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viernes, 21 de diciembre de 2018

El rompehielos Almirante Irízar comenzó una nueva campaña antártica

Por Fernando Morales - Infobae.com
Con una clara alusión a los tripulantes del ARA San Juan, el comandante conjunto antártico, general de división Justo Treviranus dio la orden de zarpada al emblemático rompehielos marcando el inicio de la campaña 2018/19
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Durante las últimas dos semanas, en la dársena E del puerto metropolitano, la actividad a bordo del renovado buque antártico de la Armada Argentina fue in crescendo de manera sostenida. Toneladas de carga seca y refrigerada, miles de litros de combustibles y lubricantes, medicamentos y todo tipo de pertrechos ingresaron a bordo con el exclusivo propósito de abastecer a las 9 bases (6 permanentes y 3 temporarias) que la República Argentina mantiene en el Continente Blanco. Como broche final desde las primeras horas de este 20 de diciembre, abordaron la nave los más de 100 miembros de la tripulación y los 200 "antárticos" civiles y militares que pasarán todo el año en el confín del mundo.

La centenaria actividad antártica nacional es sin dudas el mayor esfuerzo conjunto cívico militar que realiza anualmente el país. A partir de una decisión política transversal a gobiernos de todo signo, los ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores junto a la Dirección Nacional del Antártico establecen año tras año el curso de acción a seguir, siendo que las FFAA conforman el brazo ejecutor y logístico, sirviendo de sostén a todo el personal científico destacado en el Continente Blanco.

Infobae dialogó con el propio comandante antártico y con los máximos responsables navales de la operatoria del rompehielos, quienes brindaron detalles sobre la misión a cumplir. "En primer lugar es importante resaltar el esfuerzo que la Nación realiza para mantener vigente el esfuerzo antártico, son más de 100 años de presencia argentina destinada a la investigación, al apoyo a los científicos y obviamente al permanente reclamo de soberanía sobre una porción del continente antártico que ahora no tenemos".

Asimismo, el Gral. Treviranus detalló cuál es el aporte de cada fuerza armada al esfuerzo conjunto: "La Armada por ejemplo aporta el rompehielos que es una insignia antártica fundamental. Destaco asimismo la importante labor de la Fuerza Aérea Argentina que en este mismo momento se encuentra realizando puentes aéreos entre Ushuaia y la Antártida con sus Hércules C130, sus helicópteros y también con su sistema de armas Twin Otter".

Dentro del proceso de mejora de la actividad militar conjunta este año se creó el Comando Conjunto Antártico, bajo dependencia del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, con el claro propósito de institucionalizar las operaciones conjuntas a través de un organismo militar permanente, que unifique bajo un solo comandante a los componentes antárticos de cada fuerza.

Hombres y mujeres de mar

El esfuerzo naval de la misión antártica es responsabilidad del capitán de navío Carlos Allievi. A su turno detalla: "El aporte de la Armada al esfuerzo antártico además del Irízar se integra con helicópteros Sea King y los buques Bahía Agradable e Islas Malvinas, contando además con un importante número de hombres y mujeres que apoyarán desde a bordo y en el propio continente antártico la tarea de nuestros científicos".

El capitán de navío Allievi aprovechó la ocasión para pasar revista a las bases navales que el país mantiene activas en la Antártida. "Contamos con 6 bases permanentes, Belgrano II, San Martín, Orcadas, Marambio y Esperanza. Todas ellas dependientes del Comando Antártico Conjunto, y además la base Carlini que depende de la Dirección Nacional del Antártico. Asimismo las bases Petrel, Primavera y Brown operaran durante todo el verano.

El orgullo del comandante

El capitán de fragata Maximiliano Mangiaterra transcurre sus últimos días como tal. Hoy el presidente Mauricio Macri firmará el decreto que le concede la jerarquía inmediata superior a partir del 31 de diciembre. A Mangiaterra la carrera militar le asignó dos roles distintos en el mismo buque. Fue el jefe de operaciones del Irízar durante el fatídico viaje en que un incendio lo destruyó casi por completo y se convirtió en el comandante que lo devolvió a las aguas, luego de más de 10 años de inactividad. La anterior campaña antártica fue el exitoso corolario de un trabajo intenso de remodelación de la nave, y con orgullo relata su experiencia para Infobae.

"La reparación del Almirante Irízar fue mucho más que una puesta en valor. Tenemos un buque totalmente renovado, con nuevas plantas propulsoras y de generación de electricidad, más laboratorios, sistemas de navegación y radares, habitabilidad para más de 300 tripulantes y mejoras de todo tipo. En este momento zarpamos con el buque al máximo de su capacidad. La puesta en servicio del rompehielos es un triunfo de la capacidad naval del país, de su industria naval, sus astilleros y talleres, como así también del trabajo de ingenieros, técnicos y operarios nacionales".

Primera experiencia antártica

Minutos antes de la zarpada, antárticos experimentados prodigan consejos y recomendaciones a los nóveles militares y civiles que por primera vez pisaran la helada superficie del archipiélago. Entre quienes harán su primeras armas en los hielos, se prestan al diálogo con Infobae el capitán de corbeta Maximiliano Medanisch y el capitán de caballería Juan Pablo Curti, quienes en los próximos días asumirán como jefes de las bases Orcadas y Belgrano II respectivamente.

Ambos jóvenes oficiales concuerdan en que sus misiones como jefes de base son atender básicamente todas las necesidades del personal militar y científico que tendrán a su cargo. Asumen con alegría el desafío que implica –entre otras cosas- un año de lejanía de sus familias. Un lapso de tiempo mucho mayor que el de cualquier embarque en una unidad de la Armada o de cualquier campaña del Ejército Argentino. "Es nuestro deber y lo asumimos con alegría", remarcan.

El nuevo rol del Estado Mayor Conjunto

La ceremonia de zarpada del Irízar fue encabezada, además de por el Gral. Treviranus, por altas autoridades de los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores. Entre ellos los secretarios de Estrategia y Asuntos Militares y de Gestión Presupuestaria de la cartera que conduce Oscar Aguad, Horacio Chighizola y Graciela Villata, respectivamente. Por el lado militar, quien detenta en el presente el máximo cargo al que puede aspirar un uniformado, teniente general VGM Bari del Valle Sosa, despidió uno por uno a los civiles y militares que invernarán durante todo el 2019.

"Estamos dando pasos importantes en todo lo relacionado con las operaciones conjuntas. La actividad antártica es una muestra acabada de ello". El Gral. Sosa resume de esta forma el accionar coordinado de las fuerzas armadas que se vio incrementado en los años que lleva al frente de la institución militar.

"Desde Malvinas hasta el presente, la operatividad conjunta de las tres ramas de las fuerzas armadas es un objetivo a lograr. Como veterano de guerra y detentando el cargo que hoy ocupo, es para mí una obligación insoslayable contribuir a este objetivo, es una cuestión moral y profesional. Con la aprobación de las autoridades nacionales, estamos dando pasos muy importantes para lograr ese objetivo", afirmó Sosa.

Finalmente remarcó: "Es la segunda campaña que realizamos con medios propios, luego de la reincorporación del Irízar. Observó un alto grado de eficiencia en el cumplimiento de los objetivos, pero siempre aspiramos a más".

DATOS GENERALES DE LA CAMPAÑA 2018/19

MEDIOS NAVALES

Un rompehielos: el ALMIRANTE IRÍZAR (RHAI)

Dos avisos, el BAHÍA AGRADABLE (AVBA) y el ISLAS MALVINAS (AVIM)
115 días de navegación, desde el día de la fecha hasta mediados de abril, dando un tiempo de duración de la campaña de 4 meses, realizado en tres etapas.

Se transportarán 300 toneladas de carga general (víveres, elementos de construcción, repuestos, accesorios, etc.).

Se transportarán para el funcionamiento operativo de las bases 164.000 litros de gasoil antárticos a granel (GOA) y 2.550 tambores en total de los siguientes combustibles y lubricantes: GOA, JP1 (combustible aeronáutico) naftas, euro diésel, aceites y lubricantes.

MEDIOS AÉREOS:

600 hs de la aeronave C-130 HERCULES

300 hs de helicópteros BELL 412 (desplegándose dos a la base MARAMBIO para la campaña de verano)

200 hs de la aeronave TWIN OTTER (dotación de la base MARAMBIO)

PERSONAL: 

Se desplegarán un total aproximado de mil personas entre recambio de dotación de las bases, personal científico, grupos de trabajos y especialistas.

jueves, 20 de septiembre de 2018

La unificación de la logística antártica

Por Susana Rigoz - DEF Online
Antártida, tierra de paz y ciencia. Foto: Rodolfo Del Valle.
En el marco de la reconversión militar anunciada en el mes de julio por el presidente Mauricio Macri, se constituyó el Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, a fin de optimizar las operaciones en el sexto continente.

Unificando las direcciones y comandos de las tres Fuerzas Armadas, el flamante organismo, cuya misión es la de conducir las operaciones en el continente blanco, tiene carácter de permanente, hecho que apunta a “asegurar el despliegue, sostén logístico y desarrollo de la actividad científica, a fin de contribuir al cumplimiento del Plan Anual Antártico, Científico, Técnico y de Servicios, fijado por la Dirección Nacional del Antártico (DNA)”, según dictamina el Decreto 368/2018.

Si bien mantiene su esencia, “el COCOANTAR, se reconvierte para brindar un mejor servicio, más previsible, mejor planeado, coordinado y conducido”, según afirmó el teniente general VGM Bari del Valle Sosa, Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, en la ceremonia de puesta en funciones de las nuevas autoridades.

En diálogo con DEFOnline, el comodoro Enrique Videla, Segundo Comandante del COCOANTAR, brindó algunos detalles sobre la labor del organismo.

-¿Por qué tienen que estar los militares en la Antártida?
-Porque es una actividad compleja para la que se necesitan conocimiento y destreza. Se pueden tener muchos medios, pero lo irreemplazable es la experiencia. Por ejemplo, para poder aterrizar un avión Hércules C-130 en la pista de Marambio es necesario ser comandante antártico, especialidad que requiere de un gran adiestramiento; lo mismo ocurre para desplegarse en el terreno o realizar patrullas y rescates. Hay que estar en esa geografía para comprender el enorme riesgo potencial, la teoría no alcanza. Creo que las Fuerzas Armadas son indispensables en este espacio tan hostil por contar con personal experimentado en distintas áreas, que realizan previamente una rigurosa capacitación específica y con los elementos necesarios (rompehielos, buques, aviones Hércules C-130, Twin Otter, helicópteros, vehículos antárticos), que están adaptados para operar en esas condiciones medioambientales.

-¿Significó un cambio importante la creación del COCOANTAR?
-En realidad, en la Antártida siempre se trabajó en conjunto. ¿Qué cambió? Que antes estaba cada Fuerza en un lugar distinto y el Comando Conjunto funcionaba seis meses al año y con la misma periodicidad rotaban sus autoridades. A partir de esta reestructuración, compartimos el mismo espacio de modo permanente, lo cual nos da más continuidad en los cargos y permite una mayor integración que facilita la planificación.

-¿Suma la unión?
-Cada Fuerza tiene su idiosincrasia y su especificidad, sin embargo, hay actividades que se pueden compartir, y eso nos enriquece. Por ejemplo, personal del Ejército colaboró en la instalación de cuatro generadores en la Base Marambio, que es gestionada por la Fuerza Aérea. La idea es sacar lo mejor de cada uno. Aunque con seguridad va a llevar un tiempo acostumbrarnos a las distintas maneras de trabajar, creo que vamos por buen camino, y el hecho de que nos conozcamos todos desde hace muchos años va a facilitar esta unión.

-¿Cuál considera que es la clave de una buena campaña?
-Yo estoy convencido de que el aspecto humano es el que determina el éxito o el fracaso de una dotación. El frío extremo, la convivencia, las tareas que muchas veces no cesan determinan el perfil del antártico que debe caracterizarse por el espíritu de colaboración, la generosidad y el compromiso hacia la actividad.

El marco legal

El sexto continente se rige por el Tratado Antártico, suscripto en 1959 y puesto en vigor el 23 de junio de 1961, del que la Argentina es uno de los signatarios originales. Este instrumento jurídico internacional establece entre sus principales disposiciones que el continente será utilizado solo para fines pacíficos, la investigación científica y la cooperación internacional. Entre las actividades que están expresamente prohibidas se encuentran las explosiones nucleares, la eliminación de desechos radioactivos y la introducción de especies no autóctonas, entre otras. El Tratado, junto con otros protocolos y acuerdos, conforman el Sistema del Tratado Antártico que actualmente es la herramienta de administración internacional.

Argentina es un país pionero en la región, donde tiene una presencia ininterrumpida desde 1904 cuando se instaló el primer Observatorio Meteorológico permanente en las islas Orcadas del Sur. Con seis bases permanentes (Orcadas, San Martín, Esperanza, Carlini, Marambio y Belgrano II) y siete bases temporarias (Melchior, Decepción, Brown, Petrel, Cámara, Matienzo y Primavera) nuestro país es líder en América Latina y desarrolla diversos proyectos de investigación, muchos de los cuales se llevan adelante con institutos y universidades locales o en cooperación internacional.

Las denominadas “bases permanentes” cuentan con una dotación que se renueva año a año (en el censo de 2010, el número de integrantes de las dotaciones fue de 230 personas), mientras que las “temporarias” funcionan en la denominada “Campaña de Verano”, que se extiende de diciembre a marzo, época en la cual se incrementa notablemente la presencia de investigadores.
San Martín, primera base argentina en el continente antártico. Foto: Dirección Antártica de Ejército.

“La Antártida es como una gran casa que es necesario cuidar, y el medio ambiente antártico es muy erosivo, razón por la cual todos los años es necesario hacer un mantenimiento importante. La nieve acumulada destruye y deteriora”, detalla Videla quien se desempeñó como jefe de la Base Marambio en dos oportunidades.

“En cada base se relevan las tareas necesarias de mantenimiento o mejora y se elabora un programa de trabajo. A partir de allí, se trasladan los insumos para realizarlo: herramientas, y elementos de construcción en general. Los arreglos pueden incluir desde el mantenimiento o la reparación de una pista de aterrizaje, el rediseño de algún edifico, hasta la recolección de los desechos generados”, afirma el especialista.

Soberanía antártica

La Dirección Nacional del Antártico, que funciona bajo la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores, es la encargada de elaborar el Plan Anual Científico Tecnológico y de Servicios que determina las actividades y proyectos a desarrollar. Este Plan responde al objetivo fundamental de la Política Nacional Antártica que según establece el Decreto 2316/1990 es el de “afianzar los derechos argentinos de soberanía en la región”.

Las Fuerzas Armadas, por su parte, por Ley 18.513 “tienen la función de realizar el apoyo logístico y técnico a la investigación científica que en el verano de 2018 abarcó más de 40 proyectos”, sostiene el comodoro Enrique Videla. Y agrega que al hablar de apoyo logístico se refiere al mantenimiento de las bases y refugios, y al traslado de personal y carga tanto científica, de mantenimiento, como para la subsistencia, a las que se le agregan las tareas de asistencia sanitaría y la búsqueda y salvamento, por mencionar solo algunas actividades.

Este sustento es el que permite llevar a cabo el Plan diseñado por la DNA, sobre cuya base se realiza la planificación de la campaña anual, se sabe qué estudios científicos se llevarán a cabo, qué cantidad de personal y carga serán empelados, dónde se van a desplegar y cuántos días permanecerán. Todos estos datos permiten calcular las horas de vuelo y los días de navegación entre el continente americano y el antártico, y los movimientos a realizar interbases antárticas, vía naval o aérea (helicóptero o avión), entre otros aspectos que hacen al apoyo general.

Además de las bases, están los refugios que se usan en caso de necesidad. “Existen dos tipos de refugios”, explica Videla. “Uno de ellos es el utilizado como lugar de abrigo para quienes lo necesiten, donde se acumulan provisiones que permiten sobrellevar un temporal o cualquier inconveniente propio de un ambiente tan adverso. Pero también están aquellos que se mantienen como hito histórico, como es el caso de la cabaña de piedra construida en 1902 por integrantes de la Expedición Sueca al Polo Sur del doctor Otto Nordenskjöld, que fue declarado Monumento Histórico Nacional. Todos, al igual que las bases, necesitan tareas que los mantengan en condiciones habitables”.
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