viernes, 19 de agosto de 2011

El proyecto de radarización llega a su etapa final

La Administración Nacional de Aviación Civil instala 22 radares secundarios de última generación. Esta semana, con la puesta en marcha del radar secundario de la provincia de Corrientes, se ingresa a la fase final del Proyecto Radares Secundarios Monopulso Argentinos, que incluye la instalación de 22 radares de última generación.

El proyecto tiene origen en el decreto 1407/2004, que estableció la radarización del espacio aéreo argentino, y encomienda dicha tarea al Ministerio de Planificación en conjunto con el Ministerio de Defensa.

El proyecto de radarización tiene por objetivo vigilar el espacio aéreo por medio de la aplicación de Radares Secundarios Monopulso Argentinos (RSMA) desarrollados por INVAP y la tecnología de Vigilancia Automática Dependiente (ADS) para el control del tránsito aéreo, a fin de optimizar el uso de espacio aéreo, dijo Alejandro Granados, titular de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).

Los radares secundarios son aquellos que registran el tránsito de las aeronaves que cuentan con un respondedor, la ANAC ha avanzado hasta el momento con la instalación de esta tecnología en Bariloche, Quilmes, Santa Rosa, Neuquén, Bahía Blanca, Córdoba, San Luis , Tucumán, Neuquén, Morteros y Corrientes, y se están culminando las obras de infraestructura complementarias para instalar durante este año siete radares más en Salta, La Rioja, Las Lomitas, Posadas y Pehuajó.

El plan culminará en 2012 con la instalación de los radares secundarios de Comodoro Rivadavia, Río Gallegos, Malargüe, Puerto Madryn, San Julián, Esquel y Ushuaia.


El radar secundario fue, en un principio, un sistema que se usó para ayudar a los operadores radar para poder identificar los aviones amigos de los enemigos en las aplicaciones de detección e identificación de las acciones militares de la defensa. El radar secundario funciona sobre la base de una interrogación y la respuesta a esa pregunta. El equipo de tierra (interrogador o radar secundario) le pregunta a cada una de las aeronaves quién es cada una de ellas, y el equipo de abordo (transponder o respondedor) de cada avión le responde con una clave de identificación que le fue dada al piloto antes de iniciar el vuelo.

El radar secundario tiene una cobertura de detección definida por OACI de 200 millas náuticas (alrededor de 387 kilómetros) en alcance y entre la superficie de tierra y unos 100.000 pies (más o menos 30.000 metros) de altura. Además, el radar secundario tiene varios modos de operación, pero los más importante para la Aviación Civil son el Modo A y el Modo C. El modo A está dedicado a la solicitud de identificación de la aeronave, y el modo C a la solicitud de la altitud o nivel vuelo que está llevando la aeronave. El propio radar calcula el alcance y la posición acimutal (marcación angular con respecto al Norte) de cada una de las aeronaves.

Los datos recogidos por los radares secundarios se integran en los centros de control (conocidos como ACC). Hay tres centros de control en la Argentina, uno en Ezeiza, otro en Córdoba y el último en Comodoro Rivadavia. A cada uno de estos centros de control le dependen las áreas terminales y las torres de control que se encuentren dentro de su jurisdicción.

Fuente: Cronista.com
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