Mostrando entradas con la etiqueta Antartida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antartida. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de marzo de 2019

La Antártida y nuestra soberanía austral

La emblemática Base Marambio transita en 2019 su cincuentenarioEditorial del diario La Nación
Debe reconocerse la labor de científicos, técnicos y militares como centinelas fieles de una importante y estratégica región de nuestro extenso país.

La emblemática Base Marambio transita en 2019 su cincuentenario Fuente: Archivo

Aquella Terra Australis que cartógrafos del siglo XVI incluían ya en los mapas despertaba fascinación en muchos y fue disparador de numerosas expediciones al continente antártico. Los descubrimientos de Hernando de Magallanes y, luego, de Sebastián Elcano respecto de la conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico echaron por tierra las creencias de que esa porción austral se hallaba conectada con el continente. De forma casi circular, rodeado de océanos, con una península que sobresale extendiéndose de sur a norte, este blanco continente ocupa una extensión de 14 millones de kilómetros cuadrados, algo menos que el territorio de América del Sur, y casi un millón y medio de kilómetros cuadrados corresponden a la Argentina. A pesar de las escasas lluvias, aun cuando en los últimos tiempos se incrementaron dando señales del efecto del cambio climático, se almacenan allí, en forma de hielo, más de las tres cuartas partes del agua dulce disponible en nuestro planeta, un recurso cada vez más valioso, en el lugar más frío, más seco y más ventoso de la Tierra. Una de las pocas superficies con zonas que aún permanecen vírgenes en nuestro mundo.

Entre los títulos de soberanía argentina en el territorio, a comienzos del siglo XIX buques foqueros provenientes del Puerto de Buenos Aires se dirigían hacia las islas Shetland del Sur en busca de presas. Uno de ellos llevaría como grumete al futuro comandante argentino Luis Piedrabuena. Avanzado el siglo, numerosas expediciones extranjeras recibieron nuestra ayuda y plasmaron su agradecimiento dando nombres argentinos a distintos accidentes geográficos: isla Uruguay, islas Argentinas, Roca, Quintana, entre otros.

Los más recientes avances de la ciencia y la tecnología contribuyeron a paliar las duras condiciones climáticas polares y sumaron la cooperación internacional para que la Antártida no pasara a ser sede de conflictos. Doce países firmaron el Tratado Antártico en 1959 y, desde entonces, son ya 48 los que lo reconocen, 40 con estaciones en operación en la zona, habiendo logrado hacer de aquella gélida geografía una zona de paz, de cooperación científica y un valioso territorio protegido.

El Protocolo de Madrid, vigente desde 1998, declara a la Antártida reserva natural, protegiendo así su flora y su fauna, disponiendo el tratamiento de los residuos y la prevención de los impactos ambientales, fijando incluso protección especial para determinadas áreas e incluyendo la preservación de sitios y monumentos históricos. Lamentablemente, el continente antártico no escapa a los nefastos efectos del cambio climático. Fruto de la observación satelital, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) reportó recientemente que el glaciar más inestable, el Thwaites, se desintegra aceleradamente, generándose en él una gigantesca grieta de la superficie de la ciudad de Nueva York, elevando peligrosamente el nivel del mar en el mundo. Cabe señalar que la tasa de derretimiento se ha triplicado peligrosamente en los últimos cinco años.

Nuestra región antártica, delimitada por los meridianos 25° y 74° oeste y el paralelo 60° de latitud sur, integra el que fuera el Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, provincializado en 1990.

Cerca de 300 personas trabajan en las bases antárticas argentinas. Las permanentes son Orcadas, Carlini (ex-Jubany), Esperanza, Marambio, San Martín y Belgrano II; mientras que Cámara, Decepción, Petrel, Primavera, Melchior, Brown y Matienzo son temporales. La Base Marambio es la principal estación científica y militar argentina. Cuenta con la pista de aterrizaje más extensa de la región y capacidad para brindar a las demás bases evacuación sanitaria, búsqueda y rescate, traslado de personal y cargas, y lanzamiento de cargas y correspondencia a lo largo del año. En Carlini es donde más investigación científica se realiza; en Esperanza incluso invernan familias.

Desde el 22 de febrero de 1904, cuando se inauguró la primera estación meteorológica y magnética y la oficina de correos en el grupo de las Orcadas, nuestro pabellón flamea en la isla Laurie. Durante las primeras cuatro décadas del siglo pasado, fuimos los únicos habitantes permanentes de aquellos lejanos territorios, otro sólido aval de nuestra soberanía. En 1974 se instituyó aquel día de febrero como el Día de la Antártida Argentina. Vale destacar que este año transitamos también el cincuentenario de la Base Antártica Marambio (1969/2019).

Debido al receso estival, el acontecimiento no integra el calendario escolar, no hay celebraciones ni actos conmemorativos que permitan instalar en la ciudadanía, en especial entre los más jóvenes, la importancia de nuestra patriótica y antigua presencia en esos australes territorios. Sin embargo, en algunas provincias se ha fijado el 21 de junio como Día de la Confraternidad Antártica.

Las campañas antárticas convocan año tras año a científicos, técnicos e integrantes de las tres Fuerzas Armadas dispuestos a soportar climas extremos, la mayoría alejados de sus familias por largos períodos, en la soledad inmensa y blanca desde la cual son observadores y centinelas fieles de una importante y estratégica región de nuestro extenso país. A ellos y a quienes los precedieron, nuestro sincero reconocimiento y agradecido aliento.

viernes, 15 de marzo de 2019

Brasil planea adquirir un nuevo barco de apoyo para expandir las operaciones antárticas

Por Alejandro Sánchez, Washington, DC - Jane's Navy International - Traducción Desarrollo y Defensa
Resultado de imagen para Brasil planea adquirir un barco de apoyo para la antartida
La Armada de Brasil emitió una solicitud de información para un buque de apoyo que asistirá a las operaciones antárticas de la nación, según un reciente anuncio en el Diário Oficial da União (DOU) del gobierno brasileño.

Las campañas antárticas de Brasil (OPERANTAR) se llevan a cabo principalmente por el buque polar Almirante Maximiano (H-41) y el buque oceanográfico Ary Rongel (H-44). Maxiamiao se lanzó en 1974 y fue adquirido por la armada en 2008, mientras que Rongel se lanzó en 1981 y se adquirió en 1994. No está claro si uno de los buques será dado de baja cuando se adquiera el nuevo barco o si uno o ambos continuarán operando en algunos Tipo de capacidad auxiliar.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Un comando militar argentino rescató a una dotación de científicos checos varada en la Antártida

Antártida: Integrantes de las fuerzas armadas argentinas rescataron a una dotación de 13 científicos de la República Checa que se encontraba varada en la Antártida, bajo adversas condiciones meteorológicas.
(La Nación) - Antártida: Integrantes de las fuerzas armadas argentinas rescataron a una dotación de 13 científicos de la República Checa que se encontraba varada en la Antártida, bajo adversas condiciones meteorológicas. Fuente: Télam



El operativo estuvo a cargo del Comando Conjunto Antártico (Cocoantar), quien recibió la solicitud de rescate de parte de la dotación científica de la base antártica de la República Checa "Johann Gregor Menderl".

Luego de consultas con el Ministerio de Defensa y la Cancillería, el comando -dependiente del Estado mayor Conjunto- inició el operativo aéreo para el rescate, según informó el Departamento Comunicación Institucional y Prensa del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, en un comunicado de prensa.

El pasado 26 de febrero, el Cocoantar recibió del Comando del Área Naval Austral (ANAU) una solicitud realizada por la 3era Zona Naval de Chile, con el objetivo de rescatar a científicos del Instituto Antártico de la República Checa.
Antártida: Integrantes de las fuerzas armadas argentinas rescataron a una dotación de 13 científicos de la República Checa que se encontraba varada en la Antártida, bajo adversas condiciones meteorológicas.
Antártida: Integrantes de las fuerzas armadas argentinas rescataron a una dotación de 13 científicos de la República Checa que se encontraba varada en la Antártida, bajo adversas condiciones meteorológicas. Fuente: Télam

Los buques de la Armada chilena no habían podido rescatarlos debido a las condiciones del mar en la zona de la Isla Ross, al norte de la península antártica, donde se encuentra la base de ese país.
"La difícil situación glaciológica imperante en el estrecho Antarctic impedía el ingreso de buques", se precisó en el comunicado. Además, los científicos tenían una previsión logística -de alimentos y otros elementos- hasta el 1 de marzo, con lo cual el rescate debía realizarse en el corto plazo.

Finalmente, el pasado sábado 2 de marzo, un helicóptero Bell 412 de la Fuerza Aérea Argentina y un avión DH6 Twin Otter en apoyo -ambos asentados en la Base Marambio- lograron transportar a 13 científicos checos y 800 kilos de carga hacia la Base Esperanza.

En la base argentina se les proporcionó alojamiento, asistencia sanitaria y se les brindó la atención necesaria para esperar el regreso hacia su país de origen.

Según se precisó, "el repliegue se producirá en los próximos días utilizando las unidades navales disponibles, entre ellas el rompehielos ARA Almirante Irízar y los avisos ARA Bahía Agradable y ARA Islas Malvinas, este último integrando la Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC), conformada entre la Argentina y Chile".

"Con esta acción, queda demostrada la importante capacidad de nuestro país para proporcionar soluciones a la vida en la Antártida, aplicando una vez más la capacidad de la acción conjunta de las FFAA, apoyada en la experiencia antártica de su personal, la versatilidad de sus medios navales y aéreos y la ubicación estratégica de sus Bases en el Sector Antártico Argentino", destacó el comunicado.

Actualmente se está realizando la Campaña Antártica de Verano 2018-2019, bajo la coordinación y responsabilidad del Cocoantar, que tiene como objetivo "realizar todas las acciones de abastecimiento de las bases argentinas y el apoyo logístico a las actividades científicas que desarrolla el país en el continente blanco".

Agencia Télam

miércoles, 27 de febrero de 2019

Macri polar: anunció la creación de la carrera de investigador antártico

Festejo. Mauricio MacriPor Edgardo Aguilera - Ambito.com

Festejo. Mauricio Macri, cerca de Jorge Faurie, ayer en la celebración por los 115 años de la presencia argentina en la Antártida. Anunció allí la creación de una carrera de investigador específica para ese continente. 

El 22 de febrero pasado se cumplieron 115 años de presencia ininterrumpida de la Argentina en la Antártida. Ayer el presidente Mauricio Macri encabezó la ceremonia de conmemoración de ese hito y envió un saludo a los que cumplen misiones en el continente blanco. La fecha recuerda la inauguración; en 1904; del Observatorio Meteorológico en la Isla Laurie, Orcadas del Sur, que luego sería la Base Orcadas de la Armada Argentina. 

“En el Día de la Antártida quiero saludar especialmente a los científicos, militares y diplomáticos argentinos que lo hacen posible”, agregó Macri en su mensaje, que fue difundido por las redes sociales. Hizo hincapié en la presencia del país en el continente helado y destacó la importancia de la investigación científica. 

En ese sentido, anunció la creación de la carrera de investigador antártico. En rigor esa actividad existe de hecho, cada año se postulan profesionales de distintas áreas del conocimiento científico que acuden al llamado de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y del Instituto Antártico Argentino para sumarse a los programas de investigación que se realizan en la Antártida. 

Quedó en el tintero otro anuncio: la creación de la Agencia Antártica, un organismo que centralizaría la política antártica que dicta la cancillería y la logística. Es decir, nuclear bajo un único mando la orientación política a aplicar en el continente blanco y el abastecimiento del sistema de bases antárticas. Supondría que el Estado Mayor Conjunto, hoy a cargo del teniente general Bari del Valle Sosa, responsable de las tareas apoyo logístico a las bases antárticas, trasladaría esas funciones a manos de quien se designe al frente de la Agencia Antártica. 

Los ejes de la nueva estructura se negociaron en varias reuniones entre los actores del área: Máximo Gowland, subsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico sur de la cancillería, Estela Millicay, directora nacional del Antártico, Mario Frigerio, subsecretario de Planeamiento Estratégico del ministerio de Defensa y el jefe militar Sosa del Estado Mayor Conjunto. 

No trascendió el porqué de innovar en la orgánica de las actividades antárticas, uno diría que la cuestión responde a necesidades de reducción de presupuesto. Centralizar decisiones políticas, compras destinadas al sistema de bases antárticas, a la función científica y al despliegue de los medios navales y aéreos para llevarlas a destino podría justificar la iniciativa. La Argentina es el país que más bases de investigación científica posee en la región: seis permanentes y siete temporarias, esquema que requiere un esfuerzo militar conjunto de envergadura. 

La incorporación del rompehielos ARA Almirante Irizar, buque insignia en las campañas antárticas, luego de largos años de reparación, trajo alivio a las tareas de abastecimiento de las bases en particular a Belgrano II, la más polar del sistema antártico criollo. Con helicópteros Sea King de la Aviación Naval embarcados, el Irizar completó el apoyo logístico de esa base con un margen de tres años y se retiraron residuos acumulados. El Comandante Conjunto Antártico, general de división Justo Treviranus, supervisó la tarea a bordo del rompehielos. 
Resultado de imagen para helicópteros rusos MI-17 argentina
Se estrenaron dos helicópteros Bell 412 de la Fuerza Aérea, recientemente adquiridos, en tareas de traslado de personal desde Marambio hacia otras bases nacionales. Estas aeronaves reemplazaron a los potentes y confiables helicópteros rusos MI-17 que habían sido comprados especialmente para asignarlos a operaciones antárticas. La decisión del jefe aeronáutico Enrique Amrein de no utilizar los MI-17 respondería a serias dificultades presupuestarias para encarar tareas de mantenimiento programadas. El país gastó 15 millones de dólares en estos dos helicópteros que llegaron a la Argentina en 2011. Se adiestraron tripulaciones para operarlos en la Antártida, único fin para el que fueron adquiridos.

sábado, 23 de febrero de 2019

La logística en la Antártida como muestra de poder

Por Carlos Flesia - Infobae.com
El dominio de mejores líneas de conexión y puntos de proyección hacia el continente blanco es lo que confiere verdadera autoridad sobre el territorio. 
South Pole Station (EE. UU.): La esfera plateada marca el Polo Sur, y las 12 banderas representan los países signatarios originales del Tratado Antártico. Foto: Gentileza Carlos Flesia.
South Pole Station (EE. UU.): La esfera plateada marca el Polo Sur, y las 12 banderas representan los países signatarios originales del Tratado Antártico. Foto: Gentileza Carlos Flesia.

Sin población autóctona ni recursos para la supervivencia humana, con un clima en extremo riguroso, el Antártico es un continente único, en todo sentido. Como tal lo debemos entender y estudiar.

Desde fines del siglo XVIII hasta principios del XIX, los buques que abordaron sus costas lo hicieron motivados por el interés económico que significaba la caza de focas y ballenas.

Con espíritu de descubrimiento e investigación, a comienzos del siglo XX, se llevaron a cabo expediciones icónicas, algunas de las cuales debieron pasar el invierno como consecuencia de que sus buques fueron atrapados por el hielo y castigados por no haberse retirado oportunamente al finalizar el verano.

El empleo de aviones comenzó en 1928 con el sobrevuelo del Polo Sur por parte de Richard Bird y el cruce desde el mar de Weddel hacia el mar de Ross a cargo de Lincoln Ellsworth.

Las dos grandes guerras mundiales y luego la Guerra Fría, en paralelo con los avances tecnológicos traducidos en mejores buques, aviones, materiales de construcción, indumentaria y medios de comunicaciones cada vez más aptos, sumado al valioso aporte de los intrépidos perros polares, fueron moldeando operaciones antárticas destinadas a lograr el mejor posicionamiento geopolítico, atribución de descubrimientos y designación con impronta nacional de la toponimia de accidentes geográficos descubiertos.
El ARA Almirante Irizar, en la Antártida Argentina. Foto: Archivo DEF.
El ARA Almirante Irizar, en la Antártida Argentina. Foto: Archivo DEF.

Las campañas se concebían integralmente como estatales por parte de los doce países que, en los 50, habían erigido decenas de estaciones, principalmente en la península y zonas costeras.

En 1959, ante la posibilidad de una escalada militar y del uso del continente para ensayos nucleares, estos países –por entonces activos con instalaciones e investigaciones científicas–, negociaron el Tratado Antártico (TA) y designaron al continente "reserva natural destinada a la paz y la ciencia".

El Artículo IV reconoce los reclamos de soberanía de Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y Reino Unido; y reserva a los EE. UU. y a la URSS el derecho a reclamar soberanía oportunamente. Bélgica, Japón y Sudáfrica, en tanto, son signatarios no reclamantes.

Hasta ese momento, las acciones sobre la Antártida perseguían como fin ulterior el mejor posicionamiento de cada Estado para ejercer y obtener reconocimiento de su soberanía, entendida como el derecho de ejercer la autoridad y el poder sobre un determinado territorio. Ocupación permanente, continuidad geográfica, descubrimiento eran los fundamentos más relevantes.

El año geofísico internacional de 1957/8 y los albores del TA y del Comité de Investigaciones Científicas Antárticas (SCAR, por su sigla en inglés) dieron contexto al incremento de la cooperación internacional.

Las expediciones científicas, cada vez más ambiciosas y complejas, fueron demandando medios y una logística costosa para poder enfrentar, con razonable seguridad, la rigurosidad y el aislamiento del desierto antártico.

En 1960, se formó un grupo de trabajo permanente dentro del SCAR, denominado WGL (Working Group on Logistics), destinado a coordinar asuntos de logística y así lograr un empleo más eficiente de buques, aviones y sistemas de comunicaciones.

A mediados de los 80, la intensidad de las actividades fue creciendo vigorosamente. Eran veintidós los Estados signatarios del TA, y las reuniones bianuales del WLG no lograban cumplir acertadamente su finalidad. Esta situación dio pie al nacimiento, en 1988, de un foro internacional específicamente dedicado a asuntos de operaciones y logística antártica, el COMNAP (Council of Managers of National Antarctic Programs).

El COMNAP sigue activo, con representantes de los programas antárticos nacionales de los 30 Estados miembros consultivos del TA (que poseen voto en las reuniones anuales por ser miembros plenos).

En 1991, se firmó el Protocolo de Protección del Medio Ambiente Antártico, que desde entonces sirve de marco ambiental para proyectar las operaciones y toda actividad en el continente. El COMNAP elaboró manuales de operaciones navales, aéreas y de comunicaciones además de constituir una buena herramienta de cooperación, intercambio de información y de asesoramiento para las reuniones diplomáticas formales del TA.

Nuevos actores

En la medida en que nos acercamos al presente, el multilateralismo, el vigor de las empresas transnacionales y otras organizaciones de la sociedad civil u ONG, formal o informalmente, fueron ganando protagonismo en la agenda antártica.

Recuerdo los días de preparación para mi primera campaña, en 1995, cuando el Dr. Carlos Rinaldi –entonces director del Instituto Antártico Argentino– intentaba, con relativo éxito, debo admitirlo, inculcar el concepto de que "ciencia es soberanía", algo que hoy es evidente. La capacidad de imaginar escenarios e hipótesis de investigación y, posteriormente, concretarlas es una muestra de poder, de autoridad, y en definitiva, de soberanía.

Potenciando esta idea, y observando la dinámica mundial y antártica en particular, surge el concepto de soft power relacionado con la logística.El soft power, entendido como el dominio de las mejores líneas de conexión y puntos de proyección hacia la Antártida y desde los puntos de acceso al interior del continente, puede apreciarse cada vez con mayor claridad.

A medida que el tiempo corre, se vuelve más antiguo concepto antagónico: el hard power; enfocado en la demarcación de las fronteras, y su defensa/mantenimiento, para generar autoridad hacia el interior del territorio.
La Estación Científica Princesa Elizabeth, que funciona gracias a la energía solar y eólica. Foto: Gentileza Carlos Flesia.
La Estación Científica Princesa Elizabeth, que funciona gracias a la energía solar y eólica. Foto: Gentileza Carlos Flesia.

Los que ejercen esta nueva forma de poder a través de la logística antártica son los actores que dominan los puertos más modernos y aptos, las pistas de aterrizaje, los medios de comunicación, de posicionamiento,los mapas y las cartas de navegación, los centros meteorológicos,los sistemas de búsqueda, rescate y salvamento, los centros logísticos de abastecimiento, materiales de evacuación y disposición de residuos y las aeronaves y buques polares/rompehielos con capacidades todo tiempo, que poseen grupos aptos para accionar en la profundidad del territorio (al sur de 70 grados de latitud) y que facilitan investigaciones y rescates en lugares remotos.

El control y la capacidad de decisión sobre tales líneas y puntos de conexión y comunicaciones confieren autoridad sobre el territorio –sea terrestre, naval o aéreo–, lo que deriva en una forma más moderna de ejercer el poder soberano.

En paralelo, se manifiesta otra característica distintiva del mundo actual: la compleja interrelación de actores internacionales, estatales y de la sociedad civil, operadores de tales puntos y líneas de conexión que generan una vinculación virtuosa de sus capacidades en programas de cooperación, lo que incrementa el nivel de seguridad y mutuo beneficio en total sintonía con los postulados fundamentales del TA.

Implementar redes de cooperación logística permite lograr un efecto sinérgico y eficiente de los medios materiales y humanos. Así, lo podemos observar en la DROMLAN (Dronning Moud Land Air Network), una red aérea propuesta por Noruega en 2000, con la finalidad de cooperar en la zona denominada Tierra de la Reina Maud, organizada por un grupo de operadores de programas antárticos nacionales (Alemania, Bélgica, Finlandia, Holanda, India, Japón, Noruega, Reino Unido, Rusia, Sud África y Suecia). Su propósito es proveer traslados más económicos, flexibles y oportunos en vuelos intercontinentales entre Ciudad del Cabo y la Base Novolazárevskaya con aviones Ilyushin Il-76 operado por la empresa ALCI (Antarctic Logistic Centre International) y vuelos internos con aviones Basler BT 67 y DHC-6 Twin Otter 300 a cargo de ALCI y de algunos programas nacionales. En la estación alemana Neumayer, funciona un centro meteorológico al servicio de toda la red DROMLAN

La cuestión energética

Otro factor logístico muy importante es la generación de energía. Las usinas eléctricas, corazón de cada estación antártica y factor determinante de la eficiencia económica y ambiental, demuestran el potencial y la capacidad de proyección de cada actor antártico. Como ocurre en la estación científica belga Princesa Elizabeth, una base antártica bien puede funcionar en su totalidad gracias a la generación solar y eólica. También los programas nacionales de EE. UU. y Nueva Zelanda han instalado, en cooperación, la granja eólica Ross Island para abastecer sus estaciones Scott y McMurdo. Australia es otro programa antártico que lleva adelante un significativo empleo de energía eólica en su estación Mawson. Estas bases, o puntos de proyección, una vez asegurada su autosuficiencia, sirven de trampolín para acceder al interior profundo con campamentos y equipos de alta tecnología.

Como quedó dicho anteriormente, el soft power logístico es sinónimo de conectividad entre puntos de acceso, medios de traslado, y puntos de permanencia y proyección. Esta afirmación también la vemos materializada en el reciente anuncio de Australia, que asignó presupuesto para la construcción de una pista pavimentada en su estación Davis, con el objetivo de tener a Hobart como puerta de entrada a la Antártida oriental de modo de hacer que más programas nacionales establezcan sus operaciones en Tasmania. La TPN (Tasmanian Polar Network) es una organización de sesenta empresas, instituciones académicas y agencias del Estado de Tasmania que tiene como fin promover negocios y fortalecer la ciudad como punto de proyección hacia la Antártida.

Otra expresión concreta del esfuerzo por disponer de una mejor conectividad lo vemos en Estados Unidos, que ha construido Phoenix, una nueva pista de aterrizaje sobre nieve compactada en McMurdo, diseñada para permitir la continuidad de vuelos con el aeropuerto de Christchurch en Nueva Zelanda y South Pole Station.

La nueva pista de aterrizaje sobre nieve compactada, en McMurdo. Foto: Gentileza Carlos Flesia.
La nueva pista de aterrizaje sobre nieve compactada, en McMurdo. Foto: Gentileza Carlos Flesia.

También la sociedad civil dice "presente". En los inicios de 2000, un grupo de empresarios en Punta Arenas, Chile, se unieron para desarrollar un nuevo modelo de negocios para el turismo antártico: ofrecer una alternativa a la tradicional navegación desde Sudamérica a través del pasaje de Drake. La idea central consiste en combinar los medios de transporte aéreo y naval, organizando vuelos hacia la base Marsh, en la isla 25 de Mayo, lugar donde los turistas abordan los buques ya en espera. Además de evitar la incomodidad que significa navegar a través del Drake, los pasajeros ganan cuatro días de tiempo.

La americana ALE (Antarctic, Logistic & Expeditions) ofrece trasporte aéreo, soporte logístico y guía para expediciones de aventura al interior profundo de la Antártida. En 1985, su predecesora, ANI (Adventure Network International), fue pionera en vuelos privados a la Antártida para ascender al Monte Vinson.

ALE comparte con Chile el Union Glacier Camp, un moderno campamento y pista sobre hielo azul en 80 grados Sur. Utiliza aviones Ilyushin Il-76 de gran porte, que parten desde Punta Arenas; y otro tipo Basler y Twin Otter, para vuelos internos.

Volviendo a los actores estatales y su manera de ejercer el soft power, la base estadounidense Polo Sur es, sin dudas, el ejemplo paradigmático. Es la más avanzada, tecnológicamente hablando, alberga proyectos de investigación en extremo sofisticados e imaginativos, relacionados con astronomía (supertelescopio), física de alta atmósfera y glaciología (IceCube). Anualmente, cientos de turistas y exploradores visitan la base a través ALE y ALCI, mayormente en avión; en menor medida, en esquíes y otras formas de transporte.

El Proyecto IceCube es un laboratorio que estudia las partículas suspendidas en la profundidad del casquete polar, en la South Pole Station. Foto: Gentileza Carlos Flesia.
El Proyecto IceCube es un laboratorio que estudia las partículas suspendidas en la profundidad del casquete polar, en la South Pole Station. Foto: Gentileza Carlos Flesia.

Las ultimas estaciones construidas, Ferraz (Brasil), Bharati (India), Halley VI (Reino Unido), Princesa Elizabeth (Bélgica), Concordia (Francia/Italia), Jang Bogo (Corea del Sur), Neumayer (Alemania) y Polo Sur ( EE. UU.), han insumido importantes recursos y su diseño fue el resultado de exigentes concursos internacionales. Junto con los nuevos buques rompehielos, Aarón (Corea del Sur), RRS Sir David Attenborough (Reino Unido) y Huelong 2 (China), simbolizan la capacidad de gestión y de visión estratégica de cada actor orientada al soft power.

Para concluir, el soft power de la logística antártica consiste en disponer de las mejores líneas de conexión y puntos de proyección, más que en la demarcación ortodoxa de las fronteras.
La granja de energía eólica instalada por EE. UU. y Nueva Zelanda, que abastece a las bases Mc Murdo y Scott. Foto: Gentileza Carlos Flesia.
La granja de energía eólica instalada por EE. UU. y Nueva Zelanda, que abastece a las bases Mc Murdo y Scott. Foto: Gentileza Carlos Flesia.

La Argentina tiene una posición privilegiada para proyectarse desde los puertos y aeropuertos de Buenos Aires/Ushuaia hacia los puntos de su actual despliegue, y otros que sería conducente desarrollar. El regreso a la acción del rompehielos ARA Almirante Irízar es una gran noticia y una oportunidad de pensar sobre la base de este nuevo paradigma.

*El autor es coronel (R) del Ejército Argentino, Lic. en Estrategia y Organización, y Mtr. en Relaciones Internacionales y Resolución de Conflictos. 
**La versión original de esta nota fue publicada en la revista DEF N. 125

lunes, 11 de febrero de 2019

Por primera vez en 53 años, un avión de la Fuerza Aérea llegó a la base argentina más austral de la Antártida

Por Natasha Niebieskikwiat - Clarin.com
Una nave del tipo Twin Otter arribó este domingo a la base Belgrano II desde Marambio, en el marco del Operativo Polar 2019. Atravesó 1000 kilómetros, con escala en una base británica.
Avión de la Fuerza Aérea en la Base Belgrano II de la Antártida.

En un vuelo que hizo historia, por primera vez un avión Twin Otter unió la base Marambio con la Belgrano II, la base más austral de la Argentina en la Antártida. Fue dentro de la llamada Operación Polar 2019, también la primera en su tipo, que hace la Fuerza Aérea.

Nunca un Twin Otter había realizado esta travesía, recorriendo 1000 kilómetros de ida entre Marambio-Belgrano II, tramo que, lógicamente, deberá realizar de vuelta. La última vez que se hizo un vuelo semejante fue en 1965. Lo realizó un DC47, de la Fuerza Aérea Argentina.
Vista del Twin Otter sobrevolando la base antártica de la Argentina más cercana al Polo Sur.
Vista del Twin Otter sobrevolando la base antártica de la Argentina más cercana al Polo Sur.

Según pudo saber este diario, fueron dos aeronaves las que cruzaron y por lo tanto dos tripulaciones las que este domingo por la tarde concretaron la misión.

En la jerga militar forman parte del llamado Sistema de Armas DHC-6 Twin Otter ("Nutria Gemela), un exitoso avión de carga, de pasajeros regional y de evacuación médica de origen canadiense. En cada avión iban al menos cuatro tripulantes. Un piloto, un copiloto, un mecánico de vuelo y un auxiliar de carga y despacho. Son aeronaves de despegue en pistas cortas no preparadas, y se usan mucho en Canadá, Alaska y toda la zona polar. En la Fuerza Aérea se le llama Sistema de Armas a todas las aeronaves que la componen su flota. 

De acuerdo a lo que pudo saber este diario, pasado el mediodía, uno de los Twin ya había concretado su histórica misión hacia Belgrano II. Y el otro quedó en alerta en Rothera, la base del Reino Unido que se dedica a la investigación. Allí quedó en "modo" de configuración Búsqueda y Rescate, por si el otro presentaba problemas.

Este es uno de los nuevos ámbitos de cooperación que Argentina y Gran Bretaña mantendrán en los mares del Atlántico Sur. No es, sin embargo, un ejercicio combinado, sino que que en este caso los británicos dan apoyo logístico a las aeronaves argentinas: los dejan aterrizar, dormir, abastecerse en su base, y ponen en alerta sus medios por si Argentina necesita ayuda. Esto ocurrirá de manera inversa cuando los otros hagan sus ejercicios. 

Por cierto, por este cruce de los Twin Otter también están en alerta para ayudar a la Argentina la base Frei de Chile y la McMurdo, de Estados Unidos. 

Voceros de la Fuerza Aérea señalaron a Clarín que la operación se pudo hacer este domingo después de que el equipo meteorológico de Marambio identificara una ventana para realizar las operaciones aéreas previstas. Fue entonces que los Twin Otter iniciaron su histórico vuelo.

Primero llegaron a Rothera. Recorrieron 650 kilómetros en dos horas y cuarenta minutos. Luego uno de ellos siguió hacia Sky Blu, otra de las bases británicas de Gran Bretaña en Antártida, cargó combustible y recién después rumbeó hacia Belgrano II. Llegó allí a las 15.30.

Marambio y Belgrano II son dos de las estaciones permanentes que tiene la Argentina en la Antártida. La primera es la principal base militar y científica y fue fundada en 1969. La segunda es la más austral de este país y es científica. 

Los Twin Otter participaron de la histórica evacuación aeromédica de la Base Orcadas de un efectivo de Armada que se había roto una pierna en 2016. 

El vocero de la FAA remarcó a este diario que la Operación Polar 2019 es una iniciativa de la fuerza, que apoya las tareas científicas que se llevan a cabo en la Antártida: relevamiento glaciológico, estudios poblacionales de fauna antártica y recopilación de datos meteorológicos.

viernes, 21 de diciembre de 2018

El rompehielos Almirante Irízar comenzó una nueva campaña antártica

Por Fernando Morales - Infobae.com
Con una clara alusión a los tripulantes del ARA San Juan, el comandante conjunto antártico, general de división Justo Treviranus dio la orden de zarpada al emblemático rompehielos marcando el inicio de la campaña 2018/19
Resultado de imagen para El rompehielos Almirante Irízar comenzó una nueva campaña antártica
Durante las últimas dos semanas, en la dársena E del puerto metropolitano, la actividad a bordo del renovado buque antártico de la Armada Argentina fue in crescendo de manera sostenida. Toneladas de carga seca y refrigerada, miles de litros de combustibles y lubricantes, medicamentos y todo tipo de pertrechos ingresaron a bordo con el exclusivo propósito de abastecer a las 9 bases (6 permanentes y 3 temporarias) que la República Argentina mantiene en el Continente Blanco. Como broche final desde las primeras horas de este 20 de diciembre, abordaron la nave los más de 100 miembros de la tripulación y los 200 "antárticos" civiles y militares que pasarán todo el año en el confín del mundo.

La centenaria actividad antártica nacional es sin dudas el mayor esfuerzo conjunto cívico militar que realiza anualmente el país. A partir de una decisión política transversal a gobiernos de todo signo, los ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores junto a la Dirección Nacional del Antártico establecen año tras año el curso de acción a seguir, siendo que las FFAA conforman el brazo ejecutor y logístico, sirviendo de sostén a todo el personal científico destacado en el Continente Blanco.

Infobae dialogó con el propio comandante antártico y con los máximos responsables navales de la operatoria del rompehielos, quienes brindaron detalles sobre la misión a cumplir. "En primer lugar es importante resaltar el esfuerzo que la Nación realiza para mantener vigente el esfuerzo antártico, son más de 100 años de presencia argentina destinada a la investigación, al apoyo a los científicos y obviamente al permanente reclamo de soberanía sobre una porción del continente antártico que ahora no tenemos".

Asimismo, el Gral. Treviranus detalló cuál es el aporte de cada fuerza armada al esfuerzo conjunto: "La Armada por ejemplo aporta el rompehielos que es una insignia antártica fundamental. Destaco asimismo la importante labor de la Fuerza Aérea Argentina que en este mismo momento se encuentra realizando puentes aéreos entre Ushuaia y la Antártida con sus Hércules C130, sus helicópteros y también con su sistema de armas Twin Otter".

Dentro del proceso de mejora de la actividad militar conjunta este año se creó el Comando Conjunto Antártico, bajo dependencia del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, con el claro propósito de institucionalizar las operaciones conjuntas a través de un organismo militar permanente, que unifique bajo un solo comandante a los componentes antárticos de cada fuerza.

Hombres y mujeres de mar

El esfuerzo naval de la misión antártica es responsabilidad del capitán de navío Carlos Allievi. A su turno detalla: "El aporte de la Armada al esfuerzo antártico además del Irízar se integra con helicópteros Sea King y los buques Bahía Agradable e Islas Malvinas, contando además con un importante número de hombres y mujeres que apoyarán desde a bordo y en el propio continente antártico la tarea de nuestros científicos".

El capitán de navío Allievi aprovechó la ocasión para pasar revista a las bases navales que el país mantiene activas en la Antártida. "Contamos con 6 bases permanentes, Belgrano II, San Martín, Orcadas, Marambio y Esperanza. Todas ellas dependientes del Comando Antártico Conjunto, y además la base Carlini que depende de la Dirección Nacional del Antártico. Asimismo las bases Petrel, Primavera y Brown operaran durante todo el verano.

El orgullo del comandante

El capitán de fragata Maximiliano Mangiaterra transcurre sus últimos días como tal. Hoy el presidente Mauricio Macri firmará el decreto que le concede la jerarquía inmediata superior a partir del 31 de diciembre. A Mangiaterra la carrera militar le asignó dos roles distintos en el mismo buque. Fue el jefe de operaciones del Irízar durante el fatídico viaje en que un incendio lo destruyó casi por completo y se convirtió en el comandante que lo devolvió a las aguas, luego de más de 10 años de inactividad. La anterior campaña antártica fue el exitoso corolario de un trabajo intenso de remodelación de la nave, y con orgullo relata su experiencia para Infobae.

"La reparación del Almirante Irízar fue mucho más que una puesta en valor. Tenemos un buque totalmente renovado, con nuevas plantas propulsoras y de generación de electricidad, más laboratorios, sistemas de navegación y radares, habitabilidad para más de 300 tripulantes y mejoras de todo tipo. En este momento zarpamos con el buque al máximo de su capacidad. La puesta en servicio del rompehielos es un triunfo de la capacidad naval del país, de su industria naval, sus astilleros y talleres, como así también del trabajo de ingenieros, técnicos y operarios nacionales".

Primera experiencia antártica

Minutos antes de la zarpada, antárticos experimentados prodigan consejos y recomendaciones a los nóveles militares y civiles que por primera vez pisaran la helada superficie del archipiélago. Entre quienes harán su primeras armas en los hielos, se prestan al diálogo con Infobae el capitán de corbeta Maximiliano Medanisch y el capitán de caballería Juan Pablo Curti, quienes en los próximos días asumirán como jefes de las bases Orcadas y Belgrano II respectivamente.

Ambos jóvenes oficiales concuerdan en que sus misiones como jefes de base son atender básicamente todas las necesidades del personal militar y científico que tendrán a su cargo. Asumen con alegría el desafío que implica –entre otras cosas- un año de lejanía de sus familias. Un lapso de tiempo mucho mayor que el de cualquier embarque en una unidad de la Armada o de cualquier campaña del Ejército Argentino. "Es nuestro deber y lo asumimos con alegría", remarcan.

El nuevo rol del Estado Mayor Conjunto

La ceremonia de zarpada del Irízar fue encabezada, además de por el Gral. Treviranus, por altas autoridades de los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores. Entre ellos los secretarios de Estrategia y Asuntos Militares y de Gestión Presupuestaria de la cartera que conduce Oscar Aguad, Horacio Chighizola y Graciela Villata, respectivamente. Por el lado militar, quien detenta en el presente el máximo cargo al que puede aspirar un uniformado, teniente general VGM Bari del Valle Sosa, despidió uno por uno a los civiles y militares que invernarán durante todo el 2019.

"Estamos dando pasos importantes en todo lo relacionado con las operaciones conjuntas. La actividad antártica es una muestra acabada de ello". El Gral. Sosa resume de esta forma el accionar coordinado de las fuerzas armadas que se vio incrementado en los años que lleva al frente de la institución militar.

"Desde Malvinas hasta el presente, la operatividad conjunta de las tres ramas de las fuerzas armadas es un objetivo a lograr. Como veterano de guerra y detentando el cargo que hoy ocupo, es para mí una obligación insoslayable contribuir a este objetivo, es una cuestión moral y profesional. Con la aprobación de las autoridades nacionales, estamos dando pasos muy importantes para lograr ese objetivo", afirmó Sosa.

Finalmente remarcó: "Es la segunda campaña que realizamos con medios propios, luego de la reincorporación del Irízar. Observó un alto grado de eficiencia en el cumplimiento de los objetivos, pero siempre aspiramos a más".

DATOS GENERALES DE LA CAMPAÑA 2018/19

MEDIOS NAVALES

Un rompehielos: el ALMIRANTE IRÍZAR (RHAI)

Dos avisos, el BAHÍA AGRADABLE (AVBA) y el ISLAS MALVINAS (AVIM)
115 días de navegación, desde el día de la fecha hasta mediados de abril, dando un tiempo de duración de la campaña de 4 meses, realizado en tres etapas.

Se transportarán 300 toneladas de carga general (víveres, elementos de construcción, repuestos, accesorios, etc.).

Se transportarán para el funcionamiento operativo de las bases 164.000 litros de gasoil antárticos a granel (GOA) y 2.550 tambores en total de los siguientes combustibles y lubricantes: GOA, JP1 (combustible aeronáutico) naftas, euro diésel, aceites y lubricantes.

MEDIOS AÉREOS:

600 hs de la aeronave C-130 HERCULES

300 hs de helicópteros BELL 412 (desplegándose dos a la base MARAMBIO para la campaña de verano)

200 hs de la aeronave TWIN OTTER (dotación de la base MARAMBIO)

PERSONAL: 

Se desplegarán un total aproximado de mil personas entre recambio de dotación de las bases, personal científico, grupos de trabajos y especialistas.

jueves, 20 de septiembre de 2018

La unificación de la logística antártica

Por Susana Rigoz - DEF Online
Antártida, tierra de paz y ciencia. Foto: Rodolfo Del Valle.
En el marco de la reconversión militar anunciada en el mes de julio por el presidente Mauricio Macri, se constituyó el Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, a fin de optimizar las operaciones en el sexto continente.

Unificando las direcciones y comandos de las tres Fuerzas Armadas, el flamante organismo, cuya misión es la de conducir las operaciones en el continente blanco, tiene carácter de permanente, hecho que apunta a “asegurar el despliegue, sostén logístico y desarrollo de la actividad científica, a fin de contribuir al cumplimiento del Plan Anual Antártico, Científico, Técnico y de Servicios, fijado por la Dirección Nacional del Antártico (DNA)”, según dictamina el Decreto 368/2018.

Si bien mantiene su esencia, “el COCOANTAR, se reconvierte para brindar un mejor servicio, más previsible, mejor planeado, coordinado y conducido”, según afirmó el teniente general VGM Bari del Valle Sosa, Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, en la ceremonia de puesta en funciones de las nuevas autoridades.

En diálogo con DEFOnline, el comodoro Enrique Videla, Segundo Comandante del COCOANTAR, brindó algunos detalles sobre la labor del organismo.

-¿Por qué tienen que estar los militares en la Antártida?
-Porque es una actividad compleja para la que se necesitan conocimiento y destreza. Se pueden tener muchos medios, pero lo irreemplazable es la experiencia. Por ejemplo, para poder aterrizar un avión Hércules C-130 en la pista de Marambio es necesario ser comandante antártico, especialidad que requiere de un gran adiestramiento; lo mismo ocurre para desplegarse en el terreno o realizar patrullas y rescates. Hay que estar en esa geografía para comprender el enorme riesgo potencial, la teoría no alcanza. Creo que las Fuerzas Armadas son indispensables en este espacio tan hostil por contar con personal experimentado en distintas áreas, que realizan previamente una rigurosa capacitación específica y con los elementos necesarios (rompehielos, buques, aviones Hércules C-130, Twin Otter, helicópteros, vehículos antárticos), que están adaptados para operar en esas condiciones medioambientales.

-¿Significó un cambio importante la creación del COCOANTAR?
-En realidad, en la Antártida siempre se trabajó en conjunto. ¿Qué cambió? Que antes estaba cada Fuerza en un lugar distinto y el Comando Conjunto funcionaba seis meses al año y con la misma periodicidad rotaban sus autoridades. A partir de esta reestructuración, compartimos el mismo espacio de modo permanente, lo cual nos da más continuidad en los cargos y permite una mayor integración que facilita la planificación.

-¿Suma la unión?
-Cada Fuerza tiene su idiosincrasia y su especificidad, sin embargo, hay actividades que se pueden compartir, y eso nos enriquece. Por ejemplo, personal del Ejército colaboró en la instalación de cuatro generadores en la Base Marambio, que es gestionada por la Fuerza Aérea. La idea es sacar lo mejor de cada uno. Aunque con seguridad va a llevar un tiempo acostumbrarnos a las distintas maneras de trabajar, creo que vamos por buen camino, y el hecho de que nos conozcamos todos desde hace muchos años va a facilitar esta unión.

-¿Cuál considera que es la clave de una buena campaña?
-Yo estoy convencido de que el aspecto humano es el que determina el éxito o el fracaso de una dotación. El frío extremo, la convivencia, las tareas que muchas veces no cesan determinan el perfil del antártico que debe caracterizarse por el espíritu de colaboración, la generosidad y el compromiso hacia la actividad.

El marco legal

El sexto continente se rige por el Tratado Antártico, suscripto en 1959 y puesto en vigor el 23 de junio de 1961, del que la Argentina es uno de los signatarios originales. Este instrumento jurídico internacional establece entre sus principales disposiciones que el continente será utilizado solo para fines pacíficos, la investigación científica y la cooperación internacional. Entre las actividades que están expresamente prohibidas se encuentran las explosiones nucleares, la eliminación de desechos radioactivos y la introducción de especies no autóctonas, entre otras. El Tratado, junto con otros protocolos y acuerdos, conforman el Sistema del Tratado Antártico que actualmente es la herramienta de administración internacional.

Argentina es un país pionero en la región, donde tiene una presencia ininterrumpida desde 1904 cuando se instaló el primer Observatorio Meteorológico permanente en las islas Orcadas del Sur. Con seis bases permanentes (Orcadas, San Martín, Esperanza, Carlini, Marambio y Belgrano II) y siete bases temporarias (Melchior, Decepción, Brown, Petrel, Cámara, Matienzo y Primavera) nuestro país es líder en América Latina y desarrolla diversos proyectos de investigación, muchos de los cuales se llevan adelante con institutos y universidades locales o en cooperación internacional.

Las denominadas “bases permanentes” cuentan con una dotación que se renueva año a año (en el censo de 2010, el número de integrantes de las dotaciones fue de 230 personas), mientras que las “temporarias” funcionan en la denominada “Campaña de Verano”, que se extiende de diciembre a marzo, época en la cual se incrementa notablemente la presencia de investigadores.
San Martín, primera base argentina en el continente antártico. Foto: Dirección Antártica de Ejército.

“La Antártida es como una gran casa que es necesario cuidar, y el medio ambiente antártico es muy erosivo, razón por la cual todos los años es necesario hacer un mantenimiento importante. La nieve acumulada destruye y deteriora”, detalla Videla quien se desempeñó como jefe de la Base Marambio en dos oportunidades.

“En cada base se relevan las tareas necesarias de mantenimiento o mejora y se elabora un programa de trabajo. A partir de allí, se trasladan los insumos para realizarlo: herramientas, y elementos de construcción en general. Los arreglos pueden incluir desde el mantenimiento o la reparación de una pista de aterrizaje, el rediseño de algún edifico, hasta la recolección de los desechos generados”, afirma el especialista.

Soberanía antártica

La Dirección Nacional del Antártico, que funciona bajo la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores, es la encargada de elaborar el Plan Anual Científico Tecnológico y de Servicios que determina las actividades y proyectos a desarrollar. Este Plan responde al objetivo fundamental de la Política Nacional Antártica que según establece el Decreto 2316/1990 es el de “afianzar los derechos argentinos de soberanía en la región”.

Las Fuerzas Armadas, por su parte, por Ley 18.513 “tienen la función de realizar el apoyo logístico y técnico a la investigación científica que en el verano de 2018 abarcó más de 40 proyectos”, sostiene el comodoro Enrique Videla. Y agrega que al hablar de apoyo logístico se refiere al mantenimiento de las bases y refugios, y al traslado de personal y carga tanto científica, de mantenimiento, como para la subsistencia, a las que se le agregan las tareas de asistencia sanitaría y la búsqueda y salvamento, por mencionar solo algunas actividades.

Este sustento es el que permite llevar a cabo el Plan diseñado por la DNA, sobre cuya base se realiza la planificación de la campaña anual, se sabe qué estudios científicos se llevarán a cabo, qué cantidad de personal y carga serán empelados, dónde se van a desplegar y cuántos días permanecerán. Todos estos datos permiten calcular las horas de vuelo y los días de navegación entre el continente americano y el antártico, y los movimientos a realizar interbases antárticas, vía naval o aérea (helicóptero o avión), entre otros aspectos que hacen al apoyo general.

Además de las bases, están los refugios que se usan en caso de necesidad. “Existen dos tipos de refugios”, explica Videla. “Uno de ellos es el utilizado como lugar de abrigo para quienes lo necesiten, donde se acumulan provisiones que permiten sobrellevar un temporal o cualquier inconveniente propio de un ambiente tan adverso. Pero también están aquellos que se mantienen como hito histórico, como es el caso de la cabaña de piedra construida en 1902 por integrantes de la Expedición Sueca al Polo Sur del doctor Otto Nordenskjöld, que fue declarado Monumento Histórico Nacional. Todos, al igual que las bases, necesitan tareas que los mantengan en condiciones habitables”.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...