domingo, 17 de abril de 2016

El macrismo busca recuperar los bienes de la corrupción

Por Laura Serra - LA NACION
Un proyecto de ley que diseñó la OA propone instaurar la extinción de dominio

Mauricio MacriCon el empresario kirchnerista Lázaro Báez preso, y con la opinión pública aún conmovida por las imágenes de su hijo Martín contando millones de dólares en La Rosadita, el gobierno de Mauricio Macri dará en los próximos días un golpe de efecto: enviará al Congreso un proyecto de ley para que los bienes de origen ilícito provenientes de la corrupción y del lavado de dinero pasen a dominio del Estado.

La iniciativa, a cuyo detalle tuvo acceso LA NACION, fue elaborada por la Oficina Anticorrupción (OA), que dirige Laura Alonso. Lo innovador del proyecto es que se crea un nuevo instrumento jurídico, la extinción de dominio, mediante el cual el Estado podrá perseguir aquellos bienes de procedencia ilícita sin necesidad de una condena previa del individuo acusado.

En efecto, esta herramienta se diferencia del decomiso -previsto en el Código Penal- por cuanto en este último caso el castigo recae sobre el sujeto. La extinción de dominio, en cambio, es una acción legal de naturaleza civil que va por un carril independiente al de la vía penal, pues se dirige hacia los bienes de origen ilícito, más allá de la responsabilidad criminal del individuo.

"Las respuestas tradicionales al delito, tales como las penas privativas de libertad y las multas, mostraron ser poco eficaces contra la corrupción, además de que siempre llegan una vez cometido el acto ilícito -argumenta la OA en el proyecto-. Actuar contra los bienes es un complemento esencial y constituye un método eficaz para desincentivar tanto a los delincuentes que actúan en forma aislada como a las organizaciones dedicadas a la corrupción pública, al narcotráfico, o al terrorismo."

Ahora bien, cabe preguntarse si la extinción de dominio no vulnera el derecho a la propiedad, consagrado como un derecho fundamental en la Constitución Nacional. El Gobierno aduce que no. "Lo que la Carta Magna resguarda son los bienes adquiridos legítimamente, no aquellos que provienen de una actividad ilícita", explican en la OA.

En el Congreso se presentaron diversos proyectos que instauran la extinción de dominio: los diputados Elisa Carrió (Coalición Cívica); Sergio Massa y Graciela Camaño (Frente Renovador); los radicales Miguel Bazze y Héctor Gutiérrez, y la vicepresidenta Gabriela Michetti se cuentan entre los impulsores. A diferencia del proyecto de la OA, que circunscribe esta acción a los delitos contra la administración pública y el lavado de dinero, los legisladores la extienden a los delitos complejos, como narcotráfico y trata de personas. El Gobierno optó, en cambio, por elaborar un proyecto específico para este tipo de casos, cuya redacción está en manos del Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich.

El procedimiento

En la iniciativa de la OA, el procedimiento para la extinción del dominio comienza cuando este organismo o la Unidad de Información Financiera (UIF), ambos con facultades de investigación y de querella, advierten la existencia de un bien de presunto origen ilícito e inician una investigación preliminar. Acto seguido, la Procuración del Tesoro de la Nación junto al Ministerio Público, de contar con pruebas suficientes, impulsan la acción de extinción de dominio ante el juez.

Admitida la demanda, el magistrado notifica a la persona afectada, quien es la que deberá justificar el origen lícito de los bienes investigados. De no lograrlo, sobreviene la sentencia judicial y, de ser condenatoria, el bien pasa a la órbita del Estado.

¿Cuál es el derrotero de ese bien de origen ilícito en manos del Estado? La iniciativa propone crear una Agencia de Administración y Remate de Bienes Recuperados que funcionará como ente autárquico en el Ministerio de Justicia. Su finalidad "propenderá a la administración, asignación, remate y venta anticipada de los bienes" de origen ilícito, reza la propuesta.

Asimismo, se añade que los fondos recaudados con la venta serán destinados en partes iguales a programas de transparencia y lucha contra la corrupción; el fortalecimiento de las instituciones destinadas a la prevención, investigación y persecución de los delitos contra la administración pública y el lavado de activos; y la inversión en infraestructura educativa.

Tanto el Gobierno como los legisladores de la oposición que abrazan esta herramienta enfatizan que está en línea con lo que recomiendan los principales tratados internacionales contra la corrupción a los que suscribió nuestro país. Resaltan, además, sus resultados auspiciosos en las naciones donde se aplica.

"En Colombia, la aplicación de la extinción de dominio ha permitido recuperar para el Estado 3000 millones de dólares en los últimos tres años", enfatizó el diputado Gutiérrez. "Debemos avanzar en una ley que sirva para restar poder económico al delito y para resarcir económicamente al conjunto de la sociedad", sostuvo, por su parte, el radical Bazze.

Seis claves de una iniciativa audaz

La extinción de dominio consiste en la pérdida del derecho de propiedad sobre un bien producto de actividades ilícitas, que pasaría al dominio del Estado, sin compensación para el propietario o poseedor

Derecho a la propiedad - La Oficina Anticorrupción dice que no viola este derecho por cuanto la Constitución resguarda sólo los bienes de origen lícito

Antecedentes - Se aplica en varios países europeos, en Estados Unidos y la región

Sin condena previa - La extinción de dominio se aplica independientemente de una condena previa. La acción persigue a los bienes, no al sujeto.

Bienes recuperados - Los bienes recuperados son administrados por una agencia adhoc. Los fondos producidos de la venta o remate irán a prevenir la corrupción y a la infraestructura educativa

La iniciativa - La autora de la iniciativa es Laura Alonso, directora de la Oficina Anticorrupción

sábado, 16 de abril de 2016

Astillero Rio Santiago analiza contrato Daewo Argentina

El presidente de Astillero Río Santiago (ARS), Ernesto Gaspari, mantuvo este martes una reunión con el director General de Daewo Argentina, Youn-Sam Choi, en la que evaluaron las capacidades productivas del ARS para avanzar en la ejecución de diversos proyectos para la industria naval.

En este marco, Gaspari sostuvo que “trabajaremos coordinadamente en la posibilidad de avanzar en un contrato para la construcción de un buque multipropósito para la Armada Argentina diseñado por Daewo Central, de utilidad adaptable a desastres naturales y al uso militar como buque de transporte de tropas y desembarco mediante embarcaciones anfibias y helicópteros”.  “El objetivo principal sigue siendo alcanzar acuerdos con distintos clientes del país y del mundo, para garantizar la ocupación total de nuestra capacidad productiva”, precisó.

Daewoo Shipbuilding and Marine Engineering fabrica el buque  asalto anfibio clase “Makassar”de tipo LPD,  en Corea del Sur.  El LPD clase Makassar es desplegado por las fuerzas de operaciones anfibias a los vehículos de transporte de equipos, carga y militares. Los barcos también se puede utilizar en las operaciones humanitarias y desastres naturales.
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El diseño también incorporó tecnología semi-stealth. Los LPD están equipadas con sistemas de información de combate y sistemas de comunicación para operar incorporado a un grupo de buques de guerra. Los barcos están armados para proteger el desembarco de tropas, vehículos de combate y helicópteros.
Tiene una longitud de 122 metros, un ancho de 22 metros y su calado es de 4,9m. El desplazamiento de la clase Makassar es de 7300 t. Tienen capacidad  para 13 vehículos de infantería y 2 helicópteros con su correspondiente hangar.
Debido a sus caracteristicas ha sido elegido por la Armada Peruana para fabricar dos buques
multipropósito en los astilleros estatales SIMA Callao. La quilla de esta primera unidad se montó en julio de 2013. El presupuesto asignado a la construcción de estos dos buques multipropósito se
eleva a aproximadamente a 103 millones de dólares.


De la reunión, realizada en oficinas del ARS en la Ciudad de Buenos Aires, participó también Guido Denegri, encargado de la División Metal y Acero de Daewo; los gerentes General y Comercial del ARS, Ing. Daniel Romano e Ing. Julio Martínez, respectivamente, y el coordinador del ARS con la Armada Argentina, Capitán de Navío (RE) Carlos Suárez. (Aninoticias)

viernes, 15 de abril de 2016

Bridgestone invierte USD 195 millones para la producción local de neumáticos

(Infobae.com) - La filial de la firma japonesa, con sede en la localidad bonaerense de Llavallol, apuntará a diversificarse y dirigir su producción en Argentina para el mercado latinoamericano


Crédito: Télam

En medio del clima favorable para las inversiones generado por el nuevo gobierno de Mauricio Macri, la compañía explicó que el plan de inversiones para el período 2016-2020 contempla la fabricación de una nueva línea de neumáticos. "Bridgestone logrará diversificarse y dirigirse a los países latinoamericanos y, principalmente, a los Estados Unidos", señaló la empresa a través de un comunicado.

La japonesa Bridgestone festejó su 100° aniversario en el país con el anuncio de inversión de $2.800 millones (USD 195 millones) entre este año y 2020, destinada a ampliar la planta bonaerense de Llavallol.

El anuncio se realizó en un evento llevado a cabo en la planta y en el que participó la plana mayor de la compañía, encabezada por Kazuhisa Nishigai, miembro de la Junta Directiva y COO de Bridgestone Corporation Japón, además de Macri y el ministro de Producción, Francisco Cabrera.

El plan de inversión contempla aumentar 40% la capacidad de producción y la fabricación de una nueva línea de neumáticos de alto valor agregado. La idea es diversificarse y enfocarse a los países latinoamericanos y principalmente a los Estados Unidos incrementando en un 400% la exportación de neumáticos, dijo la compañía en un comunicado. La empresa incorporará 250 nuevos puestos de trabajo este año, sobre 1.500 que emplea actualmente.

Le Monde vincula a Cristina Kirchner con una maniobra de lavado de dinero que usó el nombre de la Cruz Roja

(Infobae.com) - El diario francés revela que Mossack Fonseca ocultaba las offshores de sus clientes detrás de fundaciones humanitarias. Cita como ejemplo a Aldyne Ltd. y Gairns Ltd., en Seychelles, "destino del botín del clan Kirchner"

¿Qué mejor tapadera para dinero de origen dudoso que una organización benévola internacional como la Cruz Roja, con sede en Suiza? Esa fue la brillante idea del estudio panameño Mossack Fonseca para sortear los controles financieros crecientes y garantizar anonimato a sus clientes, según un artículo publicado hace unos días en el reconocido diario Le Monde, en Francia.

Bajo el subtítulo "La pareja Kirchner cuestionada", el diario francés denuncia que "este montaje sirvió en particular para desviar decenas de millones de dólares de fondos públicos en Argentina". Y recuerda, en referencia a las explosivas entrevistas con Federico Elaskar y Leonardo Fariña, que, "en 2013, periodistas argentinos revelaron una red de corrupción y blanqueo en torno al ex presidente Néstor Kirchner y a Cristina Fernández de Kirchner". "La pareja presidencial habría, entre otros, desviado y sacado del país fondos con la ayuda de un empresario. Habría blanqueado 65 millones de dólares en Nevada usando una gran cantidad de empresas de Mossack Fonseca", publica el parisino Le Monde.

En efecto, los #PanamaPapers revelan que el nombre –y el prestigio- de la Cruz Roja Internacional era utilizado para esconder dinero sucio.

"He aquí cómo, sin saberlo, la Cruz Roja resultó accionista de empresas que controlan el botín desviado por el clan Kirchner" (Le Monde)

Le Monde explica la maniobra de este modo: "La firma panameña pone a disposición de sus clientes dos fundaciones: la Brotherhood Foundation y la Faith Foundation (las fundaciones Hermandad y Fe), que pueden ser usadas para tener acciones de sus sociedades offshore, porque una fundación de este tipo, que no tiene accionistas, permite en particular enmascarar quién se esconde detrás de una cuenta bancaria".

AP

El sistema fue tan exitoso, que los periodistas de Le Monde hallaron entre los documentos filtrados que alrededor de 500 firmas usaban una de estas dos fundaciones como pantalla. Y, entre ellas, Aldyne Ltd. y Gairns Ltd, las dos sociedades pantalla que, según Elaskar, fueron registradas por Mossack Fonseca en Seychelles a beneficio de Lázaro Báez, el empresario beneficiado y socio de los Kirchner.

La tapadera usada por estas dos firmas era la Faith Foundation. Y, detrás de ella, aparecía como "derechohabiente económico un poco peculiar" la Cruz Roja Internacional.

"Para no despertar sospechas, Mossack Fonseca inscribió simplemente a la Cruz Roja en ese rol –explica Le Monde–. Gracias a ese montaje, los nombres de los propietarios quedaban ocultos, y el aura de la ONG los protegía de miradas suspicaces".

El diario cita un correo electrónico de la firma panameña que explica el porqué de este laberinto: "Como los bancos y los institutos financieros están obligados hoy a obtener informaciones sobre los beneficiarios económicos finales, se volvió difícil para nosotros no divulgar la identidad de los de la Faith Foundation. Es por eso que pusimos en marcha esta estructura designando a la International Red Cross. Así, es más simple".

La ley panameña no obligaba al estudio a informar a la Cruz Roja del rol que estaba jugando sin saberlo. "Según la legislación de Panamá, los beneficiarios de una fundación pueden ser utilizados sin saberlo", indica el mismo bufete Mossack Fonseca en un mail interno.

"De acuerdo a documentos de la Justicia norteamericana, estas sociedades offshore (creadas por el empresario argentino) tienen todas un punto en común: son controladas por dos sociedades pantallas registradas por Mossack Fonseca en Seychelles: Aldyne Ltd. y Gairns Ltd. En los papeles, estas últimas no pertenecen a Mossack Fonseca sino a la Faith Foundation. Y he aquí cómo, sin saberlo, la Cruz Roja resultó accionista de empresas que controlan el botín desviado por el clan Kirchner".

Apareció el expediente perdido del caso Ciccone

Por Martín Angulo mangulo@infobae.com
Encontraron el legajo completo de The Old Fund

Crédito: Adrián Escandar

Un empleado de la Inspección General de Justicia (IGJ) encontró el legajo de la empresa "The Old Fund", de Alejandro Vandenbroele, presunto testaferro del ex vicepresidente Amado Boudou, y que compró la compañía Ciccone.

El expediente, central para las causas judiciales en trámite, se había pedido cuando la Justicia lo requirió en 2012 y solo logró ser reconstruido parcialmente. El legajo fue hallado el miércoles por la mañana en el Archivo General de la IGJ por un empleado de esa dependencia. Era el mismo lugar donde originalmente se lo había buscado.

El empleado informó el hallazgo al titular de la IGJ, Sergio Brodsky, quien envió copia a los jueces federales María Servini de Cubría y Ariel Lijo. Servini de Cubría tiene a su cargo una causa por la desaparición del legajo –en la que está siendo investigado el ex ministro de Justicia Julio Alak– y Lijo los expedientes por Ciccone y el enriquecimiento ilícito de Boudou y Vandenbroele entre otras personas.

Ahora se está determinando si se trata del legajo completo de "The Old Fund". La IGJ envió copia de 31 fojas, en principio más de las que en su momento el organismo había enviado.

Fuentes que conocen la investigación señalan que hay elementos clave en los papeles encontrados en la IGJ, que revelarían el origen de los fondos vinculados a la transferencia del capital societario de la imprenta de billetes.

Servini de Cubría citó a declarar como testigo para el próximo lunes al empleado que encontró el legajo.

Cuando se inició la causa judicial por Ciccone, en febrero de 2012, distintos jueces le solicitaron a la IGJ los expedientes de las empresas The Old Fund, London Supply y Compañía Sudamericana de Valores, nombre que tuvo la nueva Ciccone cuando quedó a cargo de Vandenbroele.

En el archivo de la IGJ no apareció el legajo de The Old Fund. Se trataba de información clave para determinar la composición societaria de la empresa y conocer sus verdaderos dueños.

Ante la pérdida se inició un proceso de reconstrucción digital que fue parcial ya que solo se reenviaron a la Justicia algunas fojas. El entonces titular de la IGJ, Marcelo Mamberti, impone un cepo informativo que se niega a cumplir Silvina Martínez, ex directora del Registro Nacional de Sociedades de la IGJ, quien fue despedida del organismo y hoy es asesora de la diputada nacional Margarita Stolbizer.

The Old Fund se quedó con Ciccone cuando la histórica empresa cayó en quiebra. Con los nuevos dueños, con Boudou detrás con Vandenbroele como pantalla, la compañía obtuvo un ventajoso plan de pagos por parte de la AFIP.

El juez Lijo procesó a Boudou, a Vandenbroele, a Nicolás Ciccone –dueño de la empresa– y a otras personas, lo que confirmó la Cámara Federal.

En la causa resta definir la situación del ex titular de la AFIP y actual de la Auditoría General de la Nación, Ricardo Echegaray, a quien el fiscal Jorge Di Lello y la Oficina Anticorrupción pidieron su indagatoria.

Me pregunto, ¿Ahora los jueces y asociados toman "Gatorate" para trabajar a destajo?Reinicio de causas, nuevos interrogatorios, expedientes perdidos que aparecen...
¿Qué pasa, resurgió el concepto del purgatorio?

Se duplicó el precio del GNC y ya no es negocio convertir el auto

Aumento de GNC
Estacion de servicio de Rivadavia y Anchorena
FOTO GERMAN GARCIA ADRASTIPor Martín Grosz - Clarin.com
Es la suba acumulada en el último año. Ahora hacen falta 25 meses de uso para recuperar la inversión. La demanda para instalar los equipos cayó un 50%.


Aumento de GNC Estacion de servicio de Rivadavia y Anchorena FOTO GERMAN GARCIA ADRASTI

La ecuación era tan atractiva que en los últimos años hasta autos familiares de alta gama se pasaron al gas natural comprimido (GNC). Con equipos accesibles y gas subsidiado, se había llegado a 500 conversiones por día, el registro más alto de la década. Pero en pocos días las condiciones cambiaron y el combustible dejó de ser tan buen negocio para sus 1.800.000 usuarios de todo el país.

Sucede que este mes, con el alza de las tarifas domiciliarias, también se disparó el precio del gas en surtidores. Y en Capital, de repente, las estaciones de servicio remarcaron el producto más de un 60%.

Una recorrida de Clarín por distintos barrios porteños verificó que el metro cúbico de GNC ya se vende a un promedio de $ 6,75, aunque en algunas playas superó el techo de los $ 7. Así, de pronto, cargar gas pasó a costar más del doble que hace un año, cuando el fluido aún rondaba los $ 3,30 y podía encontrarse de oferta a $ 2,60.

Como ejemplo, una estación de servicio de Constitución expendía el gas a $ 2,89 por metro cúbico hace 12 meses y en febrero todavía lo tenía a $ 3,69, pero este mes lo llevó a $ 6,79: 89% de golpe y un 135% anual. Otro caso: en un local de Once que vendía el gas a $ 3,40 en abril pasado y a $ 4 hace dos meses, esta semana la pizarra marcó $ 6,999, un alza repentina del 75% y del 106% en un año.

Con estos cambios, se achicó la brecha entre el GNC y la nafta, que en el último año se encareció “sólo” 34%. Si antes con lo que salía un litro de súper en YPF se podía comprar 3,5 metros cúbicos de gas, hoy sólo alcanza para 2,3. Aún así, Clarín calculó que moverse usando GNC sigue siendo 61% más barato que hacerlo con nafta súper: genera un ahorro de $ 95 cada 100 kilómetros.

La inversión de pasarse a gas, de todos modos, ya no seduce tanto. Primero, porque antes el ahorro era mucho mayor, de casi 75%. Segundo, porque los equipos de GNC se hicieron más costosos: los de quinta generación (el 70% del mercado) pasaron en un año de $ 15.500 de media a unos $ 20.000. Tercero, porque la financiación en 12 cuotas, antes gratuita, hoy puede implicar recargos del 40%.

En total, recuperar la inversión hoy requiere recorrer más de 20.900 kilómetros. Son unos 3.000 más que antes, el equivalente a 7,5 viajes a Mar del Plata. Así, recorriendo 10.000 kilómetros anuales, ya se demora más de 25 meses en ahorrar tanto como el costo del equipo. Sólo triplicando ese nivel de uso del coche se lo logra en poco más de ocho meses, algo difícil para una familia común. Una diferencia que ya se siente en los antiguos escenarios del auge.

“El año había empezado bien en los talleres, pero la tendencia se revirtió. En especial en los del interior, donde el metro cúbico llegó a $ 10”, lamentó Hugo Lamy, titular de la Cámara de Productores de Equipos de Gas.

En Macro Gas, un negocio de Villa Urquiza, cuentan por ejemplo que en lo que va del año las consultas les bajaron un 80% y las conversiones, un 50%. “El boom pasó. Bajó el trabajo por el aumento del gas, pero también por la menor financiación”, contaron. En MasterGas, un taller de Villa Pueyrredón, también notaron “un parate” por la suba del gas, aunque aseguran que luego cedió porque “la gente vio que el gas sigue conviniendo”.

“La brecha ahora es mínima”, protesta sin embargo Juan Cimino, un remisero de Ituzaingó que hace un mes pagó $ 23.000 para convertir un Vento: “Pensaba recuperarlo en un año, pero ahora me llevará mucho más. De haber sabido no lo hacía, estoy arrepentidísimo”.

El problema es que el precio del gas podría seguir escalando. Según Enrique Fridman, líder de la Cámara de Expendedores de GNC, los nuevos costos imponen un precio de entre 7 y 9 pesos en la Ciudad. “Para que el negocio cierre los que aún venden por debajo de esas cifras no tendrán más opción que aumentar”, advirtió.

Con la salida del default vuelve a zarpar la Fragata Libertad

LA FRAGATA LIBERTAD, VISTA DESDE LA ESCOLLERA NORTEEN MAR DEL PLATA.
FOTO: FABIAN GASTIARENAPor Natasha Niebieskikwiat - Clarin.com
Parte el 22 de abril con 300 marinos


FOTO: FABIAN GASTIARENA

La emblemática Fragata Libertad ya calienta sus motores para volver a navegar los mares con cierta normalidad, como lo hacía antes de su desventura en Ghana donde los fondos especulativos (buitre) la retuvieron por dos meses en 2012, al intentar  embargarla. Desde entonces su actividad estaba prácticamente paralizada. Hubo momentos que navegó por aguas más seguras de América Latina, pero ahora, tras la salida del default volverá a Europa y Africa, adonde sí corría peligro.

Según supo Clarín, la Fragata ya está lista para zarpar de Buenos Aires apenas lo ordene Mauricio Macri, para quien en realidad tienen reservado el anuncio junto al ministro de Defensa, Julio Martínez. Recientemente, el jefe de Gabiente, Marco Peña y Martínez participaron con los jefes de las Fuerzas Armada de una reunión informal dentro del buque de guerra, anclado a la altura de Puerto Madero.

La vuelta al mundo del buque escuela de la Armada es una de las primeras consecuencias paralelas a la ratificación por parte de la Cámara de Apelaciones de Nueva York de una orden del juez Thomas Griesa de levantar las medidas cautelares que le impedían a la Argentina pagar la deuda con sus acreedores.

 En Gobierno no lo quieren confirmar, pero su ruta incluiría los puertos que abandonó tras correr peligro de embargo. En ese tren Amsterdam sería su primer anclaje en Europa. La fecha de salida está sujeta al desembolso del pago a los acreedores que, en principio tiene como fecha el 22 de abril. A partir de entonces, uno de los principales actos de Macri y Martínez será la salida de la Fragata con 300 marinos a bordo ya que esta vez volverá a unir las dos últimas camadas de egresados.

 Al mismo tiempo, otro de los problemas que enfrenta la Fragata es económico. El nuevo gobierno se encontró las arcas del Estado vacías. Y así, la Fragata deberá ajustar su presupuesto de viaje al igual que lo están haciendo todos los ministerios como es evidente, por ejemplo en la reducción al máximo de las delegaciones nacionales cuando viajan al Exterior.

 La desventura de la Fragata se inició el 2 de octubre de 2012, al anclar en el puerto de Tema, en Ghana. Allí fue retenida por disposición judicial local, que atendió un reclamo del fondo NML Eliot, de Paul Singer, uno de los principales litigantes en el juicio que le ganaron os fondos buitre a la Argentina. Allí quedaron varados sus marinos, en una situación desopilante que fue título en todos los medios del mundo. Tras una dura batalla jurídica el gobierno de Ghana ordenó la liberación del buque en cumplimiento de un fallo del Tribunal Internacional del Derecho del Mar que consideró que la Fragata era una “expresión de soberanía argentina”, por lo que la retención que afectaba su inmunidad diplomática.

Un emporio de 25 estancias de Báez donde se podría esconder la plata

Por Lucía Salinas - Clarin.com
El empresario K compró establecimientos por toda la Patagonia, donde hizo sospechosas refacciones y cambios.
La estancia Cruz Aike distante a 50 km de El Calafate - Foto: OPI Santa Cruz
La estancia Cruz Aike distante a 50 km de El Calafate - Foto: OPI Santa Cruz

En el vasto Sur, en los 243.943 kilómetros cuadrados de superficie que tiene Santa Cruz, Lázaro Báez construyó un imperio en hectáreas y metros cuadrados. Ante la Justicia en la causa Hotesur declaró 79 inmuebles, pero sumó además 25 estancias, chacras, departamentos, terrenos, casas a nombre suyo, de sus hijos y de sus empresas. Pero la Justicia comienza a considerar que, en los campos, podría haber dinero guardado.

De norte a sur, cerca del corredor turística de la Ruta 40, lindantes al macizo del Deseado que tiene riqueza minera, en esa inmensa superficie el empresario kirchnerista adquirió 427.033 hectáreas solo por detrás Luciano Benetton, el principal propietario en la Patagonia con 900.000 hectáreas.

Desde 2008 la compra compulsiva de estancias marcó el crecimiento patrimonial de Báez que a fines de 2013 ascendía a $ 66 millones. Las adquisiciones de tierras tuvieron un “modus operandi”. La mayoría de esos campos son tierra inactiva, sin cabezas de ganado “que le otorga valor a la tierra”, como explicó un propietario vecino del empresario K.

Cada vez que el titular de Austral Construcciones tomaba posesión de la tierra procedía a modificar por completo el alambrado existente y renovarlo con la contratación de sus propias empresas. El paso siguiente, era la renovación del casco de las estancias, derribando por completo el existente y construyendo viviendas de hasta dos plantas con todos los servicios, incluso de servicios satelital, como hizo en Cruz Aike el más emblemático de sus campos que tiene pavimentado los caminos entre los galpones.

El primer grupo de diez estancias que adquirió, se encuentran al margen del río Santa Cruz. Abarcan 182.000 hectáreas y pagó por ellas 27.300.000 dólares, en efectivo y en sólo seis meses. Esto fue denunciado por Mariana Zuvic, diputada del Parlasur, sospechando una maniobra de lavado de dinero. En este grupo colocadas a nombre de Austral, se encuentra Alquinta, allanada en 2013 en el marco de la Ruta del dinero K.

Parte de este conjunto de estancias serán inundadas en caso de avanzar la obra de las Represas "Néstor Kirchner" y "Jorge Cepernic". Báez ante escribano público se comprometió a donar el dinero de la expropiación de las tierras, para las escuelas técnicas de Santra Cruz, negando así, cualquier compra especulativa, algo denunciado por el ARI-Cc.


Después, Báez compró otras siete estancias colocadas a nombre de Valle Hermoso SRL, una de las dos empresas de su holding destinadas a la cría de ganado ovino y producción lanera. A nombre de Austral Agro S.A. firma con el mismo objeto social, se escrituraron otras siete estancias cercanas a la localidad de El Calafate, según consta en los registros de la propiedad inmueble.

Además, existen estancias colocadas bajo un poder general, cuando Javier Butti ex contador de Báez, se encargaba de realizar las transacciones financieras para la adquisición de campos. Un de las últimas propiedades se colocó a nombre del hijo menor del empresario, Leandro Báez.

La adquisión de hectáreas continuó. Lázaro Báez en una segunda etapa, compró tierras en el corredor turístico de la Ruta Nacional N° 40. El último grupo de estancias (nueve en total) tiene cercanía con la zona de riquezas minerales del suelo santacruceño.

“Toda la Pampa Alta son campos de Lázaro (Báez)”, detalló una fuente oficial de Santa Cruz al mirar un mapa catastral. Antes de que Austral Construcciones cayera en desgracia, desde sus oficinas se enviaba la maquinaria y alimentos para las estancias: alfalfa, maíz y alimentos para perros a las estancias.

Los campos son solo una parte de las cientos de propiedades registradas en Río Gallegos y El Calafate a nombre de sus tres hijos, su esposa Norma Calismonte y un conjunto de siete empresas, entre ellas Austral y Kank y Costilla que dirige Martín Báez.

Jaime, en la mira por contrabando

Por Gabriela Origlia -La Nación

CÓRDOBA.- Cerro Motos -la empresa en la que Ricardo Jaime aparecía como "director ejecutivo" y que gerenciaba Santiago De Vido, hijo del ex ministro- está involucrada en la denuncia por supuesto contrabando en la compra de motos por parte del gobierno de La Rioja. Así surge de la presentación que hicieron ayer tres diputados de esa provincia en la justicia federal.

Los legisladores Jaime Klor, Inés Brizuela y Doria y Walter Cruz presentaron documentación en la que las 250 motos marca Cerro de 250 centímetros cúbicos ingresaron al país procedentes de China bajo la modalidad "importación temporaria". La operación la concretó en setiembre de 2013, Importador Automotores Cerro.

Ricardo JaimeEl gobierno riojano entregó en varias tandas esas unidades a la Policía, comenzando en enero de 2015, y afirmó que las había comprado unos meses antes a New Bike, planta instalada en el parque industrial de la provincia que ensambla motos para Cerro Motos y otras firmas.


Ricardo Jaime. Foto:Archivo

Brizuela y Doria explicó a LA NACION que el régimen de "importación temporaria" está previsto en el Código Aduanero e implica exenciones impositivas para el ingreso de productos que, después de ser modificados deben ser "obligatoriamente reexportados; hay una prohibición explícita de transferencia".

Los diputados acompañaron la denuncia con fotocopias de las cartas de porte, de la guía de Aduana y de la certificación de "importación temporaria" en las que constan los números de identificación de las motos.

Darán garantías a la inversión extranjera en las obras públicas

El ministro, al exponer ayer en el Atlantic Council, en WashingtonPor Pablo Fernández Blanco - LA NACION
Crearán por ley un régimen de asociación estatal-privada para atraer US$ 40.000 millones; permitiría dirimir conflictos en la justicia extranjera


El ministro, al exponer ayer en el Atlantic Council, en Washington. Foto: Atlantic Council

Una carpeta de alrededor de 10 hojas circula por despachos clave de la Casa Rosada desde hace semanas. Contiene una lista de proyectos de infraestructura que abarca obras sanitarias, rutas, centrales eléctricas y hospitales, entre otras cosas. Son los principales lineamientos de un megaplán que la administración de Mauricio Macri tiene previsto anunciar tras el pago a los denominados fondos buitre y constituye una de sus mayores apuestas para ensayar un intento de reactivación económica en el segundo semestre del año.

Su realización depende, en parte, de un paso difícil de anticipar: la aprobación en el Congreso de un nuevo régimen de inversión en obras públicas con garantías para el sector privado. Las espadas económicas de Macri se cruzaron en al menos cuatro reuniones que mantuvieron en las últimas tres semanas. El objetivo vale la disputa: intentaron ponerse de acuerdo para atender un pedido expreso del Presidente, que espera en los próximos días enviar al Congreso un proyecto de ley de participación público-privada (PPP), la herramienta con la que se financiaron obras millonarias en países como Perú, Colombia, Brasil y Chile.

El Gobierno considera esa herramienta como un mecanismo fundamental para cubrir un tercio de las inversiones en obras con las que Macri espera transitar su mandato. Una fuente que participa de la mesa chica de discusión puso una cifra a esas ambiciones: hasta US$ 40.000 millones en cuatro años.

Semejante premio esconde un escollo difícil de sortear: para atraer a los inversores de otros países, una parte del Gobierno recomienda resolver las eventuales disputas en tribunales extranjeros, sin pasar por la justicia local. Es el punto que dividió las aguas entre los funcionarios de diversas carteras que participan de las discusiones.

Hasta la semana pasada, el borrador estaba definido en un 85% y la idea era enviarlo al Congreso este mismo mes. Ayer, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, fue más optimista en Washington: "El proyecto de ley está listo. Le hicimos algunas mejoras y va a ir al Congreso pronto", confirmó.

Aunque la semana próxima el país saldrá del default, el equipo de Macri reconoce que el tendal de contratos rotos que dejó la crisis de 2001 le imprimió al país una mala fama entre los organismos financieros que no se borrará sólo con el voto de confianza del mercado al Presidente. Por eso trabajan en alternativas para disminuir la eventual discrecionalidad que pueda tener el país en caso de conflictos con los inversores. Los borradores que circulaban entre la Jefatura de Gabinete y el Ministerio del Interior muestran esa búsqueda. Por caso, si se presentara una disputa técnica con respecto a una obra, por ejemplo un hospital, la futura ley y el contrato particular contemplarán la creación de un comité técnico para resolverla.

Si se trata de una cuestión comercial o financiera, siempre que una parte sustancial de la inversión haya provenido del exterior, una parte del grupo de trabajo recomienda renunciar de manera expresa al fuero contencioso administrativo y tributario para dirimir la disputa en un tribunal internacional, por ejemplo el Ciadi. El organismo fue la sede de centenas de juicios contra el Estado tras la crisis de 2001. Pese a ese antecedente, los asesores de Macri consideran que resignar la justicia local es una de las pocas herramientas que le permitirían al país recuperar la confianza de los inversores. Tienen ejemplos cercanos: durante el gobierno kirchnerista, YPF cerró un acuerdo bajo ley norteamericana con Chevron según el cual los potenciales conflictos se dirimirían en tribunales franceses.

Un funcionario que vio la última versión reconoció que dejaba abierta la puerta para dirimir conflictos fuera del país.

Discusión interna

El proyecto estaba casi listo a fines de marzo, a tal punto que la Jefatura de Gabinete pensaba presentarlo al Congreso en los días siguientes. Se trataba de un documento que había hecho el estudio Cassagne a pedido de Horacio Reyser, secretario de Relaciones Económicas Internacionales. También contó con el acompañamiento de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, coordinadores del gabinete económico que trabajan en la órbita de Marcos Peña.

El Gobierno espera que la futura ley sirva para el diseño, la construcción, el financiamiento y la operación de un bien, desde una autopista y una central eléctrica hasta un hospital o el servicio de agua potable en una localidad. Quienes vieron el documento lo señalan como una iniciativa adecuada para pasar sin sobresaltos por el Congreso, pero con escasa capacidad para atraer inversiones.

El propio Macri sumó más nombres para la discusión: el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que puso a trabajar el tema a Ricardo Delgado, subsecretario de Coordinación de la Obra Pública Federal, y la ex legisladora porteña Alejandra Caballero, una especialista en financiamiento de infraestructura que hoy coordina las empresas vinculadas con el Banco Nación.

A fines de la semana pasada se sumó a la discusión Luciano Laspina, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados y uno de los futuros encargados de aceitar los mecanismos del trámite legislativo. Otro punto que el Gobierno incluirá es el tratamiento "equitativo y el reparto de los riesgos" de cada proyecto, que se repartirán entre el Estado y los privados. Por caso, los riesgos cambiarios y políticos quedarán del lado del Gobierno.

Los borradores del proyecto también contemplan la obligación de respetar la ecuación económico-financiera original de cada proyecto, limitar las facultades del Estado a lo que está escrito en los contratos y prohibir la modificación de su objeto. El Gobierno lo someterá al debate parlamentario, del que podrían surgir cambios.

La gran apuesta económica

El Gobierno quiere crear un nuevo régimen de inversión público-privada que le da garantías a la inversión extranjera en proyectos destinados a obras. Los mentores de la iniciativa creen que de esa manera podría llegar al país un tercio de la inversión prometida en el sector

El proyecto de ley será enviado este mes al Congreso y contempla la legislación de Perú, Chile, Colombia y Brasil, entre otros países de la región. La administración de Mauricio Macri está dispuesta a dar el debate en el Congreso y aceptar eventuales modificaciones en el proyecto para conseguir su aprobación

Cómo desarmar la colonización del Estado

Por Gerardo Sanchis Muñoz - LA NACION

En el centro del problema que enfrenta Macri está el empleo público. No sólo hace al déficit, motor de la inflación, su actual espada de Damocles. La captura de la función pública mediante la usurpación ilegítima de los cargos de planta es el mecanismo de colonización del Estado para su sometimiento y vaciamiento. Recordemos el Indec o la AFIP de Echegaray, donde inspectores y fiscalizadores que debían ser funcionarios del Estado imparciales eran sometidos para poder amparar a amigos del poder que se enriquecían y para hostigar a los enemigos del régimen.

Además, la necesidad de crear cargos -y La Cámpora los quiso bien remunerados- generó una frondosidad en los organigramas estatales nunca antes vista. Para muestra basta un botón: a principios de los años 90 había 32 subsecretarías de Estado, y hoy llegan a 187. Los ministerios ostentan estructuras infladas, kafkianas y absurdas, con abuso de secretarías y direcciones, sin lógica ni justificativo. El Estado nacional es casi inmanejable y peligroso: ¿cómo controlar la profusión de "quioscos" que toda selva burocrática -intencionalmente creada- cobija tan bien? La corrupción estructural de nuestro sector público no es un accidente, sino el producto buscado de un régimen político de cooptación deliberada del Estado.

Es difícil que Macri pueda gobernar con semejante aparato. Tampoco podrá evitar la contaminación de su propia gestión si no toma medidas drásticas para desarmar este régimen, dominado estructuralmente por redes mafiosas, de fraude y de corrupción. Este sistema cuesta al país mucho más que los salarios de los empleados sobrantes.

Un caso de mención aparte son los ñoquis. El nombramiento de un prestanombres para poder cobrar su sueldo es una estafa lisa y llana, un robo al erario, y su responsable, un delincuente. Amado Boudou fue el paradigma de esta práctica. Dijimos que la usurpación de los cargos públicos es un problema fundamental: el problema de los ñoquis merecía una estrategia bien pensada. El apuro llevó a tomar a algunos justos por pecadores y, en los casos de ñoquis reales, se simuló "castigarlos" echándolos, que es como castigar a un ladrón de bicicletas haciendo que las devuelva e ignorando al verdadero criminal que los nombró. Peor aún, se terminaron fabricando víctimas -los despedidos- donde en realidad había cómplices.

En síntesis, era importante tratar de evitar la baja indiscriminada inicial de empleados públicos para evitar luego dar marchas atrás parciales. El manejo de personas de carne y hueso merece siempre el máximo cuidado, más allá de las presunciones. Incluso, es necesario evitar toda sospecha de que se exige una "alineación" al Gobierno, porque la politización extrema del Estado fue el cáncer inoculado por el anterior gobierno. Heredar una administración con escasez terminal de funcionarios competentes, imparciales y motivados obliga a analizar cada caso de manera pormenorizada y profesional antes de tomar decisiones. El argumento de que esto "toma demasiado tiempo" es insostenible, como lo demuestran las consecuencias de no haberlo hecho.

Lo cierto es que Cambiemos se vio forzado a reemplazar a miles de funcionarios, y para ello Pro recurrió a un reclutamiento masivo en empresas mediante head hunters. Salvo notorias excepciones, es difícil que un gerente pueda cumplir adecuadamente el rol de funcionario de la administración pública nacional, y especialmente en el caos heredado. Es conflictivo traer directivos en masa de sectores económicos que el propio Estado debe regular y controlar. En todo caso, el éxito depende de que cada debutante sea secundado por funcionarios estables idóneos y con experiencia en la maraña normativa. Hoy ésos son, por las razones antes descriptas, casi inhallables.

Tanto el bajo nivel salarial, la soledad del nuevo funcionario y la complejidad de la tarea como el frustrante ritmo del Estado forman un cóctel desmoralizante para los ejecutivos mejor intencionados que fueron lanzados en paracaídas sobre secretarías, subsecretarías y direcciones.

En definitiva, el Presidente entregó las carteras a cada uno de sus ministros validando las estructuras organizativas exuberantes. Regaló a cada uno un botín de cargos, muchos de ellos innecesarios. Alentó así a sus ministros a entretenerse con la gratificante tarea de nombrar gente a diestra y siniestra, distrayéndolos de su verdadera función de racionalizar sus áreas y garantizar los bienes públicos de su competencia. Esto será difícil de revertir, dado que cada ministro ha sido inducido a acumular compromisos políticos a través de nombramientos, dificultando las posibilidades de una futura y necesaria reorganización y, sobre todo, mayor profesionalidad estatal.

Muchos argentinos estamos esperanzados con que Macri dé un golpe de timón y saque a la Argentina de su rumbo de decadencia institucional. Será difícil llegar a buen puerto con el Estado recibido, al extremo corrompido y amorfo. Al final de cuentas, los funcionarios y agentes son los oficiales y los soldados que le harán ganar al Presidente la gran batalla de revertir nuestro declive. El problema de la función pública merece su máxima atención.

Experto en reformas administrativas de la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral

La intervención militar de Rusia en Siria: Oportunidades y riesgos

Por Javier Jordán Enamorado Profesor Titular Ciencia Política UGR-Investigador visitante en el IEEE

Resumen:
Este documento describe en detalle los principales elementos de la intervención militar rusa en Siria.
Analiza los objetivos políticos que pretende alcanzar Moscú: proteger los intereses rusos en el país,
incrementar la influencia rusa en Oriente Medio, cuestionar el liderazgo regional y global de Estados
Unidos, y contener la expansión del Daesh. El documento presta también atención a los riesgos que
supone para Moscú el despliegue militar, y finaliza analizando dos posibles escenarios derivados de la intervención rusa en Siria.

La intervención militar rusa en Siria, iniciada el 30 de septiembre de 2015, ha añadido un elemento de complejidad al poliédrico conflicto sirio y –desde una perspectiva más amplia– a la guerra regional por delegación (proxy war) en Oriente Medio.

Este análisis tiene por objeto ofrecer una valoración temprana sobre las oportunidades y riesgos que plantea a Moscú la decisión de implicarse directamente en las hostilidades. Para ello se examinan en primer lugar las acciones militares llevadas a cabo por las fuerzas rusas. A continuación se analizan los motivos que han impulsado la actuación rusa, se ponderan los riesgos, y –finalmente– se valora el impacto que la intervención rusa puede tener sobre el desarrollo del conflicto.

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DE LA CAMPAÑA MILITAR RUSA EN SIRIA


Rusia ha desplegado aproximadamente dos mil efectivos en Siria. Cifra que incluye los pilotos de las aeronaves, el personal de mantenimiento, el contingente de artillería de campaña, y una fuerza de protección de las instalaciones con algunos carros de combate T-90 y vehículos de combate de infantería BTR-80, más varios vehículos con el sistema antiaéreo Pantsir-S1.

En total la fuerza expedicionaria rusa cuenta con 34 aviones de combate en la base aérea Bassel Al Assad en Latakia. Los aviones son de cuatro modelos:
-6 SU-30 Flanker (en denominación OTAN, este modelo y los siguientes). Es un avión de combate mutilrol y avanzado que algunos comparan al F-15E norteamericano. Entró en servicio a mediados de la década de 1990.
-4 SU-34 Fullback. Es un avión todavía más avanzado, especializado en el ataque al suelo. Entró en servicio en la fuerza aérea rusa en 2006 y su despliegue en Siria constituye una oportunidad para probarlo en combate. Tanto el SU-30 como el SU-34 tienen capacidad de ataque nocturno.
-12 SU-24 Fencer. Se trata de un avión más veterano, propio de la Guerra Fría. Su desarrollo se inspiró en el F-111, pero con una carga bélica menor, y como consecuencia incorporó parecidas limitaciones para el combate aire-aire. Su función principal es ataque al suelo.
-12 SU-25. Es también un avión de ataque al suelo que cuenta con varias décadas de servicio.

A ellos se añade una veintena aproximada de helicópteros. Entre ellos los de ataque Mi-24P, que además de patrullar el perímetro de la base rusa están prestando apoyo aéreo cercano, con la considerable potencia de fuego que caracteriza a estos aparatos.

Por otra parte, el despliegue militar ruso cuenta con el apoyo desde el mar de una escuadra de aproximadamente diez buques en sistema de rotación. La mayoría son buques de desembarco, de apoyo logístico y de inteligencia, escoltados por cuatro de combate. Uno de ellos es el crucero Moskva, de la clase Slava, que refuerza el dispositivo antiaéreo en Siria. Dispone de un sistema S-300F, una versión menos avanzada que el S-300FM de los cruceros clase Kirov y que la poderosa versión terrestre S-300VM. Pero con su alcance de 90 km crea un respetable paraguas antiaéreo dentro incluso del territorio sirio, cubriendo las instalaciones de Latakia y Tartus.

El despliegue expedicionario ha dejado al descubierto ciertas carencias en la capacidad de proyección de fuerza de la marina rusa. Aunque el contingente no es excesivamente numeroso, Para sostener el tren logístico Moscú ha tenido que comprar de manera apresurada varios buques de transporte civil a Turquía –al tiempo que ha desviado buques de otras agencias oficiales rusas empleados en el Ártico.

Este aspecto es reseñable pues supondría un problema en caso de que más adelante Rusia quiera enviar una fuerza terrestre para combatir directamente a los rebeldes o al Daesh.

En cuanto a instalaciones en tierra, las fuerzas rusas operan ahora mismo desde dos bases. La pequeña instalación naval rusa de Tartus, que recibe los suministros por mar, y la base aérea de Latakia, unos noventa kilómetros al norte y cerca también de la costa. Una fuente militar rusa ha planteado la posibilidad de construir una base mayor que unifique los componentes aéreo, terrestre y naval. De confirmarse, indicaría probablemente un incremento del contingente expedicionario y sería también señal de la perdurabilidad de la intervención militar rusa en Siria.

Por último, el ejército ruso también ha desplegado sistemas de guerra electrónica avanzados como el terrestre y transportado en camión Krasukha-4, y aéreos como el avión de inteligencia electrónica IL-20 (que guarda cierta semejanza con el P-3 Orion occidental).

Estos sistemas ayudan a localizar blancos a los aviones de combate. Con sus contramedidas pueden interferir las comunicaciones de los rebeldes y, llegado el caso, interferir los radares y las comunicaciones de los drones y aviones de combate norteamericanos y turcos. Las fuerzas rusas también emplean drones (RPAS en su denominación técnica) para localizar objetivos. Uno de ellos penetró el espacio aéreo turco el pasado 16 de octubre y fue derribado.

La campaña aérea rusa tuvo un comienzo moderado en términos cuantitativos, con una media aproximada de veinte salidas diarias. Por debajo del ritmo de operaciones de la campaña aérea contra el Daesh liderada por Estados Unidos, con una media superior a las cien salidas diarias (contando todo tipo de aviones, también los de inteligencia y reabastecimiento en vuelo). Pero el volumen de operaciones se ha incrementado sustancialmente conforme se ha intensificado la ofensiva terrestre de las fuerzas siria pro Al Assad-Hizbollah-Irán. Por ejemplo, el 13 de octubre los aviones rusos atacaron 86 objetivos terrestres y en la tercera semana de bombardeos el ritmo ha sido cercano a las 60 salidas
diarias.

Este número creciente de operaciones exige un esfuerzo extra de mantenimiento y aumenta el riesgo de que algún aparato se pierda por averías en vuelo. Menos constreñido desde un punto de vista cualitativo está siendo el tipo de municiones empleadas en los ataques aéreos. En general se ha hecho un uso reducido de armas guiadas –por GPS GLONASS como las KAB-500S y misiles aire-tierra Kh25ML y Kh-29ML– lanzadas en su mayoría por los SU-30 y SU-34.

Se calcula que apenas representan un 15-20%. El resto incluye tanto bombas comunes de caída libre, tipo FAB 500, las de alta fragmentación OFAB 250-270, las anti-búnker y edificaciones BETAB-M o municiones de racimo anticarro como las RBK-500 SPBE-D. Están siendo lanzadas desde media altura para evitar el fuego de los cañones antiaéreos y de algunos MANPADS rebeldes.

Por tanto, parece que los rusos están economizando su arsenal, haciendo un uso muy limitado de las escasas y caras municiones guiadas, que no tiene intención de gastar contra Toyotas armados de cañones antiaéreos (habituales en el bando opositor).

Para Rusia sería un problema quedarse sin ese tipo de municiones –como casi les sucedió a los aliados europeos en la intervención en Libia en 2011–, y por ello está empleando modelos de bombas más antiguos y económicos. El empleo de municiones ‘lisas’ (no guiadas) aumenta el riesgo de causar víctimas civiles. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, las tres primeras semanas de bombardeos rusos han provocado la muerte de 370 personas, de las cuales 127 eran civiles, y 36 de ellos menores de edad.

Los bombardeos se han concentrado en grupos rebeldes. Al norte de Idlib y en las cercanías de Aleppo. También en bolsas de resistencia al norte de Homs y en las montañas al norte de la provincia de Latakia. En un primer momento tuvieron como objetivo los puestos de mando, depósitos de municiones, y carros de combate y vehículos blindados capturados al ejército sirio. Dañaban así el sistema de las fuerzas rebeldes preparando el terreno a la ofensiva progubernamental. El asalto terrestre se inició la segunda semana de octubre, protagonizado por las fuerzas armadas y milicias chíes pro Assad, junto a elementos de Hizbollah y varios centenares de combatientes de la Guardia Revolucionaria iraní.

El Ejército Árabe Sirio (nombre oficial de su ejército convencional) ha pasado de contar con cerca de 200.00 efectivos en 2011 a entre 80.000 y 100.000 en la actualidad. Hizbollah tiene desplegados aproximadamente 5.000 milicianos en Siria y ha movilizado a otros 3.000 en el sur del Líbano para su posible envío al país vecino.

Por su parte, Irán ha enviado un número desconocido de miembros de los Cuerpos de la Guardia de la Revolución Islámica (algunas fuentes hablan de varios cientos y otras de unos pocos miles). Aunque oficialmente esos efectivos sólo actúan como consejeros, lo cierto es que están participando activamente en los combates y que desde el pasado 8 de octubre han perdido a tres oficiales de alto rango, incluido el general Hossein Hamedani.

Los iraníes han reorganizado los comités populares y las milicias a favor de Al Assad –entre ellas la shabiha– en una fuerza de entre 100.000 y 150.000 efectivos, denominadas Fuerza de Defensa Nacional, modelada a imagen de la milicia iraní Basij. Al frente de ella hay oficiales de la Guardia de la Revolución Islámica iraní, y en cierto modo ha eclipsado al propio ejército convencional del régimen.13 Una muestra más del aumento de la influencia iraní en Siria desde el inicio de la guerra: cuestión que lógicamente inquieta entre otros a los israelíes, a los turcos y a los saudíes.

En las acciones de apoyo también están participando unidades de artillería rusas desplegadas en el contingente, que incluyen obuses y sistemas de lanzamiento de cohetes múltiples (MLRS). Las fuentes consultadas no ofrecen cifras exactas del número de piezas pero indican que se trata de un número importante.

La contribución artillera rusa permite prestar apoyo de fuego a una distancia segura. Entre otras razones porque el alcance de los apoyos de fuego de rebeldes es muy inferior. Por tanto, a diferencia de los carros T-90 y de los vehículos blindados cuya misión es la protección de la fuerza, la artillería rusa sí está combatiendo como unidad terrestre.

Hasta ahora la ofensiva terrestre apoyada por los rusos se ha focalizado en cinco frentes:
-El saliente controlado por los rebeldes en torno a Kafr Zita en la provincia de Hama.
-La llanura de Al Ghab al oeste. Aunque se trata de un avance arriesgado, si las fuerzas pro Assad logran capturar Jisr-al Shugour restablecerían las líneas de comunicación perdidas a manos de los rebeldes y permitirían proteger Latakia y Hama de nuevas ofensivas.
-Un enclave rebelde entre las ciudades de Homs y Hama. La erradicación de esta bolsa de resistencia haría desaparecer la amenaza contra ambas ciudades y permitiría liberar un volumen importante de fuerzas para empeñarlas en otros frentes.
-Las montañas en el noreste de la provincia de Latakia
-La provincia y la ciudad de Aleppo, que es la más poblada del país. Esta ofensiva se ha convertido en el frente principal. Tiene por objeto cercar a las fuerzas rebeldes dentro de la ciudad y liberar a las fuerzas sitiadas desde hace meses en varias bolsas de resistencia. Entre ellas la base aérea de Kuweries, que alberga a centenares de soldados del régimen y que se encuentra aislada desde 2012, habiendo estado a punto de caer en manos del Daesh en tres ocasiones. La captura de Aleppo y la liberación de las zonas sitiadas elevaría la moral y fortalecería la posición del régimen en unas eventuales negociaciones de paz.
En los mapas de Stratfor se observa por un lado la concentración de los bombardeos aéreos rusos en apoyo de la ofensiva terrestre y, por otro (en el de los bombardeos norteamericanos contra el Daesh), la localización de la bolsa de resistencia rebelde entre Homs y Hama, así como el saliente de Kfar Zita al noroeste de la ciudad de Hama. Ambos mapas reflejan de manera gráfica que Rusia y Estados Unidos están librando dos guerras paralelas en Siria.

El tercer mapa ilustra con más detalle la ofensiva pro Al Assad en torno a la ciudad de Aleppo, y el intento de rescatar a las fuerzas progubernamentales cercadas en la base aérea de Kuweries. El mapa también muestra cómo el Daesh ha aprovechado la ofensiva para obtener ganancias a costa de los rebeldes, ocupando seis pequeñas poblaciones al norte de Aleppo y amenazando una importante vía de comunicaciones con Turquía.
Por otro lado, una fuente oficialista rusa –el estilo de sus escritos deja pocas dudas sobre su posicionamiento político– habla de una hipotética carrera hacia Raqqa, la actual capital de Califato en Siria. En ella concurrirían las fuerzas rebeldes apoyadas por Estados Unidos y las pro Al Assad respaldadas por Rusia. El propósito de Washington sería la creación de una entidad política sunní transfronteriza entre Siria e Irak, contigua territorialmente a Arabia Saudí, y atravesada y enriquecida por el planeado gasoducto Qatar-Turquía.

La nueva entidad política se alinearía en el bando norteamericano y compensaría la derrota que pudiera suponer la continuidad del régimen de Al Assad. Por su parte, las fuerzas pro Al Assad apoyadas por Rusia, también tendrían la intención de adentrarse en el territorio del Daesh y ocupar Raqqa, una vez aseguradas Hama y Aleppo, abortando así el plan norteamericano. La fiabilidad de esta fuente pro Kremlin ha de tomarse con cautela (por no decir con abierta desconfianza). De momento, no existe tal carrera hacia Raqqa por parte de las fuerzas progubernamentales sirias. No obstante, conviene tener presente su análisis como una weak signal de cara a futuras ofensivas terrestres del bando pro Al Assad. Aunque siendo realistas no parece que esas fuerzas se encuentren sobradas de recursos como para llevar a cabo una operación a gran escala contra el Daesh.

Lo que sí es cierto es la preparación de una ofensiva terrestre contra Raqqa por los kurdos del YPG (Unidades de Protección del Pueblo kurdo), con una fuerza aproximada de 20.000 efectivos y de algunas unidades de árabes sirios rebeldes que contabilizarían unos 5.000 efectivos adicionales. Todos ellos apoyados por la aviación norteamericana.

El respaldo de Washington a los kurdos sigue generando recelos en Ankara. No obstante, los turcos también apoyan esta nueva ofensiva contra el Daesh, que permitirá expulsar al Estado Islámico de las áreas que ahora mismo controla junto a la frontera con Turquía. El pasado mes de junio las fuerzas kurdas del YPG arrebataron al Daesh Tel Abyad, uno de los principales puestos fronterizos entre Siria y Turquía, y desde allí comprometen la seguridad de Raqqa. Para el Daesh sería una derrota importante perder uno de sus principales núcleos urbanos, donde además ha llevado a la práctica su modelo de gobernanza.

Volviendo a la actividad aérea rusa, los grupos rebeldes objetivo de los bombardeos rusos son de distinta naturaleza –algo propio de la enorme fragmentación de la insurgencia siria. Van desde los rebeldes apoyados por el programa de entrenamiento de la CIA a las milicias de Jabhat Al Nusra, el grupo yihadista vinculado a Al Qaeda. Además de infundir moral a las fuerzas terrestres y de darles apoyo de fuegos, los bombardeos rusos han acabado con algunos líderes del Ejército Libre de Siria, como el jefe de estado mayor de la 1ª División Costera. En paralelo, los norteamericanos han continuado realizando ataques contra líderes de Jabhat Al Nusra, integrados en el grupo proveniente de Al Qaeda en Pakistán (Al Khorasan). El pasado 18 de octubre el Pentágono anunció la muerte del saudí Sanafi al-Nasr. El ataque se realizó con un drone armado y constituye un recordatorio de que a pesar del protagonismo del Daesh, Estados Unidos sigue preocupado por la evolución de Al Qaeda y sus planes terroristas de alcance global.

Las fuerzas rusas han llevado a cabo algunos ataques aéreos contra el Daesh, pero en una proporción menor. Esto es así por dos razones. Los rebeldes son la amenaza principal porque están apoyados por Estados Unidos y por otras potencias de Oriente Medio. Serían una alternativa aceptada internacionalmente al gobierno de Al Assad. No así el Daesh, cuya existencia hace preferible en parte la continuidad del régimen sirio. Por otro lado, de atacar al Daesh ya se ocupan Estados Unidos y sus aliados ¿Para qué dirigir contra el Estados Islámico los escasos aviones rusos si la USAF ya asume esa tarea? Por tanto, los bombardeos rusos contra el Daesh responden a necesidades tácticas derivadas de la ofensiva terrestre (por ejemplo en Aleppo), y a imperativos de marketing político con el fin de justificar internacionalmente su intervención.

Esto último es lo que se puede deducir del tan publicitado ataque con misiles de crucero desde buques situados en el mar Caspio. El 7 de octubre las naves rusas lanzaron 26 misiles 3M-14 Kalibr (Sizzler en terminología OTAN) contra diversos objetivos del Daesh en Siria. Fue la primera vez que la marina de guerra rusa disparaba misiles de crucero contra objetivos terrestres en una situación de conflicto real.

Contando con una fuerza aérea expedicionaria tan próxima, y dadas las graves carencias antiaéreas de los rebeldes y del Daesh, no había necesidad militar de un ataque de ese tipo. La rentabilidad fue claramente política y el Kremlin supo gestionar el ataque desde el punto de vista mediático –utilizando entre otras vías YouTube para difundir las imágenes de los lanzamientos.

El mensaje fue múltiple. Por un lado, sacar brillo a las capacidades militares rusas, pues el lanzamiento de misiles de crucero desde el mar es algo asociado a las grandes potencias, por no decir de manera exclusiva a la US Navy. Por otro, demostrar que se cuenta con el respaldo político de Irán e Irak, cuyo espacio aéreo fue sobrevolado por los misiles (aunque el permiso de Irak parece dudoso, pues el ministro de Defensa negó que Rusia hubiese informado previamente). Por último, la peculiaridad del lanzamiento de misiles de crucero desde el mar Caspio –la primera vez también que se disparaban desde un mar interior en una operación real– consiguió reavivar la atención de los medios internacionales una semana después de iniciarse los bombardeos rusos.

La campaña militar rusa puede experimentar dos novedades a corto plazo. Una es la extensión de los ataques aéreos contra el Daesh en Irak. De nuevo, la finalidad sería política antes que militar: otro modo de resaltar el protagonismo de Rusia como potencia a tener en cuenta en Oriente Medio.

Los aviones SU-30, SU-34 y SU-24 tienen alcance suficiente, pero con menos municiones o recurriendo al repostaje en vuelo para aumentar la carga bélica. Aunque esto último complicaría la campaña y aumentaría el riesgo de sufrir algún accidente. Rusos e iraquíes ya han acordado que los aviones de Moscú bombardeen los convoyes del Daesh que se internen en Irak desde Siria.

Y el parlamento iraquí también ha aprobado que los aviones rusos puedan bombardear dentro de su territorio. Esto supone un nuevo desafío a Estados Unidos, que no ve con buenos ojos la entrada de las fuerzas rusas en el teatro de operaciones iraquí. La segunda novedad en la intervención rusa puede ser la entrada directa en combate de un reducido núcleo de fuerzas terrestres, más allá de la artillería que como decimos está participando en la ofensiva progubernamental. El Kremlin ha anunciado la futura llegada de voluntarios rusos que se unirán a la lucha terrestre.

En concreto, el 5 de octubre, el presidente de la comisión de defensa del parlamento ruso, almirante Vladimir Komoyedev anunció que una fuerza de voluntarios que había combatido en Ucrania estaba dispuesta a hacer lo propio en Siria. Conociendo los antecedentes rusos en Crimea y en el este de
Ucrania no es descartable que Rusia recurra a un modelo de guerra híbrida en Siria, combinando su propia milicia con la artillería y fuerza aérea regular. Por otra parte, Rusia ya ha desplegado unidades de operaciones especiales que están asesorando a las fuerzas pro Al Assad.

MOTIVOS Y OPORTUNIDADES QUE EXPLICAN LA INTERVENCIÓN MILITAR RUSA

La guerra civil siria ha dado muestras sobradas de complejidad, tanto por el número y naturaleza de actores implicados, como por la incompatibilidad de sus respectivas agendas. Va camino de convertirse en un conflicto intratable en una región de conflictos intratables. ¿Por qué se implica entonces el Kremlin? ¿No corre el riesgo de acabar política y militarmente atrapado? En efecto, la intervención entraña peligros pero también oportunidades. Comencemos examinando los motivos a favor.

Proteger los intereses rusos en Siria
En primer lugar, la razón más evidente de la intervención rusa es sostener al régimen sirio y asegurar la instalación naval rusa en Tartus ante un panorama que resultaba cada vez más inquietante:
-Las fuerzas de Bashar Al Assad han sufrido un serio desgaste después de cuatro años de combates continuados. Defienden a una fracción minoritaria del conjunto de la población siria y andan faltas de cantidad y calidad de recursos humanos. La guerra también ha pasado una elevada factura a Hizbollah, con más de un millar de caídos y cientos de heridos (y hablamos de una milicia de apenas diez mil militantes). La debilidad militar se ha traducido en pérdidas constantes de territorio. El régimen controla el eje norte-sur Aleppo-Homs-Damasco, pero dos amplias cuñas de fuerzas rebeldes, tanto en un extremo como en otro, se ciernen amenazantes sobre él.
-A ello se añade el peligro real que representa el Daesh, que desde Palmira hostiga a las fuerzas progubernamentales en la base aérea T4, en la ciudad de Homs y en Qusayr. Desde esa posición podría haber roto la espina dorsal de las fuerzas pro Al Assad a finales del presente año. También amenaza los bastiones controlados aún por el régimen en Deir ez Zour.
-Esta situación de precariedad corría el riesgo de ir a peor con la creación de una no-flyzone en el norte de Siria, protegida por la fuerza aérea turca y norteamericana, que sirviera de retaguardia estratégica rebelde y de plataforma de asalto contra el régimen de Al Assad.
-Tales tendencias en el sector norte estaban poniendo en peligro la franja marítima de Siria, lugar donde se ubica la instalación naval rusa de Tartus, único punto de esas características en todo el Mediterráneo.

Así que, en lo referido a estas circunstancias, la intervención militar rusa busca lo siguiente:
-Evitar que la instalación naval de Tartus caiga en manos de los rebeldes, con la pérdida material, de capacidad de proyección naval y de prestigio que ello entrañaría.
-Demostrar la fiabilidad de Rusia con sus aliados en apuros. Y esto de dos modos:
a) Evitando la caída del régimen de Al Assad y fortaleciendo su posición de cara a futuras
negociaciones.
b) La consecución de los objetivos de la ofensiva terrestre, y su consolidación de cara al futuro bajo el paraguas aéreo ruso, supone una importante baza negociadora. También lo es destruir la capacidad de combate de los rebeldes ‘moderados’, de manera que el futuro de Siria quede sujeto a dos alternativas: los yihadistas del Daesh, Jabhat Al Nusra, Ahrar Al Sham o el régimen de Al Assad.

Moscú pretende conseguir estos dos objetivos basándose en dos premisas: el ejercicio de la
realpolitik y una inversión moderada de recursos propios, económicos y militares:
-De momento, los objetivos de la campaña son limitados, acordes con una estrategia de corte realista. A diferencia de las intenciones proclamadas por los países occidentales, propias del liberalismo cosmopolita, Moscú no pretende reconstruir el Estado sirio, ni implantar la democracia, ni establecer un gobierno representativo y respetuoso con la diversidad étnica y religiosa del país.
Rusia sabe que los objetivos maximalistas de Occidente en las misiones de state-building (tipo de Afganistán, Irak o Balcanes) exigen recursos ingentes y largos periodos de tiempo (décadas). Son además proyectos de resultado incierto, y generalmente insatisfactorio. A tenor de las fuerzas empeñadas, no parece que en los planes de Moscú se incluya la recuperación por parte del régimen de Al Assad de todos los territorios que ahora mismo se encuentran bajo el control de los rebeldes o del Daesh. Para Moscú puede ser aceptable que Al Assad mantenga lo que aún le queda de ejército y territorio, aunque el resto permanezca en situación de Estado fallido (que ya es a día de hoy). En cierto, modo este planteamiento estratégico se ha dado en Ucrania. Su objetivo era que Ucrania no entrase en la esfera de influencia de la Unión Europa y de la OTAN. Que a ello le haya seguido el estancamiento del conflicto y la quiebra del Estado ucraniano en el este del país constituye un aspecto
secundario.
-Al tratarse, por ahora, de una operación militar limitada, su coste económico se mueve dentro de unos márgenes sostenibles. El respaldo ruso aporta un multiplicador de fuerza con fuegos artilleros y ataques aéreos contundentes pero medidos en número. Según fuentes oficiales rusas, el coste de la campaña se está cargando al presupuesto anual del Ministerio de Defensa, exigiendo en todo caso la reducción de maniobras por parte de otras unidades en territorio nacional.

Se trata por tanto de objetivos claros y, por el momento, a un precio asequible. Moscú justifica el apoyo a Al Assad en términos estrictamente pragmáticos y de mantenimiento del statu quo. El ministro de Asuntos Exteriores ruso lo planteaba así en una rueda de prensa en la sede de Naciones Unidas: “Sadam Hussein ahorcado ¿Es Irak un lugar mejor? Gadafi asesinado ante testigos ¿Es Libia un lugar mejor? Ahora estamos demonizando a Assad. ¿No somos capaces de aprender?”.

No es que la tradición del pensamiento estratégico norteamericano sea alérgica a este tipo de consideraciones. En su seno existe una corriente realista que conecta con este hilo argumental y que entre otros está representada por Henry Kissinger o Eliot Cohen. De hecho, la continuidad de las relaciones entre Washington y la monarquía saudí se explican en buena medida desde una perspectiva también pragmática. Sin embargo, la multitud de actores y la diversidad de puntos de vista que alimentan y condicionan el complejo proceso de toma de decisiones de la acción exterior norteamericana explican que la estrategia resultante acabe persiguiendo objetivos poco cohesionados, alejados de la realidad o simplemente contradictorios.

Incrementar la influencia rusa en Oriente Medio
Un segundo objetivo relacionado con el que acabamos de comentar consiste en reforzar el protagonismo de Rusia en una región de evidente interés estratégico. La intervención es propicia a ello por varias razones:
-Porque como acabamos de señalar envía el mensaje de que Moscú acude en ayuda de sus aliados en apuros. Una solidaridad que, por ejemplo, el régimen militar egipcio echó en falta por parte de Estados Unidos al inicio de las revueltas árabes. Por eso no es extraño que Al Sisi haya aplaudido la intervención militar rusa, al margen de que El Cairo se sitúe más bien la coalición liderada por Arabia Saudí que trata de contrapesar la extensión de la influencia de Irán en Oriente Medio. De hecho, es un paso más en el fortalecimiento de las relaciones entre el régimen actual egipcio y Moscú. Al Sisi ya ha visitado oficialmente Rusia en cuatro ocasiones y Putin fue el primer líder extranjero que acudió a verle tras llegar aquel al poder.
-Al mismo tiempo, Rusia se presenta con esta intervención como un garante del statu quo previo a las revueltas árabes. Una postura que también resulta atractiva a los regímenes amenazados por tales procesos de cambio.
-Por otra parte, la intervención altera los cálculos de otro país importen en la zona como es Israel, y no de una manera precisamente grata para los intereses judíos. Una de las grandes preocupaciones del gobierno israelí es que con motivo la guerra de Siria, Hizbollah se dote de armamento sofisticado que más tarde pueda utilizar contra Israel. También que el grupo chiita libanés establezca una base de operaciones en el sur de Siria que le permita hostigar las poblaciones cercanas a los altos del Golán. Hizbollah ya demostró ser una rival respetable en la guerra de Líbano de 2006. Una mejora de sus capacidades por la adquisición de misiles contra-carro, antibuque o tierra-tierra de mayor alcance pone en grave peligro la seguridad de Israel. La fuerza aérea israelí ya ha realizado al menos diez bombardeos quirúrgicos en territorio sirio contra convoyes de armas destinadas a Hizbollah. Pero la presencia de sistemas de defensa antiaéreos y de aviones de combate rusos operando en el país reduce seriamente el margen de maniobra israelí a la hora de repetir este tipo de actuaciones, varias de las cuales tuvieron lugar precisamente en el noroeste de Latakia, justo donde están operando los rusos. De hecho, a mediados de octubre Israel y las fuerzas rusas han puesto en marcha una hotline (una línea de comunicación directa) para facilitar el entendimiento ante eventuales incidencias. Por otra parte, Israel teme que un incremento de la presencia naval rusa en las proximidades de Siria también pueda afectar a las actividades de su marina de guerra en la zona.
 Y, por último, a Israel le inquieta que la nueva etapa en la relación de Moscú con algunos antiguos socios árabes –como por ejemplo Egipto, país que va a adquirir sistemas militares rusos– pueda iniciar una carrera de armamentos en la región, que recuerde a la de las décadas de 1960 y 1970.

Cuestionar el liderazgo regional, y como consecuencia global, de Estados Unidos.
La intervención rusa transmite también una imagen de firmeza y seguridad que contrasta con la desorientación que parece dominar la política norteamericana en la zona. El momento ha sido además oportuno: cancelación del programa de entrenamiento de rebeldes del Pentágono después de un estrepitoso fracaso, polémica por la valoración negativa de la Defense Intelligence Agency sobre la campaña aérea norteamericana contra el Daesh, y crisis de los refugiados en Europa. Todo ello genera dudas sobre la capacidad de Washington y abre una ventana de oportunidad a Moscú:
-Da la impresión –fundamentada– de que Estados Unidos carece de una estrategia coherente para remediar el desorden actual de Oriente Medio (al que contribuyó en buena medida con la guerra de Irak de 2003), en contraste con una estrategia más clara, posibilista y determinada por parte de Moscú.
-La intervención rusa desbarata también lo que pudiera quedar de dicha estrategia. Como ya se ha señalado, este verano tomó forma la idea de crear una no-fly-zone en territorio sirio controlado por los rebeldes y fronterizo con Turquía. Iba a servir de retaguardia estratégica desde la que lanzar la ofensiva final contra el régimen de Al Assad e iba a estar protegida por la fuerza aérea turca y norteamericana. Turquía no descartaba incluso el despliegue de unidades terrestres. Pero la presencia de los aviones de combate rusos en Siria ha zanjado la cuestión. ¿Quién se va a enfrentar a los cazabombarderos rusos si éstos deciden bombardear esa hipotética zona segura?
- La debilidad de la estrategia norteamericana guarda también relación con el deseo de Washington de reducir el peso de Oriente Medio en su agenda exterior. La Administración Obama pretende dirigir el foco de atención a Asia Pacífico. La conciencia de que Oriente Medio es –como apuntábamos líneas atrás– una región de conflictos intratables, donde cuanta más fuerza se aplica más resistencia se encuentra, unida a la menor dependencia energética de Estados Unidos, y por el contrario, la importancia creciente de Asia Pacífico y la necesidad de contrapesar a una China cada vez más
asertiva, explican la reorientación estratégica de la Casa Blanca. En este contexto, el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán se puede interpretar como otro modo de reducir la implicación en la zona, pasando la carga del contrapeso de Irán a la coalición liderada por Arabia Saudí. Restablecido así el equilibrio de poder en la región (donde ni Turquía, ni Irán ni Arabia Saudí serán potencias hegemónicas, ni permitirán que ninguna de las otras lo sea), Estados Unidos podrá dedicar mayor ancho de banda diplomático y militar a Asia Pacífico como región más relevante del siglo XXI.
-Dicha reorientación de la política exterior norteamericana –mitad resultado de un cálculo estratégico, mitad motivada por la frustración– deja un nuevo espacio para la acción exterior de Moscú. Rusia se presenta como una alternativa a Washington pero sin asumir los compromisos ni la agenda maximalista de Estados Unidos. Con una inversión de recursos limitada Rusia eleva su perfil internacional y cuestiona el carácter de superpotencia de Estados Unidos.
-Al mismo tiempo, Rusia justifica su intervención militar como una acción legítima y legal, pues ciertamente las fuerzas rusas han llegado a Siria respondiendo a una petición formal del gobierno de Damasco. Por lo que además de asumir el rol de global player –alguien que cuenta en las crisis internacionales–, Moscú aparece como un actor atento a la legalidad. En contraste con intervenciones no tan respetuosas con el Derecho Internacional de Estados Unidos en la región (la guerra de Irak de 2003, los bombardeos contra grupos yihadistas en Siria, o los ataques con drones en Yemen). Por tanto, es una manera –imperfecta evidentemente– de lavar su imagen tras la ocupación de Crimea y
su intervención en el conflicto de Ucrania.
-Todo esto mejora además la valoración de Vladimir Putin ante su propia opinión pública. La restauración del poder perdido tras el derrumbamiento de la Unión Soviética constituye un elemento fundamental en la narrativa que legitima al presidente ruso. La entrada en escena de sus fuerzas armadas en Oriente Medio, unida a la desorientación y al repliegue de la política norteamericana, se pueden presentar fácilmente como una victoria política de un Moscú en ascenso frente a un agotado Washington. Si a ello añadimos el antiamericanismo que transmiten los medios de comunicación rusos –que en el caso de RT se hace eco incluso de teorías conspiratorias–, el resultado en términos
de imagen es sencillo de intuir.
-Por último, la intervención rusa también permite poner a prueba la cohesión de la Alianza Atlántica a la hora de defender a Turquía. Las fuerzas rusas desplegadas en Siria no han dudado en tensar la situación. Sus aviones han violado el espacio aéreo turco, han iluminado con sus radares a los cazas de Ankara y han interceptado –sin derribarlos– drones norteamericanos mientras sobrevolaban Siria. Mientras tanto Alemania ha retirado las baterías de misiles antiaéreos Patriot, según anunció en agosto pasado antes del despliegue ruso, pero sin cambiar la decisión tras él. Las incursiones en
Turquía han obligado a que la OTAN organizara un encuentro ministerial desde el que se pidió a Rusia que “cesara y desistiera” de continuar con ese tipo de conductas sobre espacio aéreo aliado. Pero más allá de las palabras la firmeza de la Alianza está todavía por demostrar. Al igual que Estados Unidos, los gobiernos de Europa Occidental tampoco desean verse atrapados en la pesadilla geopolítica de Oriente Medio.
La solidaridad aliada hacia Turquía entraña un coste político adicional que Moscú puede elevar con provocaciones calculadas. Y a ello se añade la ambigüedad del compromiso turco con la OTAN durante los últimos años. El gobierno de Tayyip Erdogan ha mantenido una actitud ambivalente en la lucha contra el Estado Islámico –de hecho, a día de hoy sigue priorizando el bombardeo de los kurdos que combaten al Daesh, antes que al propio Daesh– y ha aceptado lucrativos proyectos energéticos con Rusia, al margen de las sanciones impuestas por el resto de aliados con motivo del conflicto de Ucrania.

Contener al Daesh y combatir a los grupos yihadistas fuera del territorio ruso

Otra oportunidad que ofrece la intervención militar rusa en Siria es combatir la amenaza yihadista –que también afecta gravemente a Moscú– de manera preventiva y lejos del territorio nacional. Es una ventaja menor, pues como ya hemos señalado, los bombardeos rusos se están concentrando mayoritariamente en los grupos rebeldes y no tanto en el Daesh. Pero a pesar de ello es otro aspecto que conviene tener en cuenta por dos razones:
-La acción antiterrorista rusa en el Cáucaso no ha erradicado por completo el yihadismo pero sí lo ha fragmentado. Entre otros medios con la eliminación de sus líderes: Doku Umarov en marzo de 2014 y sus sucesores Aliaskhab Kebekov y Mohamed Suleimanov a lo largo de 2015. Por el momento ha abortado la consolidación efectiva del autoproclamado Emirato del Cáucaso, que a largo plazo podría haberse convertido en una cabeza de puente del Daesh dentro de la propia Rusia (algunas facciones del emirato han jurado fidelidad al Califato). Evitar que el régimen de Al Assad colapse y que el Daesh y otros grupos yihadistas se hagan fuertes en Siria es otro modo de prevenir la inserción del Estado Islámico en territorio ruso.
-Al mismo tiempo, un número importante de yihadistas ha marchado de Rusia al Daesh en Siria/Irak. Según Sergei Smirnov, subdirector del Servicio Federal de Seguridad (FSB), aproximadamente dos mil cuatrocientos nacionales rusos se han unido al Daesh en Siria e Irak. Y ciertamente el Daesh ha alentado su reclutamiento en internet, entre otros medios con la revista Istok, escrita en ruso. Aunque por el momento los aviones de Moscú no estén centrando su atención en el Estado Islámico –como decimos, ya lo están haciendo los de la coalición liderada por Estados Unidos–, prevenir que Al Assad caiga impide que el Daesh se haga más fuerte.

RIESGOS PARA RUSIA A MEDIO Y LARGO PLAZO

Por el momento, la intervención militar es limitada y sus riesgos inmediatos controlados, asociados fundamentalmente al derribo o pérdida por accidente de alguna aeronave y a la captura o muerte de su tripulación. No obstante, existen algunos escenarios negativos de mayor calado a medio y largo plazo:
-El principal sería que el volumen y la naturaleza de la ayuda militar prestada hasta el momento no sea suficiente para evitar el colapso del régimen de Al Assad y, que una vez empeñado el prestigio de Moscú, se requiera una cantidad sustancialmente mayor de fuerzas, en especial terrestres. Si las cosas se tuercen, las piezas de artillería rusa y los treinta y cuatro aviones de combate actualmente desplegados, no van a marcar la diferencia. Habría que escalar. Por ahora las fuerzas leales al régimen han recobrado el ímpetu y la iniciativa. Están arrebatando territorios perdidos a los rebeldes y tienen
posibilidades de tomar el control total de Aleppo. Sin embargo, la historia militar está llena de situaciones que dan repentinamente la vuelta y que parecen imposibles hasta que suceden. Máxime en un conflicto tan prolongado como el sirio donde ninguno de los contendientes goza de una supremacía militar abrumadora.
-Un segundo escenario más probable consiste en que las fuerzas progubernamentales consoliden temporalmente las ganancias pero se vean abocadas de nuevo a una guerra de desgaste. Michael Kofman compara la embestida gubernamental a una especia de ofensiva de las Ardenas: ganar o convertirse en una fuerza agotada. Si después de la ofensiva conjunta, Moscú no es capaz de lograr un acuerdo político que ponga fin al conflicto, el compromiso militar ruso corre el riesgo de verse prolongado de manera indefinida. Según el presidente del comité de asuntos exteriores de la Duma, Alexi Pushkov, en Moscú se habla de una intervención militar de cuatro o cinco meses. Lo cual implica que transcurrido ese tiempo prevalezca la salida diplomática. Pero la insurgencia siria se encuentra lo suficientemente fragmentada y empeñada en la guerra como para hacer difícil un alto el fuego a corto plazo. Y tampoco es seguro que sus sponsors saudíes, turcos y norteamericanos vayan a darse por vencidos de manera inmediata. De hecho, la intervención rusa ha tenido como reacción un incremento de la ayuda militar a los rebeldes (por ejemplo, Arabia Saudí ha enviado cientos de misiles contra-carro para frenar a los carros y blindados del régimen). Y es previsible que dichas potencias reajusten sus estrategias para arrebatar la iniciativa a los rusos. Las fuerzas pro Al Assad cuentan con una ventana de oportunidad que puede cerrarse en cuestión de meses.
-A cualquiera de estos dos escenarios hay que añadir el hecho de que la economía rusa se encuentra en un periodo de recesión. De momento, no supone un problema grave pues el despliegue militar es reducido. Pero la limitación de recursos restaría margen de maniobra a Moscú en caso de que el desarrollo de los acontecimientos exija un compromiso material mayor. Es un talón de Aquiles que los adversarios estratégicos de Rusia en la región (Estados Unidos, Arabia Saudí, Turquía y, en menor medida, aliados europeos como Francia o Reino Unido) pueden emplear para reducir mediante el
bloodletting la asertividad rusa en Oriente Medio y, de paso, en otros escenarios como Europa del Este o Asia Central. Al iniciarse la campaña de bombardeos, Putin advirtió que no iba a permitir la caída del régimen de Al Assad y que aquel que pretendiera seguir apoyando a los rebeldes debería prepararse para una lucha prolongada. Lo mismo pueden decir Estados Unidos y los saudíes en sentido inverso.
-Conviene no perder de vista que a pesar de sus innegables fracasos en el mundo árabe, Washington sigue manteniendo relaciones estrechas con la mayoría de los países de la región (Arabia Saudí, Turquía, Israel, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Bahrein). De momento, la Casa Blanca se ha mantenido a la defensiva pero en caso de reelaborar una estrategia sólida dispone de poder suficiente para complicar la política rusa a largo plazo. También Arabia Saudí y otros países de la zona cuentan con recursos y relaciones en la zona como para alterar los cálculos militares de Moscú.
-Por último, al bombardear a los rebeldes, Rusia se sitúa abiertamente en el bando opuesto al islam sunní. Y este no es un detalle menor. En el implacable conflicto sirio las fuerzas progubernamentales han utilizado armas químicas contra su propia población y la han bombardeado con barriles llenos de explosivos y metralla, causando miles de víctimas civiles. Las imágenes de esas matanzas han sido un tema habitual de las cadenas televisivas del mundo árabe. Aunque las élites políticas y militares egipcias hayan aplaudido la intervención rusa, la gente de a pie considera que Al Assad y sus aliados chíes son una hueste de matones sanguinarios.
Hasta ahora Rusia había mantenido un perfil relativamente bajo en el apoyo diplomático y logístico-militar al régimen sirio. Los bombardeos rusos han puesto fin a esa discreción, y ello incrementa el riesgo de acciones terroristas contra intereses rusos dentro y fuera de su territorio. El yihadismo con epicentro en el Cáucaso ya ha demostrado en numerosas ocasiones que Rusia no es inmune a los ataques terroristas. Recordemos por ejemplo los atentados suicidas en Volgogrado en octubre y diciembre de 2013, uno de los muchos ocurridos en Rusia en los últimos años. En términos de pérdida de vidas humanas, el riesgo principal para Rusia no es que caiga algunos de sus pilotos en Siria, sino un atentado con decenas de muertos en Moscú o en cualquier otra ciudad del país.

CONCLUSIÓN: IMPLICACIONES DE LA INTERVENCIÓN RUSA SOBRE EL FUTURO DEL CONFLICTO SIRIO

En el corto plazo la consecuencia más inmediata de la intervención militar rusa será la continuidad del régimen sirio, aliado de Moscú y de Teherán. La guerra de Siria no iba a finalizar con una eventual caída del régimen. A su hipotético colapso le habría seguido la lucha entre las propias facciones rebeldes, y entre éstas y el Daesh. Pero ni siquiera ese escenario de derrumbe total resulta ahora cercano ni probable.

El enquistamiento del conflicto, con más de cuatro años de duración sin que se vislumbre una victoria militar definitiva de ninguna de las partes. Y la tragedia humana que se deriva de él, con más de doscientos mil muertos, y la extensión de sus efectos –en especial, los millones de refugiados que está provocando– apuntan a una solución negociada en el medio plazo.

La intervención militar de Moscú pretende forzar la solución diplomática al presentar como inevitable la continuidad del régimen. Moscú quiere además eliminar las opciones de Estados Unidos y del bando saudí en Siria debilitando militarmente a los rebeldes y revertiendo sus ganancias territoriales. Si tenemos en cuenta que el interés de Washington en Siria es secundario y que los saudíes se están desgastando en Yemen, cobra sentido el escenario de un acuerdo entre las grandes potencias de fuera y dentro de la región. Un acuerdo que declarará un alto el fuego –seguramente imperfecto– entre las partes contendientes, con excepción del Daesh, y el inicio de un proceso de paz que quizás reconozca cierto tipo de autogobierno a las zonas bajo control de los rebeldes, sin una
desmembración oficial de Siria.

Al mismo tiempo, hay dos factores que también pueden favorecer la solución diplomática.
El primero es el respaldo al plan ruso de las principales potencias europeas. Ya antes del inicio de los bombardeos la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro italiano, Matteo Renzi, declararon en momentos diferentes que Rusia tenía que ser parte de la solución del conflicto sirio. La crisis migratoria ocupa uno de los primeros puestos de la agenda política de la Unión Europea y los líderes europeos dudan de la capacidad de Washington para poner fin a la guerra. De ahí que la intervención militar rusa, seguida de un plan de paz, pueda recabar el apoyo de los principales países europeos, y que éstos a su vez influyan sobre la diplomacia norteamericana para que acepte los términos del acuerdo.

El segundo factor que puede facilitar este escenario es que Moscú obligue a Al Assad a abandonar el país –en cuyo caso es de suponer que se instalaría en la propia Rusia. La debilidad militar del régimen sirio le ha hecho perder el estatus de aliado autónomo para pasar al de Estado cliente de Rusia y de Irán. La marcha de Al Assad, a pesar de que continúe el régimen sostenido por Moscú y Teherán, es un modo de que Estados Unidos y sus aliados turcos, saudíes, jordanos, etc. salven la cara ante un eventual acuerdo. Este escenario de fin negociado del conflicto entraña una consecuencia que podría afectar a España y a sus Fuerzas Armadas. Muy probablemente sería necesario el despliegue de una fuerza multinacional de Naciones Unidas que supervisara el alto el fuego, hiciera de
interposición entre las partes, y apoyara y protegiera el peace bulding. Las fuerzas rusas podrían participar en ella, al igual que las de los aliados de Estados Unidos, incluyendo algunos países europeos. De tener lugar, sería sin duda una misión arriesgada por la elevada presencia de actores yihadistas fuertemente armados y con una dilatada experiencia en combate. A los yihadistas se unirían además los rebeldes descontentos con el fin negociado del conflicto.

Sin embargo, otro escenario alternativo, y no descartable, es la prolongación del conflicto durante años. Un conflicto internacionalizado en el que Estados Unidos y sus aliados del Golfo sigan apoyando logísticamente a los rebeldes para recuperar la iniciativa estratégica y desgastar de manera indirecta y sostenida a sus respectivos grandes rivales: Rusia e Irán. La eventual marcha de Al Assad no soluciona el problema de fondo. Lo que queda del régimen sirio se ha convertido en una plataforma desde la que se seguirá expandiendo la influencia iraní en el Levante, protegida de momento por las fuerzas armadas rusas. Y este no es un resultado que vaya a satisfacer a Riad. Para entender el conflicto sirio es necesario ampliar la imagen al conflicto regional por delegación que a día de hoy enfrenta a las principales potencias de Oriente Medio. Eso explica que Arabia Saudí se oponga a que Irán forme parte de los países que negocien la solución diplomática a la guerra de Siria. Así lo ha mantenido de nuevo en la reunión de ministros de asuntos exteriores celebrada en Viena el 23 de octubre, en la que participaron los representantes de Estados Unidos, Rusia, Turquía y Arabia Saudí.

Es difícil saber cuál de los dos escenarios se acabará materializando. Las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos son otra variable que influirá en la estrategia norteamericana y muy probablemente lo hagan bloqueando cualquier salida que pueda ser interpretada como una victoria de Moscú. Lo cual conduciría hacia un escenario de acuerdo sin vencedores ni vencidos (la marcha de Al Assad podría favorecer esta impresión), o como alternativa, al escenario de prolongación del conflicto y continuidad del apoyo norteamericano a los rebeldes.

Por el momento, quien se sigue beneficiando de la situación es el Daesh. Aunque en las proximidades de Aleppo las fuerzas pro Al Assad se están enfrentando al Estado Islámico, en términos generales el recrudecimiento de los combates entre las fuerzas progubernamentales y los rebeldes resta fuelle a la lucha contra el Daesh, y éste, mes tras mes, afianza su proyecto político en los territorios sometidos a su control.

Fuente: http://www.ugr.es/~jjordan/intervencion-rusia-siria.pdf
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