen intransigente de Thatcher, cultivada tanto desde la izquierda como por la misma derecha thatcherista, las minutas sobre las reuniones del gabinete de guerra muestran que la primer ministro consideró como un “premio considerable” una solución diplomática discutida a solo dos semanas de la toma de las islas el 2 de abril de 1982.

En esta solución se proponía que Argentina estuviera representada en el Consejo gobernante de las islas y en una comisión interina que debería pronunciarse sobre el futuro de las Malvinas a fin de año, a cambio de retirar sus fuerzas militares. “La retirada de los efectivos argentinos se conseguiría sin necesidad de recurrir a una acción militar. Argentina ganaría representación en el comité interino y el consejo local y un compromiso de negociar el futuro de las islas, pero sin garantía previa de que el resultado de la negociación será una transferencia de soberanía. Es repugnante que un agresor obtenga algo de su agresión, pero parece un precio aceptable a pagar”, señalaba Thatcher en un documento declasificado con la rúbrica de “Top secret”.

El plan en cuestión era estadounidense. El gobierno de Ronald Reagan, que consideraba a la dictadura militar argentina como su principal aliada en América Latina, buscaba por todos los medios una solución diplomática que le evitara enemistarse con un régimen que consideraba clave en la lucha contrainsurgente regional por el asesoramiento que ofrecían a las fuerzas represivas en El Salvador o a los "contras" que buscaban derrocar al sandinismo en Nicaragua. Según las minutas del gabinete de Thatcher el principal obstáculo al plan era la intransigencia de la junta militar argentina. “El presidente Galtieri es un acohólico, aparentemente incapaz de pensamiento racional”, señalaban las minutas del gabinete de guerra del 22 de abril.

El hundimiento del General Belgrano y del plan de Paz promovido por el presidente peruano Fernando Belaúnde a principios de mayo prácticamente cerraron el camino diplomático, pero aún el 19 de mayo, dos días antes que las fuerzas británicas desembarcaran en las Malvinas, Thatcher le señaló al gabinete que en “un sincero intento de evitar el derramamiento de sangre, el Reino Unido no ha insistido en que se implementen totalmente todas nuestras demandas”. Las palabras de la primer ministro muestran su habilidad diplomático-política. El desembarco inclinaba la balanza militar a favor británico: mostrarse flexible le servía a nivel diplomático con Estados Unidos y en el mismo Reino Unido con su propia opinión pública. 

Fuente: http://www.abc.es/internacional/20121229/abci-malvinas-tatcher-201212281921.html

Datos increíbles acerca de la Luna

 Diez curiosidades sobre la LunaDiez datos curiosos acerca de la Luna:

1- Una persona que pese 45 kilos, en la Luna pesaría 8,05 kilos.

2- Sin traje espacial en la Luna, la sangre hierve instantáneamente.

3- En la Luna es imposible silbar.

4- Ha llegando más gente a la Luna que a las profundidades de los océanos.

5- James. B. Irwin, astronauta del Apollo 15, fue la octava persona en caminar sobre la Luna el 30 de julio de 1971.

6- La última persona que pisó la Luna lo hizo en 1972.

7- En la Luna no hay viento ni sonido.

8- La superficie de la Luna es más pequeña que Asia.

9- Cada año la Luna se aleja de la Tierra 3.8 centímetros.

10- Que las personas actúen de forma extraña durante la luna llena, es un mito.

Fuente: National Geographic

Los viajes espaciales pueden acelerar la aparición de alzheimer


Por ABC.es - EP / MADRID
La radiación cósmica galáctica representa una amenaza importante para los futuros astronautas, según una investigación

La radiación cósmica que bombardean los astronautas en misiones en el espacio a lugares como Marte podría acelerar la aparición de la enfermedad de Alzheimer, según concluye un nuevo estudio, publicado en la revista «Plos One». «La radiación cósmica galáctica representa una amenaza importante para los futuros astronautas», afirmó Kerry O'Banion, profesor en el Departamento de Neurobiología y Anatomía del Centro Médico de la Universidad de Rochester (Estados Unidos) y autor principal de la investigación.

«La posibilidad de que la exposición a la radiación en el espacio puede dar lugar a problemas de salud tales como el cáncer ha sido reconocida. Sin embargo, este estudio demuestra que la exposición a niveles de radiación equivalentes a una misión a Marte podría producir problemas cognitivos y acelerar los cambios en el cerebro que están asociados con la enfermedad de Alzheimer», concreta este experto.

Mientras que el espacio está lleno de radiación, el campo magnético de la Tierra protege en general el planeta y a la gente en la órbita baja de la Tierra de estas partículas. Sin embargo, una vez que los astronautas dejan la órbita están expuestos a la ducha constante de diversas partículas radiactivas. Varios estudios han demostrado el potencial riesgo de cáncer, impacto cardiovascular y musculoesquelético de la radiación cósmica galáctica, pero esta investigación examina el impacto potencial de la radiación espacial en la neurodegeneración y, en particular, los procesos biológicos en el cerebro que contribuyen al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

O'Banion, cuyo estudio se centra en cómo la radiación afecta al sistema nervioso central, y su equipo han estado trabajando con la NASA (agencia norteamericana del espacio) desde hace más de ocho años. Los investigadores estudiaron el impacto de una determinada forma de radiación de partículas de alta masa y alta cargada (HZE). Estas partículas, que son impulsadas por el espacio a velocidades muy altas por la fuerza de las estrellas en explosión, tienen muchas formas diferentes por lo que estos científicos eligieron partículas de hierro para su estudio.

«Debido a que un paquete de partículas de hierro es más duro que un golpe es muy difícil desde el punto de vista de ingeniería proteger eficazmente contra ellas», dijo O'Banion, que añade que para ello habría que envolver una nave espacial en un bloque de plomo u hormigón.
Experimento en ratones

Una parte de la investigación se llevó a cabo en el Laboratorio de Radiación Espacial de la NASA en el Laboratorio Nacional de Brookhaven en Long Island (Estados Unidos). Los investigadores quisieron comprobar si la exposición a la radiación tiene el potencial de acelerar los indicadores biológicos y cognitivos de la enfermedad de Alzheimer, sobre todo en personas que puedan estar predispuestas a desarrollar esta patología. Para lograrlo, estudiaron el impacto en los modelos animales de la enfermedad de Alzheimer, que fueron expuestos a diferentes dosis de radiación, incluyendo los niveles comparables a lo que los astronautas experimentarían durante una misión a Marte.

En Rochester, un equipo de investigadores evaluaron el impacto cognitivo y biológico de la exposición, sometiendo a los ratones a una serie de experimentos en los que les retiraron objetos o lugares específicos. Los investigadores observaron que los ratones expuestos a la radiación eran mucho más propensos a fallar en estas tareas, sugiriendo un deterioro neurológico, antes de que estos síntomas aparecen normalmente.

Los cerebros de los ratones también mostraron signos de alteraciones vasculares y una mayor acumulación de placa en la proteína amiloide beta de lo normal que se acumula en el cerebro y es una de las características de la enfermedad.

«Estos hallazgos sugieren claramente que la exposición a la radiación en el espacio tiene el potencial de acelerar el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, sentenció O'Banion. A su juicio, este es otro de los factores que la NASA, «que está claramente preocupada por los riesgos para la salud de los astronautas», tendrá que tener en cuenta que los planes de futuras misiones.
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