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miércoles, 20 de febrero de 2019

Cazabombarderos, misiles antibuques y otras armas de fabricación rusa que tiene Venezuela

(Perfil.com) - Desde 2005, el país compró todo tipo de armamento, equipamiento y transporte militar de primera generación a Rusia. Maduro presume ahora de su poderío militar. 
 El Su-35 es considerado el caza más letal del mundo. FOTO: RIA NOVOSTI
Un video publicado este miércoles por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) mostró un ejercicio conjunto con la Fuerza Aérea y el Ejército de Venezuela donde se prueban equipamiento y armas compradas a Rusia en los últimos años. En el video se ve cómo un cazabombarderos Sukhoi Su-30MK2V dispara un misil antibuque Kh-31, ambos comprados a Rusia. La prueba de armamento es parte de los ejercicios Bicentenario de Angostura 2019 que se realizaron entre el 10 y 15 de febrero y que tienen el objetivo de fortalecer la capacidad defensiva del territorio de Venezuela por parte de las Fuerzas Armadas. 
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Para ello, utilizaron un avión llegado al país en 2006 como parte de un acuerdo de venta de armas entre el gobierno chavista y Rusia. Según la web especializada en tecnología aeronáutica Airforce Technology, el Sukhoi Su-30MK2V es un avión de fabricación rusa armado con misiles antisuperficie de precisión y tiene un alcance de lanzamiento de 120 kilómetros. 

El Su-35 es considerado el caza más letal del mundo, afirma la agencia rusa Sputnik. Solo el F-22 Raptor es capaz de resistir a la nave rusa, dado que está construido especialmente para obtener superioridad aérea. En cuanto a su aspecto, el avión se parece mucho a su predecesor, el Su-27. No obstante, el nuevo tiene mayor peso -38.800 frente a los 33.000 kg, respectivamente-, lo que permite aumentar su vida y carga útil. 

 Los misiles de la "muerte supersónica" Los aviones ya llevan 12 años al servicio de la Aviación Militar de Venezuela desde que en 2005 Venezuela negoció con Rusia la compra de 24 aeronaves de ese modelo que llegaron al país en 2008. El precio del contrato se estima en US$ 1.500 millones. 
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Por su parte, los Kh-31 son misiles antibuques supersónicos capaces de alcanzar los 250 kilómetros de distancia. En sus versiones modernas son capaces de hundir un buque de 4.5000 toneladas y tienen una velocidad máxima de 1.000 metros por segundo. "Los proyectiles Kh-31 pueden resistir una sobrecarga de 10 g, mientras que su velocidad máxima supera cuatro veces la velocidad del sonido", explica Sputnik. "Estos misiles tácticos no solo son capaces de atacar buques de hasta ocho toneladas, sino también las estaciones de radar del enemigo. Gracias a su velocidad e invisibilidad, los Kh-31 fueron bautizados como 'la muerte supersónica'". 

Tras este primer negocio, el Rosoboronexport -la agencia del gobierno ruso para la exportación de productos, servicios y tecnologías militares- firmó un contrato con Hugo Chávez para el suministro de fusiles Kaláshnikov AK-103 (100.000 unidades) y se firmó un acuerdo para la construcción de una fábrica de Kaláshnikov en Venezuela, dedicada a la producción de rifles y munición. 
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Ese año también se firmó un contrato para el suministro de sistemas de misiles tierra-aire Tor-M1 (el precio del contrato fue de 290 millones de dólares). El suministro empezó en 2008. En junio de 2015 el ministro del Poder Popular para la Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, dijo al canal de televisión Rossíya: “Quizás hayamos empezado con una relación técnico-comercial y técnico-militar que principalmente consistía en que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana fue equipada con modernos sistemas fabricados en Rusia. Por eso hoy podemos hablar de la Fuerza Armada ‘antes de Hugo Chávez’ y la de ‘después de Hugo Chávez’, con la que Rusia tiene mucho que ver”. “Se trata de un equipamiento nuevo que nos ha permitido fortalecer el aparato militar de la Fuerza Armada”, explicó entonces Padrino López, hoy uno de los más fieles aliados del régimen de Nicolás Maduro. 

“Pero además, hay mayor nivel de cooperación en el ámbito estratégico y educacional… En este momento tenemos más de 65 oficiales preparándose en Rusia y tres cadetes en las academias militares rusas. Eso quiere decir que esta relación se va a ir incrementando no solamente en el campo militar sino también en el civil”, agregó. 
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T-72, AK-93 y helicópteros sofisticados.  Casi toda la tecnología del Ejército de Tierra de Venezuela es de fabricación rusa, según informa la agencia de noticias rusa RIA Novosti. El grueso de las tropas blindadas lo constituyen 92 tanques rusos T-72B1V, de los que Rusia produjo hasta la actualidad un total de 20.544 unidades. En América Latina es usado por Venezuela -que compró 92 en 2009- y Nicaragua. Las tripulaciones de los acorazados venezolanos recibieron en el año 2010, en Omsk, un curso de sistemas T-72 en marco de un programa de intercambio militar, dijo RIA Novosti. 

 En 2006 Venezuela recibió 100.000 rifles Kaláshnikov AK-103, según informó el sitio de noticias ruso Russia Beyond. Ese mismo año se firmó el acuerdo para la construcción de una fábrica de Kaláshnikov en Venezuela, que puede fabricar 25.000 rifles y 50 millones de cartuchos al año (el precio del contrato se estima en 475 millones de dólares), según la agencia TASS. Sin embargo, la construcción de la fábrica ha sufrido varios contratiempos debido a la crisis económica venezolana.
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La aviación venezolana cuenta también con una decena de los helicópteros Mi-35M2, 16 aparatos Mi-17V5, 3 helicópteros pesados de transporte Mi-26T2, todos de fabricación rusa. Según RIA Novosti, la parte más fuerte de las Fuerzas Armadas de Venezuela es el sistema de defensa antiaérea. 
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En este campo el país cuenta con sistemas de misiles antiaéreos de largo alcance S-300BM, 12 sistemas de misiles antiaéreos de alcance medio Buk-M2E, 24 sistemas modernizados S-125 Pechora-2M. 
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Además, Venezuela tiene en su arsenal 12 sistemas de misiles antiaéreos Iglá-S que hace dos años provocaron una fuerte polémica a nivel internacional. Las fuerzas armadas chavistas también cuentan con un stock de 123 vehículos de combate blindados BMP-3M, que cuentan con un blindado reforzado, un moderno sistema de control de fuego y el sistema de protección activa Arena-E. 
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Dispone desde 2009, además, de otros 114 blindados BTR-80A, un anfibio blindado de transporte de personas diseñado en la desaparecida URSS en 1986, para reemplazar a los BTR-70 y BTR-60. 
D.S. 
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Además, de todo lo nombrado falta el equipamiento chino. Pero toda esta inversión y equipamiento para que se empleara y contra quien. Si es una potencia nuclear, un solo submarino nuclear Trident -versión antigua- termina todo. Hay al parecer una ausencia de un pensamiento estrategico que genera un desperdicio económico. Sin duda, la capacidad de defensa es necesaria pero esta, primero requiere desarrollo económico, sin el es inviable. Lo lamento por Venezuela, un hermoso país y con buena gente...

sábado, 16 de febrero de 2019

Qué medios tiene el ejército de Venezuela para enfrentar una intervención de EE.UU.

Pese a que Estados Unidos se ha cuidado hasta ahora de llevar sus advertencias más allá de las palabras, las miradas se centran en el ejército venezolano
(BBC News) - Pese a que Estados Unidos se ha cuidado hasta ahora de llevar sus advertencias más allá de las palabras, las miradas se centran en el ejército venezolano - Crédito: BBC Mundo



La amenaza de un conflicto armado pende sobre Venezuela. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha repetido en varias ocasiones que no descarta la opción militar para sacar a Nicolás Maduro del poder.

Maduro replica que, de producirse la intervención, los venezolanos combatirían.
"Tendríamos que ir con dolor a defender el derecho de nuestro país a existir", dijo en una reciente entrevista con la BBC.

Estados Unidos, como los principales países de la Unión Europea y la mayoría de los latinoamericanos, apoya a Juan Guaidó, el líder opositor que alega que Maduro es un gobernante ilegítimo e invocó la Constitución para juramentarse como "presidente encargado" del país. Maduro conserva el apoyo de Rusia, China, Bolivia y Cuba, entre otros estados.

Guaidó anunció que el próximo 23 de febrero comenzará a entrar al país la "ayuda humanitaria" con la que hacer frente a una crisis que el gobierno de Maduro niega y para la que Estados Unidos y sus aliados en este litigio han prometido donaciones.

Pero Maduro ha denunciado que lo que se propone Guaidó es "presentar una crisis humanitaria que no existe en Venezuela" para justificar una intervención extranjera y ha advertido de que las fuerzas armadas defenderán las fronteras.

La tensión va en aumento. Pese a que Estados Unidos se ha cuidado hasta ahora de llevar sus advertencias más allá de las palabras, las miradas se centran en el ejército venezolano.

¿Cómo reaccionará ante la presión? ¿Tiene capacidad para hacer frente a un eventual ataque estadounidense?

Quiénes forman el ejército venezolano

De acuerdo con los datos del Ministerio de Defensa, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana cuenta con entre 95.00 y 150.000 integrantes, cifra a la que habría que sumar los miembros de la Milicia Nacional, un cuerpo paralelo que ha sido descrito como paramilitar por los detractores del gobierno, y formado por voluntarios que asumen diversas funciones al servicio del Estado.

Los milicianos reciben adiestramiento en el manejo de armas y están equipados con viejos fusiles que en su día se utilizaron en el ejército. La Milicia Nacional se basa en la premisa de la "unión cívico-militar", acuñada en su día por el fallecido presidente Hugo Chávez, por la que toda la sociedad debe complementar el esfuerzo del ejército en "la defensa de la nación".

Maduro ha mantenido la apuesta por la Milicia pese a las denuncias de que su implantación supone una militarización de la vida civil y en enero anunció que para el mes de abril se habrá llegado a los dos millones de milicianos. De confirmarse, se trataría de una fuerza ciertamente numerosa, pero persisten las dudas tanto sobre la cifra como sobre la calidad de su armamento y adiestramiento.

También forman parte de las fuerzas armadas los miembros de la Guardia Nacional, un cuerpo militar con funciones de orden público y seguridad ciudadana muy familiar para los venezolanos, ya que la Guardia Nacional es quien con más frecuencia vigila las calles y carreteras del país. También ha sido muy activa en la dispersión de las manifestaciones de la oposición, especialmente violentas en 2017, y su proceder ha sido objeto de polémica. No hay cifras oficiales sobre el total de efectivos que sumarían el ejército, la Guardia Nacional y la Milicia Nacional.

Con qué medios cuenta

Tras la llegada de Chávez al poder, gracias al auge de los ingresos petroleros de la primera década del siglo XXI, Caracas emprendió una ambiciosa renovación de las Fuerzas Armadas que tuvo a Rusia y a China como principales proveedores. Rusia suministró durante años varios modelos de aviones y helicópteros, así como tanques y unidades de artillería. Su apoyo volvió a hacerse evidente el pasado diciembre, cuando desplazó a Venezuela dos modernos bombarderos con capacidad nuclear Tu-160 para ejercitarse conjuntamente con la aviación venezolana, lo que provocó las protestas del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Pero la gran aportación rusa a la capacidad disuasoria venezolana fue la venta de los cazas Su-30Mk2, según los expertos, un aparato capaz de competir con los más avanzados aviones de combate estadounidenses gracias a su potencia de fuego, maniobrabilidad y prestaciones. Los rusos proveyeron además de sistemas de misiles antiaéreos y China de radares que permitieron establecer lo que el portal especializado Infodefensa ha descrito como "el mejor sistema de defensa aeroespacial de la región latinoamericana".

En los años del chavismo también se renovó una flota que tiene su epicentro en la base naval de Puerto Cabello, en la costa septentrional del país, y que recientemente protagonizó un incidente con un buque de la petrolera estadounidense Exxon Mobil cuando operaba en una zona que Venezuela se disputa con la vecina Guyana.

Considerando todos sus medios humanos y técnicos, la página web Global Firepower colocó en 2018 a Venezuela en el puesto 46 de su ranking mundial de países con mayor fortaleza militar. La mala noticia para Maduro y los suyos es que Estados Unidos se mantiene inamovible en el número uno.

Cuál es su capacidad real

Desde que estalló la última crisis política, Maduro ha multiplicado los actos con militares y una y otra vez elogia la capacidad de las fuerzas armadas. Coincidiendo con la escalada diplomática con Estados Unidos, organizó unos ejercicios militares a gran escala que calificó como los "más importantes de la historia". Se trata de un esfuerzo por destacar la operatividad del ejército en un momento crítico.

Un experto militar extranjero en Caracas que pidió no ser identificado le dijo a BBC Mundo que "hay muchas dudas sobre la capacidad operativa real de los equipos por la falta de mantenimiento", otra consecuencia de la severa crisis económica que atraviesa el país. La escasez de repuestos se hace visible incluso en la conocida como base aérea de La Carlota, en pleno Caracas, donde los helicópteros allí estacionados sufren lo que en la jerga se conoce como "canibalización", es decir, el uso de piezas de aparatos en buen estado para la reparación de otros averiados. "En los últimos años han intentado que los rusos y los chinos se ocupen del mantenimiento, pero el problema que tienen es que ahora no pueden pagarle a nadie", señaló el experto.

"Los rusos apostaron mucho por Venezuela, pero se encontraron con que no cobraban". Entre los proyectos inconclusos con Rusia, está la fábrica de fusiles Kalashnikov que lleva años en construcción en la ciudad de Maracay. El gobierno planea que de allí salgan las armas para militares y milicianos, pero nada de eso se ha concretado hasta la fecha.

La falta de reparación y repuestos se convierte en un problema especialmente grave para el material más antiguo, como los helicópteros de transporte de fabricación francesa Super Puma o los cazas de fabricación estadounidense F-16, que fueron adquiridos antes incluso del triunfo de la Revolución Bolivariana en 1998 y de los que no consta que hayan sido sometidos a la actualización necesaria dado el tiempo transcurrido.

¿Lucharían por Maduro?

Desde que Guaidó desafió a Maduro y comenzó todo este lío, la oposición venezolana ha hecho intensos llamamientos a los uniformados para que retiren su apoyo al gobernante socialista y "se pongan del lado de la Constitución". Pero aunque la tropa sufre la escasez y la hiperinflación como el resto de los venezolanos, las defecciones en cascada que algunos pronosticaron no se han producido.

Pese a las denuncias sin confirmar de supuestas detenciones masivas de militares descontentos con la gestión de Maduro, los pronunciamientos de lealtad al "presidente constitucional" se repiten en las cuentas de Twitter del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada y el Ministerio de Defensa. Si, como muchos aventuran, también en Estados Unidos, el apoyo del alto mando a Maduro se está resquebrajando, las grietas son por ahora poco perceptibles.

Las razones del apego militar al gobierno son diversas. No faltan los observadores que señalan que el chavismo es desde su nacimiento un sistema político esencial y originalmente militar. No en vano, su fundador, Hugo Chávez, era un comandante del ejército.

Tal y como lo expresó la escritora Cristina Marcano en un reciente artículo en el diario El País, "el ejército no solo apoya al régimen, es un factor fundamental del régimen". Marcano recordó que al llegar Chávez a la presidencia, los uniformados empezaron a ocupar los más altos puestos en la Administración y en las empresas públicas.

El almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, afirmó ante un comité del Senado de su país que Venezuela tiene en torno a 2.000 generales, más que todos los países de la OTAN juntos. Para Faller, "la mayoría están a sueldo de Maduro" y están implicados negocios ilícitos, entre los que se incluirían el tráfico de drogas y el contrabando de gasolina, con los que el líder bolivariano, dijo Faller, "compra su lealtad".

Lo cierto es que, como sucede en otros países en los que la política tiene un fuerte componente militar, como Cuba o Egipto, la institución castrense controla gran parte de la economía venezolana.

Cuando llegó a la presidencia, Maduro creó lo que llamó la Zona Económica Militar Socialista, un plan de desarrollo empresarial exclusivamente militar con el que parecía imitar el modelo del Grupo de Administración Empresarial (Gaesa) a través del cual las fuerzas armadas cubanas se reservan la gestión de gran parte de los ingresos del Estado que el turismo y otras actividades dejan en la isla.
Maduro también puso al frente de la petrolera estatal, PDVSA, que, según todas las estimaciones canaliza la mayor parte de las exportaciones del país, a un general.

Sean sentimentales, ideológicos o económicos, los lazos del alto mando militar con el presidente han sido por ahora más poderosos que las llamadas a cambiar de bando de sus rivales.
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Entonces, ¿podría resistir?

Ted Galen Carpenter, experto en Defensa y Política Exterior del centro de análisis Cato Institute, le dijo a BBC Mundo que "aunque hay informaciones que apuntan a la división interna, al menos algunas unidades combatirían una intervención estadounidense". Aunque no pudo ser muy concreto sobre cuán firme podría ser esa resistencia: "Eso es lo que la inteligencia estadounidense seguramente está tratando de descubrir, pero averiguarlo no es tan fácil".

Carpenter ha alertado en su país de que, pese a su abrumadora superioridad sobre el papel, el recurso a la fuerza para decantar la crisis venezolana podría acabar costando mucho dinero y muchas vidas estadounidenses. "Nadie puede hacer frente a Estados Unidos en una confrontación abierta pero Maduro conserva aún un núcleo duro de seguidores y lo que podrían hacer los venezolanos es oponer una guerra de guerrillas".

"Eso también puede ser muy efectivo", advirtió. Palabras como las de este analista remueven en la conciencia colectiva estadounidenses el recuerdo de la guerra de Irak o la de Vietnam, en las que el ejército de las barras y estrellas sufrió numerosas bajas en su intento por imponer un cambio político en países lejanos.

El mismo Maduro ha agitado el fantasma de Vietnam en su intento de disuadir a la Casa Blanca de recurrir a las armas: "Venezuela se convertiría en un Vietnam si un día Donald Trump manda al Ejército de Estados Unidos a agredirnos", pronosticó.

Hasta la fecha, el cerco de Washington a Maduro se ha ceñido a lo estrictamente diplomático y Trump, pese a sus declaraciones, sigue reticente a comprometer tropas estadounidenses en misiones en el exterior. Si para muchos Vietnam fue la guerra de nunca acabar de Estados Unidos, Venezuela es por ahora la que nunca empezó.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Plan de equipamiento para Venezuela

Venezuela, al igual que todo país que cuente con unas Fuerzas Armadas, tiene la necesidad de renovar periódicamente sus arsenales a fin de mantener la credibilidad de su poder disuasivo. Se estima que ha comprado en los últimos años 15.000 millones de dólares en armas.

in embargo, éste es un tema que genera polémica y que emplean voceros políticos para plantear el eterno dilema: ¿Cañones o mantequilla? Pero el estribillo recurrente “Hospitales sí, Sukhoi no”, lo que revela es la ignorancia de la mayoría de la dirigencia política venezolana, de una materia fundamental como lo es la Defensa Nacional.

A juicio de expertos en temas militares, no puede hablarse de “armamentismo venezolano”, cuando en Latinoamérica, Venezuela ocupa el cuarto lugar entre los compradores de armamento, detrás de Brasil, Colombia y Chile. A ese respecto, se refiere Rocío San Miguel: “No existe una carrera armamentista en Venezuela porque son necesarias la renovación y el mantenimiento de los sistemas de armas, especialmente con las características de un país con más de diez fronteras internacionales, con desafíos enormes en materia de jurisdicción territorial que abarca, por ejemplo, espacios marítimos con la dimensión de los espacios terrestres”.

Las adquisiciones de armamento se realizan con base a los estudios que hacen los estados mayores, en los que se establecen las hipótesis de conflicto y las amenazas reales, externas e internas, que existen sobre la nación. Igualmente, los procesos de renovación del material militar, además de transparentes, deben ser continuos a fin de mantener actualizados los inventarios y evitar compras masivas ante una emergencia, lo cual afecta el presupuesto nacional y genera corruptelas.

Durante el siglo XX, prácticamente, todos los gobiernos venezolanos realizaron compras importantes de armamento; sin embargo, fueron cinco los grandes programas de reequipamiento militar ejecutados: 1934-1941, finales del régimen del general Juan Vicente Gómez y gobierno de su sucesor, general Eleazar López Contreras; 1948-1958, periodo denominado “el decenio militar”; 1969-1974, primer gobierno de Rafael Caldera; 1979-1984, gobierno de Luis Herrera Campins, y, en el gobierno de Jaime Lusinchi, a partir de agosto de 1987, tras el incidente de la corbeta colombiana “Caldas”.

Tan pronto asumió el poder, en febrero de 1999, el presidente Chávez canceló las órdenes de compra pendientes de equipos militares con Estados Unidos y prohibió realizar nuevas adquisiciones de armamento en ese país.

Posteriormente, en mayo de 2004, el presidente Chávez trazó tres líneas estratégicas para darle forma al concepto de defensa integral de la nación, siendo la primera el “fortalecimiento del poder militar”, que comprendía tanto la adquisición de nuevos sistemas de armas, como la recuperación de los existentes. Además, se pretendía buscar fuentes alternativas para el suministro de material militar y desarrollar una industria de defensa nacional endógena.

Pero la retórica antinorteamericana, el rompimiento definitivo de los vínculos militares con Estados Unidos en 2005, entre otros acontecimientos, generó que en octubre de 2006, Washington impusiera una prohibición a la venta y transferencia de armamento y tecnología militar norteamericana a Venezuela. Medida, a la que se sumaron otros países aliados de los Estados Unidos o relacionados con su industria de defensa, muchos de los cuales eran proveedores de las fuerzas armadas venezolanas.

Ante tales acontecimientos y al no haber desarrollado una industria militar local, a Chávez no le quedó otra alternativa que acudir a los pocos países que, por afinidades ideológicas o conveniencias geopolíticas y comerciales, estaban dispuestos a venderle armamento y tecnología militar, principalmente, Bielorrusia, China, Irán y Rusia.

A fin de obtener, hasta donde fuese posible, datos más precisos sobre las compras militares realizadas por el gobierno nacional, se revisaron informaciones de carácter público, suministradas por las autoridades civiles y militares venezolanas, gobiernos y fabricantes de los países proveedores, organismos internacionales, así como, de publicaciones especializadas en temas de defensa. Estos son los resultados:

Bielorrusia: Un Centro de Mando y Control para la Defensa Aérea y un Centro de Mando y Control de Inteligencia, lentes individuales de visión nocturna NV/G-14 para la tropa, apuntadores laser TSL-02 y miras Red-dot PK-A para fusiles.

China: Aviones de entrenamiento de combate K-8W (18) y de transporte táctico Y-8 (8); radares móviles de largo alcance JYL-1 (7) y JY-1 (3), material de intendencia y de campaña (uniformes, botas, cascos, carpas, cocinas).

Cuba: Cuatro buques de carga multipropósito del tipo holandés Damen Stan Lander 5612 y obuses norteamericanos reconstruidos M101 de105 mm.

España: Cuatro buques patrulleros tipo Avante 2400 (Vigilancia Oceánica) y cuatro tipo Avante 1400 (Vigilancia Litoral). La empresa estatal española Navantia se encargó de la construcción de los barcos, pero los motores, sistemas electrónicos y armamento, fueron suministrados por empresas alemanas, holandesas, italianas y suizas.

Irán: Doce vehículos aéreos no tripulados (UAV: Unmanned Aerial Vehicle) y una fábrica de pólvora que estaría siendo montada en las instalaciones de la C.A.Venezolana de Industrias Militares (Cavim), en Morón, estado Carabobo.

Rusia: Armamento liviano: 100 mil fusiles de asalto Kalashnikov AK-103/AK-104, cerca de 5 mil fusiles de precisión (francotiradores) Dragunov, más de un millar de lanzacohetes portátiles antitanque RPG-7V2 de 85 mm. Asimismo, se adquirieron una planta para la producción de fusiles AK-103/AK-104 y otra para la munición de 7,62×39 mm, las cuales están siendo construidas en las instalaciones de Cavim en Maracay, estado Aragua.
Aeronaves: 24 aviones de combate Sukhoi Su-30MK2, incluidos sus sistemas de armas; 53 helicópteros (38 Mi-17V-5 multipropósito, 2 Mi-172/VIP presidencial, 3 Mi-26T2 de carga pesada y 10 Mi-35M2 de ataque). Además, un centro de entrenamiento para tripulaciones de helicópteros y dos centros de mantenimiento, uno para los Su-30MK2 y otro para helicópteros.
Artillería: obuses autopropulsados Msta-S de152 mm (40), sistemas móviles de lanzacohetes múltiples BM-21 Grad de 122 mm (24) y Smerch de 300 mm (12); morteros remolcados Sany (48) y autopropulsados Nona-SVK de 120mm (17), y, un sistema misilístico de defensa de costa.
Defensa antiaérea: lanzamisiles portátiles Igla-S (1.400), cañones bitubos remolcados ZU-23-2 de23 mm (300), y, sistemas móviles misilísticos S-300, Buk-M2E y Pechora 2M.
Blindados: tanques -reconstruidos- T-72B1 (92), vehículos de combate de infantería BMP-3 (123) y 8×8 BTR-80A (114).
Vehículos tácticos: camiones Ural modelos 6×6 4320 y 4×4 43206.

En conclusión, se desea que las inversiones en equipos militares sirvan para que la Fuerza Armada, garantice la soberanía y defensa del territorio nacional ante a las reales amenazas externas, como la que actualmente se presenta en la fachada atlántica, con las pretensiones de Guyana de extender sus fronteras marítimas en perjuicio de Venezuela.

Fuente: Carlos Hernández – Notitarde

jueves, 19 de julio de 2012

Chávez está interesado en adquirir cazas Sukhoi 35 a Rusia

(lainformacion.com) - El presidente venezolano, Hugo Chávez, reveló hoy que ha expresado al Gobierno de su colega ruso, Vladimir Putin, su interés en adquirir próximamente una flota de cazas Sukhoi Su-35.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, reveló hoy que ha expresado al Gobierno de su colega ruso, Vladimir Putin, su interés en adquirir próximamente una flota de cazas Sukhoi Su-35. "He enviado el mensaje al Gobierno ruso de que estamos interesados en evaluar la posibilidad de adquirir en los próximos años una flota de Sukhoi 35, para seguir modernizando y fortaleciendo el poderío militar defensivo" de la Fuerza Armada (FANB), manifestó Chávez en una alocución en cadena obligatoria de radio y televisión.

Venezuela es uno de los principales compradores latinoamericanos de armamento producido en Rusia, con casi 11.000 millones de dólares de adquisiciones en el último lustro según Rosoboronexport, la corporación estatal rusa para la exportación de armamento.

"La seguridad, la defensa y el desarrollo del país deben ser una de nuestras preocupaciones fundamentales para garantizar nuestra recuperada independencia", lo que requiere de una fuerza defensiva, dijo, bien asegurada para continuar logrando "la patria nueva". Chávez anunció a finales de junio pasado que Moscú le había concedido un nuevo crédito por 4.000 millones de dólares que servirán, subrayó, para la adquisición de tanques T-72, similares a otros que llegaron al país el año pasado, asimismo gracias a otro crédito ruso.

La FANB también recibió de Rusia el año pasado morteros transportables, misiles antiaéreo, ZU-23 y tanques BTR 80, todo lo cual Chávez describió entonces y ahora como el "mejor armamento del mundo".

El Sukhoi SU-35, presentado por primera vez en 2007, es un avión con tecnología de quinta generación con prestaciones que le permiten una operatividad de 6.000 horas o 30 años de operaciones, según la compañía aeronáutica rusa.
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