lunes, 29 de agosto de 2011

Ideas para que la Capital deje de ser una ciudad tomada


Por Laura Rocha - LA NACION

Dirigentes y vecinos proponen más controles y nuevas normas
Foto: LA NACION

La reforma del Código Contravencional porteño, una presencia más activa del Estado en las calles, regulación de algunas actividades informales y agilización de los procesos para castigar a los infractores. Esas son algunas de las propuestas que funcionarios, legisladores y representantes de asociaciones vecinales aportaron a La Nacion en la conclusión de la serie de notas que este diario ha publicado para exhibir el estado de ilegalidad que, en numerosas zonas y por distintos motivos, domina el espacio público.

La ocupación ilegal o informal de la calle se revela de distintas formas: con la venta ilegal ambulante y con el avance irregular de locales habilitados; con el crecimiento de los asentamientos producto de la marginalidad social y con los que lucran con el estacionamiento; a todo eso se suma el flagelo cotidiano de los piquetes que colapsan el tránsito y crispan tanto a automovilistas como a peatones.

Para Luis Cevasco, fiscal general adjunto de la Ciudad, la ocupación ilegal del espacio público se agravó desde el fin de los edictos policiales, por lo que propone un proceso simplificado para que la Justicia resuelva los casos flagrantes en no más de 24 horas. Javier Ibáñez, presidente de la Agencia Gubernamental de Control, reconoce las trabas legales para actuar al admitir que los inspectores pueden decomisar mercaderías ilegales y labrar multas, pero se encuentran imposibilitados de levantar un puesto callejero.

Ante la pasividad del Estado, la venta ambulante ilegal se instala en calles y avenidas, y va desde falsificaciones de las grandes marcas y baratijas hasta puestos de comida, que crecen día a día y son indicio de la existencia de grupos organizados que reparten mercadería de todo tipo, que luego es vendida en las calles. El negocio, se calcula, mueve entre 2 y 7 millones de pesos por día. En ese descontrol, de los 6250 puestos de comida que, se estima, ocupan veredas y estaciones, apenas 40 están habilitados, con el riesgo sanitario que ello implica.

Pero no es sólo la venta ambulante irregular. Las aceras también sufren ocupación ilegal por parte de bares, restaurantes y otros comercios que llenan con mesas y sillas superficies que deberían quedar libres para la circulación de peatones. Los puntos más críticos se presentan en los polos gastronómicos de las zonas conocidas como Palermo Soho y Hollywood, Las Cañitas y Puerto Madero. Cada día se hacen cuatro intimaciones y se labran dos multas a locales que cometen este tipo de falta.

En no pocos lugares de estas zonas también se da otro fenómeno: el de los "dueños de cuadra" o valet parking. Desarrollan su actividad en espacios fijos y reciben dinero a cambio del cuidado de coches. En estos casos, los automovilistas entregan las llaves de sus rodados para que los cuidacoches puedan moverlo si hace falta. Están también los "trapitos", que sólo por presencia y prácticamente sin ofrecer contraprestación alguna, obtienen un billete o alguna moneda de quienes quieren estacionar.

Con matices, Aníbal Ibarra, ex jefe de gobierno y actual diputado; Adrián Camps, legislador de Proyecto Sur, y Sandra Vellido, de la ONG Malditos Parquímetros, ven la solución en la intervención eficaz del Estado, empleando la legislación vigente. Otros, como el legislador oficialista Patricio Distéfano y el fiscal Cevasco, juzgan necesario modificar las normas, pero con distintos enfoques: el primero, para erradicar las excepciones que amparan la venta ambulante; el segundo, para agilizar los procesos y sancionar rápidamente.

Otro de los fenómenos de ocupación se produce en veredas y terrenos libres: se trata del asentamiento masivo de personas. Si bien estos movimientos a gran escala han cesado desde diciembre, cuando tuvieron su pico en la zona Sur de la ciudad, las cifras oficiales revelan que cada día se afincan en villas 15 personas. En Retiro, por ejemplo, un nueva villa, llamada San Martín, no detiene su crecimiento. Además, las calles de la ciudad sufren diariamente cortes y manifestaciones que entorpecen y enlentecen la circulación. Cada día hay, en promedio, cuatro piquetes que duplican los tiempos de viaje. El centro de la ciudad es el más afectado por este tipo de contravención. Todas estas situaciones están incluidas en la normativa.

Sin embargo, es poco o nulo el cumplimiento en la aplicación de la ley contravencional por parte de policías, inspectores o funcionarios, coincidieron los expertos consultados por LA NACION, cuyas propuestas pueden leerse en esta página.

Seis problemas
1. COMIDA EN LA VEREDA. De los 6250 puestos que existen sólo 40 están oficialmente habilitados
2. VENTA AMBULANTE. Mueve por día entre 2 y 7 millones de pesos en la ciudad
3. PIQUETES. Hay, en promedio, cuatro cortes diarios; la justicia porteña no pena los cortes
4. VILLAS. Cada día se afincan en los asentamientos 15 personas más
5. PARKING. Hay varias zonas en las que se han instalado valet parking que funcionan sin permisos
6. MESAS Y SILLAS. Por día se hacen dos multas por ocupaciones indebidas.
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