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martes, 12 de diciembre de 2017

Europa da pasos hacia una Defensa común

Por Idafe Martín - Clarin.com
Europa no tiene un Ejército común pero hay proyectos de compra de armamento y operaciones militares conjuntas fuera de Europa.
Europa da pasos hacia una Defensa común
Europa se une para defender su continente de posibles amenazas.

Las pulsiones aislacionistas de las dos grandes potencias anglosajonas están reforzando la unidad europea. Las dudas que genera en la Unión Europea el compromiso de la Administración de Donald Trump con la OTAN y la salida británica de la UE están uniendo a los europeos y generando consensos políticos que hace unos pocos años eran una quimera. Hasta el punto de alcanzar sectores que los gobiernos nacionales guardaron celosamente durante decenios entre sus competencias exclusivas.

Veinticinco de los 28 países del bloque (se quedan fuera Malta, Dinamarca y el Reino Unido) dieron ayer el visto bueno por primera vez en las más de seis décadas de la UE a la creación de una "cooperación permanente estructurada" (PESCO, en sus siglas en inglés), que permitirá, a partir de 17 proyectos iniciales, ir poniendo los pilares de una futura defensa común del bloque en paralelo a la pertenencia a la OTAN de la mayoría de los países de la UE.

Europa no tiene un Ejército común ni lo tendrá en las próximas décadas, pero va haciendo camino. Los 25 gobiernos comprometidos con la PESCO tienen 20 compromisos de política de defensa que deben llevarles a mejorar la coherencia entre sus Fuerzas Armadas, a compartir el desarrollo y compra de armamento y a poner en marcha operaciones militares conjuntas fuera de Europa.
Europa da pasos hacia una Defensa común
Uno de los proyectos es entrenar unidades para operaciones fuera de Europa.

En los pasillos de las instituciones europeas y entre los expertos, la PESCO se conoce como “la bella durmiente”, porque se propuso hace 16 años pero había pasado más de tres lustros como un conjunto de papeles en un cajón. El Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aplaudió ayer “los pasos operativos que han dado los Estados miembros para sentar los fundamentales de la Unión de la Defensa europea. Nuestra seguridad no puede ser sub contratada”.

El Brexit y la llegada de Trump le dieron nuevos colores y los gobiernos europeos aceleraron después de que la Comisión Europea resucitara el proyecto el pasado junio y le añadiera un "Fondo Europeo de Defensa" que estará dotado en principio con 5.500 millones de euros, dividido en una parte para innovación y otra para armamento. Bruselas entraba así en un territorio que nunca había tocado, el de las armas.
Europa da pasos hacia una Defensa común
La firma de la PESCO (Protocolo de adhesión a la cooperación estructurada permanente) por 25 países de la UE.

Europa mira al mapa y ve cada vez más riesgos. El terrorismo yihadista, que se combate en casa principalmente con medios policiales pero fuera con medios militares, se extiende por Oriente Medio, el norte de África y el Sahel. Al este del continente, Rusia parece, al menos desde 2014 y su intervención militar en Ucrania, una potencia beligerante y enemiga. Al Oeste, una administración estadounidense de la que no se sabe qué esperar ni cómo reaccionará ante cada crisis siguiente los impulsos de Donald Trump.

Los gobiernos europeos participantes deben presentar este mes como muy tarde sus “compromisos vinculantes” y sus “planes nacionales” de Defensa. Entre ellos está el aumento del gasto militar paulatinamente hasta que todos alcancen al menos el 2% del PBI. Los miembros de la OTAN también deben lograr ese nivel de gasto antes de 2025.
Europa da pasos hacia una Defensa común
No en un futuro cercano, pero tal vez en algún momento Europa tenga un ejército conjunto.

Los compromisos incluyen que al menos el 2% del gasto total en Defensa vaya a I+D militar y que el 20% sea para inversión en material militar. También a participar en proyectos conjuntos de desarrollo de capacidades militares y en más misiones y ejercicios de entrenamiento. Los planes que presenten los gobiernos serán revisados cada año para verificar su cumplimiento.

La PESCO nace con 17 proyectos concretos a los que cada gobierno podrá sumarse voluntariamente. Entre ellos, según un listado que cita el diario Expansión, la creación de estructuras de mando conjuntas, la creación de un centro para misiones de entrenamiento, unidades médicas militares conjuntas, una red de centros logísticos militares por todo el territorio europeo, desarrollo de drones militares, instrumentos semiautónomos marítimos contra minas y hasta de vehículos de asalto anfibio.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Armada: primer alejamiento de un almirante por el ARA San Juan

Resultado de imagen para ARA San Juan + base mar del plataPor Edgardo Aguilera - Ambito.com
Fue relevado de su cargo el contraalmirante Gabriel González. Era el comandante del Área Naval Atlántica a cargo de toda la operación y control en el mar. Había sido anticipado por este diario.

El contraalmirante Gabriel González fue relevado ayer del cargo de Comandante del Área Naval Atlántica que tiene asiento en Mar del Plata. Es la máxima autoridad con responsabilidad en "optimizar las funciones de control del mar y entender en todo lo relativo a intereses marítimos". De él dependen los buques que se encargan del patrullado en el Atlántico sur. En esencia el resguardo de los recursos marítimos y el control del espacio soberano. No así de los submarinos, unidades que pertenecen al Comando de la Fuerza de Submarinos. El capitán de navío Gabriel Attis fue designado en su reemplazo, es submarinista, estuvo hasta ahora en Comodoro Rivadavia en las operaciones de coordinación con los medios de búsqueda extranjeros que llevaron los navíos Sophie Sien y Skandi Patagonia. 

El alejamiento del contralmirante González fue anticipado por Ámbito Financiero el 21 de noviembre. El marino pidió su pase a retiro el 19 de noviembre y fue aceptado por el jefe naval, almirante Marcelo Srur pero se había convenido que permanecería hasta el fin de las operaciones de búsqueda del ARA San Juan. El cambio de fecha respondería a una necesidad del titular de la Armada de blindar las actividades en la Base Naval de Mar del Plata, foco del caso San Juan, con especialistas en submarinos. 

El contralmirante González pagó con su salida una controversia informativa que sostuvo con el ministro de Defensa, Oscar Aguad. Había sido uno de los primeros uniformados en hablar con la prensa y asistir a los familiares de los 44 tripulantes del submarino Ara San Juan. Es cierto que tenía un lenguaje directo y duro que en momentos de tensión emocional podría no gustar, no usaba eufemismos en la descripción de los hechos. 

El tuit del ministro Oscar Aguad del 18 de noviembre cuenta de siete intentos de llamadas satelitales desde el San Juan que se comprobaron inexistentes; fue el detonante de la salida de González. El desacierto de Aguad en comunicar un dato no verificado que alentó la esperanza de los familiares fue puesto en evidencia ése mismo día en una declaración pública del contralmirante González. "Se están analizando las llamadas, pero no tenemos clara evidencia de que hayan provenido de esa unidad, se está tratando de determinar que hayan provenido del submarino y que no hayan sido llamadas entrantes al submarino" afirmó. La molestia de Aguad se hizo sentir. El apartamiento de González se leerá como la primer baja de una crisis interna aunque en rigor se trata de un pedido voluntario para no ser pato de boda de la política. El recién nombrado Attis, tiene paladar negro en las dos ramas que hoy están en el tapete, fue comandante de la Fuerza de Submarinos y jefe de Relaciones Institucionales de la Marina. 

El reemplazante no fue seleccionado al azar. Es la primera vez que un submarinista llega al Comando del Área Naval Atlántica, una señal hacia "adentro" de la marina, casi un reconocimiento a esa especialidad que fue arrinconada en Mar del Plata tras el arribo a la base de los buques de superficie, las corbetas de la Flota de Mar. También Srur busca aventar ideas políticas de reestructuración (eufemismo de desafectación o eliminación) de la capacidad submarina como consecuencia de la pérdida del San Juan. Con un submarino en reparación, el ARA Santa Cruz de la serie TR 1700, gemelo del San Juan y otro el ARA Salta con serias deficiencias operativas por su antigüedad, fue fabricado en 1974, el dilema de adquirir nuevas unidades o cerrar la Fuerza de Submarinos está a la vuelta de la esquina. 

Planes no faltan, la mudanza de los submarinos de su base fue impulsada con ahínco durante la gobernación de Daniel Scioli. Perdieron parte de la escollera donde se asentaban los tanques de combustible y estructuras logísticas. Todo para dar lugar a emprendimientos inmobiliarios vinculados a la terminal de cruceros.

martes, 5 de diciembre de 2017

The Economist y un duro artículo sobre la falta de inversión militar en la Argentina: "Despilfarro y corrupción"

(Infobae.com) - La tragedia del submarino ARA San Juan, en la que 44 marinos perdieron la vida, causó una fuerte repercusión a nivel mundial. Muestra de ello fue una nota publicada por el prestigioso semanario británico The Economist, en la que cuestionó la falta de inversión militar en la Argentina y describió cómo afecta ese hecho la defensa del territorio nacional.
Para la publicación, lo ocurrido con la embarcación "es una tragedia que llama a repensar las fuerzas armadas". En ese sentido, sostiene que el "despilfarro, la corrupción y la austeridad son plagas dentro del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea".

"La aparente tragedia generó un debate sobre el papel de los 105 mil miembros de las las fuerzas armadas de Argentina y el dinero gastado en ellas. Desde el final de la dictadura militar en 1983, un año después del intento fallido de arrebatar a la fuerza las Islas Malvinas a Gran Bretaña, los gobiernos redujeron el gasto militar". De acuerdo con los datos reflejados por el semanario, la inversión cayó del 3,5% del PIB en 1978 a menos del 1% el año pasado. "Argentina gasta una porción menor que cualquiera de sus vecinos en sus fuerzas armadas", añadió.

Señala que el Ministerio de Defensa gasta alrededor del 70% de su presupuesto en salarios y pensiones, mientras que en los Estados Unidos, solo un tercio se destina al personal. "La Argentina complica su tacañería con ineficiencia: el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea tienen bases separadas en la Antártida", ejemplificó.
El gasto militar en Sudamérica (The Economist)
El gasto militar en Sudamérica (The Economist)

En su análisis, The Economist no da lugar a eufemismos y es lapidario. Asegura que "la austeridad causa a menudo papelones". Para reflejar esta situación, recordó algunas fallas en materia de defensa. "En 2013, el destructor Santísima Trinidad se desplomó en el puerto y la marina tardó tres años en reflotarlo. En 2014, la flota submarina pasó solo 19 horas bajo el agua, mientras que en 2015, los aviones de combate Mirage no pudieron volar en días nublados debido a problemas con sus instrumentos". Incluso sostiene que el próximo año, cuando Argentina sea sede del G20, podría alquilarle aviones de combate a Brasil.

Reflejó entre varios temas los contrapuntos entre el Gobierno y la Armada en cuanto al estado del ARA San Juan y recordó cuando en 2011, después de una revisión general, la entonces presidente Cristina Kirchner declaró que el submarino estaba apto para "otros 30 años de servicio". "Sin embargo, una investigación del Ministerio de Defensa sugiere que el proceso de licitación para el contrato de reemplazo de baterías contenía "irregularidades" para favorecer a ciertos proveedores", detalló el semanario.

Señaló también que, a partir de lo ocurrido, "los argentinos saben que las fuerzas armadas necesitan una renovación, aunque no se ponen de acuerdo en cómo llevarla a cabo".

"El armamento de la era de la Guerra Fría de la Argentina está diseñado para contrarrestar amenazas convencionales que ya no existen. A pesar del ruido de sables, la señora Fernández (de Kirchner) persiguió su reclamo a las Islas Falkland (Malvinas) a través de la diplomacia. Además, Argentina está en buenos términos con sus vecinos; en 1985, Raúl Alfonsín, entonces presidente, firmó un "tratado de paz y amistad" con Chile, poniendo fin a una larga disputa fronteriza. También el riesgo de conflicto con Brasil se redujo con la creación de Mercosur", agregó.

En ese sentido, la publicación asegura que "la mayoría de los expertos en defensa coinciden en que Argentina, el octavo país más grande del mundo en cuanto al territorio, necesita aviones de combate, barcos y submarinos para disuadir a posibles enemigos". "Las fuerzas armadas también deben lidiar con el tráfico de drogas, el terrorismo y la pesca ilegal. Eso requeriría un cambio en la ley", aseveró.

Para el periódico, expandir el papel de las fuerzas armadas "podría requerir un gasto más alto de lo que el Gobierno puede pagar". Remarca que está tratando de reducir el déficit fiscal, que fue del 4,6% del PBI el año pasado antes del pago los vencimientos de la deuda. "La búsqueda del San Juan continúa. La búsqueda de una estrategia militar y las fuerzas armadas para igualarla llevará más tiempo", finalizó.

domingo, 3 de diciembre de 2017

El plan secreto que iba a dotar al ARA San Juan de propulsión nuclear

Resultado de imagen para castro madero + submarino nuclearPor Daniel Santoro - Clarin.com
En los ochenta, luego de la guerra de Malvinas, el almirante Castro Madero había tomado la decisión pero luego se frustró por falta de presupuesto.

Por esas casualidades del destino, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) después de la guerra de Malvinas había proyectado colocar un reactor nuclear en el hoy hundido submarino ARA “San Juan”. El almirante y físico nuclear Carlos Castro Madero, entonces titular de la CNEA, había tomado esa decisión luego de analizar las ventajas estratégicas que había tenido Gran Bretaña en la guerra de Malvinas, revelaron a Clarín dos científicos argentinos que trabajaron o conocieron el proyecto y pidieron no ser identificados.

El submarino nuclear británico Conqueror había hundido con torpedos convencionales al crucero General Belgrano fuera de la zona de exclusión y obligado al resto de la flota argentina a refugiarse en los puertos por lo vulnerable que era.

En secreto, Castro Madero ordenó empezar los estudios del diseño de un reactor pequeño que pudiera entrar en un submarino como el San Juan, del tipo TR-1700 de fabricación alemana y de propulsión con un motor diésel en superficie y con baterías cuando esta sumergido. La gran ventaja de los submarinos nucleares es que pueden permanecer más de 60 días bajo el agua sin subir a tomar aire o cargar baterías y recorrer grandes distancias lo que los convierte en una arma estratégica muda. El proyecto secreto era darle propulsión nuclear, no ponerle misiles nucleares al San Juan.

La cúpula de la ARA sabía que el submarino ARA San Luis había estado 39 días en operaciones durante la guerra de Malvinas pero debía subir el snorkel para tomar aire y no pudo hundir ningún buque británico porque le fallaron los torpedos y la computadora de tiro. Pese a la valentía de su tripulación estuvo en desventaja estratégica.

Pero el proyecto de Castro Madero fue abandonado por falta de presupuesto. El San Juan había pasado a operar para la Argentina en 1986 y en la CNEA pensaban que era el ideal. Habían comenzado el diseño de un pequeño reactor -la Argentina había construido ya un reactor de investigación para Perú, entre otros- y analizado como cortarlo al medio y adaptarlo para colocarle el reactor nuclear. Para los científicos era un desafío fascinante. Tenían que armarlo en tierra, probarlo y luego meterlo el interior de San Juan. “Teníamos y tenemos la capacidad tecnológica y científica para hacerlo”, contó uno de ellos. Pero costaba unos mil millones de dólares y el gobierno de Raúl Alfonsín se caía consumido por la hiperinflación y los estallidos sociales de 1989. Entonces, se congeló la decisión.
El plan secreto que iba a dotar al ARA San Juan de propulsión nuclear
Sin embargo, los estudios y cálculos para el proyecto par el San Juan sirvieron para que la Argentina desarrollar el prototipo de reactor CAREM que se está ahora construyendo en la localidad bonaerense de Atucha junta a las centrales núcleo eléctricas Atucha I y Atucha II. Aunque el CAREM tiene 25 mega watts de potencia y un submarino necesita uno más pequeño. La puesta en marcha del CAREM está ahora demorada por reducciones presupuestarias.

En junio del 2010, la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré, retomó la idea y anunció que se habían puesto en marcha los estudios técnicos para dotar, por primera vez en la historia argentina, de propulsión nuclear a buques de superficie de la Armada. Poner un reactor en un buque es mucho más fácil que hacerlo en un submarino.

“Queremos recuperar las capacidades que el país tuvo en el sector científico, tecnológico e industrial, Argentina no puede quedar al margen de esta tecnología”, expresó la ministra al hacer el anuncio con bombos y platillos.

En ese momento, incluso se barajó como hipótesis dotar de un motor nuclear al rompehielos “Almirante Irízar”, que estaba siendo reparado y renovado en el astillero Tandanor del complejo Centro Industrial Naval Argentino (CINAR), luego del incendio que lo dejó inoperable en abril 2007. El CINAR quedó integrado por el Tandanor, ubicado al sur de la ex ciudad deportiva de Boca y el astillero Domecq García, que fue comprado por Massera como una fábrica de submarinos cuando se quería que la Argentina tuviera “una flota azul”, es decir que pudiera navegar por los siete mares del mundo como la de EE.UU o Rusia.

“La ministra nos dio la orden de retomar los equipos técnicos y analizar en qué navío podría instalarse”, señaló entonces el almirante Jorge Godoy, quien luego terminaría procesado por el espionaje interno de la base naval de Trelew. El asunto fue tratado, entre otros temas, por el Consejo de Almirantes que se reunió en Punta Indio esta semana. Godoy agregó que “ la Argentina tuvo una política nuclear y se debe retomar ese camino. Más allá de dónde se instale, el tema es desarrollar esa capacidad de propulsión”.

Garré también creía que la propulsión nuclear para los buques podría derivarse de una adaptación del CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares). Para el trabajo se convocó a la CNEA y al INVAP -entonces dirigido por Héctor Oteguy- que ya había construído reactores de investigación para Perú, Argelia y Australia, satélites y radares. Garré ordenó que el proyecto debía estar inmerso en una planificación de largo plazo dentro del “Plan de Capacidades Militares” y proyectara a las Fuerzas Armadas hasta 2040. Pero el proyecto también terminó siendo abandonado y el kirchnerismo terminó siendo el gobierno democrático que menos nuevos aviones, buques o tanques les compró a las fuerzas armadas desde 1983, llevando su presupuesto al nivel más bajo de la historia.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Defensa se blinda ante reclamos político-penales por el San Juan

Por Edgardo Aguilera - Ambito.com
LA JUSTICIA APURA INTERVENCIÓN EN CAUSA POR HUNDIMIENTO.
AGUAD REACCIONA CON INVESTIGACIÓN INTERNA.
El Ministerio inició investigación sobre la Armada cuando aún no se conoce ni el destino que tuvo el submarino. Se acerca declaración ante la jueza Yañez, quien también pidió explicaciones por escrito a jefes militares.
parte. El vocero de la Armada, Enrique Balbi, explicó ayer en el último parte sobre el ARA San Juan que la zona de búsqueda se redujo tras recibir nuevos datos de distintos organismos internacionales que precisaron el lugar de la explosión.
 El vocero de la Armada, Enrique Balbi, explicó ayer en el último parte sobre el ARA San Juan que la zona de búsqueda se redujo tras recibir nuevos datos de distintos organismos internacionales que precisaron el lugar de la explosión.

La responsabilidad política (puede mutar a penal por impulso de los familiares) de la tragedia del San Juan entró en la etapa de "soplar la pluma". Gana el que la empuja más alto, pierde quien primero se queda sin aire. Oscar Aguad, ministro de Defensa, está en apnea. Contrario sensu a la instrucción que dio el presidente Mauricio Macri en su aparición pública en el edificio Libertad el viernes pasado ("No tenemos que aventurarnos a buscar culpables sino concentrarnos en encontrarlo"), Aguad armó una comitiva de inquisición escudriñando posibles errores de los marinos. La lupa se puso, entre otros asuntos, en el número de los tripulantes embarcados en el submarino, los 44. Y cuál es la función de cada uno. La premisa básica hasta del inspector Clouseau a la hora de pesquisar es conocer el medio, las doctrinas de empleo de los medios, los planes vigentes, los hechos y las circunstancias. El ministro escucha sólo a su jefe de gabinete, Raúl Ripa; a Graciela Villata, secretaria de Logística y a la directora de Inteligencia Estratégica Militar, la abogada María Noel Costa. Otro fogonero de oportunidad con sugerencias ad hoc es el titular del Estado Mayor Conjunto, teniente general Bari del Valle Sosa.

A favor se puede decir que son debutantes en una tarea que les excede, sólo acreditan 3 meses de gestión, se diría los pininos aprobados, y enfrentan una crisis cuya única solución parece ser reunir datos para blindar a su jefe. No se puede defender lo que no se conoce. 

La premura de Aguad se vincula con el pedido de declaración testimonial (no es una novedad que una testimonial pueda tornarse indagatoria) que solicitó la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yañez. La citación apunta a conocer detalles sobre la búsqueda y la desaparición del submarino ARA San Juan. 

Yañez, además del ministro, envió cuestionarios a dos altos jefes de la marina y pidió al Poder Ejecutivo que se levante el secreto que cubre por ley y doctrina la operación del submarino. "El personal de la Armada está amparado en la confidencialidad. No puedo citarlos a declarar ni exigirles que me brinden documentación sensible hasta tanto el Presidente releve el secreto de Estado, dijo en declaraciones públicas la jueza Yañez. Ocurre que tanto en el Ministerio como en el juzgado enfocaron el pedido de levantar el secreto con arreglo a la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520 un plexo normativo que dispara todo tipo de conspiraciones cuando en realidad se trata del artículo 222 del Código Penal, "Delitos que comprometen la paz y la dignidad de la Nación, Revelación de Secretos Políticos, Militares, Industriales o Tecnológicos, Menosprecio de Símbolos Nacionales". Dice: "Será reprimido con reclusión o prisión de uno (1) a seis (6) años, el que revelare secretos políticos, industriales, tecnológicos o militares concernientes a la seguridad, a los medios de defensa o a las relaciones exteriores de la Nación". El San Juan estaba de regreso a su base luego de una ejercitación con la Flota de Mar y cumplía -durante la travesía- un patrullado de control de espacio soberano. 

No hay país en el mundo desde los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China, la Federación Rusa, Brasil, Perú, Venezuela y otros con submarinos en sus flotas que den a publicidad cómo, dónde y bajo qué instrucciones operan. Muestra un botón, Vladímir Putin no aceptó la ayuda internacional de terceros cuando el submarino nuclear Kursk se fue al fondo tras la explosión de dos torpedos. Se presume para evitar fisgoneo del que era la nave orgullo de la flota Negra rusa, 

Puestos a elucubrar, los funcionarios de Defensa pusieron el ojo en los 7 buzos tácticos y en un suboficial de informaciones que abordaron el San Juan y no pertenecen a la dotación estable. Es habitual que embarque un cabo capacitado en informaciones (inteligencia) para entrenarse en la interpretación de imágenes y comunicaciones desde una plataforma sumergida como lo es un submarino. El escaso presupuesto produjo una merma en los días de navegación e inmersión disponibles, la Armada optó por aprovechar toda etapa de adiestramiento para embarcar personal y capacitarlos en su actividad específica. 

La Agrupación de Buzos Tácticos es una unidad de elite que depende de la Fuerza de Submarinos y se adiestra con ellos, parte de su entrenamiento consiste en desplegarse del submarino a la costa. Así, en 1982, desde el submarino ARA Santa Fé, una fracción de buzos tácticos al mando del teniente de fragata Carlos Robbio marcó con sus linternas el lugar para el desembarco de las tropas en Malvinas. 

"La esencia del submarino es su discreción, sigilo y la imposibilidad de ser detectado, que se busca por diseño lograr que opere en el mayor silencio posible. Todo en pos de la capacidad estratégica de "la sorpresa", estar en el lugar más favorable donde nadie lo espera, en el momento que se lo necesite", explico a este diario el vicealmirante retirado Jorge González, extripulante de los submarinos ARA San Luis y ARA Salta, estuvo en Alemania durante su construcción, exComandante de la Fuerza de Submarinos y exmiembro representante del país ante la Oficina Internacional de Escape y Rescate de Submarinos (Ismerlo, en sus siglas en inglés), el organismo fue clave para alertar a la comunidad global sobre el accidente del San Juan. "Aunque esté en una navegación de adiestramiento el submarino como cualquier aeronave o buque de superficie de la Armada tiene la misión regulada por la ley de efectuar el control del espacio marítimo soberano", agregó el almirante. "Se aprovecha la singladura tanto durante las ejercitaciones como en la derrota a puerto para cumplir con el plan de patrullado vigente", completó el alto oficial.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

¿Pueden asumir los militares roles de seguridad?

Por Daniel Gallo - LA NACION - @DanielHGallo
El descontrolado hundimiento del submarino San Juan abrió un debate inesperado. Las tragedias no resultan buenos momentos para cambios apurados por la sorpresa de encontrarse con algo no previsto. En estos días se habla del rol que deben tener las Fuerzas Armadas, se opina sobre el papel que corresponde a los militares y también alguno se anima incluso a pensar en armamentos cómo se si tratase de compras en una ferretería. Por ese eje trazado por la desesperación de saber que un submarino y su tripulación podían haber sido víctimas de años de desinterés social se metió una discusión vieja. ¿Pueden asumir los militares roles en seguridad? Es la pregunta lógica si se avanza en un proyecto de fusionar a la Armada con la Prefectura. La iniciativa no es nueva. Tiene exactamente 16 años.

Un poco de historia reciente permitirá comprender el contexto antes de responder al interrogante inicial. En noviembre de 2001, el Ejército y la Armada consensuaron un proyecto para reformular estratégicamente sus objetivos. Sus jefes, el teniente general Ricardo Brinzoni, y el almirante Joaquín Stella, tenían una muy buena relación personal. El país se encaminaba a una crisis y la Gendarmería se movía de una provincia a otra con cientos de cortes de ruta mensuales. Las Fuerzas Armadas estaban entonces postergadas y sus mandos querían asegurarse una misión que les permitiese sobrevivir. Ese fue siempre un error conceptual, pero no será aquí cosa de adelantarse a la necesaria línea temporal. Del análisis militar salió una definición para ofrecer al poder político: la superfuerza.

En 2001 el problema era sostener la autoridad política, la cohesión social y evitar la repetición de pueblos en llamas como ocurrió en Salta y Corrientes. Gendarmería tenía en ese momento apenas 14.000 efectivos y cada vez se concentraba más en centros urbanos. Las fronteras quedaban vacías. El Ejército vio la oportunidad de tener una misión. El diseño preparado por los militares se sustentó en la Gendarmería como fuerza que recibiría los equipos tácticos de la Policía Federal y todo el componente de seguridad de la Prefectura. La idea era tener esa "superfuerza" de seguridad para hacer frente a los disturbios. En ese esquema, el Ejército se haría cargo del control de frontera para "liberar" a los gendarmes y la Armada tomaría el mando sobre toda unidad que flotara en la Prefectura. Incluso estaba previsto que el jefe de los prefectos podía ocupar el puesto de secretario naval... cómo máximo. El rol de la Armada sería el control de la pesca ilegal. Un debate similar aparece 16 años después. La pregunta sobre el papel de los militares en la Argentina vuelve una y otra vez. Quizá la seguridad no sea el mejor lugar para asignar una tarea. En el Gobierno, unos consideran hoy esa posibilidad con un pensamiento económico de asignación de recursos, otros entienden que la separación de funciones es un gasto que vale la pena. Esas dos visiones aún no definieron la pulseada que está por empezar.

Si la Armada asume el control de la Prefectura -estudio que trascendió sin ponerse aún en debate oficial-, el control de la pesca ilegal -supuesta misión del San Juan- estaría bajo la supervisión absoluta de militares. Es un rol claramente policial de verificar licencias, detener a infractores y originar una causa judicial como auxiliares de la Justicia. En esa situación debería pensarse en unidades de mar idóneas para la tarea. Misiles antibuques no sería necesarios, ya que la Prefectura hundió llegado el caso pesqueros con ametralladoras calibre 50.

En los ríos la situación sería más compleja, porque la Prefectura se encarga de evitar el ingreso de drogas. Entonces los egresados de la Escuela Naval deberían pensar en el narcotráfico como adversario y prepararse para eso. Buzos tácticos contra básicas canoas de contrabandistas. Además deberían ser reformuladas las leyes de Defensa Nacional, Seguridad Interior e Inteligencia. El narcotráfico es uno de los mayores peligros para la Argentina. Aunque su banda emblemática, Los Monos, no parece un desafío tan grande como para modificar el trípode legislativo más importante de la democracia argentina.

"Si quieren ser policías, que lo sean, pero que sepan que serán eso", expresó una voz oficial con peso propio al considerar que entre la Armada y la Prefectura debería hablarse de complementación y no de fusión.

El contexto nuevamente es importante, tal como lo fue en 2001 cuando los mandos militares pensaron un esquema similar al puesto hoy en debate. Hoy la Gendarmería no cuenta sólo con esos 14.000 efectivos, sino que está cerca de alcanzar los 40.000. El narcotráfico es un problema grave que crece, pero a comienzos de siglo se lo veía como posible asunto militar al pensar en réplicas locales de los acuerdos entre las FARC y los productores de drogas. Esa hipótesis, válida en su momento y que generó la idea de nuevas amenazas a la seguridad, hoy no existe.

Una pregunta paralela es saber si los militares están capacitados hoy para actuar en temas de seguridad. Más de 15.000 militares argentinos participaron en operaciones netamente perfiladas a la seguridad urbana en Haití. Y fueron adiestrados para cumplir esa misión por orden de los sucesivos gobiernos kirchneristas. ¿Tuvieron denuncias allí? No.

Pero aquí la situación es diferente. La Argentina tiene un esquema de seguridad envidiado en el mundo. Sólo Francia, Chile, Italia, España y los Estados Unidos cuentan con unidades intermedias -Gendarmería y Prefectura- que permiten subir un nivel desde el escalón policial sin recurrir al poder de fuego militar. Brasil quiere hace años replicar esa alternativa para que su Ejército no tenga la obligación de entrar de tanto en tanto en las favelas de Río de Janeiro.

Entonces, ¿qué rol le queda a las Fuerzas Armadas? El más importante: prepararse para cumplir su misión primaria. Si la política lo señalase claramente, los militares dejarían de buscar opciones para sentirse reconocidos y útiles. El bombero profesional no necesita transformarse en un docente para justificar las horas sin incendios.

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Ejemplo de una visión personal  sobre equipamiento para la Fuerza Aérea. No debemos olvidar el carácter estratégico de las armas Aerea y Naval.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Submarino: tambalean recortes de Macri a FF.AA.

Resultado de imagen para tambalean recortes de Macri a FF.AA.Por Edgardo Aguilera - Ambito.com
ES PARTE DE LA REFORMA EN DEFENSA QUE IMPULSA EL GOBIERNO.

Reproches cruzados entre oficialismo y oposición por recortes presupuestarios y dudas sobre la reparación de media vida. El incidente obliga a pensar la Defensa por fuera del Excell de Gustavo Lopetegui. Hace menos de un mes se aplicó un recorte de $300 millones a los fondos para gastos operativos de este año.

La decisión de Mauricio Macri de reformar (ajustar, achicar o recortar caben en la misma acción) a las FF.AA. con la única vara del equilibrio fiscal encontró un obstáculo en la tragedia del ARA San Juan.

El 30 de octubre pasado la secretaría de Servicios Logísticos y Coordinación Militar para la Emergencia del Ministerio de Defensa, Graciela Villata, envió una nota a los directores de Planes, Programas y Presupuestos (DG3P) de las tres fuerzas armadas. En un solo párrafo les trasmitió un recorte de más de $300 millones que se aplicó a la cuarta cuota del presupuesto para funcionamiento y gastos operativos de 2017. El brigadier Alejandro Amoros, el contralmirante Francisco Medrano y el general de brigada Federico Sidders fueron los destinatarios de la mala noticia. 

Son los encargados de los números y su aplicación para que los medios de las tres fuerzas -aviones, buques, submarinos, tanques, helicópteros, batallones de infantería, etc.- puedan operar y adiestrarse de la manera más eficiente y segura. "Garantizar y salvaguardar de modo permanente los intereses vitales de la Nación, cuales son los de su soberanía, independencia y autodeterminación, su integridad territorial y la vida y libertad de sus habitantes" para decirlo según la misión que establece la ley a las fuerzas. 

La directiva de Villata tuvo un impacto directo en la operatividad de las tres fuerzas hasta fin de año. ¿Alcanzó a comprometer la travesía que cumplió el ARA San Juan que había zarpado a ejercitaciones con la Flota de Mar? El interrogante pone en jaque a la conducción política del Ministerio de Defensa. Quienes manejan los números dicen que esta 4ª cuota, en rigor, cubriría pagos de facturas de gastos ya efectuados. Graficaron con el ejemplo del combustible: las unidades cargan, lo consumen en las operaciones y se paga con la cuota presupuestaria siguiente. 

Antes, el ministro Oscar Aguad había recibido instrucciones de Gustavo Lopetegui, secretario de Coordinación de Políticas Públicas de la Jefatura de Gabinete: "Tenes que recortar $1.000 millones". 

Astilla del mismo palo, Nilda Garré, presidenta de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados y exministra de esa cartera, solicitó una reunión informativa de Aguad con los legisladores para el 6 diciembre. Está en juego la responsabilidad política (puede mutar en penal) de la avería seguida de siniestro con pérdida de vidas sufrida por el ARA San Juan. De un lado dicen que hubo desinversión y siembran la sospecha sobre la reparación de media vida que se hizo en la gestión kirchnerista; del otro que se afectó el mantenimiento por recortes presupuestarios.

Arduo, desvincular la duda sobre la reparación y el mantenimiento del San Juan (si hubo irregularidades) de la guadaña presupuestaria a que fue sometida la Armada al igual que la Fuerza Aérea y el Ejército durante décadas. Al decir de la diputada Elisa Carrió, "la corrupción mata" puede agregarse: "La errónea decisión política también". 

Del 2,5% del PBI en tiempos de Raúl Alfonsín, el presupuesto de Defensa bajó a 1.0% en 2016 y ahora a 0,9% según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). 

La cuestión de la poda se había masajeado en la última reunión de seguimiento de rutina de los temas de defensa que encabezó Macri. Entre las sugerencias para cerrar el grifo y ahorrar, Aguad propuso disminuir la asignación destinada a la logística de las bases antárticas (combustibles, alimentos, herramientas, pertrechos, etc.). De todos los insumos que abastecen las instalaciones antárticas hay dos gravitantes: víveres y combustible (usado para calefacción). También enajenar bienes inmuebles en especial del Ejército, la fuerza que por su despliegue a lo largo del territorio nacional dispone de más instalaciones que la Armada y la Fuerza Aérea. El ojo rematador cayó, entre otros, en el predio aledaño al Regimiento I Patricios donde se ubica un hipermercado. Esbozó la teoría de vender el rezago militar que quede desafectado por obsoleto. Uno no imagina qué país podría interesarse en Mirages desprogramados, en fusiles y ametralladoras agotados de tiros, o en el casco del reflotado y radiado destructor ARA Santísima Trinidad. 

La directriz de la reforma en Defensa pasó por sanear el gasto como si se tratase del balance de una empresa. 

El ministro y los oyentes rara vez vinculan la defensa y su implicancia con los recursos e intereses del país, la mirada estratégica y la conflictividad del tablero global. Frases como "¿para qué quieren aviones para una guerra que no vamos a tener?" o "cuando pidan dinero, piensen que construir un jardín de infantes le cuesta $40 millones al Estado" ilustran el nivel del debate. Una voz que gana espacio en el oído del Presidente suele poner la pica en Flandes, el secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete, Fulvio Pompeo. Aunque formado en la Ciencia Política, su aporte pone cierta racionalidad sobre la misión de las fuerzas. 

Pompeo calibró el momento para llamar al embajador de la Federación Rusa y transmitir la aceptación del Gobierno al ofrecimiento de equipos que alcanzan profundidades de más de 1.000 metros ante la presunción de que el San Juan podría estar asentado a ese nivel en el lecho oceánico.

Todo un asco. Ahora, lo que buscarían los políticos de turno es "no quedar pegados" penalmente. Recitando el OM, no se solucionan las "cosas", ya que en la introspección impide "ver hacia afuera" y es allí donde esta en juego de vida de otros argentinos... 

No se entiende tanto "desgaste neuronal" para determinar tres "tareas" para ser ejecutadas por las FFAA: Apoyo en lucha contra el narcotráfico + Protección de fronteras marítimas, terrestres y cielos + Apoyo contra desastres ambientales (emergencias) + contribución al desarrollo de la ciencia y tecnología aplicada específica y de empleo dual. 

Con respecto a este último punto, los políticos de turno, teniendo sus neuronas ocupadas en aspectos "no claros" no toman en cuenta que el país cuenta con tres complejos industriales (Tandanor, FAdeA y Fabricaciones Militares) que han sido desaprovechadas y se le incorpora una correcta gestión y un desarrollo tecnológico (asociado con otros países) podrían transformarse en abastecedores de efectos de uso frecuente, así como convertirse en centros de formación tecnológica y hasta llegar a ser generadoras de recursos exportables. Pero, por lo que se ve, durante ciertos años y lamentablemente, ciertos políticos de turno, las han transformados en coto de caza para premiarse con pingües sueldos y transformarlas en conchavos para familiares y allegados de su organización política.

Hoy, con esta tragedia frente a todos los argentinos "bien nacidos" ponemos un tema en actualidad. Me pregunto: ¿seguirá así, o volverá a ser para lo que fueron creadas? Pero, con deseos de equivocarme, no espero nada que modifique radicalmente el estado de postración, ya que los que "juegan" a gestionar o ha definir planes de acción nunca pilotearan un avión con 40 años de vuelo sobre sus alas, comprados de segunda o tercera mano y posiblemente mantenidos con elementos obtenidos por "canibalización" y mucho menos estarán dentro de un submarino perdido perdido en el fondo oceánico, y que desafortunadamente nos permite referirnos a este tema. 

Amigos, me invade un profundo dolor, que aun no lo puedo procesar, pido a Dios -aunque me critiquen en apoyarme de un pensamiento mágico- que nuestros compatriotas sean hallados con vida.

“Argentina dejó de ser una fuerza militar capaz”, dice una publicación británica

(Perfil.com) - El medio UK Defence Journal destacó en un reciente informe los problemas de las fuerzas armadas argentinas. Qué dijo sobre la práctica de los submarinistas.
Reporte británico sobre el estado de las fuerzas armadas argentinas.
Reporte británico sobre el estado de las fuerzas armadas argentinas. Foto:Cedoc 
Una publicación británica conocida a nivel internacional en el área de Defensa, UK Defence Journal, destacó en un reciente informe los problemas de las fuerzas armadas de Argentina y sentenció que nuestro país “dejó de ser un fuerza militar capaz”.

El reporte firmado por el analista y consultor Tom Dunlop releva datos propios y de una consultora de inteligencia llamada “IHS Janes”.

En el comienzo del informe destaca que “la Fuerza Aérea Argentina recientemente retiró sus cazas Mirage, manteniendo solo un puñado de ellos volando. También se confirmó que todos los cazas Lockheed Martin A-4AR Skyhawk han sido dados de baja y no serán reemplazados en un futuro próximo. Los problemas no se detienen allí. Las tripulaciones submarinas necesitan al menos 190 días de práctica de inmersión y en 2014 solo pasaron 19 horas sumergidas. Una situación similar enfrentan sus cuatro destructores que no tienen ningún armamento útil”.

En cuanto a las fuerzas terrestres, opinó: “Raramente tienen los recursos para entrenar y están muy poco equipadas, sus kit de armamentos data de los años 70 y es muy escaso. En esta línea, la Fuerza Aérea Argentina consiste en gran parte en una colección de aviones obsoletos que se remonta principalmente a la década del ’70”.

La consultora IHS Janes reveló que “la Fuerza Aérea Argentina está recortando drásticamente las horas de trabajo del personal y está desmantelando su último avión de combate en medio de continuos problemas presupuestarios. Reciente reportes indican que las horas de trabajo del servicio se han reducido significativamente. (…)”. Al analizar esta información, Dunlop subrayó que “esto deja a los militares argentinos con solo un tipo de avión, el IA-63 que es subsónico, de décadas de antigüedad y apenas útil”.

Por último, el documento repasa los intentos de compras de nuevo equipamiento por parte de Argentina.

“Argentina había intentado comprar nuevos Gripen desde Suecia a través de Brasil, pero el Reino Unido lo vetó dado que fabrica una gran cantidad de componentes internos para el avión. También habían estudiado la compra de los JF-17 de China, pero los JF-17 resultaron demasiado caros de modificar. Cuando Barack Obama visitó Argentina en marzo de 2016, Air Force One estuvo acompañado por los F-16 de la Fuerza Aérea de los EE. UU. porque Argentina solo podía ofrecer Pucarás y Pampas para su defensa aérea”, consigna el texto.

Y concluye: “Recientemente, Argentina ha decidido suspender los planes de renovación de los A-4AR Fightinghawks hasta que mejoren los asuntos financieros del país. Citando problemas económicos, el Ministro de Defensa (en ese momento Julio Martínez) dejó en claro que no habría nuevos aviones de combate comprados con el clima económico actual. Esto ha anulado la especulación reciente de que Argentina estaba en conversaciones con Rusia para comprar varios Mig-29”.

La crítica situación en materia de Defensa y Armas de nuestro país no sólo preocupa a los analistas locales sino también, como se evidencia con esta nota, represente sumo interés para los países más lejanos, entre ellos, Reino Unido, con quien Argentina ya tuvo un conflicto bélico.

El mal estado del equipamiento militar causó 30 muertos en los últimos 15 años

Por Aurelio Tomás - Perfil.com
Los accidentes, contabilizados por PERFIL desde 2003, afectan a Fuerza Aérea, Armada y Ejército. La mayoría ocurrió por causas vinculadas con vehículos y materiales anticuados.
En 2015. Un mecánico militar falleció por el choque de un avión A4-AR contra el hangar de la base de Villa Reynolds, en San Luis.
En 2015. Un mecánico militar falleció por el choque de un avión A4-AR contra el hangar de la base de Villa Reynolds, en San Luis. Foto:cedoc perfil

El estado del material con el que trabajan las Fuerzas Armadas argentinas vuelve a estar en debate a partir del operativo de búsqueda y rescate del ARA San Juan. Entre los familiares, ya hubo cuestionamientos por el estado del submarino y los peligros que enfrentan sus tripulantes en cada misión. No son los primeros que viven una angustia de este tipo. Los accidentes e incidentes con material antiguo están lejos de ser una novedad, como lo saben los familiares de los treinta efectivos que murieron, en causas vinculadas con vehículos y equipamientos anticuados, en los últimos 15 años.

Desde el 2003, unos 19 efectivos fallecieron en accidentes con aviones de la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea. En todos los casos, ocurrió con equipamiento anticuado, al límite de su vida útil, que en muchas veces es más fácil de encontrar entre colecciones antes que en fuerzas activas de otros países. El último de los incidentes fatales con aviones ocurrió en la base de Villa Reynolds, San Luis, cuando un mecánico falleció por el choque de un A4-AR contra el hangar en 2015. Dos años antes, un par de pilotos habían logrado eyectarse de otro A4 y lograron salvar su vida en Santiago del Estero.

Un mes antes, dos efectivos de las Fuerzas Armadas habían fallecido en un accidente EMB-312 Tucano, una unidad de entrenamiento. Los casos se repiten a lo largo de los años y comprenden a las tres fuerzas: en 2006, dos efectivos del Ejército fallecieron al caer el avión Mohawk Grumman OV-01 que operaban; otros dos uniformados de la Armada perdieron la vida en un accidente con un MC 32 Aermacchi en la base de Punta Indio. Son unidades con muchos años, propias de una colección clásica antes que un ejército moderno: el Grumman tuvo su primer vuelo en 1959, el MC 32, dos años antes. Los incidentes no sólo afectan a las naves más viejas. 

En octubre último, dos pilotos de la fuerza aérea lograron saltar del Grob TP 120 que comandaban pocos segundos antes de que se estrellara. Activaron sus paracaídas a tiempo. Los Grob son aviones de entrenamiento que vuelan desde 2010, fueron provistos por una firma alemana en alquiler a Fadea, durante la gestión que lideró La Cámpora de la fábrica de aviones.

Más casos. Los treinta casos fatales, relevados por PERFIL en base a fuentes periodísticas y comunicados oficiales de las fuerzas, incluyen también a ocho pilotos que fallecieron por dos accidentes en helicópteros, en 2004 y 2005. También hay dos efectivos que murieron en las bases antárticas, que fueron construidas en la década del 50 y nunca fueron plenamente actualizadas. Un efectivo de la Fuerza Aérea falleció en la Base Marambio cuando un portón del hangar se le cayó encima en 2016. Dos años antes, un integrante del Ejército murió por una explosión al manipular residuos. El manejo de la basura en la Antártida, algo que está estrictamente regulado por el tratado internacional que regula el continente blanco, pero en la Argentina por el ajustado presupuesto se acumulan residuos de varias campañas.

Una de las víctimas más jóvenes fue el aspirante salteño de 17 años que falleció durante un ejercicio en la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral”. Según consignó Crónica, murió cuando la torreta de un tanque cayó sobre él. Este año, un enfermero del Ejército murió cuando saltó del Unimog que conducía porque había perdido los frenos y se dirigía hacia un tanque, durante un entrenamiento con munición en el campo de instrucción Los Cerrillos, en Azul. Fue en septiembre, la noticia pasó prácticamente desapercibida.

Una denuncia de 2010 que el kirchnerismo prefirió archivar (II)

Resultado de imagen para diputado radical había advertido sobre denuncias de coimas en la MarinaPor Laura Serra - LA NACION
Siete años atrás, un diputado radical había advertido sobre denuncias de coimas en la Marina.

El kirchnerismo quedó nuevamente en la picota por presuntas irregularidades y cobro de sobornos en la compra de unidades y reparación de la flota de la Armada. En 2010, el radical Miguel Giubergia, por entonces diputado nacional, pidió explicaciones al gobierno de Cristina Kirchner sobre el supuesto cobro de sobornos por 3,5 millones de euros, pagados por las empresas alemanas Hawker y Ferrostaal a funcionarios argentinos en 2006, supuestamente dirigidos a acceder a un contrato de diseño de lanchas patrulleras.

Sugestivamente, estas dos firmas fueron las encargadas de reparar el ARA San Juan y en particular las baterías de la nave. Tal como publicó ayer la nación, Ferrostaal y Hawker aparecen mencionadas en una investigación que realizó el Ministerio de Defensa que alertó sobre "irregularidades detectadas" en la órbita de la Armada y "un sinnúmero de maniobras irregulares y tendenciosas que tenían como único fin" la compra de las baterías "a las firmas Ferrostaal y/o Hawker, de manera indistinta como único proveedor solvente".

En su pedido de informes de 2010, Giubergia ya advertía sobre las irregularidades en las contrataciones que se habían realizado para reparar las baterías de la flota de submarinos. Sin embargo, el bloque del FPV rechazó la iniciativa.

En ella, el legislador solicitaba la siguiente información:

- Detalles sobre la modalidad de contratación entre la Armada y la empresa Hawker GMBH por la reparación de baterías del submarino ARA San Juan. La operación costó al Estado argentino 5,1 millones de euros.

- Modalidad de contratación entre Tandanor y la empresa Marlog Gmbh&co para asistencia técnica en la reparación del San Juan, por 270.000 euros.

- "¿Por qué el Ministerio de Defensa (a cargo entonces de Nilda Garré), ante la consulta de cuál es el proyecto de incorporación de embarcaciones y submarinos vigente desde el año 2005 hasta la fecha, enumera 17 unidades, si ninguna de las cuales, cinco años después, fue incorporada, está en proceso de construcción ni adquirida hasta la fecha?", preguntó Giubergia.

El entonces legislador basó su pedido de informes en una investigación judicial realizada en Alemania y girada a la justicia argentina. Allí consta el testimonio de un testigo encubierto, un ex directivo de Ferrostaal. Según la denuncia, Ferrostaal pagó durante el kirchnerismo una comisión de 3,5 millones de euros para acceder a un contrato de diseño de lanchas patrulleras en la Argentina. En el proyecto intervinieron la Marina y el Ministerio de Defensa.

En su testimonio, el testigo encubierto indicó que "para gestionar el contrato de licencia se sobornó al abogado de la Armada Osvaldo Parrinella, al que el Ministerio de Defensa le asignó la función de preparar las decisiones del ministerio, especialmente en el área de compras". "El señor Parrinella -añadió el testigo- recibió un porcentaje de aproximadamente 6% del volumen de la compra. El dinero fue transferido por el imputado a una cuenta de Gustavo Frers (ex presidente de Ferrostaal en la Argentina) y entregado en efectivo a Parrinella. Este, a su vez, después de descontar el porcentaje para él, entregó el dinero del soborno a otros funcionarios con poder de decisión de la Marina, como por ejemplo el almirante Leprón y Palma".

Macri prepara una amplia reestructuración de las FF.AA. y cambiará a los jefes militares

Por Mariano De Vedia - LA NACION
Los planes son previos a la crisis por el ARA San Juan; habrá una mayor integración
El Presidente habló escoltado por el ministro Aguad y Marcelo Srur, el jefe de la Armada
El Presidente habló escoltado por el ministro Aguad y Marcelo Srur, el jefe de la Armada. Foto: Télam / Candelaria Lagos

Mientras el país sigue en vilo y se mantiene abierta la crisis por la desaparición del submarino ARA San Juan, el presidente Mauricio Macri ya tiene decidido cambiar a los jefes de las Fuerzas Armadas antes de fin de año y define por estas horas sus posibles reemplazantes. Los cambios forman parte de un plan de reestructuración militar que le dará más poder al jefe del Estado Mayor Conjunto. Contemplan, además, la fusión de unidades militares y un uso más integrado de los medios y del equipamiento de las fuerzas.

Macri cree que los jefes actuales "atrasan" en su mirada de las fuerzas. Aunque el relevo de la cúpula militar se cristalizará en medio de los coletazos de la búsqueda aún infructuosa del ARA San Juan, el Presidente lo viene meditando desde hace varios meses, como parte de la reforma en la que trabaja activamente el ministro de Defensa, Oscar Aguad.

El Presidente cree que la actual conducción "atrasa"; para profundizar la integración de las fuerzas le darán más poder al Estado Mayor Conjunto; se busca ahorrar recursos

Se irán, así, los jefes de la Armada, almirante Marcelo Eduardo Hipólito Srur; del Ejército, teniente general Diego Suñer, y de la Fuerza Aérea, brigadier general Enrique Víctor Amrein. Más allá de los reemplazantes, la idea es fortalecer al jefe del Estado Mayor Conjunto (EMC) de las Fuerzas Armadas, teniente general Bari del Valle Sosa, quien permanecería en el cargo, un escalón por encima de los otros jefes militares.

Si bien la situación de la Armada pone en la lupa a todos los almirantes -ya pidió su retiro el jefe de la Base Naval de Mar del Plata, contraalmirante Gabriel González-, para reemplazar a Srur es tenido en cuenta el comandante de Alistamiento y Adiestramiento, contraalmirante Luis Enrique López Mazzeo, que tiene su centro de operaciones en Puerto Belgrano. De todos modos, en la Armada la evolución de la crisis es constante y todo pronóstico tiene plazos breves de garantía.

Para el Ejército se menciona al general de brigada Claudio Ernesto Pasqualini, jefe de la II División de la fuerza, cuya comandancia central está en Córdoba, entre otros nombres.

El reemplazante de Amrein en la Fuerza Aérea surgiría de una terna que ya le llegó al Presidente: los brigadieres José Javier Videla, actual secretario general; Alejandro Gabriel Amoros, director de Planes, Programas y Presupuesto, y Roberto Andreasen, actual segundo comandante operacional del Estado Mayor Conjunto.

Hace un año, entre octubre y diciembre de 2016, los jefes militares Amrein, Srur y Suñer, en ese orden, expusieron sus planes, visiones y estrategias en la Casa Rosada, ante el propio Presidente; el jefe de Gabinete, Marcos Peña; su vicejefe Gustavo Lopetegui; la conducción del área de Defensa, por entonces a cargo de Julio Martínez, y un grupo selecto de legisladores. La síntesis del Presidente fue contundente: "Atrasan", confesó en la intimidad.

La única exposición que lo convenció fue la del teniente general Sosa, titular del EMC, quien habló ante el mismo círculo en febrero. Macri coincidió en que es necesaria una reestructuración para fortalecer a este organismo y priorizar la acción coordinada en materia de planeamiento y estrategia militar. Sosa explicó que el criterio de "conjuntez" puede hacer más eficiente la conducción militar y ayudar a hacer economía de recursos, mediante ahorros, sin perder capacidades.

Por ejemplo, hoy cada fuerza tiene su propio comando en la Antártida. Para evitar dilapidar recursos, se tendería a fortalecer el papel del Estado Mayor Conjunto, principalmente en la coordinación de tareas de apoyo logístico, comunicaciones y otras actividades. La gran incógnita es si el mismo criterio de concentración y unificación se extenderá a otras áreas, como las estratégicas direcciones de Inteligencia que conserva cada fuerza.

Veterano de la Guerra de Malvinas, formado en infantería y ex director del Colegio Militar, Sosa había sido removido por Cristina Kirchner cuando dirigía el Instituto de Obra Social del Ejército (IOSE) y fue recuperado por Macri en enero de 2016, al ponerlo como titular del EMC. Sosa impulsa una renovación en las fuerzas y no es muy fluida su relación con Suñer, del arma de ingenieros, que carga con el antecedente de haber sido director general del área de administración y finanzas del ex jefe militar kirchnerista César Milani. Cerca del Presidente se le imputa a Suñer haber tenido un manejo laxo en el mantenimiento del personal en actividad, ya que por ejemplo postergó los pases a retiro de muchos coroneles que sobrepasan los años de antigüedad previstos para ese grado.

El plan de reestructuración

La reforma apunta a redefinir el rol y la misión de las Fuerzas Armadas, como anticipó hace dos meses en Córdoba el ministro Aguad. En ese sentido, el EMC es hoy el organismo encargado de planificar y llevar adelante las operaciones militares, aunque en un plano más formal. Cada fuerza, en definitiva, conserva la responsabilidad del alistamiento y el adiestramiento.

Fuentes militares estiman que el punto de quiebre que marcó la crisis del submarino ARA San Juan aportará cautela, por el momento, la estrategia inicial del plan que apuntaba a integrar a las Fuerzas Armadas en el combate del terrorismo. En ese terreno se avanzará pero con más precaución. Se estudia, en tanto, racionalizar el envío de comisiones al exterior y modificar los coeficientes que los oficiales y suboficiales reciben por cambio de destino, entre otros posibles ahorros. Según el Libro Blanco de la Defensa, hoy existen en el país 129 puntos militares, lo que llevó al presidente Macri a replantear el despliegue de las bases de las distintas fuerzas. 

"La estructura del Ejército, con 6100 oficiales y 23.300 suboficiales, es similar a la que tenía durante la dictadura militar, cuando contaba con una tropa de 120.000 soldados conscriptos. Hoy apenas recibe 20.000 voluntarios", comentó una fuente castrense. "Tenemos que agrupar y reducir todas las unidades a 15 grandes bases, que cuenten con medios e infraestructura y cumplan con una capacidad de despliegue rápido, para tener un sistema de defensa articulado y eficiente", propuso el diputado Gastón Roma (Cambiemos), que integra la Comisión de Defensa y participa de las reuniones de control de gestión del área militar que realiza el Gobierno. Explicó, en ese sentido, que hoy las unidades militares están pensadas para trabajar con un despliegue de 1500 efectivos y en la actualidad apenas tienen 200".

domingo, 26 de noviembre de 2017

El submarino, los errores y las consecuencias

Resultado de imagen para El submarino San JuanPor Joaquín Morales Solá - LA NACION
El San Juan estaba cerca del talud porque ahí está uno de los grandes reservorios de peces, que muchas veces son depredados por pesqueros clandestinos.

Martes, 14 de noviembre, medianoche. El comandante del submarino ARA San Juan informa a la base de Mar del Plata que se produjo un incendio en la nave que afectó turbinas y las comunicaciones. El informe dio cuenta de que entró agua en el submarino.

Miércoles, 15 de noviembre, 7.30. El comandante del submarino informa que el problema se solucionó y que la tripulación se encuentra bien. El comando de Mar del Plata le ordena que continúe normalmente el viaje hacia la base marplatense. Es la última comunicación del submarino.

Jueves, 16 de noviembre, mediodía. El jefe de la Armada, almirante Marcelo Srur, es informado de lo que había sucedido en el San Juan. También lo notifican de que no hubo nuevas comunicaciones con el submarino.

Jueves, 16 de noviembre, 21 horas. El ministro de Defensa, Oscar Aguad, que se encontraba en Vancouver a punto de tomar un vuelo de regreso, es informado por Srur de la situación del submarino. Aguad pone en conocimiento del caso al Presidente y al jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Viernes, 17 de noviembre, 8.00. Aguad arriba a Ezeiza y en la misma estación aérea lo espera el almirante Srur. Juntos se suben a un avión de la Armada y viajan a Mar del Plata. En el trayecto, Srur le asegura a Aguad que se trataba sólo de un problema de comunicaciones del submarino, que se resolvería rápidamente. Aguad le transmite esas seguridades al Presidente.

No era un problema de comunicaciones. El submarino explotó o implosionó. En ese breve relato de los momentos anteriores y posteriores a la tragedia hay dos hechos que llaman la atención. En primer lugar, la increíble desidia de la base de Mar del Plata. Ante un incendio con ingreso de agua, debió ordenarle al submarino que regrese cuanto antes a la costa, a cualquier costa, desde donde debió ser acompañado por un buque hasta el puerto de Mar del Plata. Tal vez la escolta de un buque no habría significado nada para evitar la explosión, pero el submarino hubiera estado en aguas menos profundas y cerca del sistema de comunicaciones de otro barco militar. El submarino se encontraba en el momento del siniestro en el límite mismo del talud, donde se abre una cordillera invertida. Las profundidades pasan abruptamente de 200 o 400 metros a 1000 o 3000 metros. El propio efecto de la explosión pudo sacudirlo de tal manera que lo arrojó hacia esa barranca infinita en el fondo del mar.

El segundo hecho es la demora de la base de Mar del Plata en comunicar la novedad a sus jefes y la de estos en poner en conocimiento del tema a las autoridades políticas. Aguad (y, por lo tanto, el Presidente) se enteró de lo que entonces era un percance un día y medio después de la última comunicación o casi dos días más tarde desde que sucedieron el incendio y el ingreso de agua. Es cierto que existe un protocolo naval que señala que los submarinos deben ponerse en contacto cada 36 horas, que es, más o menos, el tiempo que transcurrió entre la última comunicación del submarino y la alerta de la Armada a las autoridades civiles. Pero no era un submarino cualquiera; acababa de sufrir desperfectos que son potencialmente letales. O los jefes navales se encerraron burocráticamente en un protocolo demasiado viejo o confiaron en que la buena suerte se haría cargo de un final feliz que no sucedió.

El submarino fue reparado totalmente con la asistencia de técnicos alemanes y con repuestos alemanes. La reparación de "media vida", como le llaman, no incluyó la digitalización de la nave. Es necesario, ahora, una opinión de la empresa alemana que lo fabricó para establecer si esa reparación, que Cristina Kirchner dio por terminada con un acto político y camporista en 2014, fue correcta. Hay versiones que indican que se tercerizaron algunos trabajos en empresas sin experiencia. La auditoría deberá establecer también por qué el submarino quedó librado a su suerte y por qué la comunicación del siniestro fue tan lerda. Un submarino es una nave tan compleja -o más- que un avión. Navega en aguas profundas, las comunicaciones son frágiles (en los submarinos argentinos, al menos) y está hecho para no ser detectado. Por eso, sólo la avanzada tecnología norteamericana podría dar con el San Juan, si es que no cayó a ese abismo del océano.

Los tres jefes de las Fuerzas Armadas (el del Ejército, el de la Armada y el de la Fuerza Aérea) estaban por ser relevados. Esa decisión política ya se había tomado. La tragedia del San Juan no apresurará la salida del almirante Srur; al contrario, la postergará hasta que hayan concluido todos los trabajos para conocer fehacientemente el destino de 44 héroes argentinos y se hayan celebrado los homenajes correspondientes. El único alto jefe militar que quedará será el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Bari del Valle Sosa, no sólo porque es el que mejor relación tiene con el poder político, sino también porque formará parte de un cambio sustancial en las Fuerzas Armadas.

Macri quiere terminar con el aislamiento de los militares. Acordó con Aguad, después de someterlo a un preciso examen, que más del 1 por ciento del PBI será destinado a la construcción de las nuevas fuerzas militares. El personaje central de la nueva estructura será precisamente el jefe del Estado Mayor Conjunto, tal como sucede en el organigrama de los Estados Unidos. Aislados e ignorados durante doce años (y, de alguna manera, también durante todos los años de la democracia), los militares se encerraron en sus viejas percepciones. Los jefes de la Armada, por ejemplo, no querían saber nada de la cooperación norteamericana en la búsqueda del San Juan. Pero estuvieron al borde de un síncope cuando se enteraron de la colaboración británica. Aguad debió ejercer con plenitud su mando (eso le sale siempre bien) para que aceptaran toda la cooperación internacional, que es de una magnitud inédita. Vale la pena un paréntesis entre tanta rumorología: el Presidente confirmó en las últimas horas su confianza "absoluta" en Aguad.

La indiferencia política provocó el anquilosamiento de viejas estructuras. Cada una de las tres Fuerzas Armadas tiene su propio sistema de comunicación. Imposible que se comuniquen entre ellas en caso de necesidad. Cada una tiene su propio servicio de inteligencia. Hay dos marinas (la Armada y la Prefectura) y hay dos Fuerzas Aéreas (la formal Fuerza Aérea y la de la Armada). El proyecto del Gobierno consiste en que el Estado Mayor Conjunto establezca un solo sistema de comunicación y un solo servicio de inteligencia sobre cuestiones precisas de los militares. La Armada dejará de manejar aviones porque no habrá un portaviones nuevo, pero podría recuperar la Prefectura (si Aguad logra salir airoso de la segura disputa con Patricia Bullrich). La Armada prestará servicio en el mar y la Prefectura en los ríos. La Fuerza Aérea se llevará todos los aviones, incluidos los cincos nuevos Super Etendard que acaban de comprarle a Francia. El Gobierno se propone una inversión importante en el equipamiento de las fuerzas militares. "Como no tenemos casi nada, podemos comprar los equipos militares más modernos, como submarinos y aviones sin tripulantes", dijo un funcionario macrista.

¿Para qué? Esa pregunta (y su respuesta) será motivo de un largo debate en la política argentina, que, incluso, deberá pasar por el Congreso. El Gobierno estableció tres ejes para la acción de las Fuerzas Armadas: el combate al narcotráfico fuera de las fronteras (y asistencia técnica dentro de ellas); el terrorismo internacional, y la custodia del Atlántico Sur, donde está, dicen, la mayor riqueza mineral e ictícola del planeta.

Los 44 tripulantes del San Juan estaban cerca del talud porque ahí está uno de los grandes reservorios de peces, que muchas veces son depredados por pesqueros clandestinos que entran a la plataforma marítima argentina. Chocaron con el final de todo, abrupto, brutal y cruel, cuando defendían una frontera de la Argentina, valiosa e invisible.

Cada vez hay más riesgos y deterioro en las FF.AA.

Un avión Hércules C130 de la Fuerza Aérea ArgentinaPor Mariano De Vedia - LA NACION
El país tiene hoy la inversión más baja desde el retorno de la democracia; en los últimos años hubo varios casos de averías, en un equipamiento de casi 40 años.

Un avión Hércules C130 de la Fuerza Aérea Argentina. 

Cuando el Ministerio de Defensa estaba en manos de Nilda Garré , a fines de 2008, un suboficial de la unidad de buzos tácticos de la Armada murió durante una práctica de saltos de adiestramiento. El ejercicio había comenzado mal: eran 45 buzos y sólo había 15 paracaídas. Se arrojaron por turnos, plegando los paracaídas para volver a utilizarlos, y uno falló. Quedó flotando la sospecha de si no estaba vencido.

Son riesgos cada vez más cotidianos en las Fuerzas Armadas, que sólo destinan el 4,5% de sus recursos al mantenimiento y reparación de unidades y armas diseñadas, en su mayoría, hace más de 40 años.

La estrechez de fondos para mantenimiento de sus equipos y entrenamiento del personal es un problema que viene de arrastre. Los submarinistas que se forman en Mar del Plata necesitan 190 días de prácticas por año de inmersión y en 2012 -uno de los años más críticos para la Fuerza Naval- apenas estuvieron 19 horas bajo la superficie.

Según datos a los que accedió LA NACION, el armamento y el material bélico de las unidades del Ejército tienen una edad promedio de 38 años. "La mayoría de los vehículos no cumplen las condiciones legales requeridas para circular por una ruta y muchos no pasarían una verificación técnica vehicular", se sinceró una de las fuentes consultadas.

Para 2018, el presupuesto de la Armada crecerá un 40% y llegará a $ 14.989 millones, pero el 87% se consume en sueldos y las partidas para mantenimiento, reparación y bienes de uso, como informó LA NACION el miércoles pasado, decrece.

La Argentina prevé destinar en 2018 al área de Defensa $ 81.522 millones, el 0,9% del PBI. Con esa inversión, según un informe del Banco Mundial, se ubica en el puesto 150, cerca de Eslovenia y Macedonia, en una clasificación de 179 países. Es uno de los porcentajes más bajos de la región y lo superan Paraguay (1,2%), Brasil (1,3%), Bolivia (1,6%) y Venezuela (1,4%), entre otros.

Es el indicador más bajo desde 1983. Con Raúl Alfonsín, cuando el país salía de la dictadura militar, la inversión en Defensa varió entre 2% y 2,5% del PBI; en la presidencia de Carlos Menem bajó a 1,5%, con Néstor Kirchner llegó al 1% y Cristina Kirchner bajó ese umbral.

La falta de inversión genera inquietud por el compromiso asumido por la Argentina para garantizar la custodia del espacio aéreo frente a la cumbre del G-20 prevista para fines del año próximo.

Fuentes castrenses estiman que a fines de 2015 la cobertura de la frontera con un sistema de radarización primaria 3D llegaba al 20% del territorio, cuando Paraguay tenía protegido el 50%, Chile y Uruguay el 90% y Brasil el 95 por ciento.

Navegación y vuelos

Hoy el presupuesto le asigna a la Armada recursos para navegar el tiempo equivalente a 399 días para todas sus embarcaciones. Los especialistas indican que el adiestramiento adecuado del personal naval exige unos 90 días en cada barco. Si la Armada tiene cuatro destructores, nueve corbetas, cuatro avisos, tres transportes, tres buques multipropósitos, dos oceanográficos, dos hidrográficos, una fragata y un rompehielos, tendría que reunir el equivalente a casi 2700 días de navegación. Pero no todas las unidades están en condiciones.

En los últimos cinco años los cuatro destructores -Almirante Brown, Heroína, La Argentina y Sarandí- presentaron problemas de máquinas, la corbeta Espora quedó varada tres meses en Sudáfrica por un desperfecto en tres generadores; la corbeta Spiro sufrió una rotura al tropezar con un banco de arena en Mar del Plata, la Gómez Roca tuvo una avería en la línea de eje cuando se dirigía a participar de una operación en Brasil. Y el destructor Santísima Trinidad se hundió en enero de 2013, por daños en una tubería, mientras estaba amarrado en la Base Naval Puerto Belgrano.

Aunque no hubo casos para lamentar, la Fuerza Aérea tuvo bajas de material y éxodo de personas.

Al finalizar la guerra de Malvinas, contaba con 14 escuadrones de combate: Mirage III E, Mirage 5, Mirage M III C, A4 , Pucará, Morane Saulnier, Pampa I, F-86 F Sabre (cada uno formado por 12 aeronaves) y un escuadrón reducido de F-86. En los últimos años se desprogramaron los Mirage y la mayoría de los otros escuadrones y hoy la aviación de combate de la Fuerza Aérea está reducida a escuadrones disminuidos de Pampa II, Pucará y Tucano y una escuadrilla de A4-AR.

"De las 34 aeronaves A4 modernizados en 1996 sólo quedan tres operativos", admitió una fuente .
La escasez de medios en condiciones genera desaliento en el ámbito castrense, como lo muestra el éxodo de casi 400 pilotos en los últimos diez años por los bajos salarios y escasos incentivos en el entrenamiento profesional, ante las dificultades para volar. Incluso, generó sorpresa la decisión del Gobierno de ceder a la Policía Federal y no a la Fuerza Aérea el avión Lear Jet incautado a Lázaro Báez, teniendo en cuenta el escuadrón especializado que tiene la comunidad aeronáutica.

Una auditoría detectó irregularidades en la compra de las baterías del submarino

Por Hugo Alconada Mon - LA NACION
Un informe interno del Ministerio de Defensa había advertido que la Armada no cumplió los estándares normativos habituales para beneficiar a ciertas empresas; un trabajo de la Sigen también había señalado graves deficiencias
Una auditoría detectó irregularidades en la compra de las baterías del submarino
Una auditoría detectó irregularidades en la compra de las baterías del submarino. Foto: Archivo 
Una investigación del Ministerio de Defensa alertó sobre "irregularidades" en la compra directa de las baterías del ARA San Juan , según la copia de esas actuaciones que llegaron con carácter secreto a tres despachos oficiales, y a las que accedió LA NACION. La información coincide con una auditoría de la Sindicatura General (Sigen), que también cuestionó el procedimiento.

La investigación, desarrollada por expertos de Defensa entre 2015 y 2016, determinó que la Armada habría incumplido los estándares normativos y operativos para la reparación de media vida y el recambio de baterías; que se buscó direccionar la compra de suministros para beneficiar a ciertos proveedores, y que, en ese proceso, se habrían adquirido insumos con garantías vencidas y cometido delitos.

"La información colectada resulta contundente al menos para sostener no sólo que esas contrataciones no se ajustaron al procedimiento administrativo reglado, sino además que el personal militar a cargo de las mismas posiblemente haya incurrido en conductas ilícitas que beneficiaron a las empresas adjudicadas, Hawker Gmbh y Ferrostaal AG", precisaron los investigadores de Defensa.
Esos mismos investigadores alertaron del tema en 2015 a funcionarios del kirchnerismo. Y también que lo mismo ocurrió al cambiar las baterías de los submarinos Salta y Santa Cruz. Consultados por LA NACION, desde el Gobierno indicaron que están revisando "todos los procesos dentro de la Armada" y que se abrirá una investigación interna "profunda", pero que ahora la prioridad es hallar el submarino, recuperar a todos sus tripulantes y, luego, peritar el San Juan para determinar "qué pasó y las consecuentes responsabilidades".

La investigación interna a la que accedió LA NACION no fue la única que reportó sobre "irregularidades" de la Armada en la reparación del submarino ARA San Juan. La Unidad de Auditoría Interna del Ministerio de Defensa también redactó varios informes. Y la Sindicatura General de la Nación (Sigen) presentó su auditoría MD 13776/16, en mayo de 2016, que tampoco es de acceso público, pero cuyas copias obtuvo LA NACION de informantes de la Sindicatura.

En el caso de la Sigen, sus técnicos expusieron desvíos en los planes trazados para la ejecución material y presupuestaria de la obra, con demoras de hasta 4 años: "Dichas demoras permitieron, en el caso de las baterías, la pérdida del período de garantía".

Eso mismo, detectó la Sigen, ocurrió con los motores: "La pérdida de la garantía de los motores derivó en la necesidad de efectuar la contratación directa N° 62/13 con la misma empresa, para renovar el plazo de garantía (ejecución de los trabajos de inspección y verificación para puesta en marcha segura de los motores y para otorgar las correspondientes garantías técnicas que se derivaron de dichos trabajos). Dicha obra tuvo más de 314 días de demora".
Todos esos informes reservados podrían ayudar ahora a la Justicia a determinar qué pasó con el ARA San Juan. Para eso, la jueza federal con asiento en Caleta Olivia, Marta Yáñez, ordenó al complejo Cinar-Tandanor, donde se desarrolló la reparación de media vida, que preserve toda su documentación.

Los informes secretos cuyas copias obtuvo LA NACION, sin embargo, no se encuentran en ese complejo, sino en el Ministerio de Defensa. Y alertan sobre "irregularidades detectadas" dentro de la órbita de la Armada y "un sinnúmero de maniobras irregulares y tendenciosas que tenían como único fin" la compra de las baterías "a las firmas Ferrostaal y/o Hawker, de manera indistinta como único proveedor solvente".

En el caso de la investigación interna, cuyo informe comenzó a circular dentro del Ministerio de Defensa en 2015 y continuó en circulación con la actual gestión, también detectó que "los remitos que se adjuntan por cada entrega de materiales no coinciden ni con el número ni con el monto de las facturas acompañadas a las órdenes de pago, que ascienden a la suma parcial de 1.312.214 euros".
Según verificó LA NACION, además, varios de los funcionarios de la Armada que participaron en las contrataciones cuestionadas también habían participado en la contratación de Ferrostaal para adquirir una planta propulsora para la Fragata Libertad, que derivó en una investigación penal que quedó en manos del entonces juez federal Norberto Oyarbide.

Por su parte, los investigadores también detectaron que los procesos de la Armada tanto para el submarino San Juan como para los ARA Santa Cruz y ARA Salta y la Fragata Libertad registraron varios puntos en común:

  • En las cuatro obras se contrataron las mismas empresas: Hawker y Ferrostaal;
  • En las cuatro contrataciones, además, se descartaron propuestas efectuadas por otras empresas;
  • En esos procesos se retrasaron las notificaciones a otras empresas que podían competir con los datos sobre las condiciones para presentar sus ofertas;
  • En esos procesos también se aceleraron los pasos administrativos, -sin cumplir con los requisitos y plazos- para adjudicar las contrataciones y firmar los contratos;
  • Se habrían adulterado ciertos tramos del expediente administrativo para darle visos de legalidad a la decisión que ya había sido tomada;
  • Se omitió analizar la razonabilidad de los montos que cotizaron las dos empresas proveedoras;
  • Después de la adjudicación, notificaron tarde o no notificaron a la principal empresa rival, lo que complicó que interpusiera impugnaciones.

El informe interno también recomendó a las máximas autoridades de Defensa avanzar sobre las responsabilidades administrativas, disciplinarias y penales de los responsables. Para eso aconsejó alertar a la Oficina Anticorrupción y que se radicara una denuncia penal contra oficiales y funcionarios de la Armada, "incluso contemplando la conexidad que en principio presentarían esos sucesos en relación con otros casos similares cuyas investigaciones se encuentran en trámite ante la justicia federal". Eso no ocurrió.
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