jueves, 6 de julio de 2017

Subte D: avanza un plan para modernizar la línea y mejorar la frecuencia del servicio

En hora pico, la flota no alcanza para dar respuesta a la gran cantidad de pasajeros y se viaja hacinadoPor Gonzalo Prado - LA NACION
La Ciudad pretende renovar la flota y el sistema de señalización; el acceso a un préstamo internacional y el aval legislativo para endeudarse serán los requisitos para lograrlo


En hora pico, la flota no alcanza para dar respuesta a la gran cantidad de pasajeros y se viaja hacinado. Foto: LA NACION 

El gobierno porteño avanza con un plan para modernizar la línea D del subterráneo, que une el centro con Belgrano y es una de las dos que aguardan reformas profundas. El proyecto, si bien se encuentra en etapa de elaboración, contempla dos pilares: el cambio de formaciones y la renovación del sistema de señalización para poder mejorar la frecuencia y la calidad del servicio, los principales reclamos de los pasajeros.

La línea, que tiene una extensión de 10,5 kilometros, está bajo la lupa del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte, a cargo de Franco Moccia, y de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (Sbase), aunque cualquier avance depende de que el Ministerio de Hacienda obtenga el financiamiento necesario, que superaría los US$ 65 millones. En ese sentido, fuentes gubernamentales explicaron a LA NACION que se analiza solicitar un crédito al Banco Interamericano de Desarrollo (BID). "El BID suele financiar obras para el subterráneo, por eso es una opción que estamos barajando", señalaron.

El desarrollo del proyecto, que corre paralelo al plan integral de renovación de la red, apunta a poder empezar a ejecutarlo durante 2018, aunque oficialmente no se confirma fecha alguna.
El ramal, con cabeceras en Catedral y Congreso de Tucumán, es el que más personas transporta de forma diaria: alrededor de 350.000, según cifras oficiales. Si bien en el último tiempo alternó el primer lugar en cantidad de usuarios con la línea B (Alem-Juan Manuel de Rosas), se trata de una de las más postergadas en inversión y, por consiguiente, una de las que más quejas reciben de los pasajeros. La otra es la E (Bolívar-Plaza de los Virreyes).

Desde principios del año pasado, para aumentar la frecuencia del servicio, el gobierno porteño fue incorporando a la línea las viejas formaciones Fiat, que son, según fuentes gremiales, las que mayores problemas causan por falta de espacio y de ventilación. Las otras que circulan por el ramal, de marca Alstom, tienen sistema de ventilación -algunas hasta llevan aire acondicionado- y coches más amplios que las italianas.

Gestiones

Hoy, el servicio de la línea D tiene afectados 10 trenes Fiat y 13 Alstom, según datos proporcionados por Metrovías. El proyecto oficial analiza la compra exclusivamente de vagones Alstom para unificar la flota. Cada coche tiene un costo aproximado de US$ 1,8 millones. Una de las premisas consiste en que el 70% de los vagones tengan aire acondicionado.

Por los altos costos, como se dijo, el plan quedará sujeto a la obtención del crédito correspondiente y a que luego la Legislatura avale el endeudamiento. El más reciente para la compra de formaciones fue aprobado por los diputados en diciembre del año pasado, por un monto de US$ 320 millones.

De concretarse la adquisición, los trenes Fiat serán reubicadas en la línea E. Fuentes de Sbase sostuvieron que ésa será la única inclusión de trenes al ramal que recorre el sur porteño hasta que se completen las obras de extensión del recorrido desde Plaza de Mayo hasta Retiro, cuya finalización está prevista para 2019. "Recibimos el túnel pelado por parte del gobierno nacional en 2015. Ahora la prioridad es terminar esa obra y, después sí, hacer un plan para modernizar el ramal", explicaron. Y agregaron: "Hay muchos proyectos en carpeta, para diversas líneas. Todas son importantes para nosotros".

Como se dijo, la escasa frecuencia sigue siendo una de las principales quejas de los pasajeros, ya que los obliga a viajar hacinados en las horas pico. Otro foco de reclamo lo constituye la falta de aire acondicionado y el estado de las escaleras mecánicas en las diferentes estaciones.

Tiempo de espera

"El principal problema que tiene la línea es la frecuencia, que dejó hace rato de ser de tres minutos. Por eso, se amontona mucha gente y tenés que esperar tiempo para poder subirte a la formación, aun cuando la tomes en una de las cabeceras", dijo Lucas Canosa, dueño de una casa de ropa, que utiliza todos los días el ramal para ir a su local.

"En primer lugar, me molesta la falta de aire acondicionado en todas las formaciones, hay algunas que directamente ni ventilación tienen. Durante el verano, cuando la usás sabés que vas a salir totalmente transpirado. Después, claro, la frecuencia, que nunca se respeta", afirmó Eric Zelicovich, empleado administrativo.

Zulma Angiolini se dedica a la comunicación y realiza habitualmente el trayecto Scalabrini Ortiz- Catedral. "Que tarde entre cuatro y cinco minutos en venir el subte no es un problema para mí, lo que sí es molesto es tener que dejar pasar dos o tres para poder subirte. Y cuando lo hacés, sabés que vas a viajar incómodo. Además de que por el calor y la falta de ventilación no llegás pulcro al trabajo", consideró.

"Lo qué más complica es la demora en los trayectos. A veces tardás casi una hora para hacer el recorrido completo, de cabecera a cabecera. Y nadie te dice nada. Te terminás enterando por redes sociales de las causas", se quejó Marina Fernández, que se dedica a la consultoría de marketing y publicidad.

Voceros de Metrovías dijeron que "se trabaja fuerte en las mejoras operativas dentro de las posibilidades de cada línea. En la D se realizó el alistamiento de una nueva formación 0 km, que ya se encuentra funcionando, y se está realizando la instalación de aire acondicionado en toda la flota Alstom que ya se encontraba operativa sin este servicio. Además, se mejoró el proceso de mantenimiento de los coches Fiat, lo que dará mayor confiabilidad en el servicio".
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