jueves, 25 de agosto de 2011

El sur redescubrió el valor de la industria del vino


Por Oscar Martínez - Diario Clarín
La Argentina no sólo posee los viñedos más altos del mundo, sino que también tiene los establecimientos vitivinícolas más australes, en la Provincia de Chubut. Eso es lo que asegura el último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), bautizado “La nueva vitivinicultura de la región patagónica argentina”, una zona que incluye áreas bien delimitadas de las provincias de La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut.

La zona, que comenzó con la producción de vid con la llegada de los inmigrantes europeos a fines del siglo XIX, ya en los años 20 del siglo pasado producía tanto vinos de alta calidad en establecimientos artesanales como productos más industriales y masivos en bodegas dedicadas a vinos comunes.

La región pasó por las mismas etapas del resto de la industria en el país, hasta que a fines de los 90 algunos empresarios se dieron cuenta de las bondades de las condiciones ecológicas y, en varios casos, contaron el fuerte apoyo de gobiernos provinciales. Se generó así una actividad que tomó en cuenta los conceptos de los pioneros, con uvas de gran calidad enológica y tecnología de punta y con fuerte acento en la exportación, como sostiene el informe del INV.

Las principales regiones se ubican en San Patricio del Chañar, Departamento de Añelo, en Neuquén; también en el Hoyo de Epuyén, en Chubut, y en la zona de 25 de Mayo, en La Pampa. En Río Negro, principal provincia vitivinícola de la región, “el proceso fue orientado hacia la reconversión varietal”.

Es verdad, por otra parte, que la región aún es “pequeña” en términos del conjunto de la industria. Según los datos oficiales del INV, “se registró una superficie de 4.505 hectáreas distribuidas en 496 viñedos”; así, la zona “representa el 1,97% del total de hectáreas del país y el 1,89% de los viñedos”. El 45,97% de los viñedos se encuentran en el rango de superficie de 1 a 5 hectáreas; sin embargo, en los últimos años –sobre todo con las inversiones de importantes grupos empresarios no siempre vinculados a la actividad– aumentó la cantidad de viñedos de más de 25 hectáreas.

Entre los establecimientos de la zona se encuentran Bodega del Desierto, NQN, Bodegas del Fin del Mundo, Familia Schroeder, Canale (uno de los pioneros que resiste desde hace más de 100 años) y Weinert (la más austral). El trabajo destaca que los nuevos establecimientos aprovecharon la experiencia de sus colegas cuyanos respecto a sistemas de producción y negocios anexos, como el turismo enológico, y que a medida que pasa el tiempo, “se afirma que esta región puede ser muy importante para la producción de vinos premium”. No es casualidad, ya que “las variedades de alta calidad enológica constituyen el 82% de la superficie con uvas de vinificar, que aumentaron el 109% respecto al año 2000” y con un fuerte acento en la exportación.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...