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lunes, 23 de abril de 2018

La Armada reclamó en un informe buque de rescate de submarinos

Por Edgardo Aguilera - Ambito.com
EN 2009 LA FUERZA DE SUBMARINOS SE QUEDÓ SIN BUQUE DE AUXILIO Y NUNCA SE LO REEMPLAZÓ
Los constantes recortes al presupuesto de las fuerzas prorrogaron la incorporación del navío -. 
CONFIDENCIAL. El documento secreto Plan de Capacidades Militares 2011 evidencia que contar con un buque de rescate no es prioritario.
El documento secreto Plan de Capacidades Militares 2011 evidencia que contar con un buque de rescate no es prioritario.

El presupuesto de Defensa, por años, no dio prioridad a la incorporación de un buque de rescate y salvamento de tripulaciones de submarinos accidentados. El último intento de la Armada para contar con una nave de apoyo y sistemas asociados se expresó en una nota confidencial fechada el 11 de mayo de 2017 y lleva la firma del excomandante de la Fuerza de Submarinos, capitán de navío Claudio Villamide. 

La Marina tenía en su flota el aviso (remolcador de altura) ARA Irigoyen asignado a la Fuerza de Submarinos que cumplió esa tarea por 48 años. Salió de servicio en 2009 y nunca se lo reemplazó. 

El Irigoyen fue botado en 1944 en los Estados Unidos para uso de la marina estadounidense y llegó al país en la década del 60. Tenía a bordo una cámara hiperbárica indispensable para efectuar estas operaciones de buceo de intervención a gran profundidad, el guinche y canasto para el descenso de los buzos y una campana de salvamento para socorrer a la dotación del submarino en problemas.

Sucesivos recortes de presupuesto y la asignación de esas diminutas partidas hacia otras prioridades dejaron a la Armada sin la capacidad de auxiliar a las dotaciones de los submarinos que pudieran declarar una emergencia en inmersión como la ocurrida con el San Juan. 

El documento secreto denominado Plan de Capacidades Militares 2011 (en vigencia), al que accedió este diario y que es la piedra angular del Poder Ejecutivo (presidente de la Nación en su rol de comandante en jefe de las FF.AA.) para emitir la Directiva de Política de Defensa, muestra a las claras que contar con un navío de socorro parece no prioritario. La tragedia del San Juan no ha modificado la meta de ajuste que en materia de Defensa se ha fijado el Gobierno nacional. 

En la página 35-43 del Plan, la previsión dice; "En el tercer quinquenio (n.r. 2021-2026) se incorpora un buque de rescate de submarinos con capacidades de apoyo a la operación y recarga de torpedos". Ante ese panorama de largo plazo, el excomandante de Adiestramiento y Alistamiento, contralmirante Luis López Mazzeo -que estuvo a cargo del operativo internacional de búsqueda del San Juan- ordenó a Villamide evaluar alternativas entre los navíos propios para disponer de una plataforma de auxilio ante emergencias en submarinos. 

El análisis realizado por el capitán Villamide determinó la factibilidad de alistar como buque de apoyo y rescate al aviso ARA Bahía Agradable y además contar con el buque de investigación científica ARA Austral para la búsqueda y localización del submarino siniestrado. 

El Bahía Agradable es uno de los cuatro buques de apoyo logístico que la Armada adquirió a la Federación Rusa en 2014. Se lo utilizaba en la actividad petrolera offshore para asistir torres de extracción de petróleo y de gas. Según el informe de Villamide, el Bahía Agradable (ex Tumcha) tiene una cubierta despejada y amplia para poder acomodar los sistemas de auxilio y agrega que la embarcación ya figuraba en la base de datos de la Oficina Internacional de Escape y Rescate de Submarinos (Ismerlo, en sus siglas en inglés) con la capacidad de transportar un sistema de intervención. 

Este organismo es el centro internacional de información y coordinación en rescate submarino, que posibilita a las naciones disponer de la asistencia de más de 40 países en caso de naufragios como el sucedido al ARA San Juan. Entre sus tareas figura normalizar los procedimientos de búsqueda y estandarizar medidas de las escotillas y esclusas de escape con el propósito de que todos los países puedan actuar con sus equipos de socorro en distintos tipos de submarinos. 

Más adelante el informe confidencial producido por Villamide pondera la capacidad de búsqueda del ARA Austral por contar con una sonda multihaz de última generación que "permite localización precisa en un rango de profundidad de 20 a 1.100 metros".

El análisis quedó en el papel. La Armada contaba con plataformas aptas para integrarse y complementarse ante un siniestro de submarino, pero no los fondos para adquirir el denominado sistema de intervención. El más simple consta de un vehículo sumergible operado de manera remota (ROV) que se utiliza para llevar mangueras que, una vez conectadas al casco del submarino accidentado, inyectan aire fresco y mantienen respirable la atmósfera del interior disminuyendo el nivel de CO2 (anhídrido carbónico).

viernes, 20 de abril de 2018

El ARA Salta, el único submarino operativo de la Argentina tiene fallas graves

Por Bruno Yacono - TN.com
Son anomalías similares a las detectadas en el ARA San Juan. Un informe de la Inspección General de la Armada, al que accedió TN.com.ar, habla de limitaciones en la vida útil de las baterías, pérdida de aire y dos radiobalizas obsoletas.
Resultado de imagen para ARA Salta
El 22 de noviembre de 2017, Rodolfo Ramallo, vocero de la Base Naval de Mar del Plata, se vio sorprendido por una pregunta de un periodista español que había llegado desde Madrid para cubrir la desaparición del ARA San Juan. “¿Por qué no utilizan el otro submarino que tienen para encontrarlo?”, consultó. “No es el medio más adecuado para hallar otra nave”, respondió el marino sin mayores precisiones.

La nave en cuestión es el ARA Salta, que se convirtió, tras la pérdida del ARA San Juan, en el único submarino con el que cuenta la Armada, al menos hasta que finalice la reparación del ARA Santa Cruz, en los astilleros de Tandanor. Y su estado no es el mejor. TN.com.ar accedió al informe que presentó en 2016 el entonces Inspector General de la Armada, Guillermo Luis Lezama, al exjefe del Estado Mayor de la Armada, Marcelo Srur. Ahí, se asegura que la nave “presenta deficiencias en su equipamiento operativo”.

El documento enumera faltantes y fallas, similares a los inconvenientes que sufría el ARA San Juan. La anomalía más importante es la limitaciones en la vida útil de sus baterías, que según expertos y excomandantes de la Armada consultados por este sitio puede resultar el mayor peligro de una embarcación de esta clase.
El documento que expone el grave estado del submarino ARA Salta.
“Si son exigidas de forma excesiva, las baterías pueden liberar hidrógeno, degradar la estabilidad de los electrodos y provocar una explosión”, explica uno de ellos.

La lista continúa: el ARA Salta cuenta con dos radiobalizas obsoletas cuya frecuencia no es compatible con el sistema de comunicaciones SAR, una consola de control en modo automático fuera de servicio y un sistema de antena HF de emergencia que tampoco funciona.

A su vez, el mástil del periscopio de observación de la nave está fuera de servicio y la unidad tiene una pérdida de aire por la junta de dilatación del túnel de la línea de eje en el tanque de lastre N 1. Además, el sonar pasivo es, según describe Lezama, “muy poco confiable” para navegar en inmersión.
La Inspección General de la Armada confeccionó el documento.
La Inspección General de la Armada confeccionó el documento.

Los problemas no son solamente mecánicos y técnicos. La nave tiene nueve salvavidas de maniobra obsoletos que no pueden repararse y no cuenta con equipamiento sanitario básico para operar: faltan dos tubos de oxígeno ultralivianos y mochila transportadora. Incluso, no cuenta con un botiquín de emergencia transportable.

Por otra parte, el sistema de dosificación del oxígeno tiene vencida la prueba hidráulica desde el año 2000 y los botellones del sistema de aire comprimido tienen vencida su prueba hidráulica, cuya última aprobación se hizo en 1995.
Las fallas en el ARA Salta.
Las fallas en el ARA Salta.
Este conjunto de irregularidades provocó que la conclusión de Lezama sea contundente: ”Los submarinos en Servicio de Comando de las Fuerzas de Submarino no cumplen los mantenimientos en dique seco con la periodicidad preestablecida”.

En 2017, el ARA Salta fue reparado en los astilleros SPI de Mar del Plata. Las tareas de mantenimiento, en buena medida, no suplieron estos problemas: se le realizó pintura del casco, limpieza de los tanques, reparación de tuberías de circulación de agua, mecanismos del timón, planos laterales de popa y proa y línea de eje y portahélice.

Por estos días el submarino pasa buena parte del año en la Base Naval. Desde la Armada aseguran que su inoperatividad se debe a cuestiones “presupuestarias” y no operativas. TN.com.ar les consultó por el informe de la Inspección General pero no recibió respuesta.

jueves, 19 de abril de 2018

Antonio Gentile, el “aparecido” que diseñó la propulsión nuclear para el submarino ARA San Juan

proyecto fallido. Antonio Gentile coordinó un equipo que desarrolló un reactor de propulsión nuclear para los submarinos TR-1700.Por Mauro Federico - Ambito.com
LA VERDADERA HISTORIA DEL FÍSICO DEL BALSEIRO QUE TRABAJÓ PARA LA ARMADA EN UN PROYECTO "SECRETO"

Convocado en 1977 por la Marina para crear un reactor atómico, que nunca se llegó a fabricar, abandonó la Argentina en 1980, tras enterarse que la Dictadura quería vender las armas a Saddam Hussein.

Antonio Gentile coordinó un equipo que desarrolló un reactor de propulsión nuclear para los submarinos TR-1700.

Todas las historias tienen un lado B. Pero la de Antonio Gentile, el físico del Instituto Balseiro que durante años fue considerado como un "desaparecido" por la última Dictadura Militar y que, según se supo esta semana, vive junto a su familia en los Estados Unidos, cuenta además con un lado C, desconocido para la mayor parte de la opinión pública. Hasta ahora. 

La reconstrucción de la trama oculta de esta historia pudo efectuarse gracias al aporte de dos testigos presenciales de los hechos a punto de ser narrados por primera vez. Se trata de dos ingenieros navales especializados en el diseño de submarinos, uno de los cuales formó parte junto a Gentile de un proyecto reservado de la Armada para dotar a los submarinos de la flota naval argentina tipo TR-1700.

Corría el año 1977 cuando el por entonces titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), vicealmirante Carlos Castro Madero, lanzó a través del decreto 3183, su "Programa Pacífico de Desarrollo Nuclear". El plan generaba recelos entre los integrantes de las Fuerzas Armadas, que intentaban monopolizar el control del poderío atómico con una fuerte impronta bélica, contemplando las hipótesis de conflicto existentes (fundamentalmente con Chile). La gran controversia se centraba en si la Argentina debía o no aplicar el desarrollo nuclear a la construcción de la bomba, en tiempos en los que el mundo se dividía entre los países que la tenían y los que no. Castro Madero se oponía a las posiciones pro-bomba que expresaban los hombres fuertes del Ejército (Leopoldo Fortunato y de la Armada (Emilio Eduardo Massera).

Sin embargo, era consciente que el resultado de la fisión nuclear que los especialistas del Instituto Balseiro habían logrado controlar, conduciría inexorablemente a su aplicación para fines no pacíficos. Y decidió convocar a dos especialistas de su máxima confianza: uno de ellos trabajaba en el Centro Atómico Bariloche. Su nombre: Antonio Gentile. El otro era un ingeniero naval con vasta experiencia en el diseño de submarinos: Julio César Langini, cuyo testimonio es clave para reconstruir lo ocurrido. 

"Castro Madero llamó a ambos para sumarse a un proyecto que tenía que permanecer tabicado debido a razones de seguridad nacional", relató a Ámbito Financiero el ingeniero naval Jorge Bojanic, colega y amigo de Langini. El titular de la CNEA pretendía dotar de propulsión nuclear a los submarinos de la Armada, entre los que se encontraba el hoy desaparecido ARA San Juan. La combinación de ambos saberes le otorgaba a la iniciativa una excelencia pocas veces vista. Corría el año 1978 y los dos expertos debieron abandonar sus trabajos respectivos y dedicarse full life a la tarea encomendada, sin notificar a nadie sobre la misión que debían cumplir, e instalarse en el predio de los Astilleros Domecq García, controlados por la Marina, ubicados en Costanera Sur.

"Langini fue designado como Gerente del Proyecto, bajo la supervisión de la mano derecha de Castro Madero, el capitán de Fragata Alberto Terranova, encargado de la coordinación entre la CNEA y el astillero; el jefe científico del procedimiento era Gentile", detalló Bojanic. "Había que rediseñar los submarinos que habían sido adquiridos al Astillero alemán Thyssen para que entrara el módulo nuclear, y allí es donde cumplía un rol fundamental el hombre del Balseiro, porque su tarea era diseñar ese reactor que dotaría a la nave de propulsión infinita y una autonomía de más de 30 días sumergido sin salir a superficie", acotó.

Con la iniciativa en marcha, estalló el conflicto por el canal de Beagle con Chile, que puso a ambos países en pie de guerra. Esto aceleró los trabajos cuya finalización estaba prevista para principios de 1980. Durante ese lapso, Gentile fue contactado por la Fuerza Aérea, que proyectaba desarrollar el misil Cóndor II, al que preveía dotarlo de tecnología nuclear. El responsable de la Aviación, Brigadier General Omar Graffigna, pretendía que el arma triplicara el alcance en altura de su antecesor (Cóndor I) llevándolo a los 600 kilómetros. Eso inquietó a la dupla de especialistas que comenzaron a entender que sus conocimientos se aplicarían con una finalidad diferente a la que ellos suponían desde un inicio. "Y para colmo apareció en escena un representante del Astillero en el mundo árabe, quien ofreció vender otros cuatro submarinos adaptados para la propulsión atómica al régimen de Saddam Hussein, quien había asumido como presidente de Irak y se perfilaba como un potencial peligro para Occidente, con lo cual Langini y Gentile terminaron de espantarse y huyeron", finalizó Bojanic. Conscientes de que abandonar sus tareas podía ocasionar consecuencias no deseadas para sus familias, ambos decidieron escaparse rumbo a los Estados Unidos.

lunes, 16 de abril de 2018

Submarino nuclear: el país puede pasar del sueño a la realidad en mediano plazo

Por José Converti, Ingeniero - Profesor titular de Ingeniería Nuclear - Instituto Balseiro-UNCuyo. Ex director de ese establecimiento - Los Andes.

El investigador, perteneciente al instituto Doctor José A. Balseiro, asegura que el sumergible nuclear argentino es un objetivo posible.
Submarino nuclear: el país puede pasar del sueño a la realidad en mediano plazo
El submarino Santa Fe en los Astilleros Almirante Storni (CABA).

La tragedia del submarino ARA San Juan y la imperiosa necesidad de re-equipamiento de las Fuerzas Armadas (FFAA) contrastan fuertemente con el nuevo impulso que cobró el proyecto de construcción de un submarino propulsado con energía nuclear en Brasil. Estos hechos nos obligan a evaluar la opción nuclear para nuestra fuerza submarina.

Al inicio de cualquier análisis, es bueno despejar preconceptos instalados en el imaginario colectivo. A simple vista se observa la presencia de dos errores: que la tecnología necesaria para tal emprendimiento está muy lejos de nuestras capacidades y que representa un costo prohibitivo para la Nación.

Ambas suposiciones son falsas. Tanto la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) como las empresas asociadas del sector nuclear, utilizan y desarrollan diferentes tecnologías, las cuales pueden integrarse en el proceso de concretar un reactor nuclear específico para la propulsión de nuestros submarinos.

Los recursos preexistentes, como laboratorios, capacidad de cómputo y recursos humanos altamente calificados, constituyen una sólida base que acorta la brecha tecnológica y presupuestaria, dejando este emprendimiento al alcance de la infraestructura actual.

Vale precisar que a nivel técnico, el factor que diferencia a los reactores convencionales de los propulsores es la integración naval. Lo que se traduce en una serie de requerimientos técnicos relacionados con la limitación de volumen disponible en el casco y la distribución del peso permitido en el submarino. Tales aspectos son cruciales para lograr la flotabilidad y estabilidad del mismo.
La mayoría de los reactores nucleares que propulsan submarinos en el mundo son variantes del PWR (Reactor de Agua Presurizada, por sus siglas en inglés), diseñados bajo la configuración de uno o dos circuitos cerrados de agua o bien bajo una configuración compacta, donde se emplaza el generador de vapor sobre el recipiente de presión del reactor.

Se suele aseverar que el prototipo argentino de reactor nuclear de potencia Carem (actualmente en construcción) tiene como fin secreto la propulsión naval, pero sus bases de diseño y concepción lo vuelven inviable. Este importante proyecto está concebido para la generación de energía eléctrica en una planta estacionaria y en última instancia para competir en el mercado de la núcleo-electricidad.

A los aspectos comentados deben sumársele otros inherentes al diseño del reactor Carem que impiden su desempeño como reactor naval, tal como su gran tamaño, que lo vuelve incompatible con las dimensiones de un submarino clase TR-1700, como el ARA Santa Cruz y el ARA Santa Fe.

Otro factor que lo hace inviable es su diseño auto-presurizado e integrado. No hay antecedentes de submarinos propulsados por reactores de este tipo.

Corresponde precisar la relevancia del proyecto Carem por ser la primera experiencia propia en reactores de potencia de Argentina, y que es íntegramente gestionado por CNEA.

A diferencia de los reactores de investigación, máquinas que ampliamente domina la empresa estatal Invap (Investigación Aplicada), la generación de electricidad -ya sea en tierra o en un submarino propulsado con energía nuclear- requiere presiones superiores a 120 veces la presión atmosférica y temperaturas de trabajo de 300°C.

Esto desvirtúa la creencia de que Invap haya desarrollado reactores navales o que se encuentre en óptimas condiciones para su ejecución. Incluso áreas tan sensibles como los combustibles nucleares, que usan tanto los reactores de investigación de Invap como las centrales de potencia, son dominadas íntegramente por la CNEA.

Seguridad

Es bueno precisar que los combustibles nucleares constituyen la tecnología clave de este desarrollo, ya que usando una variante de arreglos de placas es posible lograr una configuración viable sin sobrepasar el 20% de enriquecimiento del uranio-235 (isótopo útil para la fisión nuclear).

Es decir, se cumple con el límite establecido en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, al cual Argentina suscribe desde 1991.

Más aún, este combustible presenta características de seguridad superiores, que lo vuelven óptimo para operaciones oceánicas con capacidad para responder a variaciones abruptas de potencia. Con un diseño optimizado, un único núcleo podría abastecer de energía al submarino durante toda su vida útil sin efectuar recambios de combustible.

Las principales soluciones tecnológicas en el orden internacional, como la dispersión cerámica en matrices metálicas (Cermet) y la utilización de pastillas planas (Caramel), están al alcance de las capacidades actuales con las que cuenta el país.

Junto a lo indicado, es bueno resaltar que la propulsión de un submarino tipo TR1700 requiere de potencias relativamente bajas si se utiliza como propulsor híbrido. El reactor del submarino alimenta a un turbogenerador que abastece tanto a un sistema de banco de baterías reducido como al motor que acciona la hélice del submarino.

Este último aspecto permite una navegación más silenciosa, dejando al reactor en el rango inferior de potencias entre los diseños de su tipo. Los submarinos clase Rubis de la Armada francesa tienen dimensiones semejantes a nuestros TR1700 y constituyen un excelente antecedente. Su planta de propulsión nuclear ocupa el mismo espacio y aproximadamente el mismo peso que la planta de propulsión diésel del TR1700.

Blindaje

Un aspecto técnico a precisar es el blindaje, diferente de las centrales comerciales. Su importancia radica en que debe guardar un compromiso entre su misión principal, que es proteger a la tripulación de la radiación (tanto de rayos gamma como de neutrones), y contar con un peso y volumen que no exceda lo permitido en el submarino.

Es importante, por otra parte, que tanto la distribución del peso como el balanceo permitan obtener una correcta integración de la planta de generación con el resto del submarino. Contar con un prototipo en tierra sería el primer paso en el proyecto, tanto para la validación de los cálculos como para ganar experiencia operativa y entrenamiento de las tripulaciones.

Las condiciones técnicas descriptas se cumplirían razonablemente con la tecnología ya disponible en el país. La estimación de costo efectuada no sobrepasa los 300 millones de dólares norteamericanos, pudiendo ser desarrollado en un lapso no superior a los cinco años.

Vale precisar, por otra parte, que el costo del submarino está directamente relacionado con tres factores claves en el proceso: el diámetro del recipiente de presión, de la sofisticación de equipos incorporados y la experiencia previa de construcción. Queda claro que la incorporación de una planta nuclear no encierra un sobrecosto prohibitivo.

A los fines de contar con una idea de lo que significa el desarrollo de estas tecnologías, es bueno comparar con otros países. Australia, por ejemplo, firmó un acuerdo para la compra de submarinos -no nucleares- franceses por 3.100 millones de dólares cada uno; el proyecto Borei (Rusia), que apunta a desarrollar un nuevo submarino nuclear, representa 500 millones de dólares. Existen otros planes más ambiciosos a la par de costosos.

Francia desarrolla el proyecto Le Triomphant con un presupuesto calculado en 3.800 millones de dólares.

Por lo tanto, desarrollar la propulsión nuclear de submarinos requiere la participación y coordinación de todo el sector nuclear argentino, articulando con las capacidades del Complejo Industrial y Naval Argentino (Cinar). Suponer que este desafío puede ser abordado por un único organismo o empresa es ignorar las enseñanzas que deja la experiencia internacional.

A modo de conclusión, el submarino nuclear argentino no es un "sueño", sino un objetivo posible a mediano y largo plazo, donde es determinante aprovechar y potenciar las capacidades nucleares y navales del país.

Se trata de un proyecto que puede recuperar la capacidad submarina de nuestra nación. Si bien la justificación para desarrollar esta tecnología debe considerar los aspectos geopolíticos y de defensa, no existen limitaciones tecnológicas ni económicas para la concreción del proyecto.

martes, 10 de abril de 2018

ARA San Juan:| El Gobierno decidirá esta semana contratar una empresa para buscar al submarino

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TN.com - El Gobierno decidirá esta semana si contrata a una empresa para buscar al submarino

El ministerio de Defensa analiza las propuestas de distintas compañías. De esta manera, se retiraría la recompensa de $ 98 millones.


Las próximas 48 horas serán cruciales para el futuro de la búsqueda del submarino ARA San Juan. El Ministerio de Defensa se encuentra analizando las ofertas de varias empresas internacionales y esta semana se decidirá por una para continuar con el operativo. De este manera, según trascendió, se dejaría de ofrecer la recompensa de 98 millones de pesos con la que la Casa Rosada intentó atraer a firmas extranjeras.

Así lo informó Lorena Arias, que integra el grupo de abogados de familiares de los tripulantes del navío desaparecido. Según contó, el dato fue confirmado por el ministro de Defensa, Oscar Aguad, durante una reunión que mantuvieron en la sede del Ministerio y de la que también participó Marta Vallejos, hermana del submarinista Celso Vallejos.

"El ministro nos aseguró que en las próximas 48 horas se definirá cuál será la empresa elegida y que esta misma semana se hará la contratación, para no demorar más los tiempos de búsqueda", afirmó a Arias. En el encuentro, el funcionario les dijo que se está trabajando con los últimos pasos jurídicos para comparar presupuestos, tecnología y disponibilidad de recursos de las propuestas que se presentaron, con el objetivo de elegir la mejor.

Desde el Ministerio de Defensa están comparando los presupuestos, tecnología y disponibilidad de recurso de la futura empresa que se va a encargar de la búsqueda del submarino.
Desde el Ministerio de Defensa están comparando los presupuestos, tecnología y disponibilidad de recurso de la futura empresa que se va a encargar de la búsqueda del submarino.
"No va a haber ni pliego ni licitación, sino que se hará a través de contratación, pero se está trabajando seriamente sobre las propuestas que se presentaron", aseguró la abogada tras salir de la reunión, que ya había sido pautada hace varias semanas.

Uno de los factores que empujaron al Gobierno a optar por la contratación -según Arias- fue la nota que emitió la comisión Bicameral del Congreso sobre el ARA San Juan, que el jueves último solicitó avanzar con este método para la búsqueda. "El ministro nos confirmó que desde el jueves están con este tema y que nos quedáramos tranquilas que ya está asignada la partida en el presupuesto para la contratación", indicó.

La medida dejaría sin validez a la recompensa de 98 millones de pesos, oficializada en febrero último, para aquella empresa que encontrara al submarino desaparecido o diera información clave para la búsqueda.

El proyecto por el que se inclinan los familiares es el que presentó el venezolano Hugo Marino, CEO de la empresa SEA (Sistemas Electrónicos Acuáticos), que participó de dos reuniones con autoridades del ministerio de Defensa y de una de la comisión bicameral del Congreso. "Nosotros como familia y querella preferiríamos que fuera su empresa si tuviera sus condiciones. Lo conocemos y ya habíamos investigado. Sabemos que hicieron cinco búsquedas en el pasado y todas tuvieron resultados positivos. Eso a las familias les da confianza", destacó la abogada.

Según explicó Marino, su proyecto pretende cubrir un área de 1.600 millas náuticas, que puede alcanzar hasta 4.500 metros de profundidad, con un vehículo autónomo subacuático. Además, detalló que la operación podría demandar entre tres y cuatro semanas para su puesta en marcha -ya que sus equipos deben ser traídos desde Europa- y duraría unos 100 días, con un costo cercano a los 3,8 millones de dólares.

domingo, 8 de abril de 2018

Alternativas para la fuerza de submarinos de la Armada Argentina

(Nuestro Mar) - Pasaron ya poco más de cuatro meses desde que la tragedia del ARA San Juan sacudiera las noticias locales e internacionales y abriera el debate nacional. Reparación de las unidades ARA Santa Fe y ARA Santa Cruz. Alternativas de mini submarinos rusos.
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Dentro de las flotas de submarinos más poderosas de América Latina, la Armada Argentina solía ostentar un puesto acomodado, pero claro, de eso ya paso mucho tiempo. En la actualidad, su proyección es casi nula, y es que es de común conocimiento que su flota de submarinos dista de ser la ideal.

Pasaron ya poco más de cuatro meses desde que la tragedia del ARA San Juan sacudiera las noticias locales e internacionales y abriera el debate nacional sobre el estado general de las Fuerzas Armadas de nuestro país. A pesar de los esfuerzos colaborativos entre la propia Armada Argentina y la coalición internacional de búsqueda, poco se ha podido esclarecer sobre el evento del 15 de noviembre del 2017.

Pero la pérdida del ARA San Juan es sólo la punta del iceberg de un problema aún mayor, y es la incapacidad del Estado para hacer frente a los problemas de la soberanía marítima, puesto que es la primera vez en la historia del Comando de la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina, que la misma cuenta sin el apoyo de submarinos.

El comando de la Fuerza de Submarinos posee cero unidades operativas, dado que las dos unidades restantes, el ARA Santa Cruz y el ARA Salta, no se encuentran en servicio. Alejados del agua, el ARA Salta se encuentra ya muy desgastado y sin baterías, y el ARA Santa Cruz esperando en un astillero para extender su vida útil.

El debate central surge de la cuestión sobre si se le buscará o no reemplazo al ARA San Juan, y de ser así, si se perseguirá resucitar algunos de los submarinos que quedaron abandonados del proyecto de re equipamiento naval de la década del 70 o si por consiguiente se procederá a adquirir uno nuevo.

Entre los submarinos que quedaron abandonados luego de la cancelación del proyecto en los 90, el más potable de ser recuperado podría ser, tal vez, el ARA Santa Fe (S-43) que habría alcanzado un grado de avance en su producción de hasta un 75%. Sin embargo, habría que evaluar el estado del mismo y la perspectiva de finalizar su construcción, además del costo millonario, (se estima podría rondar los 60 millones de dólares).

En ese caso, también se podría acelerar la reparación del ARA Santa Cruz, que todavía espera por su reparación de media vida. Aunque claro, todo depende del estado real de los submarinos y evaluar el costo- beneficio de llevar a cabo dichos proyectos.

La realidad es que luego del proyecto de re equipamiento naval puesto en marcha en los años 70, nunca más se volvió a abordar tal ambición.

Tanteando otras alternativas

Por otro lado, tenemos el reciente anuncio de la empresa rusa Rosoboronexport que ha comenzado, desde enero, la promoción de sus minisubmarinos para el mercado latinoamericano. En este caso, se podría considerar la adquisición de este tipo de minisubmarinos que bien podrían adaptarse a las necesidades de defensa marítima de la Nación.

La venta de mini submarinos rusos se considera un mercado en expansión con gran proyección para los próximos cinco años. La empresa afirmó que tiene varios interesados en África, el sudeste asiático, Medio Oriente e incluso en América Latina.

La compañía ofrece a asimismo la posibilidad de realizar diseños exclusivos para cubrir en su totalidad las necesidades de cada cliente, con la posibilidad de realizar a los modelos originales, hasta 10 modificaciones.

Los mini submarinos funcionan como una versión reducida de los submarinos convencionales y fueron diseñados y creados para operar en situación de conflicto. El objetivo de la construcción de dicho prototipo surgió de la importancia que había adquirido en su momento el desplazamiento en zonas de conflictos los submarinos, y por ende se pensó en crear mini submarinos que fuesen más veloces y dinámicos y por consecuencia, más eficaces para el control oceánico y el patrullaje, resultando en una mayor capacidad de factor sorpresa para el enemigo.

Su uso en conflictos bélicos disminuyo notoriamente finalizada la Segunda Guerra Mundial, dada la naturaleza misma de los conflictos actuales, sin embargo estos mini submarinos no han perdido su protagonismo.

Hoy los mini submarinos poseen un alto carácter preventivo con tareas destinadas al patrullaje, vigilancia de puertos, misiones de búsqueda, e incluso la exploración oceánica con fines científicos.

Los mini submarinos proporcionados por Rosoboronexport, cuentan con un desplazamiento de entre 130 a 1000 toneladas, y están diseñados para desenvolverse en diversas tareas de carácter militar o científico. Entre ellas, se encuentra las tareas básicas de defensa de la frontera marítima mediante el patrullaje, tareas de reconocimiento en áreas designadas o reconocimiento electrónico. Tareas de exploración oceánica con fines científicos, establecimiento de barreras mineras, desembarque de grupos de reconocimiento y sabotaje, evacuación de personas en caso de conflictos.

Asimismo, los minisubmarinos se encuentran equipados con armamento como torpedos y minas, y pueden incluso equiparse con misiles de crucero con el objetivo de neutralizar fuerzas enemigas, destruir barcos de superficie o submarinos hostiles, o realizar ataques a objetivos costeros.

La propuesta es interesante y podría suponer una solución a la falta de unidades operativas dentro del Comando de la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina.

Sea la recuperación del ARA Santa Fe o la adquisición de nuevos mini submarinos rusos, habrá que brindar alternativas y soluciones al vacío que dejó el siniestro del ARA San Juan, y proponer respuestas válidas y susceptibles de ser llevadas a cabo para la protección del vasto territorio marítimo que ostenta la Argentina. (JENNIFER OLIVERA - ZONA MILITAR)

viernes, 6 de abril de 2018

Encontraron una radiobaliza que podría pertenecer al submarino ARA San Juan

El submarino ARA San Juan desapareció el 15 de noviembre de 2017 en alta mar cuando cubría el trayecto entre las ciudades de Ushuaia y Mar del Plata(Perfil.com) - El descubrimiento había sido mencionado en un audio viralizado. Pertenecería al buque desaparecido desde el 15 de noviembre pasado.

El submarino ARA San Juan desapareció el 15 de noviembre de 2017 en alta mar cuando cubría el trayecto entre las ciudades de Ushuaia y Mar del Plata Foto:NA 

El submarino ARA San Juan desapareció el 15 de noviembre de 2017. Apenas siete días después de que se perdiera su rastro, comenzó a circular un audio en redes sociales, en el que se informaba sobre el hallazgo de “una boya triangular con radiobaliza y cable de acero adosado al fondo”. En ese momento, la Armada Argentina negó que la supuesta comunicación entre el destructor “Almirante Brown” (Meko 360) y la corbeta “Spiro” (Meko 140) fuera verdadera. Sin embargo un nuevo hallazgo podría confirmar su veracidad.

En la serie de allanamientos ordenados por Marta Yáñez, jueza a cargo de la causa, a la Base Naval Mar del Plata y en Puerto Belgrano, se encontró un documento que abre una nueva línea investigativa en el caso: una anotación en el libro de guardia que coincide con los datos vertidos en el audio.

El documento hace referencia al hallazgo de una radiobaliza, elemento que se usa solo en situación de emergencia para requerir ayuda y establecer posición satelital, según publica el periodista Bruno Yacono en el sitio de noticias TN. "Encontrado boyarín rojo con radiobaliza y cable conectado al fondo N° 9448588-1 Lote 170706”, indica la anotación. “N° 25 escrito en grande con marcador rojo”, completa.

En el papel se describe la posición de la boya: 42° 24,6 S O58° 19,7 W. El mismo lleva la firma de Mario Ramón Polo, suboficial primero de comunicaciones, Ricardo Sebastián Díaz, cabo principal de comunicaciones y el Capitán de Corbeta, Julio César Correa.  Este hecho deja en manifiesto que la información fue enviada al Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (COAA).

La magistrada pidió en febrero a la base de Puerto Belgrano que otorgue información sobre el hallazgo de la radiobaliza. Asimismo, solicitó conocer quiénes fueron los oficiales a cargo de los buques que dieron con la boya y en qué lugar se encuentra actualmente el elemento rescatado del mar, además de saber cómo se llegó a la conclusión de que no pertenecía al ARA San Juan.

Por tanto, si la radiobaliza no coincide con la del submarino, la Armada Argentina tendrá que verificar el número de serie e informar a qué buque corresponde. Ante la falta de respuestas de la fuerza naval, Yáñez volvió a pedir la solicitud.

El mencionado medio completa que fuentes de la Armada cruzan versiones sobre la aparición de la radiobaliza. "Fue descartada", señaló un alto mando que advierte a su vez que la rescatada del agua coincide con la que portaba el ARA San Juan.

Esta noticia se produce a pocos días de que el último buque ruso que buscaba al ARA San Juan, diera por concluida su tarea y regrese a su país de origen. Con la partida del barco de la Federación Rusa, de 108 metros de largo y 17 de ancho, también se deja de contar con su vehículo operado remotamente (ROV) de exploración subacuática.

miércoles, 4 de abril de 2018

El agente de inteligencia naval que mandaron a morir al mar

Por Mauro Federico - Subdirector periodístico Ámbito Financiero
La historia del cabo principal Enrique Damián Castillo evidencia el nivel de improvisación de la Armada. Un documento confidencial revela la temeraria misión encomendada al ARA San Juan antes de su desaparición.
Inexperto. Al cabo principal Enrique Castillo (primero a la izquierda) lo enviaron a una misión muy riesgosa sin la debida preparación. Como a otros tripulantes del ARA San Juan, en la última travesía le asignaron una cucheta improvisada debajo de los torpedos del submarino.
Inexperto. Al cabo principal Enrique Castillo (primero a la izquierda) lo enviaron a una misión muy riesgosa sin la debida preparación. Como a otros tripulantes del ARA San Juan, en la última travesía le asignaron una cucheta improvisada debajo de los torpedos del submarino.

"Oreja de goma" les dicen en la Marina a los agentes que reportan al servicio de inteligencia naval. La tarea del cabo principal de la Armada Argentina Enrique Damián Castillo lo había condenado a portar ese incómodo apodo, pero nada opacaba su orgullo por ser parte integrante de la fuerza a la que había ingresado en febrero de 2004, con apenas 22 años. Desde el pasado 15 de noviembre, Castillo es uno de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan desaparecido en el Mar Argentino mientras efectuaba una derrota aún indeterminada entre el austral Puerto de Ushuaia y la base naval de Mar del Plata. Sin embargo, no era un tripulante más. 

El suboficial era el único miembro de la tripulación que no contaba con la debida preparación para efectuar una misión submarina, ya que fue convocado "de apuro" con un mandato específico de sus superiores: realizar tareas de inteligencia para establecer la localización e identificación de buques que pudieran encontrarse violando normativas internacionales en aguas argentinas. "No sabía ni siquiera colocarse el traje de escape especial que utilizan los submarinistas, lo mandaron a una muerte segura", sostuvo uno de los letrados patrocinantes de su familia en diálogo con Ámbito Financiero. En ese sentido, los abogados analizan la posibilidad de demandar al Estado por "homicidio culposo", ya que -entienden- a Castillo "le encomendaron una tarea para la que claramente no se encontraba preparado". Y es sabido que en la organización militar, un subordinado no puede negarse a cumplir con las órdenes que imparte la superioridad.

Confidencial. Documentos secretos de la Armada fechados en octubre de 2017 dejan constancia de la misión encomendada al submarino ARA San Juan durante su derrota entre el puerto de Ushuaia y la base naval de Mar del Plata: localizar e identificar buques que incumplieran con las leyes, bajo un protocolo de "elevada alerta".

Top secret

Dos documentos "confidenciales" de la Armada Argentina fechados el 8 de octubre de 2017, que llevan la firma del jefe del Estado Mayor del comando de submarinos, capitán de navío Héctor Aníbal Alonso, a los que este diario accedió en exclusiva, confirman lo que públicamente la fuerza negó primero y ocultó después, incluso al ministro de Defensa, Oscar Aguad: que el ARA San Juan se encontraba cumpliendo tareas de "localización e identificación" de naves que pudieran encontrarse en la zona patrullada, bajo un estricto protocolo a implementarse con un "elevado estado de alerta". Así consta en las "órdenes de operaciones del comando de la fuerza de submarinos número 4/17 C", en las que se explicitan los objetivos de la operación: "Aumentar los niveles de adiestramiento específico del ARA San Juan e incrementar el nivel de adiestramiento integrado mediante la ejecución de un ejercicio de ataque submarino a un núcleo cortinado" y "contribuir al control del mar mediante la ejecución de operaciones de vigilancia y control". Entre las instrucciones específicas, las órdenes no dejan lugar a dudas sobre el objetivo principal de la misión: "Detectar e identificar objetivos tales como buques frigoríficos, logísticos, petroleros, de investigación, pesqueros y registrar su actividad durante los diez días que durará la misión".
Falta de experiencia

Un viejo dicho de la Marina sostiene que la fuerza se divide entre submarinistas y el resto. El perfil de estos particulares soldados del mar debe ser especial en cuanto a su temple, preparación psicológica para el ámbito cerrado, pequeño y de convivencia. No se trata de un oficio sencillo. Requiere de entrenamientos muy específicos, como por ejemplo el requerido para los casos de escape. Esa práctica se efectúa periódicamente porque requiere de mucha precisión y destreza. Según testimonios que obran en la causa investigada por el juzgado federal de Caleta Olivia, "si un tripulante no fuera submarinista -como el caso de Castillo, que era personal de Inteligencia-, se les realiza un adiestramiento previo muy intensivo que el cabo principal NO TUVO". De acuerdo con el relato suministrado por varios testigos, el suboficial que permanece desaparecido junto a los otros 43 tripulantes del ARA San Juan "ni siquiera sabía colocarse el traje especial que se utiliza en caso de emergencia, que tiene un sistema especial de presurización que le permite salir a flote". El último simulacro de escape que hicieron los tripulantes del submarino de cuyo paradero nada se sabe desde el 15 de noviembre de 2017 fue a mediados de 2016, con la división de buzos tácticos de la Armada.

Tras evaluar la información obrante en la causa, los abogados de familiares de los tripulantes del submarino sostuvieron que la Armada "ocultó pruebas y distrajo la investigación" y solicitaron a la Justicia que investigue por "falso testimonio" a varios testigos e impute de manera directa a la fuerza por "negligencia en la puesta en marcha del protocolo de búsqueda" y "encubrimiento" de las verdaderas razones de la desaparición. "Estamos convencidos de que algo huele mal en la Armada", sostuvo Valeria Carreras, quien junto con Fernando Burlando patrocina a esposas e hijos de casi un tercio de los tripulantes de la nave desaparecida.

martes, 3 de abril de 2018

Submarino San Juan: sigue la crisis en la Armada y se fueron dos almirantes más

Ffamiliares ex combatientes son recibidos por Mauricio Macri en la quinta presidencial Olivos. Al lado el ministro Aguadfoto MARCELO CARROLLPor Daniel Santoro - Clarin.com
El Gobierno retrasa su decisión sobre un sumario interno clave que mantiene en vilo la pelea en la fuerza.


Familiares ex combatientes son recibidos por Mauricio Macri en la quinta presidencial Olivos. Al lado el ministro Aguad foto MARCELO CARROLL

El Gobierno retrasa una definición sobre un polémico sumario interno que ya provocó la suspensión o retiro de siete almirantes de la Armada por la crisis que provocó la desaparición del submarino San Juan. El ministro de Defensa, Oscar Aguad, tenía previsto decidir a principios de marzo si anulaba o ratificaba el sumario que abrió el ex jefe de la Armada, almirante (RE) Marcelo Srur pero, hasta ayer, “no había decisión tomada”, afirmó un vocero del Gobierno. En este sumario, Srur responsabilizó a los comandantes de Adiestramiento y Alistamiento Naval, almirante Luis López Mazzeo y de submarinos, capitán Claudio Villamide, de “arriesgar la tropa” y “negligencia” por haber permitido partir al San Juan que, según su criterio, “no estaba en condiciones de navegar” y los suspendió a principios de diciembre. Pero unos días después, el 14 de diciembre, Aguad echó a Srur porque, al principio de la crisis, había afirmado al presidente Mauricio Macri que el San Juan “estaba en condiciones de navegar”.

La semana pasada, la comisión investigadora del Congreso citó a declarar para el 17 de abril a Aguad, mientras un sector de los familiares le abrió una causa penal, medidas que seguramente tienen que ver con el retraso de la decisión clave. Mientras tanto, dos nuevos documentos reservados de la Armada muestran que el submarino San Juan “tenía operativos los dos periscopios”, el de observación y el del ataque, en contra de lo que sostiene el polémico sumario de Srur. En un parte diario López Mazzeo o informó a Srur y al ministerio de Defensa el 20 de octubre pasado que un periscopio “estaba en reparaciones por diez días”. El periscopio fue cambiado unos días después y el submarino volvió a navegar. Mientras tanto, fuentes judiciales llamaron la atención porque Srur hizo poner a un defensor militar como oficialmente sumariante para el documento que mantiene “caliente” la interna de la Armada. En otro documento “confidencial” del 29 de noviembre del año pasado, unos días antes del sumario, se decidió incorporar al capitán de fragata auditor Gabriel Piscicelli como oficial instructor del sumario que llevó a la suspensión de aquellos dos altos oficiales de la fuerza.

Paralelamente, se espera para fin de mes el informe de la comisión investigadora, que integra en forma ad honoren el capitán de navío retirado Jorge R. Bergallo (padre de una de las víctimas del San Juan) y los submarinistas Adolfo Trama y Alejandro Kelly. El mes pasado, en una conferencia que dio en la Universidad de Belgrano, Bergallo afirmó que el San Juan “tal vez no estaba como para ir a la guerra, pero para las misiones que debía desarrollar su seguridad no estaba amenazada”. Y la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yañez, espera el informe de esa comisión investigadora antes de seguir avanzando en el caso del naufragio del San Juan.

La crisis del San Juan ya llevó la renuncia del ex jefe de la base de Mar del Plata contraalmirante Gabriel González, del jefe de la avión naval contraalmirante Gustavo Vignale, el jefe de la flota, contraalmirante Rafael Prieto y de la infantería de Marina contraalmirante Bernardo Noziglia. Ahora se sumaron a la salida los altos oficiales “Malcchiodi y Cisneros”. Y recientemente fueron pasados a retiro los “contralmirantes Arbizu y Larosa”. En definitiva, será difícil llegara a determinar la causa del naufragio si no se encuentran los restos del San Juan y ayer se retiró de la búsqueda el buque ruso

Se fue el último buque internacional que buscaba al submarino ARA San Juan

(Perfil.com) - Por orden de Vladimir Putin, la embarcación rusa Yantar abandonó la búsqueda de la nave argentina, desaparecida hace cuatro meses con 44 tripulantes a bordo.
El buque oceonográfico ruso Yantar seguirá con la cooperación al menos hasta marzo.
Foto:Marcelo Aballay 
El buque oceanográfico ruso "Yantar" dio por concluida su participación en la búsqueda del submarino ARA San Juan, desaparecido el 15 de noviembre del año pasado, y abandonó la zona de rastrillaje subacuático. La noticia fue comunicada por la Armada a los familiares de los 44 tripulantes junto con el parte diario entregado en la Base Naval marplatense este lunes.

La nave era la última embarcación internacional que aún formaba parte de los operativos de búsqueda, a los que se había sumado en la última semana de noviembre. En el operativo solo queda navegando una nave argentina, el ARA Islas Argentinas.

Según consignó Todo Noticias, el encargado de darles la noticia fue el jefe de la Base Naval de Mar del Plata, Gabriel Atis. Según el cónsul honorario de la Federación Rusa, Jorge Kuznetzov, la decisión de retirar el buque fue del gobierno de Vladimir Putin, aunque no detalló los motivos.

Con la partida del barco de la Federación Rusa, de 108 metros de largo y 17 de ancho, también se deja de contar con su vehículo operado remotamente (ROV) de exploración subacuática.

"Es una locura. En verdad lo veníamos previendo, ya en diciembre lo dijimos. Si se retiran los rusos estamos al horno. El Presidente tiene que agilizar los trámites, quedó demostrado que la recompensa que ofrece el Gobierno a nadie le interesa, porque no se presentó ni una sola compañía", aseveró Claudio Sandoval, tío de uno de los submarinistas.

El "Yantar" tiene previsto cargar combustible en las próximas horas en Montevideo y luego completará su reabastecimiento en Buenos Aires, pero ya no regresará al área de rastrillaje donde se sigue buscando al submarino desaparecido con 44 tripulantes a bordo.

sábado, 31 de marzo de 2018

Con la vuelta del minisubmarino ruso, refuerzan la búsqueda del ARA San Juan

Por Gabriel Bermúdez - Clarin.com - Estuvo en reparaciones casi dos meses. Se sumará a los dos buques que siguen con el rastrillaje en el mar.
Resultado de imagen para sumergible ruso Pantera Plus
Después de casi dos meses, la ayuda extranjera para buscar al ARA San Juan sumará un nuevo aporte a la Armada argentina, que coordina su búsqueda desde que desapareció el 15 de noviembre. Este fin de semana el sumergible ruso Pantera Plus -operado en forma remota- se reincorporará a la tarea que dejó por razones técnicas a comienzos de febrero.

Se acoplará a las dos únicas naves que vienen participando del operativo: el buque oceanográfico Yantar, que también pertenece a la Federación Rusa y el destructor La Argentina, de la Armada nacional.

Este refuerzo de las operaciones para dar con el submarino llega días después de que familiares de la tripulación exigieran, ante la comisión investigadora creada en el Congreso, que el Gobierno contrate a la empresa venezolana Sistemas Electrónicos Acuáticos para sumarla al operativo. En ese encuentro hubo críticas al plan de la Armada para hallarlo y que coordina el Comando de Operaciones de Adiestramiento y Alistamiento desde la base de Puerto Belgrano.

Allí se encontraba, desde el fin de semana del 10 de febrero, el ROV (Vehículo Operado Remotamente, en inglés) con su tripulación de nueve efectivos que viaja a bordo del aviso ARA Islas Malvinas. En aquel momento, se supo que el ingreso a Puerto Belgrano se debía a que el minisubmarino ruso iba a ser sometido a arreglos, pero luego la Armada confirmó que el aviso también precisaba reparaciones, por lo que debió acceder a uno de los diques del arsenal naval, donde se realizan esas tareas. Los trabajos demandaron tres semanas de labor y el Islas Malvinas dejó el dique de carena el jueves 22.

La puesta a punto del Pantera Plus sumó una demora inesperada, debido a que los repuestos requeridos por Rusia debían llegar desde el Reino Unido. El conflicto diplomático entre Londres y Moscú, a raíz del caso del ex espía ruso envenenado en Salisbury, retrasó el pedido, según pudo saber Clarín. Tras una semana de alistamiento, finalmente el aviso y el ROV lograron zarpar, aunque, a minutos de salir, el motor del Islas Malvinas sufrió una avería, finalmente reparada, lo que demoró unas horas su reincorporación al operativo coordinado por el COAA.

La tarea del Pantera Plus, que puede bajar hasta 1.000 metros, consiste en verificar con una cámara si los contactos que detectan los sonares de los buques tienen alguna relación con el submarino. Con ese objetivo, el ROV es introducido al mar entro de una estructura de acero de la cual es liberado, al alcanzar la profundidad operativa. A partir de ese momento, un cable de 200 metros lo mantiene conectado al recinto, con el cual será subido nuevamente al aviso, al terminar la misión. Las imágenes que el ROV recoge sobre el lecho marino viajan a través de ese cable y son vistas en tiempo real dentro una sala especial montada sobre la cubierta del Islas Malvinas.

Sin la ayuda rusa, no habría forma de comprobar sobre el lecho marino si los indicios que aparecen en los radares y sonares multihaz o de barrido lateral de los buques asignados al operativo se relacionan con el San Juan. Hasta el momento, esa tarea estaba a cargo solo del Yantar, que entre el 10 y el 20 de este mes debió dejar la zona de búsqueda para reaprovisionarse de víveres y combustible en Buenos Aires y Montevideo.

Paralelamente, una jueza de Caleta Olivia avanza en la investigación de las responsabilidades sobre la desaparición del submarino. En tanto que en los tribunales federales de la Capital Federal, el juez Luis Rodríguez debe definir si hay motivo para abrir un expediente contra el ministro de Defensa, Oscar Aguad, por presunto “encubrimiento” y “abandono de persona”, como denunció el padre de un tripulante del ARA San Juan.

jueves, 22 de marzo de 2018

ARA San Juan: un buque ruso retoma la búsqueda del submarino

Por Gabriel Bermúdez - Clarin.com - Es la nave oceanográfica Yantar. Los otros cambios en el operativo.
El buque ruso Yantar, en el puerto porteño en diciembre pasado.
El buque ruso Yantar, en el puerto porteño en diciembre pasado.

Tras diez días de ausencia de la zona de operaciones, este martes se reincorpora el buque oceanográfico Yantar a la búsqueda del submarino ARA San Juan, desaparecido hace 126 días en el Océano Atlántico. Según informó la Armada a Clarín, la nave de la marina rusa tiene previsto verificar sobre el lecho marino un contacto detectado por el destructor ARA Sarandí, el único barco presente en el área desde la semana pasada.

En las últimas horas, este buque de la Armada argentina comenzó su regreso a Puerto Belgrano, barriendo el camino que debería haber llevado el submarino, hacia Mar del Plata, aquel 15 de noviembre, cuando se perdió todo contacto.

En reemplazo del Sarandí, hoy zarpará desde la base ubicada frente a la ciudad de Punta Alta, el destructor ARA La Argentina. Mientras tanto, en el dique seco del Arsenal Naval de Puerto Belgrano, culminan las tareas de reparación del ARA Islas Malvinas, que ingresó hace tres semanas a ese apostadero.

De acuerdo a fuentes de la Armada, el buque estaría en condiciones este miércoles de dejar ese sitio y alistarse para retornar en los próximos días hacia la zona de rastrillaje, fijada por el Comando de Operaciones de Adiestramiento y Alistamiento (COAA). A bordo del Islas Malvinas, viajará el ROV Pantera Plus que, con su tripulación de nueve personas también de la marina rusa, permite verificar contactos ubicados hasta 1.000 metros de profundidad.

"El alistamiento final del aviso Islas Malvinas y el Pantera Plus, para retornar a la zona de búsqueda, dependerá de la llegada de repuestos que la Armada rusa requirió a Gran Bretaña y que se encontraba demorada por el incidente diplomático entre Londres y Moscú, a raíz del caso del ex espía ruso envenenado", según le confiaron desde la Armada al grupo de familiares del San Juan.

Mientras tanto, los familiares de la tripulación del San Juan insisten con su pedido a la Armada para que amplíe la zona de búsqueda del submarino. A solicitud de ese grupo, en las últimas semanas, los buques que participan del operativo estuvieron rastrillando sectores ubicados al norte del área fijada por el COAA en base al lugar donde se habría producido el "evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear" que, según la Armada, habría afectado al San Juan.

De acuerdo a los familiares, antes de que se contara con ese dato aportado por la Organización de Control de Pruebas Nucleares (CTBO, por su sigla en inglés), con sede en Viena, hubo indicios sobre la presencia del submarino que no pudieron verificarse, debido a que aún no había llegado la ayuda rusa y norteamericana. Lo que piden es que ahora las acciones de rastrillaje se focalicen en esos contactos, detectados la semana posterior a la desaparición del submarino y que, aseguran, nunca fueron verificados.

lunes, 19 de marzo de 2018

ARA San Juan: un documento de la Armada revela que habría pasado cerca de las Islas Malvinas

Submarino ARA San Juan.Foto archivo Clarín
El documento confidencial fue presentado por Marcos Peña durante su exposición en Diputados



Submarino ARA San Juan. Foto archivo Clarín

El jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, dio el último miércoles su informe de gestión ante la Cámara de Diputados. Y entre las casi mil preguntas realizadas por los diputados nacionales de todos los signos políticos, una permitió conocer más información sobre el submarino ARA San Juan, desaparecido el 15 de noviembre de 2017.

Ese día, Peña informó a los diputados que el submarino tenía como tarea secundaria la de monitorear a buques y aeronaves de las Islas Malvinas. Y entregó un informe confidencial de la Armada Argentina con coordenadas que indicarían que el ARA San Juan pudo haber estado a pocos kilómetros de Malvinas.

La respuesta a la pregunta 456 del informe 108, que la Jefatura de Gabinete envió a la Cámara de Diputados, informaba que el objetivo primario del ARA San Juan "era la localización, identificación, registro fotográfico/fílmico de buques frigoríficos, logísticos, petroleros, buques de investigación de otras banderas, etc., que se encontraran realizando alijo con un buque pesquero".

Y continúa: "Como objetivos materiales secundarios de esta actividad se establecieron buques y aeronaves que operan desde las Islas Malvinas. Ello con el propósito de verificar el cumplimento de los convenios suscriptos por ambos países, en cuanto a la obligación de informar los movimientos de unidades en zonas particulares", según reconstruye hoy el diario La Nación.

De esta información, se puede inferir que el submarino estaba monitoreando las embarcaciones y aeronaves de Malvinas, algo que había sido negado por la Armada y el Ministerio de Defensa que comanda Oscar Aguad .

Además, en el informe de Marcos Peña figura la Orden de Operaciones (OP) COFS N° 04/17 "C" que detalla la misión completa del ARA San Juan.

Allí, en un informe de 8 páginas y con fecha de octubre de 2017, aparece una enmienda manuscrita que lleva la firma del Capitán de Fragata, Hugo Miguel Correa, Jefe de Operaciones y Guerra Acústica del Comando de la Fuerza de Submarinos de la Armada, donde se modificaba una de las cinco Áreas de Operaciones del ARA San Juan y que bautizaron como Alejandra: las otras cuatro zonas se llamaban: Alessia, Esperanza, Milagros y Juliana.

De acuerdo a esas coordenadas, el lugar indicado para que opere el submarino es la costa de la isla Soledad, en Malvinas, cerca de Puerto Argentino. Otra coordenada - en 52° 20' S 57° 57' W-, la ubicación del submarino ARA San Juan es tan solo unos 30 kilómetros más arriba, siempre en las cercanías de las Islas Malvinas.

Fuente: https://www.clarin.com/politica/documento-armada-revela-ara-san-juan-pasado-cerca-islas-malvinas_0_r1DVdX6FG.html
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