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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Proteger los cielos durante la cumbre del G20, ¿la última misión del veterano A4 Skyhawk?

Por Ignacio Montes de Oca - Infobae.com
En septiembre de 2018, el ministro de defensa Oscar Aguad reveló un dato inquietante: quedaban apenas tres aviones de combate A4 Skyhawk para proteger la inminente cumbre del G20 que se estaba organizando en Buenos Aires. Tres aviones. Un país de 2,78 millones de kilómetros cuadrados defendidos por tres aeroplanos cuyo diseño se remonta a la década del 50.
Quizás el sobrevuelo sobre Buenos Aires de una pareja de A4 Skyhawk en los días en que la capital argentina se convirtió en sede del poder mundial sea la despedida digna de un avión que prestó servicio por más de medio siglo y protagonizó al auge y decadencia del poderío aéreo argentino. Pero también un símbolo de una revancha política interminable que dejó indefenso a un país.

Corría el año 1954 y el mundo se reponía de la Guerra de Corea. El diseñador norteamericano Ed Heinemann había terminado de supervisar la construcción del prototipo del A4 Skyhawk, el cazabombardero destinado a prestar servicio en los portaaviones estadounidenses y que incorporaba todas las lecciones aprendidas en las batallas recién terminadas en el sudeste asiático.

El avión pasó todas las pruebas y dos años después comenzó a equipar los escuadrones de la Armada norteamericana y el cuerpo aéreo de los Marines. El éxito del pequeño pero potente avión con ala delta fue tal, que pronto comenzaron a llegar pedidos desde el extranjero. Australia, Kuwait, Singapur, Brasil, Malasia, Israel y Argentina, fueron algunos de los usuarios del nuevo modelo de la empresa McDonnell Douglas que se mostraba versátil para una variedad de misiones y cuya rusticidad lo hacía ideal para resistir tanto el combate como el uso prolongado en ambientes climáticos hostiles. En total se produjeron unos 3.000 A4 Skyhawk, la mayoría para las fuerzas navales de los EEUU.

Entró en servicio justo a tiempo para combatir en la Guerra de Vietnam, donde se convirtió en la tropa aérea de la ofensiva contra las tropas del Viet-Cong y el Viet-Minh. Israel los usó en la guerra de Yom Kippur en 1973 y su fortaleza para soportar la crudeza de la batalla fue crucial para detener la ofensiva árabe cuando parecía que la pequeña nación judía estaba a punto de perecer.

Aunque el A4 Skyhawk era un buen avión, ya en Vietnam mostró que su diseño estaba superado. En 1963, el gobierno norteamericano había emitido una orden para estudiar su sucesor y en 1965 ya estaba siendo reemplazado por el A7 Corsair II, un avión mucho más potente y versátil. Luego, el reemplazo del A4 fue sacado de servicio y en su lugar entró el elegante F/A 18. A fines de los noventa, tanto la armada como los marines de EEUU estaban reemplazando el F/A 18 por el nuevo F35, cuyo costo unitario supera los 200 millones de dólares, suficiente para comprar toda la flota actual de aviones de combate argentina unas 100 veces. Es decir que el A4 quedó cuatro generaciones atrás. Nació en la era de Elvis Presley y hoy es tan antiguo como un Rastrojero compitiendo en el rally Paris Dakar.

Los A4 argentinos y una historia de guerra

Argentina comenzó a recibir los A4 Skyhawk en 1966, con la idea de convertirlos en la espina dorsal de su fuerza aeronaval. Hace medio siglo, llegaban los primeros ejemplares de este modelo para ser incorporados a la flota aérea que operaba desde el portaaviones 25 de Mayo y otra parte fue destinada a la Fuerza Aérea para ser operado como avión de ataque. En total, se compraron 75 A4 para la Fuerza Aérea Argentina entre 1966 y 1979 y otros 16 para la Armada Argentina.

Llegó la guerra de Malvinas y los 45 A4 Skyhawk que quedaban en servicio eran el avión de ataque más numeroso con los que contaba la Argentina.

La batalla aérea sobre Malvinas fue desigual. Los aviones y buques británicos hicieron estragos en la flota aérea argentina desprovista del equipamiento adecuados para la guerra aérea del momento. Se perdieron en combate en total 19 aviones A4 Skyhawk. Otros tres se estrellaron en accidentes. Sin embargo, el pequeño y ágil Skyhawk y sus pilotos fueron capaces de una proeza militar reconocida por los propios británicos. Sin armas, ni equipos de navegación o de puntería modernos, hundieron al destructor HMS Coventry, a las fragatas HMS Ardent y HMS Antelope y al buque anfibio HMS Sir Galahad. Y en otros ataques, dejaron fuera de servicio al destructor HMS Glasgow, a las fragatas HMS Broadsword y HMS Argonaut y al anfibio HMS Sir Tristram.
Las proezas del A4, sin embargo, ocultaban la obsolescencia evidente de aquel avión diseñado para una guerra acabada 30 años antes y que su propio fabricante había admitido al decidir reemplazarlo dos décadas antes de Malvinas.

Las 50 naves aéreas perdidas en Malvinas nunca fueron reemplazadas al punto tal de devolverle a la Argentina el poderío aéreo del periodo de preguerra. EEUU nunca entregó un lote de 24 A4 comprados antes de la guerra alegando que no iba a contribuir al rearme argentino. Y las naves que quedaban, debieron sufrir la falta de repuestos de parte de un mercado mundial sensible al boicot de hecho que decretó Gran Bretaña para las compras militares argentinas desde 1982 en adelante.

En 1995, las "relaciones carnales" entre el gobierno de Carlos Menem y la administración norteamericana permitieron la compra de 36 nuevos aviones Skyhawk. Se trataba de un nuevo modelo, el A4 AR, creado a partir de aviones usados, pero equipados con nuevos radares y sistemas electrónicos, aunque no lo suficientemente avanzados como para representar una amenaza para la base de sus aliados británicos en el Atlántico sur.

Lo que parecía una revitalización de la flota militar aérea, fue en realidad un fiasco. Una parte de los aviones fueron usados como caja de repuesto para que pudiera operar el resto, habida cuenta que no se compraron refacciones durante muchos años. De los 36 aviones originales, al llegar el año 2003, quedaban operativos menos de la mitad.

Y en 2003, comenzó la segunda batalla aérea en la que la Fuerza Aérea perdió más aviones que durante la Guerra de Malvinas. El kirchnerismo provocó con sus políticas de defensa una baja continua del arsenal aéreo. Durante 12 años se combinaron presupuestos a la baja con una política de personal que se interesaba más en identificar el pensamiento político de los oficiales que en formar nuevas generaciones de pilotos. Y con ello vino la desactivación de la Fábrica Militar de Aviones, que pasó de proyectos para construir y modernizar aviones, a ser un reducto de militantes y una fuente de subsidio para artistas del régimen.

El desinterés del kirchnerismo por el poderío aéreo argentino provocó la pérdida de 100 aviones de combate en accidentes y por naves que debían ser sacadas de servicio porque eran desguazadas para proveer de repuestos a otras pocas que aún quedaban en funcionamiento.

Al llegar diciembre de 2015, la flota aérea argentina constaba de 4 aviones A4 AR Skyhawk. Los Mirage, los Dagger y todo el resto del parque aéreo no habían logrado sobrevivir a la batería antiaérea del kirchnerismo.

El G20 y un par de naves en el cielo

Cuando se comenzó a organizar la cumbre del G20, el Ministerio de Defensa se encontró ante un dilema. Se necesitaban naves de combate para proteger el espacio aéreo de una posible amenaza contra los mandatarios que iban a llegar a Buenos Aires.

Un inventario en las bases aéreas mostró que apenas quedaban tres A4 AR con capacidad de operar sobre Buenos Aires. Los lentos aviones Pucará eran poco adecuados para la tarea. Y los Pampa, que en realidad son entrenadores avanzados, no contaban con los instrumentos adecuados para cumplir el rol de interceptores.

Desde el Ministerio de Defensa se recordó que en 2016, se había anunciado que el Skyhawk había cumplido su ciclo y que en dos años debía ser retirado. Las estructuras de los aviones habían superado su vida útil y las naves eran ya demasiado veteranas para cumplir su rol en un conflicto moderno.
Super Etendard
Super Etendard

Por unos meses se especuló con la posibilidad de reemplazarlos en esa tarea por unos ejemplares de Super Etendard comprados de segunda mano a Francia. Pero las naves galas no iban a llegar a tiempo, por lo que hubo que improvisar con lo que se tenía a mano.

Finalmente los A4 Skyhawk cumplieron su tarea durante el G20 piloteados por dos hijos de veteranos de la guerra aérea de Malvinas. Dos aviones y un tercero en tierra como reserva, era todo lo que podía ofrecer la Fuerza Aérea como aporte. O, dicho de otra manera, toda la fuerza de combate de tres aeronaves se dedicó a cuidar la cumbre del G20.

En esos días se supo que los A4 Skyhawk iban armados con misiles AIM 9M Sidewinder, unos viejos modelos con tecnología de los años ochenta que es todo lo que podía cargarse para que fuera compatible con la electrónica del avión.

El Super Etendard tampoco hubiera sido un salto adelante en términos de generación. El avión diseñado en los años setenta para prestar servicio en el arma aeronaval francesa, es poco más que una pieza de museo frente a los nuevos modelos desplegados por las potencias y vendidos a los clientes dispuestos a invertir para mantener actualizadas sus fuerzas armadas.

Un museo militar

El problema del medio siglo de antigüedad del diseño del A4 y la falta de presupuesto para mantenimiento, se extiende a otras ramas de las Fuerzas Armadas.

El ejemplo más notable es el fusil FAL, que equipa a la mayor parte de las filas militares argentinas. La principal arma portátil argentina fue diseñada a fines de la década de 1940 por la fábrica belga Herstal. Casi no existen países que la sigan usando y se la considera más un arma de colección que un equipo de combate para un soldado moderno.

Lo mismo sucede con los blindados de la familia TAM, diseñados en Alemania como parte de la familia Marder, concebida para un eventual conflicto entre la OTAN y el Pacto de Varsovia a fines de la década de 1960. Los cañones Oto Melara de 105 mm y los misiles antiaéreos Roland que aun forman parte de nuestro arsenal, son también un recuerdo de las doctrinas setentistas.

De la misma época proceden las corbetas francesas A69 y el resto, las fragatas Meko compradas en Alemania, son un poco posteriores y datan de la década posterior. En el mismo paquete de rearme –el Plan América, concebido en el gobierno de Onganía y concretado en el Proceso- se adquirieron los submarinos TR1700, clase a la que pertenecía el ARA San Juan.

Los otros dos destructores son el ARA Santísima Trinidad y ARA Hércules, de diseño británico. El primero de ellos fue torpedeado en su base por la falta de presupuesto. El segundo cumple tareas de transporte debido a que ya no se consiguen repuestos para las armas que le daban el carácter de buques de guerra. Y hace de transporte cuando logra poner en marcha sus turbinas Rolls Royce, cuya falta crónica de repuestos le hace pasar largas temporadas en las amarras.
ARA Hércules
ARA Hércules

El resto del material es igual de añoso y son pocos los modelos anteriores a la década de 1980. Tanques, cañones, morteros y hasta cocinas de campaña constituyen el material ideal para organizar un desfile militar en la zona de anticuarios de San Telmo.

El A4 Skyhawk es solo uno más entre los muchos elementos militares argentinos que cumplieron hace muchos años su ciclo de vida útil y que nunca fueron reemplazados por la desidia o por una revancha política tan anticuada como las propias armas.

Hasta donde se sabe y salvo por algún material de segunda mano que se compró en las ferias americanas que organizan las potencias con sus sistemas militares mas obsoletos, no hay perspectivas de reemplazar las armas argentinas que se van jubilando.

El vuelo de los A4 Skyhawk durante los días del G20 fue la despedida de un viejo luchador que ya demostró su bravura en una guerra sucedida hace 30 años, cuando ya era un modelo vetusto. Es hora de darles un sitio digno en algún museo, en donde sirvan de recuerdo.

O bien podría hacerse un museo en cada arsenal, en cada hangar y en cada amarra militar, en donde pueda observarse como se dejó envejecer a las Fuerzas Armadas. En la próxima reunión en la que se necesite protección aérea, posiblemente ya no estén siquiera los últimos tres aviones que quedaron luego de la guerra política que atravesó y perdió el sistema militar argentino. Y es entonces cuando se aprenderá la lección que las batallas se preparan con tiempo o se pierden.

viernes, 23 de noviembre de 2018

La Foto: Recordando al Arado Ar 234, el bombardero de un solo hombre

Oberleutnant Erich Sommer pilotea un bombardero Arado Ar-234 V7 sobre Normandía en esta pintura de Barry Spicer.  Sommer estuvo involucrado en el desarrollo y prueba de los aviones a reacción avanzados.

Resultado de imagen para Arado Ar 234
Sus dos versiones. Fue una gran sorpresa para los aliados en 1945. Estaba armado con 2 cañones MG 151 de 20 mm en la cola, bombas (hasta 1.500 kg en puntos externos) y misiles Henschel Hs 293V6. A pesar de sus años sigue siendo una bella aeronave y con un solo tripulante... 
¿Habra sido una fuente de inspiración para los Camberra británicos?

martes, 23 de octubre de 2018

CAREM, el reactor modular

(Agencia TSS) - Por Matías Alonso 
El reactor experimental de baja potencia cuyo diseño comenzó hace casi tres décadas avanza en la construcción de un prototipo en el marco de las restricciones presupuestarias y podría estar listo en un plazo de tres a cuatro años. Cuáles son sus características, por qué resultaría más seguro que las centrales tradicionales y qué usos podría tener más allá de la generación de energía.

El CAREM (por Central Argentina de Elementos Modulares) es un reactor experimental de baja potencia que, como su nombre lo indica, se puede utilizar de manera modular. Actualmente, es la única central nuclear de potencia (el prototipo en construcción será de 32 MW) que está en construcción en la Argentina, tras la paralización de Atucha III. Se está construyendo desde el año 2014 en el complejo atómico Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, y podría ponerse en funcionamiento entre los años 2021 y 2022 –tras sucesivas postergaciones– de mantenerse el financiamiento del proyecto, ya que el presupuesto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ha sido recortado por el actual Gobierno a la mitad con respecto al del año 2015.

Esta pequeña central nuclear para la producción de energía eléctrica es de diseño argentino y prevé la integración local del 70% de los insumos, componentes y servicios que demanden. El interés del Gobierno por esta central parte de que el CAREM es considerado por la CNEA un desarrollo con potencial de exportación.

Con este objetivo, una empresa integrada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la empresa INVAP y Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) buscaría comercializar este desarrollo en el mundo una vez consolidada la experiencia local. En la CNEA estiman que el mercado mundial de este tipo de centrales podría alcanzará los 400.000 millones de dólares, de los cuales la Argentina, por ser el primero en diseñar y poner en funcionamiento este tipo de plantas, podría quedarse con el 15%.

Sus características lo hacen ideal para el abastecimiento eléctrico en zonas alejadas de los grandes centros urbanos —donde las condiciones geográficas o el clima dificultan el transporte de combustible y el tendido de redes eléctricas— o polos fabriles con alto consumo de energía, además de ofrecer otras prestaciones como desalinización y provisión de vapor para diversos usos industriales.

El 21 de agosto del año pasado comenzó la construcción del edificio que contendrá las instalaciones nucleares, una estructura de 18.500 metros cuadrados en la que el reactor ocupará más de dos tercios de ese volumen.

El CAREM se está construyendo desde el año 2014 en el complejo atómico Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, y podría ponerse en funcionamiento entre los años 2021 y 2022. Foto: CNEA.

Diseño propio

El CAREM ofrece una serie de ventajas con respecto a los grandes reactores nucleares de agua a presión (PWR, por sus siglas en inglés) desde el punto de vista de la seguridad, el financiamiento y los plazos de construcción. “Este prototipo es el comienzo para consolidar a la Argentina como un diseñador de centrales de potencia”, afirmó Luciano Turina, de la Gerencia de Área CAREM de la CNEA, durante una presentación que se hizo sobre este reactor en el Centro Atómico Ezeiza y en la que estuvo presente TSS.

La seguridad de esta planta está diseñada para que, ante una emergencia, se disparen sistemas automáticos de control que no necesitan de la acción humana y que pueden mantener la infraestructura de forma segura por hasta 36 horas antes de requerir una intervención.

Usualmente, un reactor PWR funciona con un recipiente de presión en el que se aloja el núcleo radioactivo y se hace circular agua que se calienta al ponerse en contacto con él. Esto es conocido como circuito primario. Este líquido debe ser bombeado hacia los recipientes generadores de vapor, por los que circula agua que se convierte en vapor para mover las turbinas que generan energía eléctrica, lo que se conoce como circuito secundario. Posteriormente, el agua que está en contacto con el núcleo (circuito primario) debe ser presurizada para volver a entrar en el reactor y reiniciar su ciclo.

El CAREM incluye todos estos sistemas adentro de su recipiente de presión y los generadores de vapor también están adentro, por lo cual no es necesario bombear el agua del circuito primario por fuera del mismo, con lo que se eliminan las tuberías de gran tamaño que tienen los reactores PWR y los riesgos de pérdida de agua contaminada y de fallas de la bomba de circulación.

Este reactor, en cambio, funciona por circulación natural, ya que el núcleo del reactor se encuentra en la parte baja del recipiente de presión mientras que los generadores de vapor están arriba de él. Así, el agua asciende cuando se calienta y se pone en contacto con los generadores de vapor, unas serpentinas dentro de las cuales circula el agua del circuito secundario que será llevada a las turbinas. Al entrar en contacto con los generadores de vapor, el agua se enfría y vuelve a bajar para calentarse nuevamente en el núcleo.

Al incluir todos estos sistemas adentro del recipiente de presión, no es necesario volver a presurizar el agua que está en contacto con el núcleo, ya que el sistema es autopresurizado por un domo superior en el que se acumula vapor, con lo que se elimina otro riesgo de falla. Que todos los sistemas estén adentro del recipiente de presión también obliga a tener uno más grande con relación al núcleo, por lo que también la cantidad de agua contenida en él es mayor, lo que brinda más estabilidad al sistema y más tiempo frente a una pérdida.
El diseño del CAREM incorpora muchos de los sistemas adentro de su recipiente de presión y los generadores de vapor también están adentro, por lo cual no es necesario bombear el agua del circuito primario por fuera del mismo, con lo que se eliminan las tuberías de gran tamaño que tienen los reactores PWR y los riesgos de pérdida de agua contaminada y de fallas de la bomba de circulación. Gráfico: CNEA.

Modularidad

Además de compartir los servicios comunes a todos los reactores, lo que disminuye los costos, la modularidad del CAREM permite que pueda construirse un reactor y empezar a vender energía eléctrica que genere la financiación de la construcción de los demás, lo cual es una ventaja comparativa frente a los grandes reactores PWR, en los que se debe completar la construcción antes de poder empezar a operar. En su versión comercial, el CAREM podría llegar hasta una potencia de 120 MW, con lo que se podrían sumar cuatro módulos para obtener una potencia total de 480 MW. El límite de 120 MW está relacionado con el límite físico después del cual es difícil que se pueda contar con la circulación natural óptima.

El diseño modular también es una ventaja para que las paradas de planta se puedan programar de a un reactor a la vez y seguir trabajando con una potencia del 75%, con lo que se evitaría tener que utilizar centrales térmicas o recurrir a otro tipo de fuentes para reemplazar esa energía.

Se estima que una central CAREM de 480 Mw podría costar unos 2000 millones de dólares, ya que se busca no superar el costo por MW de una central tradicional. El prototipo de 32 MW que se está construyendo costará unos 300 millones de dólares, aunque al no ser modular hay muchos costos que se duplican y por ser la primera de la serie también hay costos de aprendizaje que posteriormente se reducirán.

Seguridad

El CAREM utilizará agua liviana para refrigerar un núcleo de 61 elementos combustibles de 1,40 metros de altura, de uranio enriquecido entre 1,1% y 3,1 % y con un peso de 3.812 kilos, que deberá ser cambiado cada 18 a 20 meses.

Los generadores de vapor tienen unos caños de 35 metros de largo que deben ser realizados en una sola pieza y son fabricados por CONUAR. Cada uno de los 12 generadores de vapor contiene 52 de estos tubos, de forma helicoidal y agrupados en seis camisas concéntricas. Para realizar estos tubos fue necesario fabricar un horno de 35 metros, ya que no existen versiones comerciales de semejante tamaño.

Para regular la reacción, en un reactor tradicional PWR se utilizan barras de control accionada por mecanismos eléctricos desde afuera del recipiente de presión, que absorben los neutrones libres y detienen la reacción en cadena. En el caso del CAREM, hay dos sistemas de control, y están adentro del recipiente de presión y accionados por mecanismos hidráulicos. El primero es el Sistema de Ajuste y Control, que son un conjunto de barras que son mantenidas en su posición por la presión de agua inyectada desde afuera del recipiente de presión. Se trata de barras con una superficie dentada para que puedan subirse o bajarse de a un diente por vez para ajustar la potencia del reactor. El segundo sistema es el de Extinción Rápida, que son barras lisas que ante la pérdida de presión de agua inyectada caen por la fuerza de gravedad en dos segundos y son utilizadas para hacer paradas de emergencia. En ambos sistemas, las barras son mantenidas en su posición por la presión del agua, por lo que ante una falla de las bombas o de falta de energía caen de manera automática para apagar el reactor sin necesidad de acción por parte de operadores.

En caso de que las barras estén trabadas y no caigan por efecto de la gravedad, la seguridad está reforzada con otros sistemas de extinción que también trabajan por principios físicos y no necesitan de acciones por parte de operadores. En caso de que no pudiera extraerse el calor por los generadores de vapor se producirá un recambio del agua que está adentro del reactor con agua de unas piletas que se encuentran dentro del edificio de contención y por encima del reactor. Esta circulación también trabaja por diferencia de altura y haría que el vapor ingrese a estas piletas mientras que el agua de refrigeración caería dentro del reactor bajando su temperatura.

Un segundo sistema de seguridad consiste en una solución borada que se encuentra en tanques a diez metros de altura sobre el reactor y que, en caso de un accidente mayor, será empujada por el vapor y también caerá dentro del reactor sin necesidad de acción humana. Esta se considera una medida extrema ya que una vez que esa solución está adentro del reactor no puede volver a encenderse hasta no ser desarmado y realizada una limpieza completa.

El CAREM es el único reactor nuclear de potencia (el prototipo en construcción será de 32 MW) que está en construcción en la Argentina.

En el caso de una pérdida del agua del circuito primario, hay un tanque externo con una cantidad de agua similar a la del reactor, que por una diferencia de presión rompería un conducto sellado con ese objetivo que insertaría toda el agua adentro del recipiente de presión. En caso de que esta reserva líquida también se pierda, se podría inyectar dentro del reactor agua desmineralizada disponible en depósitos dentro del predio o bien recurrir a agua de río, como último recurso.

En caso de que el núcleo se pudiera haber fundido, lo que se busca es que no rompa el recipiente de presión, por lo que la construcción contará  con aspersores que lo rociarán para bajar su temperatura y que no haya escapes del núcleo.

Competencia nuclear

Diversos países con tradición en el área nuclear cuentan con diseños de pequeños reactores modulares similares al CAREM, aunque la Argentina está entre los pocos que tiene uno en construcción. Ante la consulta de TSS a Turina sobre un reactor similar que posee Estados Unidos, respondió: “Se supone que hay un convenio con el estado de Utah para contratar 11 de estos reactores chicos, lo cual haría que ellos los empiecen a producir en el mediano plazo, pero también es posible que eso sea solo una pantalla para decir que lo pueden producir cuando quieran y no sea tan así”. Y agregó: “La realidad es que si Estados Unidos le asigna fondos importantes a ese proyecto nos pasan por arriba, pero nosotros ya tenemos todo el bagaje técnico adquirido, algo que es muy difícil de generar en el corto plazo”.

En la construcción del CAREM participan, además de la CNEA y CONUAR, Techint (obra civil, con un contrato de 1148 millones de pesos), la rionegrina INVAP (responsable del diseño del reactor), Siemens (turbina generadora), Tecna (ingeniería y desarrollo de equipos) e IMPSA (vasija y generador de vapor).

Se estima que la vida útil de este tipo de centrales sería de 30 años, como sucede con otras como Embalse y Atucha, período tras el cual podría hacerse una extensión de vida mediante el cambio de algunos componentes. Gabriela Piacentino, ingeniera de la Oficina Técnica de Ingeniería y Procesos del proyecto CAREM, habló sobre las condiciones a las que será sometida este prototipo: “Habrá una degradación en el tiempo de vida útil porque se harán muchas pruebas y quizás se hagan muchas paradas de emergencia que implican cambios rápidos de temperatura, de unos 326 grados al apagado en pocos segundos. Eso tiene que ver con el objetivo de un prototipo. En una planta de producción uno siempre intenta evitar esas paradas abruptas porque no le hacen bien a los materiales”. Piacientino, de unos 30 años, debió analizar la documentación de un reactor cuyo diseño fue concebido en 1980, poco después de su nacimiento.

Durante la presentación, algunos asistentes manifestaron su preocupación por el hecho de que no se hayan iniciado las tareas de capacitación del personal que va a trabajar en la planta, algo que debió haber comenzado hace ya varios meses.

También se habló sobre la falta de definición acerca de si la planta será operada por la CNEA o por NA-SA, en el marco de la incertidumbre con respecto al futuro del plan nuclear, ya que una posible falta de continuidad en los proyectos genera la pérdida de recursos humanos altamente especializados que resultan muy difíciles de volver a conseguir. “Cuando se relanzó el proyecto CAREM, en 2008, hubo que salir a contratar venerables ancianos experimentados por que no había mucha gente con experiencia”, se escuchó durante la presentación y se comentó el caso de Eduardo Díaz, jefe de Puesta en Marcha de Atucha I y de Embalse, que con más de 80 años viajaba cada dos semanas desde Córdoba a Buenos Aires para capacitar a los gerentes más jóvenes.

Fuente: http://www.unsam.edu.ar/tss/carem-el-reactor-modular/

Tecnología para la defensa: historia del submarino nuclear nacional

(Los Andes) -Por Doctor ingeniero José Converti - Instituto Balseiro-Centro Atómico Bariloche
Sólo recientemente, en los últimos 7 años, ha alcanzado un grado avanzado de desarrollo un proyecto en el Centro Atómico Bariloche.
Tecnología para la defensa: historia del submarino nuclear nacional
La idea de desarrollar y construir un submarino con propulsión nuclear en nuestro país podemos retrotraerla hasta fines de la década del '40, en la posguerra, cuando el impacto producido por la liberación de la energía nuclear conmovió a la humanidad.

Juan D. Perón, entonces presidente de los argentinos tuvo la visión de atraer algunos científicos y tecnólogos de la destruida Alemania, de Italia y Polonia para desarrollar sus conocimientos en Argentina.

Entre ellos se destacó Kurt Tank, diseñador y constructor de famosos aviones que participaron de la Segunda Guerra Mundial, quien junto a su equipo de notables ingenieros y técnicos, nutrió con su valiosa experiencia a la Fábrica Militar de Aviones en Córdoba (hoy Fadea), concretando el emblemático avión de caza IA-33 Pulqui II, proyecto que lamentablemente se esfumó luego del derrocamiento de Perón en 1955. 

Precisamente, el ingeniero Tank le presentó a Perón el físico austríaco Ronald Richter (1909-1991), quien se ofreció a trabajar para lograr la fusión nuclear controlada con la finalidad ulterior de obtener energía eléctrica de bajo costo. Conocido como Huemul, el costoso proyecto de Richter terminó en escándalo de proporciones y un papelón internacional. De hecho, al día de hoy nadie logró la fusión nuclear controlada como esperaba el austríaco.

También se dice que Kurt Tank aconsejó a Perón sobre la conveniencia de utilizar la energía nuclear en la propulsión de submarinos.

Hombre de la Segunda Guerra Mundial, Kurt Tank.

El 31 de mayo de 1950, Perón crea la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Mientras tanto, en la primera mitad de la década del '50, en los EEUU se desarrolla el primer submarino con propulsión nuclear en un proyecto liderado por el almirante Hyman G. Rickover (1900-1986). Dicho submarino, denominado Nautilus, navegó exitosamente durante 30 años impulsado por un reactor nuclear tipo PWR (Pressurized Water Reactor) desarrollado por Westinghouse.

En nuestro país la CNEA creció en instalaciones, tecnología y recursos humanos en forma continua hasta que en 1976, durante el gobierno militar, recibe un impulso extraordinario en recursos al asumir su conducción el almirante Carlos Castro Madero. Su gestión se extendió hasta el retorno de los gobiernos civiles en 1984.

Almirante (R) Carlos Castro Madero.

En este período se concibe un ambicioso plan nuclear que preveía la instalación de seis centrales nucleares de potencia hacia el fin del milenio. En 1977 se crea la empresa Invap SE y se desarrollan varios proyectos sensibles en forma secreta, tales como el enriquecimiento de uranio, el diseño de un reactor para producción de plutonio y también el diseño de un reactor adecuado para la propulsión de un submarino.

Simultáneamente, de acuerdo con los decretos "S" PEN N° 956/74 y N° 768/74 (1), se suscribió un convenio con los astilleros Thyssen Nordseewerke de la entonces Alemania Occidental para la transferencia de la tecnología necesaria para fabricar un astillero especializado y los submarinos de la clase TR1700 con propulsión diésel-eléctrica. Pero estaba prevista una modificación de los mismos para proveerlos de propulsión nuclear mediante un reactor desarrollado en conjunto por la empresa Invap y la CNEA. En principio se preveía la construcción de seis submarinos; los dos primeros en Alemania y los siguientes cuatro en el astillero Domecq García en nuestro país.

Invap realizó un estudio de factibilidad y diseño conceptual de un reactor nuclear, en los primeros años de la década del '80, que fue vendido a la Armada Argentina en un monto de U$S 5.000.000. Este diseño fue una copia del reactor del Otto Hahn, barco de propulsión nuclear construido por Alemania en 1964. Fue una mala elección. Esta iniciativa fue discontinuada durante los gobiernos constitucionales que siguieron al gobierno militar. Invap intentó continuar el desarrollo del reactor adaptándolo para la generación de energía eléctrica dando origen al Proyecto Carem, que aún perdura dentro del ámbito de la CNEA. También una mala decisión.

De aquí surgió el "mito" de que el reactor Carem es el reactor desarrollado para el submarino nuclear y los más inclinados a las teorías conspirativas aseguran que el Nahuelito (mítico monstruo del lago Nahuel Huapi) es en realidad el "submarino de Invap".

Adaptación propuesta para la propulsión nuclear de un submarino, tal como fue concebida en la CNEA.

El reactor Carem es un reactor de tipo "integrado" y autopresurizado, refrigerado y moderado con agua natural y combustibles de uranio enriquecido. No es un diseño adecuado para la propulsión de submarinos y no hay ningún submarino con propulsión nuclear que utilice reactores de este tipo.

A fines de la década del '80 hubo otro intento de utilizar la energía nuclear para la propulsión de submarinos en conjunto con Canadá. La idea era utilizar el reactor AMPS 1000 desarrollado en Canadá, que generaría alrededor de 1 MW eléctrico, como cargador de baterías para un submarino de un desplazamiento de alrededor de 2.000 toneladas. El acrónimo AMPS significa Autonomous Marine Power Source (Fuente de Energía Marina Autónoma). Se pretendía de esta forma dotar al TR1700 de propulsión nuclear. Dicha iniciativa se frustró por el veto de la Armada de los Estados Unidos a la aspiración canadiense.
En 1991, en una publicación del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), el almirante (R) Carlos Castro Madero analizó en un artículo de acceso público la factibilidad técnica de que Argentina encare el desarrollo y construcción de un submarino con propulsión nuclear. Sus conclusiones son claramente favorables.

Finalmente, en 2010 la entonces ministro de Defensa, Nilda Garré, después de conversaciones infructuosas con Brasil para realizar un proyecto conjunto, anuncia que se construirá un submarino nuclear en el país. Tras un año de discusiones de cómo organizar el proyecto y de una breve y frustrada incursión de Invap en el tema, el entonces ministro de Planeamiento Federal, Julio De Vido encomienda a la CNEA, entonces bajo su órbita, comenzar a trabajar en un reactor nuclear adecuado para dicho propósito.

Las autoridades de la CNEA, en esa época  presidida por la licenciada Norma Boero y asesorada por el contralmirante (R) Domingo Giorsetti, me encomendaron la dirección de dicho proyecto. Organicé un grupo formado por dos ingenieros nucleares, un licenciado en Física especialista en cálculo neutrónico, un ingeniero industrial con especialización en Tecnología Nuclear, un ingeniero mecánico y un ingeniero electricista para realizar la ingeniería conceptual y algunos desarrollos necesarios para dicho objetivo. También se contó con la colaboración de otros especialistas en materiales, soldadura láser, combustibles y química de reactores de otros sectores de CNEA. Por su parte la Armada Argentina participó con especialistas propios en la integración naval.

Ex-asesor de la CNEA, contralmirante (R) Giorsetti.

Transcurridos casi ocho años, el grupo realizó un concienzudo trabajo y a la fecha se completó la ingeniería conceptual del proyecto, denominado internamente como Reactor Nuclear Compacto (RNC), avalado por dos evaluaciones críticas de diseño exitosas realizadas en los años 2014 y 2016 donde participaron los principales especialistas en las distintas temáticas involucradas. Es interesante destacar que este tipo de reactor nuclear también podría emplearse en el medio civil para generación eléctrica o desalinización de agua, por ejemplo.

Sería muy apropiado que este intento que alcanzó un grado tan avanzado de desarrollo no se esfume como ha ocurrido con otros proyectos tecnológicos relacionados con la defensa nacional.

(1) "Plan Nacional de Construcciones Navales Militares" y "Programa de Submarinos" firmados por los presidentes Juan D. Perón y María Estela Martínez de Perón.

viernes, 28 de septiembre de 2018

D-21: El avión Mach-3 que espiaba las pruebas de bombas nucleares de China

Por Steve Weintz - The National Interest - Traducción Desarrollo y Defensa
Más como dron ... en la década de 1960. 
A finales de 1964, China detonó su primera arma nuclear y se unió a las filas de las potencias mundiales. Pero la CIA tenía pocas formas de ver al "Reino Medio". La inteligencia humana era muy limitada y el derribo de un U-2 sobre la URSS en 1960 demostró la necesidad de mejores aviones espía.

Lockheed's Skunk Works estaba trabajando arduamente en el desarrollo del sucesor del U-2, el legendario SR-71, y su jefe, Kelly Johnson, había pensado mucho en el problema. ¿Su solución? El primer dron casi hipersónico.

El D-21 era un dron Mach-3 que compartía mucha tecnología y diseño con el SR-71. Fue diseñado para ser lanzado desde una aeronave de portaaviones a alta velocidad, correr sobre territorio extranjero con una cámara, regresar al espacio aéreo internacional y expulsar su cápsula de película para la recuperación aérea.

Este fue, y es, un desafío desalentador para cualquier avión y realmente empujó el sobre para la década de 1960. El motor ramjet y la cubierta de titanio funcionaban muy bien, pero las "entrañas" no eran rápidas. Una evaluación de Lockheed de la aviónica dijo que usaron "relés electromecánicos obsoletos de la década de 1940, tecnología y hardware que no eran compatibles con velocidades superiores a Mach 3.3 a 90.000 pies o más", según los historiadores James y Nora Goodall.

La primera configuración parecía sacada de Star Wars: un SR-71 de dos asientos con forma de tiburón y su dron "mini-me" montado en su parte posterior. El montaje a cuestas finalmente condenó la pelicula; la cuarta prueba de lanzamiento en el aire salió terriblemente mal y el dron se estrelló contra el SR-71, resultando en la muerte del oficial de control de lanzamiento.

Los Sohe D-21 se trasladaron al B-52H y se colgaron de los pilones de misiles de crucero Hound Dog del avión. Un robusto motor de cohete sólido reemplazó al SR-71 para que el robot alcance la velocidad de operación.

Las pruebas posteriores fueron irregulares, con una serie de fallas en los equipos y mala suerte. Cuando el dron no se colgaba ni se perdía, a veces su cápsula de filmación no se podía expulsar o hundirse. Sin embargo, el programa se mantuvo y, en última instancia, cuatro vuelos operativos lograron fotografiar el sitio de prueba nuclear Lop Nor de China entre 1969 y 1971.

El último D-21 se  estrelló en China  y sus restos finalmente terminaron en manos de Rusia.

El éxito mixto del D-21 y los altos costos operativos lo convirtieron en un objetivo fácil para su jubilación una vez que el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, y su secretario de Estado Henry Kissinger comenzaran a acercarse al liderazgo chino. Los D-21 supervivientes fueron llevados a "pastar" a la Base de la Fuerza Aérea Davis-Monthan en Arizona, donde curiosos observaron al dron Darth. Finalmente, la Fuerza Aérea repartió a estas máquinas increíbles a una serie de museos de aviación de todo el país.

martes, 14 de agosto de 2018

Afganistán: Mató a un comandante del ISIS que estaba a más de dos kilómetros de distancia con un arma antigua

(Clarin.com) - Un francotirador del ejército británico le disparó al pecho con una ametralladora diseñada en 1933 y fabricada hace 40 años.

La buena puntería es una de las principales virtudes que debe tener un francotirador. Y si el objetivo está lejos, el desafío aumenta. Sin embargo, para un miembro de las fuerzas especiales del Reino Unido no fueron un obstáculo los más de dos kilómetros de distancia que lo separaban de su "blanco": mató a un comandante del Estado Islámico (ISIS) en Afganistán con absoluta precisión y en forma instantánea. Pero lo más sorprendente es que lo ejecutó usando una ametralladora que fue diseñada en 1933 y fabricada hace cuatro décadas.
La Browning M2 fue utilizada durante la Segunda Guerra Mundial.
La Browning M2 fue utilizada durante la Segunda Guerra Mundial.

El hecho ocurrió en junio, pero tomó repercusión este domingo a partir de una publicación del periódico británico Daily Star. La misión se llevó a cabo durante una patrulla secreta en una zona controlada por ISIS en el norte del país afgano. Los militantes habían establecido una serie de fortalezas en el área y el equipo de Servicio Aéreo Especial (SAS), en vehículos armados, observaba una base del estado islámico cuando divisaron al comandante, que -se dice- integraba una lista conjunta de "británicos y estadounidenses".

A pesar de que la patrulla estaba equipada con rifles de francotirador, las tropas creyeron que la Browning M2 calibre .50 (12.7 milímetros) montada en uno de los vehículos era la única capaz de alcanzar el objetivo. Tras obtener el permiso para emplearla desde la sede del Comando Conjunto de Operaciones Especiales en Kabul, la capital afgana, activaron el plan.

El francotirador, cuya identidad no fue revelada por cuestiones de seguridad aunque sí se difundió que es sargento y veterano de los combates en Irak y Siria, mató al terrorista con una bala de la Browning M2. El disparo fue contundente: le dio en el pecho con tanta fuerza que le arrancó el brazo y el hombro. 

Si bien la ametralladora fue utilizada en la Segunda Guerra Mundial y las Guerras de Corea y Vietnam, entre otras, se cree que es la primera vez que el regimiento de élite del ejército británico la emplea en un papel de francotirador, ya que -según afirman- no está pensada para ser usada para el tiro de precisión.

"El .50 Cal tiene un rango fenomenal y es muy preciso a pesar de que tiene casi 40 años.Se puede disparar en una sola toma. El francotirador colocó una mira especial a la ametralladora y consiguió un observador para estimar la velocidad del viento. También tuvo en cuenta el calor del día y la luz. La imagen de su objetivo era bastante 'acuosa' debido al calor que despedía del suelo", afirmó una fuente vinculada a la misión. Y agregó: "El francotirador sabía que solo tenía una oportunidad. Le tomó varios segundos a la ronda golpear al comandante que parecía volar en varias partes. Por unos segundos, nadie se movió. Cuando se dieron cuenta de lo que sucedió, se levantaron y huyeron".

El líder del estado islamico, Abu Bakr al Bagdadi. Imagen de archivoEl líder del estado islamico, Abu Bakr al Bagdadi.

Tras la increíble performance, desarmarán la Browning M2 y la llevarán a la sede de SAS cerca de Hereford, Inglaterra, como un recuerdo. Según el Daily Star Sunday, se cree que el asesinato del comandante de ISIS salvó la vida de más de 20 personas.

Me pregunto: ¿No habrá sido con un arma también para 12,7mm similar a esta?
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viernes, 20 de julio de 2018

Por qué los comandos estadounidenses arrojaron sus M-16 (y adoraron AK-47 capturados)

Por Robert Beckhusen - The National Interest - Traducción Desarrollo y Defensa
Las tropas en Vietnam a menudo preferían el Kalashnikov a sus propias armas.

Mientras que la Avtomat Kalashnikova soviética se  ha convertido en el arma emblemática de los "malos" en los éxitos de taquilla de Hollywood y en los videojuegos de gran presupuesto, los comandos de los EE. UU. hicieron buen uso de los resistentes fusiles en Vietnam. Para el final del conflicto, los militares estadounidenses habían vuelto a usar los Ak-47 capturados, les habían hecho nuevas municiones y se les habían ocurrido otras sorpresas.

A menudo se debe a que los comandos  odiaban  sus propias armas fabricadas en los Estados Unidos.
"Inicialmente, el AK-47 estaba disponible solo en pequeñas cantidades para los combates del Viet Cong en Vietnam del Sur", explicó el historiador Kevin Dockery en su libro  Special Warfare Special Weapons . "Esto resultó en que el AK-47 era una especie de arma de prestigio".
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La práctica de tomar armas enemigas del campo de batalla como trofeos no era algo nuevo en la década de 1960. Pero las armas capturadas, especialmente las variantes AK, se convirtieron rápidamente en partes importantes de las Fuerzas Especiales del Ejército de EE. UU. y arsenales de combate de los Equipos SEAL de la Armada de los EE. UU. Estas nuevas adiciones ofrecen una serie de beneficios prácticos y psicológicos.

Por un lado, el fusil estadounidense M-16 tiene sus problemas. El diseño inicial fue una pesadilla de mantenimiento, y las armas a menudo se atascaron en la batalla. El AK-47 era mucho más confiable, y tenía un cargador más grande de 30 proyectiles para arrancar.

Resultado de imagen para Ak-47 vietnamUn soldado estadounidense podría confundir a sus enemigos usando sus propias armas  contra  ellos, especialmente en la oscuridad de la noche. Los AK tenían un detalle distintivo y sus balas trazadoras brillaban verdes en lugar de rojas, el color estándar en los ejércitos occidentales.

"Con los pocos hombres que teníamos, simplemente no teníamos el poder de fuego para enfrentar a una unidad enemiga", escribió Dockery, citando a un oficial de SEAL no identificado. "Un M-16 se destacaría ante el Viet Cong o el NVA, diciéndoles dónde y posiblemente quiénes éramos".

Y los planes de batalla del Pentágono exigían que las tropas estadounidenses exploraran el campo vietnamita en busca de insurgentes y sus suministros. Entonces no había escasez de armas de fuego o municiones para ellos.

Los comandos y las fuerzas regulares tomaban de contrabando, desde tiendas de alimentos hasta armas pesadas, de manera regular. Con una linea del lapiz,  los altos funcionarios redireccionan las AK capturadas y sus balas de 7,62 milímetros a las tropas en el campo. Por ejemplo, un informe SEAL de los artículos capturados simplemente indicaba "7.400 balas de AK-47 [municiones] retenidas para el Equipo SEAL Dos", según Dockery. "La fuente de suministro más común para ... la munición era de las personas originales que las tenian".

El Pentágono también comenzó a desarrollar su propia cadena de suministro secreta para las armas incautadas. Los contratistas del gobierno hicieron cartuchos sin ninguna marca de identificación. Las armas extranjeras y las rondas "desinfectadas" fueron perfectas para las misiones de comando en Vietnam del Norte, Laos y Camboya.

Resultado de imagen para Ak-47 vietnamWashington no participó oficialmente en los combates en ninguno de estos países. Sin embargo, el Alto Mando secreto de Asistencia Militar del Pentágono, el Grupo de Observación y Estudios de Vietnam (también conocido como MACV-SOG) y sus homólogos vietnamitas cruzaron rutinariamente estas fronteras para cazar convoyes de suministro norvietnamitas, reunir información de inteligencia y sabotear la infraestructura enemiga.

El personal de MACV-SOG se convirtió en uno de los usuarios más destacados del equipo capturado. En septiembre de 1970, el grupo incluso solicitó al Laboratorio de Guerra Terrestre del Ejército que modificara seis de sus AK capturados. En menos de un año, los técnicos devolvieron las armas con silenciadores y modificaron las miras, según los informes oficiales. Los armeros también crearon 10 pistolas Walther PPKS silenciadas, la afamada arma de mano del super-espía ficticio James Bond, como parte del proyecto.

El MACV-SOG distribuyó AK a unidades especiales de desertores norvietnamitas y operadores especiales survietnamitas. Con los uniformes falsos del enemigo y las armas capturadas, los comandantes estadounidenses pensaron que las fuerzas de Hanoi tendrían menos posibilidades de descubrir estos equipos, con el nombre en código Earth Angels. "Como se propuso, el reclutamiento de este personal sería de naturaleza altamente selectiva entre los oficiales y suboficiales del EVN que habían entregado sus unidades o entregado en depósitos de armas y equipos", señaló un estudio ahora desclasificado de las operaciones de MACV-SOG. "Una vez seleccionados, debían ser entrenados en técnicas de recolección de inteligencia, observación, informes, comunicación por radio, demolición [y] captura de prisioneros", agrega el informe.

Resultado de imagen para Ak-47 vietnam + RangerA medida que las fuerzas estadounidenses capturaban aún más artefactos enemigos, el Pentágono aprobó más  tácticas creativas . En 1967, los Jefes del Estado Mayor Conjunto firmaron los planes-inicialmente denominados Eldest Son, pero más tarde apodado Pole Bean para introducir municiones explosivas atrapadas en los vertederos de suministros de Viet Cong. "El objetivo del programa era provocar incidentes y bajas entre el enemigo, lo que instigaba la duda, el miedo y la falta de confianza en la fiabilidad del armamento soviético y CHICOM", explicó la reseña de MACV-SOG, utilizando el acrónimo de comunistas chinos.

Casi todas las AK indestructibles fueron uno de los principales objetivos de esta campaña psicológica. Un año después de que el proyecto se pusiera en marcha, los comandantes estadounidenses incluso advirtieron a los equipos de reconocimiento que no recogieran los rifles mientras se encontraban en el campo, excepto en emergencias.

Pole Bean se convirtió en un programa encubierto del que el Pentágono estaba completamente feliz de escuchar la prensa. "Una noticia en  The  New York Times indicó que el programa de municiones deterioradas estaba teniendo un éxito considerable", señaló el informe de MACV-SOG. A pesar de que la participación de Washington en el sudeste de Asia disminuyó, el Pentágono todavía hizo uso de sus reservas capturadas.
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Después del golpe de estado que derrocó al rey camboyano Norodom Sihanouk en 1970, el Pentágono entregó más de 27.000 AK y tres millones de balas a Phnom Penh, que previamente había recibido ayuda militar de Moscú.

Cuando Pres. Richard Nixon acordó una "paz con honor" dos años más tarde, las fuerzas estadounidenses trajeron consigo una cantidad de las armas capturadas. Mientras que algunos de los Kalashnikov terminaron en museos, varios de ellos permanecieron en los arsenales de operaciones especiales de los EE. UU. con fines de entrenamiento.

Pero la aventura de Estados Unidos con los AK-47 en el campo de batalla no terminó. Hoy, con la Guerra Fría terminada y el fusil aún en servicio extendido en todo el mundo, el Pentágono está  comprando las armas  en el mercado abierto para enviarlas a los aliados de Washington, particularmente en el Medio Oriente.

lunes, 16 de julio de 2018

Por qué la Argentina es un país de espaldas al mar

Los marinos Guillermo Brown, Julián Irizar y José María Sobral
Por Fernando Morales - Infobae.com

En el Día de los Intereses Argentinos en el Mar, la historia de los almirantes Segundo Storni, Guillermo Brown e Irizar. Y el determinante rol de Manuel Belgrano, quien estudió la importancia económica de la plataforma continental para la economía del país

Los marinos Guillermo Brown, Julián Irizar y José María Sobral

Argentina es un país de espaldas al mar, no mira esa fuente inagotable de recursos que supera en superficie al territorio que pisan sus habitantes. La relación del país con su vasto litoral marítimo resulta cuando menos curiosa, más aún si se considera que desde los colonizadores españoles hasta las grandes corrientes migratorias que forjaron buena parte la estructura socioeconómica nacional actual, bajaron de los barcos. Un solo dato del presente bastará para poner en contexto la importancia del mar para la Nación: más del 90% del comercio exterior se transporta por agua.

 El país tiene 5.000 kilómetros de costas marinas y un territorio marino con soberanía plena hasta las 12 millas de la costa y más allá de las mismas y hasta las 350 millas potestad económica respecto a su lecho

Segundo Storni, el almirante por cuya fecha de nacimiento se celebra Día de los Intereses Argentinos en el Mar
Muchos han sido los factores que han impedido que la sociedad argentina conozca la importancia económica, estratégica y política que los más de 4.500.000 kilómetros cuadrados de mar continental tienen para el país.  No obstante desde Manuel Belgrano al Almirante Segundo Storni, han sido varias las personalidades que han intentado despabilar la conciencia marítima nacional.

Foto: Segundo Storni
Segundo Storni nació en Tucumán el 16 de Julio de 1876. Y fue esta fecha la que tomó el Congreso Nacional para sancionar la ley Número 25860/03 que instauró a nivel nacional la celebración del Día de los Intereses Argentinos en el Mar. En 1916 el por entonces capitán de fragata Storni era mucho más que un tradicional oficial naval. Criado lejos del océano, su vocación lo llevó a considerar el mar como mucho más que un medio en el que librar una batalla: fue el primer estudioso que abordó de lleno la cuestión de la "plataforma continental" y su implicancia económica para el país.

Retomó el pensamiento de Belgrano al sostener la importancia del comercio marítimo, el desarrollo pesquero, la industria naval, las vías navegables y los puertos como fuente de integración con los siempre lejanos mercados europeos y asiáticos, tan buscados en el presente.

Con un proceder poco habitual para la época, y a pesar de no tener jerarquía suficiente para desenvolverse en forma autónoma respecto a su cadena de mandos, dictó conferencias y hasta editó un libro sobre la temática marítima no militar, que mantiene plena vigencia en nuestros días.

Su carrera militar lo llevó hasta la jerarquía de vicealmirante, pero tuvo un abrupto final cuando, siendo Ministro de Relaciones Exteriores, se proclamó partidario del ingreso de Argentina en la Segunda Guerra Mundial como aliada a los Estados Unidos. Esta idea, totalmente opuesta a la de sus camaradas, provocó que el presidente de facto Pedro Ramírez pusiera fin a su carrera política y militar.

Dejando de lado el talento excepcional de Guillermo Brown –un marino mercante irlandés que adoptó a Buenos Aires como su hogar armó la primera escuadra naval y es considerado como el primer Almirante y "Padre de la Patria en el Mar"-, fue Manuel Belgrano quien comprendió, varios años antes, que la posición geográfica de la metrópoli la ataba a sus aguas circundantes y por añadidura el vasto Océano Atlántico.

"Una nación que deja hacer por otra, una navegación que puede realizar por sí misma, compromete su futuro y el bienestar de su pueblo". La célebre frase pronunciada por Belgrano, como  Secretario del Real Consulado, sintetiza la iniciativa que lo llevó a crear en 1799 una escuela de ciencias náuticas,  la "Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano", formadora de marinos hasta nuestros días.

Guillermo Brown
Foto: Guillermo Brown
En junio de 1810, con la firma de Mariano Moreno, se crean las "Capitanías de Puerto", lo que hoy es la Prefectura Naval Argentina, y finalmente Guillermo Brown, con su hazaña libertaria en el Río de la Plata el 17 de mayo de 1814, se convertirá en el creador de la Armada Argentina.

Casi 100 años después la pujante Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina, asomaba al mundo como una urbanización edificada de exprofeso dando la espalda al inmenso Río de la Plata. Algo totalmente opuesto a lo que ocurría en la "vecina orilla", Montevideo.

Pero en 1903 hubo un hecho que hizo voltear la mirada de los argentinos hacia el Atlántico Sur. Una expedición científica sueca, a cargo del Dr. Otto Nordenskjold, quedó atrapada en los espesos hielos de la Antártida y condenada a un irremediable final. A bordo de la infortunada nave llamada "Antartic" viajaba un joven oficial de la marina de guerra, el alférez José María Sobral.

 Argentina perdió casi por completo la capacidad de transportar su comercio exterior por vía marítima
La extrema situación de este grupo de expedicionarios determinó que la corbeta "Uruguay" (la misma pequeña embarcación que hoy es museo en Puerto Madero) partiera al rescate. Al mando de esa frágil nave de 46,36 metros de eslora y 7,63 de manga, con casco de hierro forrado en teca, iba el teniente de navío Julián Irizar, en cuyo honor lleva su nombre el actual rompehielos.

La Corbeta Uruguay hoy, en Puerto Madero
La hazaña fue tan grande que cuando la "Uruguay" regresó al puerto metropolitano, el 2 de diciembre de ese año, más de 100.000 personas se acercaron a darle la bienvenida. Una cantidad de público enorme si se considera que la población de la ciudad en aquellos años no llegaba al millón de habitantes.

Foto: La Corbeta Uruguay hoy, en Puerto Madero

A raíz de este acontecimiento un grupo de marinos y civiles comenzaron a pergeñar la creación de alguna entidad que pudiera "despertar en la población el interés por las cosas del mar". La idea se concretaría recién en 1933 con la creación de la Liga Naval Argentina. Entre aquellos entusiastas fundadores se encontraba el joven marino Segundo Storni, quien para ese entonces ya tenía bien ganado un lugar en la historia.

Un submundo aún desconocido

El país cuenta con más de 5.000 kilómetros de costas marinas. Ríos de curso internacional que son navegados en un 95% por buques extranjeros -pero dragados a costa del presupuesto nacional-, un territorio marino con soberanía plena hasta las 12 millas de la costa y más allá de las mismas y hasta las 350 millas (según lo dispuesto por la ONU recientemente) potestad económica respecto a su lecho, subsuelo y sus otros recursos.

Una riqueza ictícola vasta, que convierte a Argentina en uno de los caladeros de mayor potencial del mundo. Pero, por alguna inexplicable razón, distintos gobiernos a lo largo de la historia no han prestado la atención que esto merece. "Cualquier chico termina el colegio primario, sabiendo que es la pampa húmeda, cuántos tipos de ganado existen, dónde está la Cordillera de los Andes y quién fue San Martín. Muy poco saben sobre la plataforma continental, las variedades ictícolas, y la obra de Brown", grafican desde la Liga Naval Argentina.

Las cifras del desinterés

Argentina perdió casi por completo la capacidad de transportar su comercio exterior por vía marítima. Teniendo en cuenta lo que el país deja de percibir en concepto de fletes de exportación y lo que paga por el mismo concepto en sus importaciones, se evaporan anualmente unos USD 5.000 millones, que podrían contribuir en modo sustantivo a paliar el siempre presente déficit comercial.

Al iniciarse la década del 90, la cantidad de buques estatales y flota comercial privada de bandera nacional, ubicaban al país como la potencia marítima más importante de la región. Hoy el elenco de buques mercantes de pabellón argentino no supera la decena de unidades y solo aptas para un tráfico de cabotaje.

La principal vía fluvial internacional (la Hidrovía Paraná Paraguay) es mantenida en un 75% por el país (dragado y balizamiento) y navegada en un 95% por buques extranjeros. Paraguay cuenta con la segunda flota fluvial más grande del mundo, superado solo por Estados Unidos.  Embarcaciones extranjeras depredan la zona económica exclusiva, poniendo en riesgo la conservación del recurso y evadiendo miles de millones de dólares al año en materia de derechos pesqueros

Decenas de astilleros han cerrado sus puertas y el país que supo construir desde súper petroleros, buques de guerra y hasta la fragata Libertad, hoy apenas si logra poner a flote a pequeños barcos pesqueros, remolcadores de puerto y barcazas sin propulsión para transporte fluvial.

Por el lado de la explotación y custodia de los recursos marinos, el sector se encuentra afectado desde varios ángulos. Por un lado por falta de presupuesto y por ende de equipamiento, la custodia del mar argentino es pobre. Centenares de embarcaciones extranjeras depredan la zona económica exclusiva, poniendo en riesgo no solo la conservación del recurso, sino además evadiendo miles de millones de dólares al año en materia de derechos pesqueros.

El buque pesquero RigelFoto: El buque pesquero Rigel
En lo que respecta a la flota pesquera nacional, el envejecimiento de los buques determina que se hagan a la mar naves con más de 50 años y en ondiciones de mantenimiento paupérrimas. 

En los últimos años más de 100 pescadores perdieron la vida en siniestros evitables. En los últimos doce meses, los pesqueros "El Repunte" y "Rigel" mantienen movilizada a la sociedad marplatense que intenta dar contención a viudas, madres, hermanos e hijos de marinos desaparecidos.

Este 16 de julio encuentra a la gente de mar y al país muy lejos de los intereses marítimos que Belgrano, Brown, Moreno y Storni supieron avizorar hace ya muchísimo tiempo. Argentina, increíblemente, sigue siendo un país de espaldas al mar.

miércoles, 13 de junio de 2018

El Pentágono levantó armas soviéticas en Chad en 1987 y '88

WIB AIR WIB HISTORIA Por Arnaud Delalande - Libia dejó misiles, aviones y helicópteros
El Pentágono levantó armas soviéticas en Chad en 1987 y '88


Durante la llamada Guerra de Toyota en 1987, las fuerzas leales al presidente chadiano Hissene Habre lucharon contra el ejército libio ... y ganaron.


A principios de enero de 1987, las tropas chadianas llevaron a cabo un ataque devastador en la ciudad de Fada, matando a 784 soldados libios y capturando seis aviones de combate SF.260, un helicoptero de ataque Mi-25, 13 tanques T-55 y 118 vehículos blindados BMP-1, un radar P-15 / Flat Face y 81 soldados. Además, los chadianos derribaron un Mi-25 el 4 de enero y un MiG-23 el 5 de enero.

Todo ese equipo capturado representaba una potencial ventaja de inteligencia para los Estados Unidos. A medida que la lucha se calmaba, el Pentágono se fue de compras a Chad.

Tras la caída de Fada, el hombre fuerte libio Muammar Gaddafi ordenó la movilización de todos los reservistas y el despliegue de refuerzos adicionales en Chad. Más de 4.000 soldados se concentraron solo en la zona de Ouadi-Doum, donde construyeron un complejo sistema de defensas profundas para proteger la base aérea que a veces albergaba hasta 20 aviones y helicópteros libios con carácter temporal.

Arriba: un CH-47 del 160 ° SOG  transportando el Mi-25 parcialmente desmontado fuera de Ouadi-Doum. Fotos del ejército

El 19 y 20 de marzo de 1987, las fuerzas chadianas dirigidas por Hassan Djamous tendieron una emboscada a dos batallones mecanizados libios cerca de Bir Corán, a unos 30 kilómetros al sudeste de Ouadi-Doum, matando a 851 hombres, capturando 130 y derribando un SF.260 y un Mi-8 helicóptero. Cuando los libios sobrevivientes volvieron al norte, Djamous lanzó una persecución.

Los libios huyeron a Ouadi-Doum, revelando lagunas en los campos de minas y mostrando a sus perseguidores el camino. Djamous ordenó a su fuerza atacar. Un Mi-25 y un SF.260 que intentaron defender fueron derribados.  Ouadi-Doum se convirtió en un sinónimo de la catástrofe militar de Libia en Chad. 1.269 tropas del ejército libio murieron y 438, incluido el comandante de zona Col. Khalifa Haftar, fueron capturados.
Misiles libios capturados por la resistencia de Chad f
La lista de equipos que se destruyó o capturó fue larga. Los libios perdieron 89 tanques, incluidos 42 T-55 y 12 T-62 que capturaron los chadianos, junto con 120 BMP-1 y otros 400 vehículos destruidos o capturados. Los libios también perdieron 11 entrenadores jet L-39, 12 SF.260, dos transportes An-26, cuatro Mi-25, cinco Mi-8, dos lanzamisiles de defensa antiaérea SA-6, dos ZSU-23-4 e inmenso suministros de combustible, agua y municiones.

Los chadianos liberaron a Faya Largeau sin ningún enfrentamiento el 27 de marzo, y Ounianga Kebir tres días después. La caída de Ouadi-Doum y Faya Largeau no solo causó otra conmoción en Trípoli, sino una protesta directa desde Moscú, que exigió que los libios destruyeran la mayor cantidad posible de sus equipos abandonados.

El 21 de junio de 1988, el Mi-25 capturado finalmente llegó a N'Djamena, donde fue cargado en un C-5. Foto del ejército estadounidense

La fuerza aérea libia bombardeó la base aérea de Ouadi-Doum varias veces al día durante las siguientes semanas. La cantidad de equipos militares modernos fabricados por los soviéticos capturados intactos en Fada, Ouadi-Doum y Faya Largeau causó sorpresa en todo el mundo.

Tan pronto como los ataques aéreos de Libia cesaron, los estadounidenses lanzaron una operación con el objetivo de extraer los L-39 capturados. Esta tarea fue realizada por técnicos que se desplegaron en Ouadi-Doum en un C-130 de la Fuerza Aérea de los EE. UU. El 6 de mayo de 1987. Desmontaron siete aviones y los cargaron en la C-130 para su transporte a N'Djamena, uno por uno, todos los días durante la semana siguiente.

La eliminación de los radares y misiles capturados resultó ser mucho más compleja, y en septiembre se llegó a un acuerdo por el cual se asignaba a los estadounidenses y a los franceses el mismo número de SA-6 y SA-13. Debido a que los franceses ya habían recibido el P-15 capturado en Fada, los estadounidenses obtuvieron el P-19 capturado en Ouadi-Doum.

Todo este equipo fue enviado en avión por el transporte C-5 de la USAF. Misiles y radares destinados a Francia fueron entregados directamente al centro de pruebas de la fuerza aérea francesa en Mont de Marsan.

La operación de extracción final involucró dos Mi-25 capturados. El de Ouadi-Doum fue tomado por los estadounidenses, que pagaron a los chadianos $ 2 millones y también entregaron un lote de misiles Stinger. Los franceses se llevaron el Mi-25 derribado por el FANT durante la Batalla de Fada. Las negociaciones entre los gobiernos francés, estadounidense y chadiano tomaron tiempo, y las operaciones de recuperación de las dos cañoneras comenzaron en 1988.

El Mi-25 derribado por Chad durante la Batalla de Fada y recuperado por las fuerzas francesas antes de ser desmontado y llevado a N'Djamena. Foto del ejército francés

La Operación Bizet tuvo lugar entre el 1 de enero y el 9 de enero de 1988. Técnicos franceses desmontaron el Mi-25 en el sitio y lo llevaron a N'Djamena, desde donde fue trasladado a Francia por un C-5 de la USAF. El 8 ° Regimiento de Paracaidistas de Infantería de Marina estuvo a cargo de la seguridad del sitio y finalizó su misión el 10 de enero.

La operación Mount Hope III comenzó cinco meses más tarde y fue un poco más complicada, ya que el precioso Mi-25 todavía estaba estacionado en la base aérea de Ouadi-Doum. De hecho, las tensiones se mantuvieron altas porque la inteligencia francesa había advertido sobre importantes movimientos de tropas en el sur de Libia.

Alrededor de la medianoche del 11 de junio, dos helicópteros CH-47 del 16 ° Grupo de Operaciones Especiales del Ejército de los EE. UU. voló cerca de 500 millas desde la capital chadiana hasta el norte de Chad sin una parada de reabastecimiento de combustible. Llegaron a Ouadi-Doum aproximadamente a las 5:00 de la mañana.

El vuelo de regreso fue diferente porque se realizó durante el día y requirió reabastecimiento de combustible en Faya-Largeau y Mousorro, antes de la etapa más difícil de toda la misión hacia N'Djamena. A su llegada a la capital chadiana, los equipos quedaron atrapados en una tormenta de arena que duró 20 minutos.

El 160o SOG completó la misión dentro de las 67 horas. El Mi-25 y los dos CH-47 Chinook se cargaron en el C-5 y llegaron a los Estados Unidos en cuestión de días. 

Ni las potencias olvidan la importancia de Inteligencia técnica...

viernes, 25 de mayo de 2018

Argentina potencia: el triste destino del avión peronista que nunca llegó a funcionar

Por Carlos Manzoni - La Nación
La inconfundible voz en off de Sucesos Argentinos anuncia: " El Pulqui se convierte en un hito de la aviación al ser el primer avión jet de la región y el octavo a nivel mundial". Era el 8 de octubre de 1948 y la Argentina de Juan Domingo Perón era testigo de la presentación oficial de un proyecto que incluyó en su segunda etapa a un exingeniero de la Luftwaffe, la fuerza aérea de Adolf Hitler y Hermann Göring. El aparato fue todo un símbolo de potencia nacional y poder de autoabastecimiento, pero solo hizo vuelos de prueba y nunca llegó a fabricarse en serie.
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La historia de Pulqui ("Flecha", en lengua araucana) incluye el proyecto de militarización del país después de la II Guerra Mundial, el impulso "a como diera lugar" de la industria nacional y la mezcla de ingeniería europea con el avanzado conocimiento aeronáutico local. Su caída, en tanto, estuvo signada por un cóctel de causas políticas, económicas y hasta de seguridad. En menos de 15 años, el sueño se rompió en mil pedazos.

Hay que dividir claramente los dos modelos que se hicieron, puesto que hubo un Pulqui I (i.Ae 27) y un Pulqui II (i.Ae 33) del que se hicieron cinco prototipos. El primero fue diseñado por un francés, Émile Dewoitine con la ayuda de ingenieros argentinos; el segundo fue obra de un alemán, el notable ingeniero aeronáutico y piloto de pruebas Kurt Tank, que dirigió el departamento de diseño de la fábrica Focke-Wulf entre 1931 y 1945.

Antonio Lapolla, rector y profesor asociado de la División Economía en la Universidad Nacional de Luján, es un estudioso de estos aviones. "El Pulqui I surge por un diseño que trae un ingeniero francés [Dewoitine], que había sido parte del gobierno colaboracionista en Francia. Luego de la guerra emigró a la Argentina y trajo un diseño muy parecido a un caza convencional, solo que en lugar de tener hélice tiene una turbina", explica el especialista.

Según cuenta Lapolla, Dewoitine habla con Perón y comienza a trabajar en Córdoba, en el Instituto Aeronáutico, con algunos ingenieros argentinos (acá había un gran caudal de personal calificado en la materia, porque el país era pionero en la industria aeronáutica y ya en 1915 había exportado cinco aviones hechos acá a la fuerza aérea uruguaya).

Nacido como proyecto en 1946, el Pulqui I hizo su primer vuelo el 9 de agosto de 1947. El 22 de septiembre de 1947 fue exhibido en vuelo ante el presidente Perón, y luego de mostrarse al público en Buenos Aires el avión regresó a Córdoba. La presentación oficial, como se contó, se realizó el 8 de octubre de 1948. "Se hizo un solo prototipo del i.Ae 27 (Pulqui I) que voló, pero no pasó de ahí. Después el francés se va", recuerda Lapolla.

Entonces, aparece en escena el Pulqui II -su historia está bien descripta en Tecnología e innovación en países emergentes: la aventura del Pulqui II (1947-1960), de Alejandro Artopoulos, de la Universidad de San Andrés-. Al finalizar la II Guerra Mundial llegan al país muchos ingenieros y técnicos alemanes. Entre ellos, arriba Tank, que ya era conocido en la Argentina porque había sido un reconocido proyectista de aviones en el Tercer Reich. "Perón le ofreció venir a fabricar aviones a la Argentina y él respondió que sí, pero solo si podía hacerlo con todo su equipo. Desembarca aquí con el nombre de Pedro Matis", precisa Lapolla.
El Pulqui II, reacondiconado
El Pulqui II, reacondicionado
Tiene un contacto personal con Perón y con el ingeniero Juan Ignacio San Martín, encargado del Instituto Aerotécnico (que incluía la Fábrica Militar de Aviones). Tank traía el modelo del Ta 183, un caza avanzado que no llegó a producirse en Alemania debido a la caída del Tercer Reich, mientras que un grupo de ingenieros argentinos (liderado por Norberto Morchio, que ya había sido responsable del Pulqui I) también presentó su desarrollo. Se sintetizaron ambos en un modelo final, más fácil de construir, pero en 1948 surgió un entredicho entre los grupos y quedó solo Tank con su equipo de alemanes.

En 1949 se hacen los dos primeros prototipos, ya metálicos: el número uno lo usaron para evaluar el comportamiento y no voló nunca, pero al segundo ya le instalaron las turbinas Rolls Royce Nene II y lo presentaron en el Aeroparque Jorge Newbery, de la ciudad de Buenos Aires, el 8 de febrero de 1951. "Este fue el puntapié inicial para la campaña presidencial de 1952, ya que fue usado políticamente por Perón y promocionado como «impulso de la industria nacional». Era un avión muy moderno para la época, totalmente metálico, con alas en flecha de 40 grados, cabina presurizada y la cola en T", describe Lapolla.

El Pulqui II hace diversos vuelos de prueba, pero en muchos de ellos se advierten problemas técnicos. Sufren accidentes que causan la muerte a oficiales de la Fuerza Aérea que los piloteaban. Hay un tercer prototipo, finalizado en septiembre de 1952, y el propio Tank es el que lo prueba y le hace modificaciones. En octubre de ese año, uno de los pilotos alemanes (famoso por su acción en la II Guerra Mundial), Otto Behrens, lo prueba, hace vuelos de acrobacia, se estrella y pierde la vida.

En 1953 finaliza la construcción del prototipo número cuatro del Pulqui II. Se llega así al 17 de septiembre de 1955, día del derrocamiento de Perón. "Igual, en 1956, para mostrarle al nuevo gobierno las bondades de este avión, se hace un vuelo de Córdoba a Morón. Cuando regresa a Córdoba empieza a tener un problema en el sistema de oxígeno. Aunque el piloto logra aterrizar, el cuarto prototipo se destruye en un 60%", señala Lapolla.

Durante 1959 efectúa el primer vuelo el quinto prototipo del Pulqui II, dirigido solo por argentinos (porque Tank luego del derrocamiento de Perón emigra a la India y más tarde a Egipto; hasta morir y pedir como último deseo que lo cremaran y arrojaran sus cenizas en el Río de la Plata). Con este prototipo se realizan 12 vuelos, sin ser sometidos a la capacidad máxima. Hasta que en 1960, sin haber sido nunca fabricado en serie, hace su último vuelo. En 1963, es transferido al Museo Nacional de Aeronáutica (Morón), donde se lo puede ver hasta el día de hoy.

Lapolla afirma que fue un desarrollo aeronáutico de avanzada (menos de diez países en el mundo tenían aviones a reacción). Ahora, el tema es ¿por qué nunca se pasó a la producción en serie? "El discurso dominante, en libros y videos, es que la Revolución del 55 discontinuó este proyecto y que, sin esa decisión, hoy estaríamos entre los principales fabricantes de aviones del mundo. Eso puede haber tenido incidencia, pero no fue determinante", analiza Lapolla.

En efecto, cuando se toman datos de las decisiones políticas de ese momento y de las declaraciones de los pilotos, se ve que había muchas variables que llevaron al fin al proyecto Pulqui. Esos otros factores estuvieron vinculados a cambios en la economía nacional e internacional, avances tecnológicos en el mundo (que dejaron obsoleto el proyecto, en medio de una experimentación muy prolongada) y la opinión negativa de una gran parte de los pilotos.

El experto explica la pata económica: durante la década del '45 al '55 en la Argentina los bienes de capital crecen en menor porcentaje que en la década del 30. En el 46, por ejemplo, hay superávit de US$592 millones, mientras que en 1952 se pasó a un déficit de US$243 millones. Esto se dio por el desaliento de las exportaciones de productos agropecuarios y porque las exportaciones industriales, que habían aumentado durante la guerra, perdieron mercados después del 45. Y el Pulqui requería de una cantidad muy importante de insumos importados (aluminio, motores, instrumental y metales específicos).

También hubo un mal manejo de las decisiones desde la más alta cúpula. "Este proyecto era estratégico, por lo tanto, lo más coherente habría sido invertir todos los recursos ahí; pero cuando se observa en detalle al Instituto Aerotécnico, se puede ver que tenía más de 20 proyectos. En fin, se dispersaban recursos en distintos proyectos", comenta Lapolla. "Para peor, una parte importante de las divisas obtenidas durante la guerra se usaron en gran parte para comprar material bélico, porque Perón apostaba a que habría una III Guerra Mundial", agrega.

Fábrica Militar de Aviones Además, a partir de 1952 el Instituto Aerotécnico pasa a formar parte de la empresa del Estado IAME (Industria Aeronáutica y Mecánica del Estado), que incluye la Fábrica Militar de Aviones, donde se hacía el Pulqui. IAME empieza a darle más importancia a la producción de tractores, al Rastrojero, a la moto Puma y a una serie de automóviles llamados Justicialista y hasta lanchas. Otra vez, hay acá una dispersión de dinero y atención.

"El proyecto Pulqui se fue cayendo solo. No estaba ya la economía local en condiciones de sostener un plan de producción en serie de este tipo de avión. Hizo su último vuelo en plena Guerra Fría", concluye Lapolla. El mundo era ya otro, y el sueño del Pulqui pasaba a formar parte del pasado, junto con la idea de una Argentina potencia, propagada una y otra vez por la voz en off de Sucesos Argentinos.
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